Entrevistas

Salem

El culto del triángulo

Salem

Por Marta Hurtado de Mendoza

A John Holland le tiembla un poco la voz al hablar y se nota que es increíblemente cariñoso con sólo oírle balbucear atolondradamente “gracias, gracias, oh, es encantador, gracias, gracias” cuando le mencionas la grandeza de “King Night”, el álbum de debut de Salem. Responde con frases muy cortas desde un hotel de Londres. Es la primera vez que visita Londres, dice. También, que está a punto de nevar, cosa que más tarde, confesaría cándidamente que le parece una de las cosas más bellas del mundo. Cuando Jack Donoghue y John Holland se conocieron hace un par de años, Jack le exigió una absoluta dedicación y consagración: “Desde este mismo momento, tienes que desconectar de toda la gente que conoces. Y no puede tener citas con chicos. Y si quieres hablar con alguien, tendrás que escribirlo en un cuaderno. Entonces, lo veremos juntos y ya decidiremos si puedes hablar con ellos o no”. John aceptó los términos de Jack. En parte, cuenta, porque sabía que eran broma. En parte, porque sabía que era su forma de decir que quería ser su mejor amigo. En parte, porque Jack era el chico más hot que había visto en su vida. John ya conocía a Heather Marlatt (la tercera parte de Salem) de la Escuela de Arte. Su amistad se había formado de una manera menos dictatorial: él la vio a ella y le dijo que le gustaría ser su amigo. Y lo fueron. John Holland ha confesado en varias entrevistas haber sido drogadicto y haber intercambiado sexo por dinero; no haber ido a ninguna clase de su exclusivísima escuela de Bellas Artes porque bebía y se drogaba muchísimo y tener una personalidad depresiva. Tiene un Flickr increíble en el que condensa en tiras de fotografías la esencia de Salem: bellas, hiperreales, turbadoras, terriblemente hipnóticas. Hablamos con John Holland, que comparte nombre con un reputado médium y espiritista norteamericano, de bosques, aislamiento, casas encantadas. Cosas que importan.

Una vez contaste que el bosque se puede considerar tu lugar de nacimiento. No sé cómo son los bosques de Michigan, pero cuando pienso en ellos los represento mentalmente como los de “Twin Peaks”; pero en éstos era donde se originaba el mal... ¿Tu bosque era un lugar que temer? ¿O uno seguro?

¿Twin Peaks? Es una imagen muy bonita. Muy oscura, también. Los bosques donde yo crecí son absoluta belleza para mí. Nada malignos. Todo lo contrario.

¿Era el bosque tu lugar de juegos?

Sí. Solía ir allí con mis amigos a jugar. Bueno, no tenía muchos amigos. Pero sí iba a jugar, a pasear, a perderme, a pensar. A pasar el tiempo, simplemente.

Acabas de decir que no tenías muchos amigos entonces. ¿Cómo crees que te recuerdan tus compañeros de clase de la universidad?

Mis amigos de la universidad son mis mejores amigos de ahora. A Heather la conocí cuando yo era un novato, ella estaba un par de cursos por encima en la Escuela de Arte. La vi y, simplemente, le pedí que fuéramos amigos. Jack es más joven que yo, pero también le conocí por entonces. Él tenía 18 años. Nuestra amistad fue intensa y especial desde el primer momento. No puedo decir cómo me recuerdan porque mi presente son ellos.

Una vez dijiste que encuentras totalmente inspirador: “un fuego ardiendo en mitad del bosque. Neblina y niebla. Enormes y expansivas masas de agua”. ¿Podríamos decir, entonces, que el lugar ideal para escuchar a Salem es la Naturaleza?

Absolutamente. En la Naturaleza reside todo. Me encanta ver moverse el agua. También los árboles. Las ciudades y las personas que viven en ellas también inspiran. Hay edificios increíbles si te fijas bien.

Para aquellas personas que van a escuchar Salem por primera vez, ¿cuál dirías que es el lugar y el ambiente perfecto para hacerlo?

El desierto. Me fascina. También conduciendo. Me gusta mucho conducir escuchando música.

¿Crees que el volumen es indispensable para tener una experiencia Salem completa?

Totalmente. Tiene que ser alto. Muy alto.

Dave Gahan, de Depeche Mode, suele contar que cuando era un adolescente solía poner a un volumen atronador punk y rock en su habitación para cabrear a su madre. ¿Te imaginas una legión de adolescentes poniendo a un volumen indecente “King Night” en sus cuartos?

[Risas]. ¿Sabes lo que me gustaría? Que los chavales y sus familias escucharan a Salem juntos. No quiero cabrear a nadie.

¿Cuál es lugar más terrorífico en el que has estado?

No se trata de lugares que me den miedo o aterroricen. Se trata más de cómo me encuentre yo en ese momento. Así que, cualquier lugar puede ser terrorífico o maravilloso. Todo está en mí y en cómo me sienta ese día.

Creo que una vez grabaste el grito de un vecino en medio de la noche. ¿Tienes más historias raras de grabaciones?

Sí, es verdad. Oí a mi vecino llorar y sollozar una madrugada, y lo grabé. Siempre estamos atentos y dispuestos a grabar cosas así, durante un tiempo nos obsesionaba. Pero, tristemente, no tengo más historias como ésta para contarte.

¿Te interesaría registrar una psicofonía?

Wow. Ya te digo. Eso sería la bomba.

¿Pero no te daría miedo pasar tiempo en una casa donde pueden ocurrir fenómenos paranormales?

No. Me encantaría poder estar en una casa encantada. Es lo que te decía antes: si yo estoy bien, no tiene por qué darme miedo. Aunque haya fantasmas.

Hace tiempo dijisteis que Salem tiene que ver más con el aislamiento que con el misterio. ¿Sigue siendo así?

No hay palabras para describir la música que hacemos. Otros pueden intentar buscarlas y ponerlas para hablar de ellas, pero yo no. No tiene sentido.

Entonces, si te digo que otros utilizaron los adjetivos “terrorífica y cruel”, ¿no me puedes decir si ves reflejada tu música en ellos?

Realmente, no. Pero no me gusta pensar en ella como algo cruel, eso también lo sé. Aunque es cierto que hay belleza muy cruel, pero... No, no puedo.

¿Sois personas religiosas?

Yo diría que somos espirituales. Pero no religiosos. No estamos adscritos a ningún culto. Pero tenemos fuertes creencias muy espirituales.

Esto lo has dicho tú: “Vemos un mundo violento, así que es eso sobre lo que escribimos”. ¿Has escrito últimamente alguna canción de amor?

Claro. ¿Hay alguna canción de Salem que te guste especialmente?

“Sick” es mi preferida.

Esa puede ser una canción de amor, si tú quieres.

¿Dirías que tienes un sentido del humor un poco retorcido?

[Risas]. No sé si retorcido. Pero sí es peculiar. Hay mucha gente que sé que creen que me río de cosas estúpidas.

Hace tiempo decíais que no os gustaba enseñar vuestras caras porque no os gustaban demasiado. Y que dar conciertos era aburrido. Estas cosas han cambiado totalmente. Hay fotos preciosas vuestras y estáis de gira.

Ya. Ahora no tenemos ningún problema con mostrarnos. Está bien. Lo de los conciertos va a mejor cada vez. Creo que estamos mejorando nuestro directo.

¿Te podría preguntar cómo es tu relación con la muerte?

Claro. Cuando era más joven me daba igual estar muerto que vivo. No le concedía mucha importancia a ninguno de los dos estados. Con el paso del tiempo he descubierto una fuerza poderosa que emana de algo o alguien en el momento de su muerte. No podría explicártelo mejor. Es un pensamiento bonito pero a la vez me asusta un poco.

¿Qué es lo que te parece lo más bonito del mundo?

Los fuegos artificiales.

Es una respuesta encantadora.

Es que me encantan. Ver cómo iluminan el cielo. También me gusta mucho la nieve. Verla caer.

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