Entrevistas

Richie Hawtin: “Siempre doy gracias a Sónar por la libertad que me dan para experimentar”

Es el artista que más veces ha actuado en el festival, y este año vuelve con una réplica de Enter, la fiesta más vanguardista de las que se hacen en Ibiza

El viernes por la noche, Richie Hawtin volverá a ofrecer una de las sesiones más esperadas y bailadas de Sónar. En esta ocasión, estará flanqueado por Maya Jane Coles y Paco Osuna bajo la protección de su nueva iniciativa en Ibiza, Enter. Hablamos con él sobre el futuro, pero también sobre sus recuerdos.

Hoy comienza Sónar, y Richie Hawtin ya debe estar a estas horas subido al avión, de camino a Barcelona. Le llamamos a su casa de Berlín justo cuando está haciendo las maletas, recogiendo los bártulos para una nueva edición del festival que más le gusta, más respeta y en el que más veces ha participado. Lo hace para dar a conocer fuera de Ibiza su último concepto de fiesta, Enter, inaugurado la pasada temporada en Space y que significa una apertura de sonidos –hacia el house, pero también hacia el noise y la experimentación más libre del momento– que engrandecen su habitual sonido techno en forma de experiencia global, que incluye también arte visual, tecnología y gastronomía japonesa. En Sónar lo hará el viernes en el escenario SónarPub, de tres de la madrugada hasta el cierre, con Maya Jane Coles y Paco Osuna acompañándole en el cartel. Por desgracia, no habrá ni sushi ni sake. Esto sólo para Ibiza.

Hawtin atiende al teléfono y se presta a hablar de las dos cuestiones que más nos interesan ahora mismo: sus recuerdos de Sónar en el momento del 20 aniversario del festival y sus planes de futuro para Enter, en el año en el que la isla balear por fin se encuentra con una seria competencia al otro lado del Atlántico en forma de Las Vegas y todo el fenómeno EDM. Sobre todo ello, como siempre, Hawtin da explicaciones lúcidas, tanto como sus sesiones detrás de la cabina.

Has venido a pinchar a Sónar prácticamente cada año desde 1996. Para ti, ¿acudir al festival qué representa, una gran responsabilidad, por la trascendencia, o una gran excitación?

Casi siempre hay nervios. Sónar es un festival de una dimensión grandísima y siempre es excitante estar en él, pero cada año, siempre que vuelvo, lo primero que se me pasa por la cabeza es que la actuación tiene que ser buena; la gente tiene mucha expectación por lo que voy a hacer, y yo también parto de unas expectativas muy altas. Es un reto, y a medida que pasa el tiempo cada vez lo es más. En el primer Sónar en el que estuve tendría un público de unas tres mil o cuatro mil personas, y ahora es imposible calcular toda la gente que tienes delante. He visto crecer muchísimo a Sónar a la vez que mi carrera ha crecido con él, así que para mí es importantísimo. Por otra parte, siempre hay ganas de volver porque es como regresar a casa: sólo te encuentras amigos, y esa parte bonita también está presente siempre.

De aquella sesión de 1996, que fue en la vieja carpa del Poble Espanyol, ¿qué recuerdas? ¿Por ejemplo, podrías decir qué pinchaste aquella noche?

Lo recuerdo perfectamente, porque entre 1995 y 1996 fue cuando estuve grabando mi serie de maxis Concept, que a nivel de sonido me llevó hacia una nueva dirección. Lo que buscaba era un sonido más minimalista y seco, que al poco tiempo me condujo a “Consumed” y, poco después, a la fundación de M_nus. Era mi época de experimentar con el ritmo y con preceptos minimalistas, y ese fue el tipo de sonido que llevé a la sesión de Sónar de aquel año: pinché techno muy seco y muy experimental. Recuerdo bien la sesión porque aquella noche me sentí muy libre para avanzar en ese camino, y estoy muy agradecido a Sónar por darme la oportunidad de hacerlo. Una de las cosas que me gustan del festival es que, aunque es enorme, la libertad que te dan para experimentar y presentar cosas nuevas que no se han visto antes en ningún sitio es absoluta.

"Tanto Mark Gage como John Acquaviva se trajeron experiencias muy positivas de Sónar. No me lo quería perder, quería ir a Barcelona a pinchar cuanto antes"

Tú viniste al Sónar de 1996, pero en las dos ediciones anteriores habían estado tu socio en Plus 8, John Acquaviva que pinchó en 1995, y en 1994 uno de los artistas de tu sello, Mark Gage (como Vapour Space). ¿Qué te contaron al volver? ¿Fueron influencias decisivas para apuntarte a la siguiente edición?

En aquella época, España era un mercado nuevo para nosotros. En Plus 8 trabajábamos con el techno en su forma más pura, era el tipo de sonido que queríamos presentar y el techno estaba aún muy virgen en España. Tanto Mark Gage como John Acquaviva se trajeron experiencias muy positivas de Sónar, me hablaron de un festival fantástico en un territorio que a nosotros nos interesaba, así que cada vez me ponía más impaciente. No me lo quería perder, quería ir a Barcelona a pinchar cuanto antes.

Y desde entonces no has dejado de venir casi ningún año. ¿Recuerdas tu sesión más memorable, aparte de la primera? Una de las que se recuerdan más fue la de 1999 en el pabellón de la Mar Bella: tenías que pinchar en sábado, pero un DJ, no recuerdo quién, no pudo venir el viernes y ocupaste su lugar e hiciste una sesión de antología.

Oh, sí, la recuerdo perfectamente, porque fue en otro momento de transición para mí, estaba avanzando del sonido más seco y minimalista a otro más rico con la ayuda de platos, máquinas en vivo y efectos, que al poco tiempo cuajaría en el disco “Decks, EFX & 909”. Es cierto que tenía que pinchar el sábado, y sin embargo la sesión del viernes fue mucho mejor porque arriesgué mucho. No hay que olvidar que en aquella época todavía no existían los ordenadores preparados para pinchar, todo se tenía que hacer con discos físicos y máquinas analógicas.

De todos los artistas ligados al festival, tú quizá eres el que más veces ha actuado, por encima incluso de Laurent Garnier, Jeff Mills y Matthew Herbert. Y a pesar de que tienes el estatus de estrella indiscutible, raramente quieres actuar en el escenario grande y prefieres quedarte en el SónarPub, que es al aire libre y más pequeño. ¿Por qué lo decidiste así?

Si tienes una producción muy grande, como la que llevé con el directo de Plastikman, el escenario grande funciona muy bien. Sirve para acompañarte de muchas luces, de pantallas, de efectos. Pero a la vez, el escenario principal es mucho más amplio y la gente que tienes a los lados no la ves. Es imposible captar a simple vista todas las dimensiones del espacio, tanto a lo ancho como a lo largo, pero el pequeño, en cambio, es mucho más largo y estrecho y ves a la gente, aunque sea muy a lo lejos; la ves toda y la trasferencia de energía es brutal. Tú le transmites energía y reaccionan, y a la vez su reacción te inyecta energía a ti, y al ser un sitio estrecho es como si estuvieran abriéndose camino hacia ti, nunca se dispersa, sino que se concentra. Para mí es un lugar mágico.

El año pasado comenzaste la experiencia Enter en el Space de Ibiza, que ahora traes a Sónar con Paco Osuna y Maya Jane Coles. ¿Cómo fue la experiencia del pasado verano, qué es lo que te sorprendió que funcionara y qué has estimado que había que cambiar este año?

Casi todo funcionó, eso fue lo más sorprendente. Enter fue un éxito. No un gran éxito, pero sí un éxito aceptable para lo que es la isla, porque quisimos arriesgar mucho trayendo a actuar a artistas que no son habituales en Ibiza, y con ello ampliar el espectro de sonidos de la oferta global de clubbing. Normalmente, en Ibiza todos los clubes y fiestas funcionan igual: tienes artistas muy parecidos en las dos salas del club, y apenas hay nada más que música. Nosotros queríamos introducir nuevos factores, como la tecnología y el arte, y en lo musical no sólo techno y house, sino otras cosas. Trajimos a actuar a Mark Ernestus, de Basic Channel, o a Byetone y Alva Noto, de Raster-Noton, que jamás habían participado en una fiesta en Ibiza. Ibiza da esta imagen de lugar feliz, con mucho sol, con gente de vacaciones, y está bien que así sea, pero en mi opción de ocio también quiero techno y quiero experimentación. Eso es lo que le faltaba a Ibiza y lo que hemos traído con Enter. Esto va a sonar un poco a eslogan promocional, pero dentro de la idea de la fiesta siempre ha estado retar a todo el conjunto de Ibiza a ir un poco más lejos.

Este año puede ser raro en Ibiza, porque muchos grandes nombres que antes tenían las mejores fechas en los clubes más grandes ya no van a estar, o van a estar muy poco, porque la mayoría han aceptado ofertas para pasar el verano en Las Vegas. ¿Crees que este boom de la EDM va a ser beneficioso para Ibiza, en el sentido de que va a limpiar la isla de muchos artistas comerciales, o que se va a resentir por descenso de público si no vienen ciertos nombres?

Lo primero de todo, es que Ibiza, hasta ahora, nunca había tenido competencia. En 25 años ha sido así, ha estado sola. El auge de Las Vegas es el primer síntoma de competencia en décadas, y esto va a hacer que se muevan mucho las cosas. Lo que nos dice todo esto es que Ibiza ya no puede dormirse en los laureles, ya no es el único gallo en este corral. Pero a la vez, esta competencia y este trasvase de DJs puede ser bueno para Ibiza, porque va a contribuir a que la música sea mejor. Es una tendencia que ya viene de unos años atrás, cuando empezaron a entrar sellos de house a programar, y que cada vez se va haciendo más importante. Viene gente con nuevas ideas, nuevos sonidos y nuevas músicas, y sobre todo gente que convierte la noche de clubbing en algo más amplio a lo que conocíamos antes, como una experiencia. Hay gente que trae cine además de música, por ejemplo. Eso ya es explorar otro nivel, que a la vez te trae un público nuevo. Y creo que es un público mejor, más exigente. Las Vegas lo va a hacer todo a golpe de talonario, y en Ibiza se tiene que hacer a golpe de creatividad con un público de calidad, con buena gente.

"Haremos techno, pero será un techno muy repetitivo, sucio y arriesgado, algo que no existe en Ibiza, y que yo creo que va a gustar"

La experiencia Enter, además de música, también trae gastronomía. Este año, uno de los atractivos es un sushi bar con carta de sake en el que estarán pinchando gente como Nina Kraviz o Marcel Dettmann.

Enter es una invitación a entrar en Space para vivir algo distinto y apreciar disciplinas que pueden estar conectadas. ¿Qué es salir de noche? Vas a un club, bebes, has cenado antes... Así que, ¿por qué no integrarlo todo en el mismo lugar? Tenemos a los mejores artistas y el mejor vino. Si te gusta el sake y la comida japonesa, como me ocurre a mí, que soy un apasionado, allí también lo tendrás. Es lo que hace la gente cuando sale, así que ¿por qué no? Además, trabajamos con tecnologías interactivas, esa es nuestra dirección, y Enter consiste en encontrar un espacio compartido para todo eso. Ibiza tiene que ser creatividad, que vayas a un club y además de música también puedas tener una experiencia gastronómica al nivel de lo que te pudiera haber ofrecido elBulli. Es entretenimiento en un plano distinto en el que confluyen todos los sentidos: un DJ te presenta música innovadora de una forma creativa, y un chef te presenta nueva cocina también de forma creativa.

También trabajas con DJs alejados de lo que había sido tu sonido hasta ahora: Nina Kraviz, Damien Lazarus, Jamie Jones...

Sí, pero esos nombres que dices son los que estarán en la programación del Sushi Bar, que es la sala pequeña y con la que comenzamos la noche a partir de las diez, con house tranquilo mientras tienes la opción de cenar. Pero luego abrimos la sala principal y la música es todavía más arriesgada. Tendremos a Demdike Stare y toda la gente de Modern Love, habrá un directo de Vatican Shadow a la vez que Gaiser, Paco Osuna y yo seleccionamos techno, también pasarán Grimes, Photek, Function, algunos artistas japoneses que acabo de descubrir... Haremos techno, pero será un techno muy repetitivo, sucio y arriesgado, algo que no existe en Ibiza, y que yo creo que va a gustar.

En los últimos años ha cambiado bastante el tipo de artistas que te rodean. En los años más exitosos de M_nus estabas con Magda, Troy Pierce, etcétera, y ahora aparecen Demdike Stare y Grimes. ¿Cómo están influyendo estas nuevas compañías en tu forma de pinchar y en el material que produces para tus sets?

Es una influencia nueva y muy inspiradora. Al comienzo de mi carrera yo era un artista muy solitario, me aislaba, me encerraba en el estudio y me centraba en un sonido muy concreto, y así iban saliendo los discos. Pero ahora lo que busco es diversidad y conexiones con cosas que yo hacía en el pasado y que vuelven a aflorar en el presente, sobre todo lo que hacía como Plastikman, la época de “Consumed” y los primeros temas más ácidos. Me motiva mucho el sonido más drone aplicado a los patrones de baile, y es algo que me motiva mucho ahora. Una de las cosas que me gustan de Sónar es su variedad. Los primeros carteles ya eran variados, pero es que ahora son mucho más diversos, hay muchas escenas conectadas, y yo como artista quiero ser parte de todo el espectro de la música electrónica, y no sólo de un subgénero.

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