Entrevistas

Rompiendo las olas

Una conversación sobre barcos, canciones y W.B. Yeats con Tennis

Alaina Moore, cabeza visible de Tennis, cuenta cómo un poema de Yeats se convirtió en la principal inspiración del segundo trabajo de la banda, que ha abandonado el velero y se ha subido al carro de los clásicos (poetas). Aunque lo suyo sigue siendo el naïf pop de los 50s y los 60s.

Cuando surgieron hace un año, Tennis me robaron un pedacito de corazón, y aunque con el paso de los meses comencé a notar que el embrujo de su debut pecaba, quizá, de cierta linealidad, no cabe duda de que fue una de las bandas sonoras más cándidas que pudimos escuchar la temporada pasada. Lo contrario me había ocurrido con Cults, banda vecina en bastantes aspectos y de quienes, tras dejarme tibio al principio, pude constatar que su batería duraba horas y horas y horas. Sea como fuere, ahora es el momento de la revancha para Alaina Moore y Patrick Riley. Se edita “Young and Old” (Fat Possum-ATP, 2012), un segundo largo que ha llegado rapidísimo, con todas las defensas cargadas y decidido a conquistar a todo aquel a quien su debut hubiera dejado algo tibio. La continuación de “Cape Dory” (Fat Possum, 2011) muestra a unos Tennis más espabilados y eclécticos que han sabido digerir muy bien el éxito que nunca esperaron, que se han puesto a investigar de otra forma en su sonido (abriéndose a nuevas influencias como el soul, por ejemplo) y que, en definitiva, están dispuestos a corregir los posibles errores de antaño sin sacrificar ni una pizca de su sonido.

Actualmente, el grupo se encuentra en medio de una gira por Europa testando sus nuevas composiciones, pero pudimos rascarles algo de su tiempo libre para que nos respondieran a algunas preguntas. Nos quedamos con ganas de seguir con el cuestionario (y de ahondar en la metáfora del viaje, y de preguntarles por la etiqueta “lounge” aplicada a sus canciones, y de cuestionarles sobre el retrato de ella en la portada), pero hemos conseguido que nos den alguna que otra clave para entender mejor qué se esconde tras su nuevo trabajo. Casi todo el rato respondiendo en primera persona, tenemos a Alaina al habla.

Contadnos cómo habéis vivido este último año. Nos consta que no habéis parado de tocar, y suponemos que habrá sido duro para unos debutantes como vosotros.

No sé si estoy preparada para procesar todo lo que nos pasó el año pasado. Casi todo fueron cosas inesperadas, así que la mayor parte del tiempo nos dedicábamos a intentar ir al compás de los cambios que iban ocurriendo a nuestro alrededor. Girar fue uno de los más duros. Es algo que nunca imaginé hacer, pero que también tiene su recompensa. De hecho, me he dado cuenta de que me siento mucho más satisfecha después de terminar una gira que después de grabar un disco.

¿Cómo fue el proceso de grabación de “Young and Old” en Nashville, junto a Patrick Carney? ¿Por qué lo escogisteis a él?

Carney siempre fue nuestra primera opción. Hace años que admiramos su trabajo en The Black Keys, la manera que ha tenido de grabar y registrar la mayor parte de su catálogo. Para este álbum queríamos a alguien que pudiese ayudarnos a lograr ese sonido cálido y analógico que tanto nos gusta, pero desde un enfoque que se alejara del lo-fi, y eso es algo que Carney sabe hacer muy bien. Trabajar en Nashville con él y con nuestro ingeniero de sonido Roger Moutenot fue una experiencia increíble.

Habéis declarado que escribisteis el disco muy rápido. ¿Todas las canciones fueron compuestas después de editar “Cape Dory”?

Las canciones del primer disco las escribimos a lo largo de algunos meses, durante una época en la que estábamos obcecados en revivir nuestras experiencias en alta mar. Después de seis meses escribiendo y girando sentimos que ya habíamos superado la fase “Cape Dory”. Entonces dejamos de girar durante unas semanas y volvimos a casa para escribir de nuevo. “Young and Old” fue escrito durante los dos meses siguientes. Nosotros fuimos los primeros sorprendidos de lo rápido que el material fue tomando forma, pero al mismo tiempo teníamos clarísimo que lo queríamos hacer de forma diferente. De que queríamos escribir canciones que, más que revivir el pasado, hablaran de nuestro presente.

Respecto a los temas de “Cape Dory”, vuestro primer y exitoso trabajo, leímos en algún lugar que vuestra intención inicial no era publicarlas. ¿Qué os empujó a hacerlo?

Al principio estaba súper insegura. “Cape Dory” provenía de un lugar tan personal que me parecía autoindulgente el hecho de asumir que alguien más lo disfrutaría o se identificaría con él. Yo no quería que nuestra música fuese editada, pero eso lo pensaba antes de darme cuenta de cómo internet afecta a la propiedad intelectual.

¿Qué quieres decir exactamente?

Que tan pronto como una creación se filtra en la red, se convierte en presa fácil, cualquiera puede acceder a ella. Al principio no tenía ni idea de cómo iba todo eso, me di cuenta después, cuando empezamos a compartir demos con algunos de nuestros amigos. A través de ellos llegaron a más gente y me di cuenta de que no tenía sentido seguir escondiéndolas.

Lo que está claro es que las letras del primer disco eran sin duda más soñadoras, más ilusas que las de éste, que parecen marcadas por el desencanto. ¿De qué podemos decir que hablan Tennis en el nuevo disco?

Volvemos a lo mismo de antes. Con “Cape Dory” lo que intenté fue rememorar un período de ensueño en mi vida, un período repleto de sueños cumplidos. Sin embargo, la vida siempre se presenta cargada de apuros, de desilusiones y duras lecciones de las que aprender. En “Young and Old” quise concederme a mí misma la libertad de expresar un rango de emociones e ideales más amplio. Una vez encontrado el coraje para expresarme, escribir estas canciones se tornó una experiencia bastante catártica.

“Petition” parece hablar de un chico específico y “Never To Part” de una chica. Parecen casi cartas enviadas a gente que conocéis.

Tienes razón. La única aclaración que me gustaría hacer al respecto es que “Never To Part” no habla en realidad sobre ninguna chica en concreto, sino sobre cómo la juventud femenina se me ha ido presentando al crecer y sobre cómo me he sentido incómoda con dicho patrón. De forma similar, “Petition” no va sobre ningún chico en particular, sino más bien sobre cómo algo o alguien puede acabar limitando tu vida y sobre el sentimiento de impotencia que se puede experimentar al intentar cambiar eso.

En líneas generales me parece un trabajo más diverso estilísticamente, como si hubierais añadido nuevos colores a la paleta para expresaros mejor.

En gran parte el cambio viene del hecho de que, después de tocar noche tras noche durante meses, empezamos a notar que “Cape Dory” resultaba ciertamente unidimensional. Al girar mejoramos de tal forma como músicos que empezamos a tener claro el tipo de canciones que desearíamos haber escrito y cómo nos permitirían variar un poco los directos. Así, nos dimos cuenta de la forma en que teníamos que escribir las nuevas canciones, teniendo en mente objetivos tipo “este tema debería ser una slow jam”, o “este otro pide un desarrollo pausado”, o “esta canción tendría que centrarse más en la sección rítmica y menos en las guitarras”. En ese sentido creemos que el resultado es un disco muy diferente, que, sin embargo, continúa sonando a nosotros, continúa sonando a Tennis.

Es decir, a pop de toda la vida, a años 60s, a grupos de chicas y al sonido Brill Building, un tipo de música que está siendo recuperado por muchas bandas últimamente. Hay otros grupos en esa línea, como Cults, Camera Obscura, She & Him, Best Coast... ¿Ves algún tipo de relación con todos ellos?

Sí que siento una conexión con su manera de enfocar la nostalgia, con ese deseo de abogar por un estilo musical que es agradable, sí, pero que no siempre resulta ser el más popular. A lo largo del último año ha habido bastante escepticismo en lo referente al resurgir de dicho género. Sin embargo, sigo pensado que nunca habrá suficientes canciones en el mundo inspiradas por los Beach Boys o las Ronettes. En cualquier caso, Tennis ya no se dedica únicamente a emular el pop de los 50s y los 60s. Actualmente hay otros tipos de músicas que resuenan en nosotros; el último año, por ejemplo, todo lo que escuchaba ha girado en torno a Todd Rundgren. Sólo espero que esta subcultura musical no se apague por el momento.

¿De dónde surge el título “Young And Old”? Nos hace pensar en conceptos muy en boga en la música actual, como la memoria, la nostalgia, en definitiva, el echar la vista atrás en el tiempo.

Durante un tiempo fui incapaz de escribir una sola canción. Las de “Cape Dory” habían surgido sin esfuerzo porque mi tarea consistía en narrar cosas que me habían pasado, pero nuestras nuevas canciones no tenían una estructura predeterminada. Tenía tanta libertad al respecto que no tenía ni idea de por dónde empezar. Para inspirarme, me dio por leer poesía. Era la primera vez que hacía algo así. Y me fascinó Yeats. En concreto, me fascinó su poema “A Woman Young and Old”. De ahí viene el título.

¿Qué te fascinó en concreto de ese poema?

El texto está dividido en varios segmentos en los que una mujer reflexiona sobre su vida desde su juventud hasta su vejez. Me encantó la manera en que la perspectiva de la protagonista cambia según va madurando. Y decidí escribir canciones que reflejaran dicho cambio. Cada tema en el nuevo trabajo es distinto, no hay un concepto que los englobe. Todos están narrados por la misma voz, lo que ocurre es que ésta va madurando con el tiempo y, por ello, va reflejando diferentes experiencias a lo largo de una misma vida.

¿Cómo ha afectado el cambio de formación al sonido del disco?

Bueno, ha sido más bien al contrario: el cambio en el sonido conllevó cambios en la formación. Después de grabarlo nos dimos cuenta de que seríamos incapaces de tocarlo en directo sin un cuarto miembro. Fue una decisión difícil de tomar, pero ahora nos sentimos mucho más libres en el escenario. De hecho, no quiero ni pensar en volver a ser sólo tres.

Hablemos de versiones. Las que habéis entregado hasta ahora de Brenda Lee, Broadcast y The Zombies, son toda una delicia. ¿Tenéis pensado hacer alguna más pronto?

Comenzamos a grabar versiones como una manera de matar el tiempo cuando no estábamos de gira y conseguimos aprender a disfrutar de ello. Al principio nos sentíamos intimidados por la idea de revisitar temas tan increíbles, pero el proceso de aprendizaje al que te somete el grabar una canción escrita por otro nos permitió expandir mucho nuestras aptitudes. Aprendimos un montón sobre música pop. Y es precisamente por eso, porque aprendemos con cada una de ellas, que no creo que tarde en llegar una nueva versión.

En “Deep In The Woods”, la cara B de “Origins”, guiñáis un ojo a la novela de Shirley Jackson “We Have Always Lived In A Castle”. ¿Existe alguna otra referencia icónica en el disco que nos puedas desvelar?

“Deep In The Woods” supuso mi primera referencia de ese tipo en una canción, la primera vez que adapté una historia escrita por otra persona. La verdad es que fue una experiencia tan satisfactoria que espero hacerlo más a menudo. Llega un punto en que simplemente no puedes seguir hablando sobre ti mismo en una canción. Me gustaría mejorar en ese campo y poder escapar más de mi propia perspectiva al escribir.

¿Por qué os dio por dedicaros a la música?

¡Queríamos divertirnos! Para nosotros al principio era algo parecido a una válvula de escape creativa y una manera de preservar algunos de nuestros recuerdos más queridos. Los recuerdos de una travesía marina que duró ocho meses.

Por cierto, no hemos visto demasiados nuevos posts en vuestro blog, White Satin Gloves , desde que “Cape Dory” fue editado. ¿Habéis vuelto a navegar?

Sí, salimos a navegar en abril y escribí algo al respecto. Aún intento postear cosas de vez en cuando, aunque la verdad es que no me gusta mucho hablar sobre Tennis en ese blog. Me gusta mantener ambos mundos separados, como cosas sagradas.

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