Entrevistas

Still Corners

Como en una película dirigida por David Lynch

Still Corners

Hace poco, una amiga admitía que le gustaba sentarse en su banco del autobús escuchando música y fijar la mirada, pensativa, fuera de la ventana, imaginándose que estaba viendo una película. Y otra amiga rápidamente asintió, confesando que ella también se dedicaba a ese tipo de prácticas: explicaba que hay veces en que se enredaba tanto en los pensamientos y las imágenes que la música generaba en su cabeza –lo que le llevaba a murmurar las letras para sus adentros mientras una lagrima se le escurría por la mejilla–, que una vez fue interrumpida por otro pasajero y se tuvo que obligar a crear sobre la marcha una narrativa acorde con la situación, algo que tenía que ver con amantes perdidos en las frías estepas de Rusia. ¡Ah!, esa posibilidad de construir un romance en la soledad de tu asiento con la simple ayuda de un iPod. Still Corners crean música apropiada para tales ocasiones; de hecho, el compositor de la banda, Greg Hugues, que además es un ardiente cinéfilo, admite que a menudo utiliza el impacto emocional de las películas que ve como punto de partida para su propio material.

De manera muy apropiada, la historia del nacimiento de la banda también podría situarse en el territorio de la fantasía cinematográfica. Hugues explica que conoció de manera totalmente azarosa a su cantante, Tessa Murray, en una tarde oscura y lluviosa de enero, en una estación de tren desierta ( “si aquel banco hubiera estado seco aquel día, entonces no existiría la banda; es así de extraño”). De todos modos, cuidado: la banda sonora interna de Still Corners no es de las que abusan de la sacarina. Su álbum de debut, “Creatures Of An Hour” (a la venta vía Sub Pop) es deliciosamente fantasmal, etéreo y genuinamente atmosfércio, como si tus sueños fueran una película dirigida por David Lynch. Estarán actuando la próxima semana en el festival Primavera Club –del 23 al 27 de noviembre en diferentes salas, simultáneamente, en Madrid y Barcelona–, una ocasión de lo más propicia para seguir soñando con los ojos muy abiertos.

¿Qué podemos esperar de vuestro directo en Primavera Club? Me consta que en el pasado habéis utilizado proyecciones. ¿Es algo con lo que estáis siguiendo?

Sí, porque nos gusta crear, o al menos intentarlo, una atmósfera especial, así que bajamos todas las luces del escenario y añadimos las proyecciones, que nos iluminan directamente. En el escenario no hacemos grandes cosas, no hacemos ni solos complejos ni tocamos la guitarra slide sobre nuestras rodillas, así que nos gusta que la gente tenga algo para mirar. Las canciones en directo son un poco más afiladas, algo más rock’n’roll. Intentamos inyectar energía.

Dices que queréis crear una atmósfera. Es lo mismo que has dicho muchas veces sobre vuestras canciones. ¿Cómo describirías esa atmósfera? ¿Es expresable en palabras?

Sí, supongo que consiste en crear algo que se salga un poco de lo ordinario, que sea ligeramente espectral. Así como ensoñador, y nos gustaría pensar que estamos transportando al público a otro lugar, ¿sabes?

Es interesante que utilices el concepto “espectral”. Ya sabes que muchas veces se han trazado paralelismos entre lo que hacéis y el trabajo de David Lynch, que podríamos decir que es un maestro de lo inquietante. ¿Es una comparación con la que os sentís cómodos?

Sí, completamente. Me encanta David Lynch y también Angelo Badalamenti, que es quien ha participado siempre en sus bandas sonoras. La música de sus películas y sus series de televisión siempre es tremenda, y sí, me infunden una sensación de misterio.

Sois una banda, digámoslo así, internacional: hay miembros de Gran Bretaña, de Australia y de Estados Unidos. ¿Compartís unos orígenes musicales parecidos? ¿Crecísteis escuchando el mismo tipo de canciones?

Yo soy de Estados Unidos y Leon es australiano, así que lo más seguro es que hayamos tenido educaciones distintas. Luke y Tessa son de Inglaterra, y nos conectan cosas muy diversas. Tessa creció escuchando una amplia variedad de música. Su padre era aficionado a comprar discos, y está acostumbrada a escuchar cosas de Can y mucha música clásica. Sabe tocar el piano y todo.

Después de vuestro primer EP recibisteis muy buenas críticas, y supongo que entonces os llamaron muchos sellos. ¿Qué os llevó a fichar por Sub Pop? ¿Es un sello que os guste por algo en particular?

Me gustan mucho algunas de las bandas que han firmado en los últimos años, como The Shins y Low, y por supuesto Beach House. Vinieron hasta Londres, nos vieron actuar y luego nos fuimos a cenar. Tomamos unas cuantas copas y conectamos de una manera muy natural. Son gente muy relajada, así que dijimos que sí y el resto es historia.

Vuestro primer álbum, ¿creeis que suena muy distinto a vuestros EPs anteriores?

No, creo que no. A mí me resulta muy similar. Es como el lado oscuro de la música pop.

En esta era digital, el diseño de portadas es un arte que puede perderse algún día. Pero vosotros habéis apostado por una portada preciosa para “Creatures Of An Hour”. ¿Quién la ha hecho?

A mí también me encanta la portada. Básicamente, hemos hecho casi todo por nuestra cuenta, de una manera muy artesanal, con las ventajas y los inconvenientes que ello conlleva. Yo siempre he hecho mis portadas, pero como no soy un diseñador gráfico hablé con Jeff, el director de arte de Sub Pop, y me puso en contacto con varios de los artistas que trabajan para el sello. Así conocí el trabajo de Scott Campbell. Le eché un vistazo a su material y era todo singular, me gustaba todo lo que hacía. Me enamoré de su trabajo por completo, le llamé y resultaba que además era fan de la banda. Entonces hizo la portada, y es fantástica.

¿Fue una colaboración con indicaciones tuyas, o le dejásteis vía libre?

No, no, vía libre. Nos mandó la portada acabada.

Habéis trabajando en un flexi-disc. ¿Cómo se os ha ocurrido regresar a ese formato obsoleto?

Fue una idea de Sub Pop. Hablaron de sacar un tema en una edición limitada, así que nos fuimos a un estudio en Londres para grabarlo, fue muy divertido. Experimentamos con muchas cosas nuevas. Se titula “Cabot Cove”. Creo que la tirada es sólo de 200 copias, y tiene un diseño muy bonito.

No se ven muchos flexis últimamente…

¡Lo sé! Quiero escucharlo. De hecho, nunca en mi vida he visto un flexi-disc. Los hacen de plástico, es un objeto muy raro. Muy cool, muy vieja escuela.

Cuentas que conociste a vuestra cantante, Tessa, en el andén de una estación de trenes. ¿Es una historia verdadera? Porque parece increíble…

Sí, es cierta. Yo estaba en London Bridge, era enero. Estaba oscuro y por alguna razón que desconozco el tren no se detuvo en London Bridge y llegó hasta Kidbrooke, que está como a 20 minutos, o 15, del lugar en el que yo debía estar. Así que me salí del vagón y conmigo otra persona que me preguntó si me había equivocado de tren, y le dije que sí. Era Tessa, y me explicó que iba a llegar tarde a los ensayos de su coro por culpa del mismo error. Por entonces estábamos buscando una cantante, así que imagínate: al escuchar eso me puse en guardia, le expliqué lo de la banda y cambiamos números de teléfono. Durante un año estuvo trabajando en las demos, antes de apuntarse definitivamente a la banda. Yo siempre le animaba a que diera el paso, pero costó. Fue un proceso largo y orgánico. Y así fue como nos conocimos. Hace poco me explicaba que, cuando salió del vagón, su intención era la de sentarse en un banco, pero el banco estaba mojado porque llovía, así que prefirió acercarse a hablar. Es muy raro, porque si ese banco hubiera estado seco… entonces no existiría la banda.

Es una historia encantadora. Tengo entendidos que tú escribes las canciones y las letras, y que Tessa participa en las melodías vocales. Hay un trabajo muy cuidadoso en la manera de cantar, suena brumosa, como si estuvieras escuchando a través de un sueño, como ocurría en los discos de Broadcast. ¿Es un sonido buscado a propósito?

Creo que salió más por casualidad. No tengo la sensación de que haya esta obsesión por el detalle, aunque sí que me parece un sonido emocionante. Sale así porque es la manera de cantar de Tessa, que es muy suave. Trish Keenan lo hacía de una manera muy parecida, así que veo la similitud. Acepto las comparaciones. Pero nosotros experimentamos con formas muy distintas, y el próximo disco posiblemente sea más variado.

¿Vas a ceder al resto de miembros del grupo la responsabilidad de escribir canciones contigo?

Sí, totalmente.

En vuestro trabajo utilizáis muchos sonidos encontrados, o al menos eso he leído. ¿Son esos sonidos la semilla a partir de la cual crecen las canciones, o es un adorno que añadís al final?

Bueno, en realidad no usamos sonidos encontrados. ¡Yo también he leído lo mismo! No sé de donde sale. Todos los sonidos los creamos en mi estudio, los hago yo, y a veces comenzamos con un sonido fantasmal o una nota extraña de teclado, y comenzamos a trabajar a partir de ahí. Estoy intentando recordar si alguna vez hemos utilizado un sonido encontrado. Hay veces en que usamos samples de cosas, pero no partes musicales –como un sample de piano–, nunca nada demasiado “acabado”, si entiendes lo que quiero decir.

En lo referente a tu proceso de escritura, ¿en qué momento llega la melodía? ¿Primero haces la estructura de la canción, o todo comienza con una imagen que se te viene a la mente?

Normalmente empezamos con cualquier cosa, puede ser una línea de bajo o unos acordes de guitarra, y entonces canto algo por encima, Tessa aporta sus ideas también y entonces es cuando digo “bueno, creo que la cosa puede ir por aquí”. Pero yo no sé cantar bien, así que es ella quien le da vida a la canción. Al final puede ser cualquier cosa, como una percusión o la influencia de una película, la que desencadene el proceso. A veces estás viendo una película y dices “dios, eso podría ser un buen motivo, sería fantástico hacer una canción que creara ese mismo tipo de emoción”.

Hablando de diferentes formas de expresión, parece que hay un cruce de influencias entre vuestra música y el cine. ¿Hasta qué punto es una conexión buscada?

Las películas son inevitables. Soy un obseso del cine y me encanta ver películas de Hitchcock. Últimamente he estado viendo otra vez la serie de “La Dimensión Desconocida” [risas]. ¡Es buenísima! Intento verlo todo: películas malas, películas buenas, y todo eso acaba llegando a la música de una forma u otra.

¿Qué me dices de las influencias literarias?

También. Leo muchas cosas de Robert Frost, me gusta mucho su material. El nombre de la banda viene de uno de sus poemas, “New Hampshire”. Me gusta mucho leer, así que imagino que la influencia es inevitable.

¿Es algo que te gustaría hacer en un futuro? ¿Escribir?

Creo que lo mejor será que me siga quedando en la música.

Crítica: " Creatures Of An Hour"

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