Entrevistas

The xx: “En nuestras letras no existen las palabras ‘Él’ ni ‘Ella’”

Conversamos con The xx para conocer los secretos de su esperadísimo segundo disco, “Coexist”, mientras escarbamos en las enigmáticas personalidades del trío

Pocos días antes de la esperada edición oficial de “Coexist”, el segundo álbum de The xx, hablamos con los miembros del trío londinense sobre la factura de las canciones y su mundo interior, que siguen siendo realidades misteriosas difíciles de descifrar.

Antes de sentarnos para hacer la entrevista en la mesa de la cafetería de un hotel en Madrid, espiamos a The xx sin que perciban nuestra presencia. Los tres hacen el bobo en un sofá, acompañados por su mánager británica, que podría ser su profesora. Mientras Jamie Smith (productor) construye un avión de papel (que tira con torpeza, directo al suelo), Oliver Sim (voz, bajo) bromea con Romy Madley-Croft (voz, guitarra). Pese a que ya tienen entre 22 y 23 años, se comportan como adolescentes. En la conversación se muestran distantes, al principio, aunque luego se interesan más, en especial Oliver, el único que sigue las bromas ¡e incluso se ríe! Romy es realmente tímida, su hilo de voz parece que va a desaparecer de un momento a otro y le cuesta muchísimo mirar a la cara de su interlocutor cuando está hablando. Jamie es un bicho raro, tímido y retraído, pero sabe que es uno de los mayores talentos de la música actual y es de ahí de donde saca un orgullo casi ofensivo.

Este próximo lunes se publica “Coexist” (Young Turks-Popstock!, 2012), la esperada continuación de “xx” (2009), motivo por el cual nos sentamos con el trío para intentar atravesar el velo de misterio que les rodea y penetrar en los secretos de sus canciones y sus vidas.

En el nuevo disco no parece que haya grandes saltos estilísticos respecto al debut. En vuestro pop de corte electrónico sigue presente esa dualidad que en mi opinión caracteriza al grupo, entre los saltos de euforia y la plácida somnolencia, entre el placer y el dolor. ¿Cuál era vuestra intención en términos sonoros con este trabajo?

[Silencio realmente incómodo. Oliver tiene que hacer un gesto a Jamie para que hable].

Jamie: A mí me gusta ver este álbum como una progresión en el sonido. Si te soy sincero, no le doy muchas vueltas a las ideas que puede haber detrás de lo que grabo, sólo me fijo en que suene bien. Creo que no queríamos que fuera igual que el primero. El objetivo era ir hacia delante. Pero tampoco creo que pudiéramos ir mucho más hacia delante. Al final nos sale lo que sabemos hacer, lo que nos interesa, lo que somos.

Romy: Lo interesante es que hay canciones que hablan de cosas muy tristes y, sin embargo, el ritmo es animado. Es precisamente esa mezcla de la que hablabas entre euforia y tristeza.

"La canción es un espacio donde podemos proyectar nuestros sentimientos"

El corte “Reunion” es un ejemplo de esta idea: la música empieza con un diálogo entre Oliver y Romy, que genera confusión y agotamiento, como si avanzara por inercia. Y, de repente, el ritmo cambia bruscamente y se cuelan unas atmósferas emocionantes que van in crescendo. Es una mezcla muy evidente entre baile e introspección.

Romy: Sí, definitivamente. En esta canción empezamos los tres a improvisar, sin tener todavía en la cabeza las melodías que queríamos desarrollar. Tiene una parte muy introspectiva y, al mismo tiempo, es la que está más influenciada por la música house de todo el disco.

A veces, cuando escucho vuestra música, siento como si me hubiera colado en una conversación privada entre una pareja. ¿Es ésa vuestra intención?

Romy: En realidad, nunca hablamos el uno del otro. Quiero decir que yo no hablo de Oliver y él no habla de mí. Utilizamos experiencias que tenemos con otra gente para inspirarnos, pero no es un diálogo entre nosotros dos, aunque pudiera parecerlo. La canción es un espacio donde podemos proyectar nuestros sentimientos.

¿Cómo ha sido el proceso de composición en ‘Coexist’? Las canciones son muy diferentes dependiendo de quién las canta; la entonación o el tipo de voz generan unos estímulos u otros. ¿Cómo decidís quién canta cada parte?

Romy: Por lo general, cada uno escribe lo que canta. Todo sigue un proceso bastante natural: cuando Jamie tiene una melodía que podría servir para el comienzo de una canción, nos la pasa. Entonces, trabajamos cada uno por separado, hasta que tenemos algo tangible y nos reunimos en una habitación para escribir los tres al mismo tiempo. Ése es el primer momento en que nos abrimos los unos a los otros y de ahí debería salir el producto final.

¿Cuándo empezasteis a trabajar en las canciones nuevas?

[Vuelven a quedarse todos callados. Es obvio que ninguno es un charlatán].

Romy: Cuando terminamos el tour, hacia finales de 2010, tuvimos un poco de tiempo libre. Volvimos a Londres, nos mudamos de las casas de nuestros padres. Se nos hizo un poco raro volver a la rutina de nuestra vida anterior, así que nos pusimos a pensar en ideas nuevas muy pronto. Pasamos todo el año trabajando y en otoño nos metimos en el estudio.

¿Diríais que hay una idea que esté presente en todo el disco?

Oliver: Si tengo que ir a lo básico, te diría que, al igual que el primero, éste es un álbum sobre canciones de amor. Pero lo cierto es que el mundo propio en el que vivo ahora ha cambiado tanto desde entonces… En el debut hay canciones que escribí cuando tenía 15 años. Entonces, mi experiencia en el amor era muy pobre. Todo de lo que hablaba era sobre cómo me imaginaba que serían las cosas cuando las hiciera. Ahora tengo 22 años, he crecido y ya he vivido muchas historias. Digamos que las letras son más autobiográficas. En ese sentido, éste es un disco más honesto. Mientras que el primero se fraguó durante varios años, este recoge un periodo de tiempo muy concreto: desde que terminamos el tour a finales de 2010 hasta el principio de 2012. Para mí, está todo muy concentrado. Mis letras, en concreto, reflejan mi experiencia durante el verano de 2011.

"Por lo general, nadie se atreve a decirte lo que sienten de verdad cuando escuchan tu disco"

¿Qué pasó durante el verano de 2011?

Oliver: [con una sonrisilla tímida y adorable]. El verano pasado… Bueno, estuve en Londres. Pasaron muchas cosas.

[Es evidente que ninguno en The XX hablará sobre su vida privada con un periodista al que conoce desde hace unos minutos, pero había que intentar atravesar la maraña de referencias y palabras en clave que definen la música del grupo].

Cuando he tenido la posibilidad de escuchar el disco, he sentido emociones diferentes, algunas contradictorias. En canciones como “Missing” (“and there’s no hope for you and me”) y “Reconsider” uno parece que está padeciendo todo el dolor y la tristeza del mundo; sin embargo, también hay cortes alegres como “Swept Away” y otros narcotizantes (en el buen sentido de la palabra), como “Our Song”. ¿Coincidís en alguno de ellos conmigo?

Oliver: Está bien escuchar las reacciones de la gente con tu música. Está muy bien, sobre todo cuando son nuevas canciones y no sabes qué reacciones van a despertar. Por lo general, nadie se atreve a decirte lo que sienten de verdad cuando escuchan tu disco.

¿Pero, soléis pensar en los sentimientos que va a generar vuestra música en el oyente?

Oliver: Pienso mucho en el oyente cuando estoy escribiendo. Por eso intento hablar de cosas muy generales, con las que todo el mundo se pueda sentir identificado. No utilizamos géneros, no existe ni ‘Él’ ni ‘Ella’ en nuestras letras, ni hablamos de lugares concretos ni fechas en el tiempo. Mi objetivo es conectar. Me encantaría que en el siglo XXX una chica de Japón se identificara con lo que yo canto en el nuevo disco, por ejemplo. Cuando pienso en mis canciones favoritas, son las que me han hecho sentir algo cuando las he escuchado durante los momentos importantes de mi vida. Una de las pocas cosas que siempre tengo presente cuando escribo es la de conseguir hacer algo universal.

¿Os gusta escuchar vuestra propia música cuando estáis solos? ¿Qué sentís?

Oliver: Hace poco escuché nuestro primer disco. Sigo conectando con las canciones, pero lo hago de una forma muy distinta a cuando las escribí. Nunca he tenido un diario, pero supongo que debes sentir lo mismo cuando escuchas una canción que grabaste hace mucho que cuando lees cosas que escribiste cuando eras alguien diferente. Está bien poder recordar quién eras cuando tenías entre 15 y 19 años escuchando un disco.

Una de las primeras veces que los nuevos temas sonaron en directo fue en la última edición de San Miguel Primavera Sound. ¿Cómo os sentisteis?

Oliver: Tocamos seis nuevos. Yo estaba muy nervioso, sobre todo porque el concierto era a la 1 de la madrugada. A esas horas la gente quiere pasárselo bien y a lo mejor no es buena idea tocar canciones que nadie conoce. Pero el público fue muy paciente y entusiasta. No lo esperábamos, la verdad. Nos lo pasamos muy bien. Esos días en Barcelona fueron como unas vacaciones para nosotros. Es el mejor festival del mundo. Tocamos el jueves y nos quedamos allí todo el fin de semana. El concierto de 2010 también fue estupendo, aunque diferente. No sé con cuál de los dos me quedaría.

"Nuestra música es tan específica, cada detalle de una canción está tan medido, que en directo no tiene sentido improvisar"

Se ha dicho que a veces sois demasiado obsesivos en directo y que intentáis tocar las canciones tal y como suenan en el disco.

Oliver: Al principio sí que tocábamos las canciones del debut tal cual, para que la gente las fuera conociendo, pero últimamente las cambiamos mucho en directo. De hecho, ahora nos pasa eso con las del nuevo disco, que las tocamos sin cambiar ni una nota, para que empiecen a sonar familiares. Pero las canciones que la gente conoce nos gusta transformarlas. Es una forma de conservar la excitación. Y no sólo para el público, sino también para nosotros mismos.

¿No os ha pasado que alguna vez os dejáis llevar en el escenario, emocionados por la respuesta del público o por la conexión entre vosotros, y os saltáis las reglas?

Jamie: ¿Quieres decir que si improvisamos en directo? Creo que nunca lo hemos hecho. Somos muy específicos sobre las cosas que queremos hacer. En el estudio, improvisamos todo el rato, nos divierte y nos ayuda a encontrar nuevas cosas. Pero nuestra música es tan específica, cada detalle de una canción está tan medido, que en directo no tiene sentido improvisar.

Cuando Baria Qureshi dejó la banda, a finales de 2009, muchos barajaron la idea de que había llegado el final de The xx. “El último gran grupo efímero del siglo XXI”, se dijo. ¿Llegó a ser para tanto?

Oliver: No sé por qué la gente pensó eso. Conocíamos a Baria desde hacía cinco años, quizá un poco más. Creo que ella no se sintió cómoda cuando las cosas empezaron a crecer. El nivel de exigencia aumentó mucho en poco tiempo: las giras, las entrevistas... Pero, para ser sinceros, su marcha no afectó realmente a la dinámica del grupo. En cierto modo, incluso fue bueno. Nuestra respuesta fue positiva, conseguimos adaptarnos al hecho de ser tres en lugar de cuatro. Nos volvió más aventureros y justo entonces fue cuando ‘todo’ pasó. Nos fuimos de gira a América. Todo empezó a crecer. La gente se inventó los rumores de separación, cuando en realidad a nosotros tres no nos afectó. Baria no era tan importante a la hora de la composición; su rol dentro del grupo estaba en el directo.

Jamie, ¿dirías que tu trabajo como DJ, productor y colaborador junto a otros artistas en los tres últimos años ha influido en la música de The XX?

Jamie: Es obvio que todo lo que hago y la música que escucho influye en mi trabajo. Pero, sinceramente, no creo que las cosas en las que he participado por mi cuenta hayan influido en el álbum de The XX. En este grupo estoy con dos personas a las que conozco muy bien, con las que comparto una serie de referencias y visiones privadas. Es algo muy personal que no se ve afectado por el exterior. Sí es cierto que he aprendido mucho como productor al trabajar con gente distinta y eso me ha ayudado sin duda a probar cosas nuevas aquí.

El caso de The XX me parece significativo. Creo que vuestra música define en cierto modo el tiempo en que vivimos, el de una juventud que domina múltiples referencias sin necesidad de alardear de ello, que habla de incomunicación y sentimientos en un mundo frío y desangelado. ¿Qué es lo que os ha llevado a hacer esta música? ¿Qué grupos escuchabais cuando erais adolescentes?

Romy: Jamie, contesta tú, que está preguntando por la música.

Jamie: Vosotros dos empezasteis con el grupo, tendríais que responder vosotros.

Romy: Ah. Pues yo diría que nuestra primera influencia fueron The Kills, porque son un chico y una chica y comparten el rol de líderes. Nos gustó que los dos cantaran y el sonido de la batería fue muy inspirador para lo que queríamos hacer nosotros.

Oliver: Sí, es la dinámica del grupo lo que nos inspiró. Estoy intentando recordar qué escuchaba cuando tenía 13 o 14 años… Me vienen a la mente nombres como los de Queens Of The Stone Age. No te podría decir nada específico, pero desde siempre he escuchado mucho R&B comercial americano gracias a mi hermana mayor. También mucho pop, incluso algo de new wave a través de mis padres.

Jamie: Muchos grupos dicen que escuchan a bandas que se parecen a ellos, incluso en la estética. Nosotros no. Escuchamos de todo. Yo he tenido periodos de mi vida en los que no salía de casa, descubriendo productores poco conocidos de electrónica y nuevos sonidos. Es algo que todavía hago y que seguiré haciendo toda mi vida.

Oliver, ¿sigues escuchando R&B?

Oliver: Sí, sobre todo cantantes de los 90. También hay gente ahora que está haciendo cosas muy buenas. Frank Ocean me parece increíble; su música es excitante, introspectiva, muy oscura. En Barcelona, por ejemplo, también pudimos ver a The Weeknd. Me encanta en directo.

¿Alguna vez soñasteis con formar una banda cuando erais más pequeños? ¿Se parecería a The xx ese grupo con el que fantaseabais?

Oliver: Nunca antes de estar en The xx pensé realmente en tener una banda. De pequeño yo no era un chico con tanta confianza como para verme a mí mismo en un escenario. Claro que había grupos a los que amaba. Pero no podía imaginarme que algún día tendría uno.

Jamie: Yo estoy muy contento con quién soy ahora. No creo que fuera capaz de hacer otra cosa. Pero coincido con él, nunca pude pensar en que llegaría algún día a dedicarme a esto.

Tengo la impresión de que, al menos en España, habéis dedicado más tiempo a promocionar este segundo disco que el primero. Quizá sea porque entonces no teníais grandes expectativas y ahora no hay otro remedio. O quizá habéis perdido un poco el miedo a hablar de vuestras cosas con alguien a quien no conocéis.

Jamie: ¿De verdad crees eso? No sé. El de ‘xx’ (2009) fue un proceso muy largo. Cada día la bola se iba haciendo más grande y no sabíamos hasta dónde iba a llegar. Cada vez hemos tenido que ir asumiendo más responsabilidades más allá del simple hecho de hacer música. Ahora mismo, nada es seguro. Estamos felices de estar viviendo este momento y nos vamos a esforzar para que todo vaya bien.

¿Qué es lo mejor qué os ha pasado desde que estáis en The XX?

Oliver: Tengo 22 años y he dado la vuelta al mundo un par de veces. Eso está bastante chulo. Pero creo que para lo que más me ha servido el grupo es para ganar confianza en mí mismo. Ahora soy alguien distinto y estoy muy agradecido.

¿Y lo peor?

Jamie: Al final del último tour llevábamos ya mucho tiempo fuera de casa. Eso fue muy duro, estar lejos de Londres, de nuestra gente, no poder descansar… Yo llegué a estar realmente agobiado durante nuestros últimos conciertos.

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