Entrevistas

Sharon Van Etten, el tormento y el éxtasis folk-rock

Hablamos con la cantautora de Brooklyn acerca de su proceso de escritura, las bondades de Jagjaguwar y los ataques de ansiedad

Sharon Van Etten lleva poco más de tres años en el circuito musical, pero con sus canciones intimistas y catárticas parece que estemos hablando de una veterana. La prueba más reciente, su tercer álbum, “Tramp”, un all-star del indie neoyorquino. Hablamos con ella antes de su inminente gira española.

Nacida en Nueva Jersey, Sharon Van Etten empezó a escribir música durante su estancia en Tennessee. Aunque lo cierto es que no pudo avanzar mucho porque se encontró con un escollo importante: un novio posesivo y controlador que creía que estaba perdiendo el tiempo escribiendo esas canciones oscuras e íntimas. Le echó fuerza de voluntad y recogió sus cosas para volverse a casa, donde recuperó viejas amistades, entre las que se incluye Kyp Malone de TV On The Radio, quien se dice que le animó a perseguir sus sueños y dedicarse en cuerpo y alma (y en su caso, nunca mejor dicho) a la música.

Aunque escuchando sus canciones, un folk-rock de marca personal que muchos han comparado al de Cat Power, puedas pensar que la chica lleva toda una vida escribiendo letras atormentadas, no fue hasta hace tres años que despegó su carrera. Sus dos primeros álbumes, “Because I Was In Love” y “Epic”, mostraban a una Sharon Van Etten más minimalista en las formas y, ahora, con su tercer disco, “Tramp”, ha conseguido alzarse como nueva poetisa del indie. Es justo decir que en buena medida se debe a que reúne doce canciones de catarsis emocional, pero no hay que olvidar que se ha sabido rodear bien de amigos músicos. Aaron Dessner lo coprodujo, pero también hay colaboraciones de Julianna Barwick, Zach Condon, Jenn Wasner ( Wye Oak) y Matt Barrick ( The Walkmen). Le llamamos para que nos cuente cómo afronta el proceso de escritura, como lleva sus ataques de ansiedad, su relación con Jagjaguwar y lo que espera al público de su inminente gira española (hoy en el Teatro Lara de Madrid, mañana en la sala El Loco de Valencia y el sábado en La [2] de Apolo de Barcelona).

¿Por qué decidiste optar en este álbum por un proceso de grabación desperdigado a lo largo de más de un año?

Fue de algún modo circunstancial. Tanto Aaron como yo estábamos girando mucho, así que grabábamos cuando teníamos tiempo libre. Dejábamos la puerta abierta hasta que teníamos las canciones con las que queríamos trabajar. Así que cuando acabábamos, acabábamos.

"Cuando me pongo nerviosa simplemente me dejo a mí misma ponerme nerviosa en lugar de tratar de luchar contra ello"

¿Cuáles fueron las ventajas y desventajas de esto?

Una de las cosas positivas es que podíamos trabajar en las canciones y luego distanciarnos de ellas, no teníamos que convivir con ellas por mucho tiempo. Las tocaba en las giras, las escuchaba y tomaba notas. Entonces intercambiábamos emails constantemente anotando lo que queríamos hacer a continuación. Así que cuando volvíamos al estudio, teníamos una lista de cosas que querías hacer y conseguir. Así que estaba bien poder alejarse de ello, pero una de las cosas negativas era más o menos lo mismo. Después de una semana con gran progreso en una canción de repente teníamos que parar y entonces esperar unas tres semanas o así hasta que nos juntásemos de nuevo. Parar y empezar de nuevo era un poco frustrante. Son las dos caras de la moneda.

Hay un gran salto entre grabar con una sola persona como hiciste con tu debut a hacerlo con un montón de gente en “Tramp”. ¿Te sientes más cómoda trabajando con mucha gente a tu alrededor?

Creo que está bien empezar con menos personas para poder establecer primero una conexión con esa persona. Tener demasiadas personas puede distraer, así que está bien tener los mismos objetivos y estar de acuerdo con alguien con cómo quieres que suenen las cosas. Utilizando una metáfora, es como empezar una familia. Traes a mucha gente y hay bastante vaguedad. A veces tienes la sensación de ser observada. Trabajo en un espacio pequeño, así que es perfecto para dos personas y entonces tienes a otra gente entrando y saliendo.

Aunque eran tus amigos, ¿estabas nerviosa cuando les pediste que colaborasen en el álbum?

Sí, totalmente. Admiro todo su trabajo, todos tenemos estilos diferentes de escritura y de canto, así que estaba nerviosa de traerles mis canciones, pero a la vez excitada con ver qué pensaban de ellas, porque había cosas en las que no podía pensar.

¿Cómo compartiste responsabilidades con Zach Condon en la escritura y grabación de “We Are Fine”?

Es gracioso, porque esa era la única canción en la que yo no estaba. Escribí esta canción sobre tener ataques de ansiedad y le pedí a Zach porque es amigo mío y también sufre ansiedad social. ¡La única vez que podía venir a grabar cuando no estaba de gira o grabando es cuando yo estaba fuera! [risas] Así que ese fue el único instante en el que alguien vino a contribuir en una canción que al final siento como que es la mejor.

¿Cómo afrontas la ansiedad cuando sales al escenario ante decenas o cientos de personas?

Antes solía beber mucho y tratar de lidiarlo con eso, pero eso empeoraba las cosas. Decidí comprenderlo y escucharme a mí misma. Cuando me pongo nerviosa simplemente me dejo a mí misma ponerme nerviosa en lugar de tratar de luchar contra ello. Hace tiempo que no he tenido un ataque de ansiedad, pero suelo notar cuando vienen, así que por eso hago ejercicios de respiración. Me pongo muy nerviosa sobre el escenario y lo afronto contando chistes, cerrando mis ojos, centrándome en la banda. Normalmente es la gente y las multitudes lo que hace que me ponga muy nerviosa.

La última vez que tocaste en Barcelona fue en un recinto grande, abierto y con luz del día. Ahora tu gira española es en pequeñas salas. ¿Qué diferencias encontrará la audiencia?

Tengo muchas ganas de tocar en estas salas. Cuando tocas en el exterior es un poco impersonal y a veces está demasiado lleno. En una sala puedes conectar mejor con la gente, el sonido siempre es mejor. Soy una banda de club de rock, ¿sabes? Es más divertido y nostálgico.

"Cada vez que canto vuelvo a ese momento en el que escribí la canción"

Tu proceso de escritura es muy personal. ¿Cómo funciona?

Simplemente presiono el botón de grabar y utilizo el método del flujo de conciencia. Cuando hago algo realmente emocional simplemente presiono grabar y toco durante tanto rato como pueda aguantar. No soy muy buena a la hora de hablar las cosas rápidamente, así que normalmente tengo que cantar sobre ellas, comprenderlas y aún así me lleva mucho tiempo. Escucho la grabación y trato de escuchar lo que sea que intento decir y luego lo edito con eso en mente y trato de entenderlo en su nivel más básico aunque sea para mí.

¿Cómo conseguiste dejar fluir todas estas emociones en el álbum?

Cada vez que canto vuelvo a ese momento en el que escribí la canción. En el estudio puede ser un poco estéril. Estaba muy sensible entonces porque estaba exhausta, así que sentí que era beneficioso cantar esas canciones en ese estado de ánimo. Realmente trataba de hacer lo que mejor que podía dar.

¿Te sentiste liberada después de escribir las canciones de este álbum?

Oh, sí, desde luego. Cuando terminé las canciones y ordené todas las canciones, en general me sentí liberada.

¿Qué otras cosas te inspiran a escribir canciones al margen de la gente?

Cualquier cosa desde las experiencias diarias hasta películas u otra música. Mi familia, mis amigos, mi novio… Quiero decir, hay tantas cosas que me inspiran que probablemente haya muchas que ni siquiera conozca. Todo, en realidad.

¿Ves la portada de “Tramp” como un reflejo del contenido del álbum?

La portada está directamente relacionada con el disco de John Cale porque le estaba escuchando mucho por entonces, y no creo que suene para nada como él, pero realmente admiro cómo de únicos y bellos son todos los álbumes que lanza. Sólo quería algo muy directo y atrevido que a la vez relatase algo biográfico a alguien.

Las canciones aquí parecen menos complejas que en “Epic”, son más cortas, directas y tienen un formato más pop. ¿Crees que trabajar con Aaron Dessner tuvo algo que ver?

Creo que sí en términos de comunicación y producción. Por lo que se refiere a la estructura de las canciones, éstas fueron escritas antes de que entrase en el estudio, todas menos una, “Magic Chords”, que la terminamos en el estudio. Le di unas 20 canciones y esas fueron las que terminó escogiendo. No sería lo mismo si sólo fuese guitarra y voz, trajo muchas partes a las canciones en las que no había pensado antes. Así que tuvo mucho que ver, sí.

"Soy una cantante y mi voz es mi mejor y más fuerte instrumento en el disco"

Hay algunas canciones aquí que tienen un rollo The National, pero tu voz siempre está en primera línea. ¿Cómo lo conseguiste?

Desde bien al principio, antes incluso de que empezásemos a grabar, había dos cosas de las que habíamos hablado. Recuerdo que una era que no queríamos hacer un álbum de The National. No queríamos sonar demasiado a The National. No lo pretendía. Sabes, me gusta The National, pero no soy The National. Y Aaron también está desarrollando una carrera como productor, así que no quiere ser conocido por eso. Así que sí, dejamos claro que no queríamos hacer un álbum de The National aunque haya momentos en los que puedas escuchar un poco de ello. Lo segundo es que soy una cantante y mi voz es mi mejor y más fuerte instrumento en el disco. Es el centro de todas las canciones, así que nunca quisimos perder eso.

Los medios están casi de acuerdo en que este es tu disco de consagración. ¿Qué opinas de ello?

Sólo intento crecer progresivamente y aprender y probar nuevas cosas. No creo que sea el álbum del que me siento más orgullosa. No quiero decir que sea mi mejor trabajo, pero sí creo que representa mejor dónde estoy ahora. ¡Creo que he crecido mucho y espero hacerlo aún más! [risas]

Sí, hay una progresión natural en tus tres álbumes, ¿qué crees que te depara el futuro?

Quiero mejorar a la hora de colaborar con gente. No sólo en el proceso de grabación, pero espero que también la próxima vez en el proceso de escritura, antes de ir al estudio. Eso me ayudará a crecer como compositora y ayudará a mi sonido desarrollarse al dejar entrar a otra gente en el proceso creativo de escritura.

¿Desde que fichaste con Jagjaguwar qué has sentido? ¿Cómo es distinto a otros sellos?

Jagjaguwar es alucinante. Son amigos. En general trato de trabajar sólo con gente con la que quiero estar, llamar y pedirles consejo a sabiendas de que quieren lo mejor de mí de corazón. Puedo decir eso de todas las personas con las que trabajo y ellos simplemente han sido una extensión de eso. Me han ayudado de muchas maneras. Son gente muy buena y permiten a los artistas hacer lo que quieran. Dejan crecer a los artistas, no les dicen lo que tienen que hacer, no tratan de editar tu trabajo. No son la compañía discográfica mala, son amigos, gente muy apasionada con la música.

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