Entrevistas

Sébastien Tellier: “Me encantaría estampar un Jaguar contra una cafetería”

Hablamos con el incorregible chansonnier francés sobre pócimas alucinógenas y la concepción de ese mundo perfecto que relata en su último álbum, “My God Is Blue”

Sébastien Tellier sigue andando el camino del autor excéntrico en su último álbum, “My God Is Blue”, basado en las ideas de religión y utopía. Hablamos con él para conocer más de su universo sonoro, un cruce entre Gainsbourg y Daft Punk que le traerá en directo a España el próximo mes de noviembre.

La mayoría de mortales conoció a Sébastien Tellier en 2008, justo en ese momento en el que por voluntad propia representó a su Francia natal en el siempre menospreciado Festival de Eurovisión. Su desaliñada barba y sus inseparables gafas de sol fueron observadas con asombro por millones de personas a través del televisor. No obstante, él no era un freak más de los que pululan por un certamen de dudosa reputación como ése. Antes de transformarse aquel mismo año en un despreocupado artista de culto del pop sintético gracias a “Sexuality”, Tellier nos había dejado dos obras magnas del pop francés de la talla de “L’Incroyable Verité” (2001) y “Politics” (2004), y temas tan gloriosos como “La Ritournelle” o “Fantino” (este último incluso consiguió colarse en la banda sonora de “Lost In Translation”).

Hace unos meses este gentleman del nuevo milenio editó su última referencia, My God Is Blue (Record Makers, 2012), un delirio conceptual que gira en torno a una ficticia ‘Alliance Bleue’ donde los hombres son capaces de encontrar la felicidad rigiéndose por el carpe diem. He aquí el motivo por el que hemos decidido charlar con él sobre su mesiánica misión, sus canciones y aquellos planes que le empiezan a rondar por su inquieta cabeza. Sin soltar un porro durante los 15 minutos de entrevista que nos concedió, Tellier vuelve a demostrar por qué es genio y figura, uno de esos de los que la industria musical anda siempre tan necesitada. A todo esto, nos vendrá a visitar con dos conciertos en noviembre: el día 9 (viernes) en la sala Apolo de Barcelona, y el día 10 (sábado) en Madrid, sala But.

"Llevamos décadas siendo esclavos de nosotros mismos, perdiendo tanto nuestra libertad como nuestras ganas de disfrute"

La leyenda cuenta que la inspiración para “My God Is Blue” te vino después de tomar una especie de pócima secreta cocinada por un chamán de Los Ángeles. Como puedes imaginar, nos resulta todo tan bizarro como fascinante. ¿Qué recuerdas de aquel mejunje?

Mis recuerdos no son muy claros, que digamos. Lo que aquel hombre me dio fue un líquido verdoso muy extraño. Pondría la mano en el fuego por que llevaba algo de patata, pero su sabor era tan horrible que incluso me fastidió el estómago. Esa fue la parte negativa del asunto. No obstante, lo mejor sucedió ipso facto en mi cabeza. Me sentí libre, como si estuviera rodeado de flores en un lugar indescriptible.

¿Esta era la primera vez que experimentabas algo así?

No exactamente. Cuando era adolescente probé el LSD y las setas alucinógenas. En su momento me dije que ya no necesitaba nada de eso porque son drogas demasiado fuertes para mí. Pero lo de aquella pócima fue muy diferente, fue un gran viaje. No podría arrepentirme nunca de haber probado algo así.

¿Sigues en contacto con el chamán en cuestión?

Pues no. Si quieres que te diga la verdad, no me acuerdo ni cómo me topé con él [risas]. Yo estaba muy tranquilo cotilleando guitarras en varias tiendas de Los Ángeles y me crucé con esta especie de brujo. Es normal que no hayamos hablado desde entonces porque fue un tropiezo muy casual y en realidad no nos conocemos apenas el uno al otro.

El álbum gira en torno al concepto de un mundo imaginario, bautizado como ‘L’Alliance Bleue’, en el que la libertad y el hedonismo se toman de la mano en pro de la felicidad en una sociedad ficticia. ¿Crees que sería posible materializar en la vida real un lugar como ese?

Resulta de lo más complicado, aunque me encantaría que algún día se hiciese realidad. Llevamos décadas siendo esclavos de nosotros mismos, perdiendo tanto nuestra libertad como nuestras ganas de disfrute. Las autoridades podrían confundir ‘L’Alliance Bleue’ con una especie de secta, así que ya puedes imaginarte que tanto la autorización como las subvenciones serían complicadísimas de conseguir. Para poder llevarlo a cabo necesitaría dinero, muchísimo dinero. Si alguien quiere ayudarme en este propósito estaría encantado de la vida.

Con el desencanto que hay actualmente en muchos países europeos no creo que fuera muy difícil que la gente se alistara en esta especie de carpe diem territorial.

Sería muy fácil. Pero no sólo en Europa. Conozco a mucha gente de Los Ángeles o Nueva York que se siente intrusa, auténticos outsiders del sistema. Ir a cenar a un restaurante o bailar en una discoteca siempre es bueno, pero necesitamos algo más de acción en nuestras vidas. A veces me encantaría coger un Jaguar y estamparlo contra una cafetería. En definitiva, hacer algo impredecible y sin sentido. En ocasiones es más que necesario romper las reglas.

"Yo lo tengo claro: lo que me gustaría hacer el resto de mi vida es follar, cantar y beber más"

¿No te has planteado entrar en política para que tu mensaje pueda ser escuchado aún por más personas?

No me interesa para nada la política. Sin duda, prefiero la filosofía. Tenemos que aprender a ser felices sin que nadie nos imponga o nos diga qué debemos hacer. Yo lo tengo claro: lo que me gustaría hacer el resto de mi vida es follar, cantar y beber más.

Para tu última criatura sonora has decidido prescindir del Daft Punk Guy-Manuel de Homem-Christo, con quien trabajaste en “Sexuality”, y fiarte de Mr. Flash para las labores de producción. ¿El cambio ha sido para mejor?

Mr. Flash me ha sido de gran ayuda para tirar adelante las canciones y, además, es un tipo estupendo. Él no impone sus ideas, sino que de forma natural es capaz de dotar con una luz especial todo lo que toca. Muy poca gente puede presumir de tener ese don para engrandecer las canciones. Artísticamente ha sido un gran paso para mí.

En el álbum, más allá de “Magical Hurricane”, predomina el último Tellier sintético con el que nos empezamos a familiarizar después de tu paso por Eurovisión con “Divine”. ¿En estos últimos años es cuando más a gusto te encuentras, creativamente hablando?

Soy más que consciente de lo que me gusta y lo que no, tanto para mi carrera como en mi vida personal. Todo esto no es un juego para mí, sino algo más. Sueño muchas cosas e intento plasmar las ideas que me surgen en ese momento en la música. Puede que guste más o menos lo que ahora hago, pero nunca he sentido que haya engañado a nadie con mi trabajo. Estoy más que orgulloso de mi presente como artista.

Pero supongo que entiendes que, por culpa de esta metamorfosis sonora que iniciaste con “Sexuality”, tus fans se hayan dividido.

Soy humano y vivo de mi arte. Mi música es una de las cosas más importantes de mi vida. De modo que es lógico que me sienta algo mal cuando a la gente no le gusta lo que hago. Aunque, como te acabo de decir, siempre soy honesto con todo y todos.

Tras hablar sobre la familia en “L’Incroyable Verité”, los políticos en “Politics”, el sexo en “Sexuality” y la religión en este último “My God Is Blue”, ¿cuál es el siguiente paso?

Me encantaría compartirlo contigo, pero prefiero mantener el secreto para que a su debido momento sea una gran sorpresa. Sólo puedo decirte que he empezado a trabajar en ello y que será algo muy mágico.

Vídeo

En cuanto a tus próximos conciertos en España, el 9 y el 10 de noviembre, ¿con qué nos vamos a encontrar?

Es toda una declaración de intenciones en la que puedo expresarme tal como soy. Quiero recrear esa imagen de “L’Alliance Bleue” a través de muchas luces y efectos. Os va a encantar.

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