Entrevistas

Sasha Grey: “Las mujeres también podemos tener fantasías oscuras, igual que los hombres, y se nos debería permitir tenerlas sin que nos tengamos que avergonzar por ello”

La actriz acaba de publicar “La Sociedad Juliette”, su primera incursión en el mundo de la literatura, y aprovechamos para hablar con ella de música, tabúes, literatura y, por supuesto, sexo

Empezar una carrera en el porno y salir de esa industria reforzada y convertida en personaje de culto es algo de lo que muy pocas pueden presumir: Traci Lords de alguna forma fue precursora gracias a su papel en “Cry-Baby” de John Waters, pero Grey ido más allá: tiene un grupo (aTelecine), es DJ, fotógrafa (publicó su trabajo en “Neü Sex”), actriz (“The Girlfriend Experience”, “Open Windows”, “Entourage”) y ahora, además, se estrena como escritora con “La Sociedad Juliette” (Grijalbo).

El caso de Sasha Grey es atípico, no sólo en su carrera dentro del porno (donde se saltó el canon imperante para imponer el suyo), sino fuera de él: dicen que una retirada a tiempo es una victoria, y en su caso, ese abandono temprano ha supuesto su consolidación como personaje de culto. Pero Grey ha ido más allá y lleva años reinventándose a través del cine –su próxima película, “Open Windows”, la ha rodado a las órdenes de Nacho Vigalondo–, la música –comanda su propio grupo, aTelecine, y participó en la recreación del “Desertshore” de Nico promovida por Throbbing Gristle– y la fotografía. El último órdago de Sasha es una novela erótica plagada de referencias culturales y que se postula como seria rival de “50 Sombras de Grey” en las clasificaciones de best-sellers. Pero en la novela de la actriz no hay cortejos ni juegos de seducción, y además desafía esa idea tan extendida de que la mujer no entiende el sexo sin romanticismo, para lo que se vale de un personaje (Catherine) cuyo único objetivo es el de llevar a cabo sus fantasías y que parece un trasunto de la propia Grey.

Enfrentarse a Sasha Grey impone, pero en seguida se muestra cercana. A diferencia de la mayoría de los entrevistados, que se quedan sentados cada vez que entra o sale un nuevo periodista, Sasha se pone en pie, se acerca a saludar extendiendo la mano y se presenta con una sonrisa. Lo segundo que llama la atención es la tremenda seguridad en sí misma que emana y el aplomo con que responde cada pregunta.

¿Cómo surgió la idea de escribir “La Sociedad Juliette”?

Hace unos años mi agente me propuso que escribiera de temas eróticos, aunque no me interesaba. Pero tenía muchas fans, mujeres a las que les gustaba pero que no disfrutaban necesariamente viendo porno, y cuando salió “50 Sombras de Grey” y con el impacto tan grande que tuvo, mucha gente pensó que yo tenía algo que ver con él por el nombre de Grey. Entonces me llamó mi agente y me dijo que si quería escribir algo erótico éste sería un buen momento. No estaba muy segura de mí misma ni de si era algo que realmente podía hacer, así que me dijo que empezara por escribir una propuesta y ver qué podía hacer. Y eso hice, primero escribí una propuesta, vimos que a la gente realmente le gustaba, así que me sentí más segura y decidí continuar desde ahí.

Casi toda la literatura erótica está escrita por hombres, salvo Anaïs Nin se me ocurren pocos ejemplos femeninos, y “La Sociedad Juliette” está escrita no sólo para mujeres, sino sobre todo desde el punto de vista de una mujer.

Sí, cuando la escribí pensé mucho en la literatura erótica clásica, en los personajes, en las historias... y casi todo lo que encontraba era satírico, y casi toda la literatura erótica contemporánea en realidad es romántica y lo que quería era crear un personaje realista, porque cuando leo esos libros no me puedo identificar con esos personajes: quería crear un personaje que no fuera sexualmente ingenuo, y Catherine está segura de sí misma pero aún le queda mucho por aprender, y algunas de esas cosas le hacen sentir incómoda o le asustan, pero no se mueve motivada por la búsqueda de la fantasía definitiva del hombre ideal, de hecho está en una relación y su vida está más o menos asentada, pero son estas fantasías las que interrumpen su vida.

El libro está lleno de referencias culturales: ¿esperas que también sirva para que la gente las descubra?

Sí, eso espero. Parte de mí está incluida esas referencias porque se trata de literatura o películas que me gustan y quise que estuvieran el libro, y luego hay cosas que metí porque a lo mejor estaba viendo algo y me decía a mí misma, “eh, tal vez debería incluirlo”. Espero que haya gente que al leerlo se sienta identificada y piense “oh, yo he leído ese libro o he visto esa película”, pero también espero que la gente descubra algo nuevo de lo que a lo mejor no ha oído hablar. Es como cuando estás creciendo, escuchas un disco, lees los créditos y ves que dan las gracias a otro artista y así descubres un grupo nuevo... Esa era la idea.

¿Te ha resultado más difícil escribir de sexo que rodar una escena de sexo?

[Se queda en silencio, pensándose la respuesta] Rodar. Me sentía más vulnerable. Como actriz porno, además, no puedo decir que no disfrutara de esas cosas, pero tienes que abrirte para la cámara y estar pendiente de que se vea todo, entonces estás más tensa, e incluso si en casa hacía lo mismo, al no haber una cámara no tenía que usar tanta energía, incluso si duraba lo mismo. Escribiendo... la fantasía puede ser mejor que la realidad.

"Sasha es sólo un nombre, no es necesariamente algo tras lo que esconderse, de hecho creo que me dolería ser un personaje el 100% de mi tiempo, perdería mi identidad"

Dices que te metiste en el porno porque querías explorar tu sexualidad en un ambiente seguro y controlado, pero con todas las cámaras y todo lo que supone que se tratara de películas, ¿cómo podías abstraerte de todo y dejarte llevar por completo y disfrutar?

Bueno, al principio era muy excitante porque todo era nuevo, pero por el camino me di cuenta de que nunca puedes realizarte ni descubrir todo al 100% porque hay una cámara ahí. Y no es por timidez, porque yo no era tímida, es porque hay restricciones de tiempo y muchos factores que entran en juego, e incluso si hablamos del tiempo no puedes disfrutar de nada por completo cuando sabes que todo se tiene que terminar en media hora.

Rita Hayworth decía que la gente se acostaba con Gilda pero se despertaba con ella. ¿Alguna vez has sentido que alguien se acostaba con Sasha Grey pero se despertaba con Marina [su nombre real es Marina Ann Hantzis]?

¡Jajajaja! No, siempre he intentado mantenerlo separado de mi vida privada. Sasha es sólo un nombre, no es necesariamente algo tras lo que esconderse, de hecho creo que me dolería ser un personaje el 100% de mi tiempo, perdería mi identidad.

Pero supongo que debe ser difícil saber cuándo un hombre se te acerca porque eres Sasha Grey o porque hay un interés real.

Sí, definitivamente, por eso siempre trato de tener mucho cuidado con eso.

Estás muy cercana a Cosey Fanni Tutti, y de alguna forma las dos tenéis algo en común, porque ella también exploró los límites de la sexualidad, aunque lo hizo dentro del mundo del arte, y aunque tú lo has hecho en el porno, de alguna forma las dos habéis tenido que luchar contra los estereotipos. ¿Eso ha ayudado a que os entendierais?

Sí, definitivamente, eso ha ayudado mucho. Antes de conocernos intercambiamos varios mails y cuando por fin nos conocimos hubo una conexión que era inexplicable. Hay veces que conoces a gente y no sabes si llegarás a entablar amistad o no, pero nosotras nos llevamos muy bien en seguida, fue casi como encontrarte a alguien a quien has conocido toda la vida... lo cual no deja de ser algo extraño.

¿Y cómo fue la experiencia de grabar “Desertshore” con X-TG?

Fue increíble y estoy muy agradecida de que me incluyeran en el proyecto, fue un honor que me lo pidieran. Querían que fuera todo muy experimental y me pidieron que grabara todo sin efectos ni nada, y cuando empecé a grabar ellos estaban en el Reino Unido y yo en Los Ángeles, así que lo hice en casa y cuando empecé a grabar estaba obsesionada con que la sincronización fuera perfecta, porque evidentemente la música del disco no se parece en nada a la de Nico, aunque pusieron su voz sobre las pistas de música... así que intentaba tan desesperadamente que fuera todo bien sincronizado que me bloqueaba. Así que al final quité la pista de la voz de Nico y grabé sobre la música, me ayudó mucho, pero seguía con la sensación de que estaba intentando ser demasiado perfecta, así que quité el sonido a todo y simplemente hablé. Y ahí es cuando algo hizo clic.

¿Y qué pasa con aTelecine, vais a publicar algo más próximamente?

Tenemos la trilogía que por fin va a salir, esperemos que pronto, porque el tercer disco ya está terminado, pero después de eso ya veremos. También hemos tenido más ofertas [tocaron en el festival Unsound el pasado año] para tocar en directo, pero ahora estoy pinchando de vez en cuando y tengo una residencia.

Creciste con una educación católica. ¿Cómo lidiaste con todo el concepto de la culpa y cómo te ha afectado en tu carrera, sobre todo en el plano sexual?

Sí, sí, la culpa... fue algo muy difícil para mí y lo recuerdo como un momento muy duro de mi vida, porque no podía hablar de las fantasías que tenía ni con mis amigas. Pero cuando tuve una relación sexual por primera vez fue como si se encendiera un interruptor y me preguntara “¿por qué me tengo que sentir tan culpable y tan avergonzada por esto?”. Eso fue lo que ayudó a cambiar y formar mi percepción y me permitió ser menos inhibida.

"El porno me dio seguridad y me permitió no avergonzarme de lo que quería y de cogerlo"

¿Y meterte en la industria del porno y conocer a gente con bagajes culturales diferentes te ayudó?

Sí, definitivamente. Antes de dedicarme al porno ya había aceptado mis fantasías y mis deseos, y esa fue la parte más importante, porque seguir adelante y hacer las cosas que hice me habría provocado un gran conflicto si hubiera vivido con vergüenza... habría terminado mal. Pero el hecho de haber podido ejercitar y evolucionar estas fantasías realmente me ayudó e incluso me dio forma y me hizo sentirme más segura.

La imagen generalizada del porno es que es muy machista y muy dirigida no sólo al hombre, sino prácticamente modelada desde el punto de vista masculino. ¿Desde dentro se vive igual? Porque también hay quien dice que en la industria del porno las mujeres tienen mucho poder.

Sí, exacto. Creo que ése es el punto de vista asumido por todo el mundo porque no hay romanticismo en el porno, ni demasiadas mujeres recibiendo sexo oral, pero para mí se trata de probar una serie de cosas y de paso demostrar que las mujeres también podemos tener deseos fuertes, que las mujeres también podemos tener fantasías oscuras, igual que los hombres, y se nos debería permitir tenerlas sin que nos tengamos que avergonzar por ello. Así que es un estereotipo desafortunado.

En cierta forma es como luchar contra esa cultura de que si eres una mujer no puedes descontextualizar el sexo del romanticismo y que no te interesan los rollos de una noche ni el sexo en la primera cita y ese tipo de cosas.

Sí, exacto, jajajaja.

Participaste en el programa de Read Across America leyendo cuentos a los niños, y muchos padres se quejaron de tu presencia. ¿Tienes que lidiar con este tipo de prejuicios muy a menudo? ¿Cómo te lo tomas?

Al final del día, como creo en lo que hago, y cuando hacía porno también creía en ello, eso al final es más fuerte que nada, más fuerte que el odio y que los prejuicios. Pero soy un ser humano y por supuesto que hay días en que no quiero escuchar nada de eso, porque tengo sentimientos, pero al final, cuando crees en lo que haces, la gente no puede tocar eso.

En el libro también hablas mucho de poder, y sexo y poder de alguna forma siempre han estado relacionados. ¿Después de haber pasado por la industria del porno te sientes con más poder?

Sí, definitivamente. Me dio seguridad y me permitió no avergonzarme de lo que quería y de cogerlo. Cuando ya me dedicaba al porno se terminó una relación que tenía y me di cuenta de que me sentía mucho más segura como mujer, más que nunca... y el sexo volvió a ser nuevo otra vez, porque incluso si haces muchas cosas y pruebas muchas cosas, el porno se vuelve una rutina y algo mecánico, y aunque intentes no verlo así simplemente pasa. Pero con el paso del tiempo y de los años me sentí una persona más poderosa, y no sólo sexualmente.

Dentro del porno también has sido una pionera porque no has pasado por quirófano, y en parte puede que muchas mujeres se identifiquen contigo por eso, pero entiendo que no es lo habitual...

Sí, para mí nunca fue una opción, pero nunca me he sentido como la típica chica guapa que encaja, así que me he acostumbrado a eso y es algo con lo que me siento cómoda. Así que cuando me metí en el porno la idea de operarme ni se me pasó por la cabeza... Además he visto a chicas con las peores operaciones de pecho y cuando las miraba pensaba “dios, estoy agradecida con lo que tengo, jajaja”. Pero también hay muchas mujeres en el porno que no están operadas.

Y cuando decides dedicarte al porno, ¿dónde y cómo buscas trabajo? ¿Hay una especie de “infojobs” para porno?

Sí, lo hay. Lo que yo hice fue buscar las webs y agencias que me parecían más profesionales y les mandé e-mails con mi foto y escribí una pequeña declaración y de hecho casi ninguna agencia se puso en contacto conmigo, creo que porque no tenía un determinado aspecto. Al final terminó representándome el primer agente que me llamó, porque nadie me llamaba, sólo mandaban mails, pero él me llamó, tuvimos una conversación, arreglamos un encuentro, fue todo muy profesional y me representó el primer año y medio de mi carrera.

¿Y cómo es una entrevista de trabajo?

Cuando eres nueva y no has hecho nada, la mayoría de los agentes te llevan de visita a distintas productoras, conoces a los directores y hablas con ellos. A veces te sacan una foto para enseñarla, una polaroid, imagino que ahora lo harán con el iPhone: hacen una foto de tu carnet de identidad para asegurarse de que tienes al menos 18 años y cuando hay un rodaje en el que les interesas llaman al agente para que ruedes.

En “The Girlfriend Experience” de Steven Soderbergh había un paralalelismo ente tu personaje y la vida real. ¿También lo hay en “Open Windows” de Nacho Vigalondo?

Es interesante porque también hay un paralelismo entre mi vida y algunas de mis experiencias y “Open Windows”, porque juega con la idea de la fama, la identidad y la personalidad, así que hay guiños a mi propia experiencia.

¿Qué te falta por hacer?

Llevo escribiendo guiones desde que tenía 16 años y de momento me parece que es mucho más difícil escribir un buen guión que una buena novela. Sé que no voy a gustar a todo el mundo ni a todo el mundo le va a gustar lo que hago, es algo que sé desde hace mucho tiempo, pero tampoco quiero parar, creo que aún me queda mucho por hacer y por demostrar, quiero actuar más... y también quiero dedicar más tiempo a asuntos de educación y derechos humanos.

* Aquí puedes ver una galería con los diferentes rostros de Sasha Grey.

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