Entrevistas

The New Raemon

Conciencia electrificada

The New Raemon Conciencia electrificada

Por Sergio del Amo

Ramón Rodríguez lleva tres años demostrando que es la productividad personificada. Hace apenas unos días, a través de BCore, publicó su tercer largo como The New Raemon, “Libre Asociación”, un álbum con el que ha decidido aparcar la guitarra acústica y acercarse a los paisajes lúgubres de su primera banda, Madee, que acaba de despedirse precisamente de los escenarios. Ante el gran calado que sus últimas canciones han tenido entre el público, llegó el momento no sólo de hablar de su último trabajo, sino también de que nos cuente en primera persona cómo se siente en el candelero de la industria musical y nos dé sus impresiones sobre aquel documental llamado “A Propósito De Rodríguez” en el que nuestro protagonista se exponía a la cámara de Sergi A. Minguell. The New Raemon Conciencia electrificada

Sorprende que publiques un álbum que recuerde tanto a Madee ahora que, hace apenas unos días, cerraste un ciclo con tu ex banda tras una gira de despedida.

La persona que hay detrás sigue siendo la misma. Los anteriores discos de The New Raemon los compuse con una guitarra acústica y escribiendo los temas de otro modo. Esta vez he aparcado la acústica porque estaba algo saturado y me sentía algo estúpido con ella encima del escenario sin poder darle ningún matiz a lo que tocaba. Cuando haces una canción en el comedor de tu casa con tan sólo un micro el resultado, lógicamente, es diferente a cuando enchufas la guitarra a un amplificador y usas el reverb. Se crea otra atmósfera, algo más cercano a lo que hacía con Madee.

¿Cuál fue el punto de inflexión, entonces, para variar el método de trabajo?

Estaba cansado de componer del mismo modo. Quería hacer algo diferente. Bajaba por la mañana a grabar una canción y salía por la tarde con las líneas de guitarra, bajo, batería, teclados y la letra finalizadas. En diez días, a día por tema durante un periodo de tres meses, las maquetas estaban acabadas. El proceso de composición ha sido obsesivo, más de lo habitual. Aunque al tenerlo acabado con tanta antelación pude relajarme unos meses antes de pisar el estudio.

¿Seguiste este procedimiento para retarte a ti mismo?

Quería ponerme una meta en este aspecto. Por la forma en la que te metes y te involucras en el disco durante la composición, fuerzas irremediablemente otro resultado. Antes utilizaba un cuatro pistas, pero para “Libre Asociación” quería que las canciones sonaran más cercanas a las maquetas. Creo que he conseguido el sonido que buscaba. Es más, las canciones en las maquetas son aún más oscuras que en el disco.

¿Se puede traducir esto en una mayor relajación dentro del estudio?

La verdad es que siempre hay momentos duros, aunque nos hemos divertido mucho. En el estudio trabajo con amigos con los que me siento cómodo. Lo bueno es que había un cierto punto de relax porque ya traía la mayoría del trabajo hecho de casa. En “Kill Raemon”, “Consciente Hiperconsciente” o “La Vida Regalada” las voces finales son las que grabé en mi garaje. No quise volver a regrabarlas en el estudio. Las melodías y las letras surgieron de una forma espontánea, irrepetible. De modo que, aunque suenen un poco sucias, por muchas veces que se hubieran regrabado, el resultado no habría sido el mismo.

Aunque el álbum se distancia del pop, “El Refugio de Superman” podría haber entrado perfectamente dentro de “La Dimensión Desconocida”.

Sí, pero hay una historia detrás. Fue la primera canción de este disco que compuse con el procedimiento antiguo. Es decir, con la guitarra acústica. En diciembre de 2009 decidí aparcarla porque me parecía un tema continuista y, hasta unos meses después, en febrero de 2010, no volví a recuperarla para darle un toque diferente.

En gran parte de los temas los coros tienen un mayor protagonismo.

La mayoría de los coros soy yo mismo con el reverb. Era el efecto que buscaba. En las demos de las canciones de “La Dimensión Desconocida” (BCore, 2009) ya existían estos coros fantasmales. Lo que ocurrió es que al grabarlas siguieron el patrón de “A Propósito De Garfunkel” (BCore, 2008).

¿Por qué razón “Soñar La Muerte” acaba con “El Conejo De La Suerte”?

Esto no estaba en la maqueta. Con ese final tan ruidoso hacíamos coña en el estudio y nos sugería la canción de las niñas de “Pesadilla En Elm Street”. El tema habla realmente de una pesadilla y empecé a pensar en cómo algo infantil dentro de un contexto macabro puede llegar a dar miedo. De hecho, suena demasiado fuerte en el disco. En un principio quería que fuera algo ininteligible.

¿No guardas un buen recuerdo de una canción tan inocente como ésta?

Tuve una infancia bastante feliz dentro de lo que cabe. Los problemas vinieron después, con la adolescencia. De pequeño dibujaba y estaba todo el día jugando a Star Wars. Era un flipado.

Aunque el sonido de “Libre Asociación” se ha electrificado y deja un regusto más macabro, el mensaje de las canciones me parece menos catastrofista. Algo así como si por fin supieras afrontar tus meteduras de pata y obsesiones.

Estoy de acuerdo. El disco tiene un punto malrollero, pero también una gran carga de autocrítica. Las canciones son como una conversación conmigo mismo. Entre líneas hay muchas cosas que se dejan caer. Lo que ocurre es que sólo yo, o bien la gente que me conoce, sabe de qué hablo. La mente es poderosa y a veces te juega malas pasadas. Vas juntando palabras una detrás de la otra y al final te llevan a un lugar sin darte apenas cuenta.

En el documental “A Propósito De Rodríguez” afirmabas que escribías canciones para canalizar tu enfado propio y con el resto de la gente. ¿Sigues cabreado con el mundo?

No suelo estar enfadado. Soy una persona que perdona fácilmente. A no ser que asesines a alguien, todo es perdonable. Pero lo que sí es verdad es que cuando escribo suelo sacar esas cosas que me tocan los huevos. Supongo que es porque la música que oía de pequeño tenía un toque dramático que me emocionaba de alguna forma. Me llamaba la atención ese poso amargo e inquietante. Indirectamente, esto afecta a cómo escribes. Puedo escribir una canción pop happy, de hecho ya lo he hecho, pero para mí es algo insustancial. Lo que busco es que las canciones me emocionen a mí, que me causen algún efecto. De todos modos, lo que hago no es tan importante. Cuando la gente se acerca a decirme cosas me siento un poco raro, me da hasta vergüenza. Es bonito, por supuesto, pero me abruma porque mi trabajo no tiene nada de especial en realidad.

Volviendo al documental, se me quedó grabada una frase en la que decías que la mejor forma de luchar contra la timidez es la estupidez.

¡Si no la gente se suicidaría en masa en los conciertos! No siempre estoy cómodo encima del escenario. A veces me pasa que sí, cuando todo sale bien y conectas con la gente, casi siempre en un marco pequeño ante un público reducido diciendo mil chorradas. Esta incomodidad viene porque no me gusta estar expuesto. Disfruto escribiendo los discos y grabándolos. Dar la cara es algo que me cuesta. Si por mí fuera, tan pronto acabara un disco haría inmediatamente otro. Con Madee ya me ocurría. Siempre estaba detrás de la furgoneta callado, sin decir nada, preparándome física y mentalmente para el bolo de aquella noche. Si fuera solo guitarrista sería mucho más fácil. Cantar es otra historia. Tienes que concentrarte mucho para que todo salga bien.

Supongo que no te habrá hecho mucha gracia que, tras visionar el documental, el público conozca algunas de tus intimidades.

Pienso que se explican muchas cosas, aunque muy por encima. Cuando veo el documental sé de qué estoy hablando, pero la gente que no me conoce ni está involucrada con mi historia, no tanto. El resultado está muy bien. El único pero es que se grabaron cosas más divertidas que no han salido a la luz. No hay tanto drama en mi vida, a pesar de que lo parezca en la película. The New Raemon Conciencia electrificada ¿Estás preparado para escuchar a esos nostálgicos que dicen que les gustaban más tus discos anteriores?

Siempre respondo lo mismo: te lo vuelves a poner y le das al repeat. Puedo entender que a alguien le guste mucho un disco, pero eso viene provocado por otros factores. A lo mejor al tío le acababa de dejar la novia y esas canciones fueron su salvación. Muchas veces asocias un disco con algo. Esto me pasa a mí y a todo el mundo. Sin embargo, hay que ver al artista desde el otro lado del espejo. Le pueden haber pasado muchas cosas, haberse leído 30 libros o haber visto cientos de películas. Siempre hay alguien que espera que hagas el mismo álbum, aunque es algo completamente imposible. Mis discos son producto del momento que vivo y por ello intento que sean distintos. Lanzar otro “A Propósito De Garfunkel” sería algo absurdo.

Con el paso del tiempo, ¿vuelves a recuperar tus canciones? ¿Eres el típico que empieza a flagelarse porque no estás contento con el resultado de entonces?

A lo hecho, pecho. Desde el “Orion’s Belt” de Madee (BCore, 2004) en adelante estoy muy contento. Uno aprende el oficio y cuando cierra el disco sabe que al cabo de los años, al volverlo a oír, está bien grabado y sigue sonando bien. De lo único que no estoy satisfecho es de los primeros discos de Madee. Más que nada porque no sabíamos cómo hacerlos. Por esta razón en la gira no hemos tocado esos temas. Tienen algunas taras y no han envejecido bien.

¿Nos sorprenderás con un retorno de Madee dentro de unos años?

No lo sé. En directo le damos mucha chicha e, incluso, he acabado un poco sordo al final de la gira. Al estar tres años tocando sin el amplificador a mil tuve que ponerme tapones en el oído. Con ellos hay que darlo todo y uno ya tiene una edad. Ha terminado de este modo y me gusta, porque el grupo sigue en forma. Yo no quería dejar la banda. Pero como Lluís no tiene apenas tiempo y va muy liado como técnico de sonido y el resto tenemos un montón de obligaciones, de momento, no es posible. De todos modos, han sido unas semanas muy divertidas reviviendo viejos momentos.

En septiembre lanzarás un álbum junto a Francisco Nixon y Ricardo Vicente. Y, además, te estrenarás como productor con lo nuevo de Manos de Topo y lo próximo de Maga. ¿Cómo organizas la agenda?

Planifico el trabajo trimestral o semestralmente. Lo tengo comprobado: o lo hago así o no haría nada porque me apalanco fácilmente. Es una forma de obligarme a hacer cosas.

Ramón Rodríguez, el alma de The New Raemon, nos revela intimidades de su último disco y nos habla acerca de la defunción de Madee y el documental que desvela los capítulos más personales de su vida.

The New Raemon Conciencia electrificada Crítica de " Libre Asociación"

Crítica de " La Dimensión Desconocida"

The New Raemon Conciencia electrificadaA Propósito De Rodríguez

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