Entrevistas

A favor de Netflix; contra los abusos de la SGAE: así es la cultura para Podemos

Hablamos con Jorge Lago, responsable de Cultura de Podemos

En parte, Jorge Lago (Madrid, 1976) se dio a conocer cuando los medios le señalaron por ser el más rico de Podemos. Dedicado siempre al mundo editorial, Lago apunta a ministro de cultura si Pablo Iglesias llegara al Gobierno. Él dice que no, “que podría ser cualquiera”. Aparte de los cargos, lo que sí está claro es que si alguien de Podemos tiene un plan para que la cultura deje de ser una asignatura pendiente en España, ése es él.

Después de los escándalos de las subvenciones en el cine español, la eterna pugna entre las industrias culturales y los colectivos que abogan por la libertad total de acceso a los contenidos y las influencias políticas constantes en entidades como la SGAE, hablamos con él de cómo sería la cultura bajo el gobierno morado.

¿Qué ha pasado con la cultura hasta ahora y qué vais a hacer?

Durante todos los años de la democracia se han intentado solucionar los problemas que tenía la cultura con parches. Es decir, el Gobierno de turno daba una subvención y se desentendía. Nosotros pensamos en un modelo completo que aborde todas las problemáticas que tiene la cultura. Por ejemplo, en una película se subvencionaba la producción, pero luego quizá nadie la veía porque no se daban ayudas a la exhibición o a la formación de públicos. Y nosotros pensamos que hay que apoyar, de forma coherente, todas las fases.

Por otro lado, los artistas tienen remuneraciones intermitentes, facturan unos meses sí y otros no, tienen que pagar una cuota fija que les arruina o que les obliga a trabajar en negro. Para eso queremos hacer un estatuto que reconozca su diversidad. Queremos también despolitizar la cultura, que se autofinancie para no depender de los presupuestos generales y evitar tanto del dirigismo electoralista del PSOE como del castigo y la persecución del PP. Y todo esto, permitiendo una democratización y acceso universal a la cultura que no perjudique su monetarización.

Lo primero que hay que hacer es dejar de criminalizar a la gente que se descarga cosas

¿Cómo vas a universalizar el acceso a la cultura si quieres impedir la piratería? Y, a la vez, ¿cómo vas a proteger al artista si quieres que el acceso siga siendo cuanto más amplio posible?

En primer lugar, lo que hay que hacer es dejar de criminalizar a la gente que se descarga cosas, sea de la manera que sea. Se le dice a la gente que está cometiendo delitos cuando no se ha hecho nada para facilitar su acceso a los contenidos. No ha habido ningún tipo de ayudas públicas para plataformas como Filmin, por ejemplo.

Hay que pensar en apoyar todas aquellas iniciativas que tienen contentos tanto a usuarios como a creadores, a las plataformas de descarga para que tengan mayor visibilidad y, sobre todo, y muy sencillo, hacer más fácil la descarga legal que antes que la descarga alegal para que toda la creación cultural encuentre una salida. Ese es el mejor antídoto contra la supuesta descarga, que no es ilegal pero sí es ilícita y puede generar controversias legales.

Además, la solución no deriva del argumento de la Ley Wert, que en el fondo es una comisión política que decide qué es legal y qué es ilegal, sino que eso lo tienen que decidir los jueces acorde con la Ley de Propiedad Intelectual.

Netflix y Spotify son absolutamente necesarios y han tardado mucho en llegar por las trabas y la inacción públicas

Entonces, ¿la solución serían Netflix y Spotify? Son iniciativas totalmente privadas...

Creo que son plataformas absolutamente necesarias y que han tardado mucho en llegar por las trabas y la inacción públicas. No han tenido ningún tipo de ayudas, y te pongo el ejemplo de Filmin porque es una plataforma que surge aquí. Es uno de los caminos que permiten normalizar y adecuar a la actualidad un sector. Si no tienes mecanismos inmediatos, fáciles de visionado y de acceso a la cultura y en un estado de crisis económica como la que hemos vivido, puedes encontrarte en la situación como en la que nos hemos encontrado y que a nadie le parece idónea. Lo que hay que hacer es facilitar el acceso a la cultura y encontrar las formas de monetizarlo. Una de ellas, sin duda, es esta.

Desde Podemos, entonces, ¿en qué punto estáis entre el apoyo a este tipo de emprendedores y el blindaje de órganos como la SGAE?

No son dos extremos. Como te decía, estamos a favor de apoyar todo ese tipo de iniciativas. Y luego, lo que planteamos con la SGAE es, en primer lugar, recordar que las entidades de gestión son necesarias porque tienen que asegurarse de la remuneración de los autores. Pero adolecen de democracia interna y queremos que se democraticen. Por otro lado, no tiene que haber dificultades para que existan también otras entidades de gestión, y no es malo que haya competencia entre ellas por decisión de los autores.

Se tienen que regular los abusos que ha habido desde las entidades de gestión, por ejemplo, el cobro por obras que no están registradas y que los autores han dado a libre disposición

También se tienen que regular todos los abusos que ha habido desde las entidades de gestión, por ejemplo, el cobro por obras que no están registradas y que los autores han dado a libre disposición. Y tiene que haber controles externos, que no son una vigilancia política desde el ministerio, sino auditorías independientes que permitan ir a un modelo en el que los creadores se sientan reflejados y reconocidos tanto simbólica como económicamente.

¿Crees que las leyes en temas de cultura son eficaces? Con los avances tecnológicos, ¿no estáis tratando de poner puertas al campo?

Efectivamente, no se trata de plantear una regulación permanente en el sector para que todo sea una acción controlada desde el Estado. Se trata de que la gestión genere autonomía en el espacio cultural, para que las asociaciones y los sectores implicados encuentren una enorme autonomía tanto regulativa como para poder desprenderse de esa tutela.

No se trata de que el Estado no actúe; se trata de que el Estado genere medios y proporcione recursos dirigidos a una autonomía creativa y financiera.

Para esto proponemos una ley de mecenazgo para poner tanto dinero público como privado, y luego dejar de depender de la asignación política de los Presupuestos Generales a través de un fondo social de la cultura. Este fondo se financiaría, por ejemplo con una casilla de la cultura en la declaración de la renta y se complementaría con otros impuestos.

No podemos caer en la absurda incoherencia de subvencionar aquello que luego nadie ve

Pero ese modelo de financiación, ¿no tendría luego otras ataduras? ¿Cómo se decide qué se financia y qué no? Hemos visto como se financiaban películas que no veía nadie y quizá menos las que más rentables eran...

Solo sabemos que la cultura aporta el 3% del PIB en España y recibe apenas el 0,2% de los Presupuestos. No sabemos qué tipo de cultura es la que aporta más y cuál menos.

El reparto del fondo social de la cultura se decidiría a través de la administración, el sector profesional y el observatorio ciudadano, que representaría al público. Y habría que ver qué retorno social se está teniendo y que haya una valoración de lo que se financia.

No podemos caer en la absurda incoherencia de subvencionar aquello que luego nadie ve. Para que se vea tiene que haber también apoyo en la exhibición y que haya plataformas de visionado online de todos los materiales subvencionados, que haya creación y formación de públicos...

Hay que acabar con las distinciones entre alta cultura y baja cultura

Supongo que un ministerio de Cultura de Podemos seguirá financiando las visitas escolares al Museo del Prado, ¿pero financiaría un festival de reguetón?

Lo que planteamos es que hay que acabar con las distinciones entre alta cultura y baja cultura, entre culturas elitistas y las que no lo son. Y sí, actualmente, en el ministerio de cultura no hay un duro para la música popular. Esa distinción entre música clásica o culta y popular planteamos que es perjudicial incluso para la música culta. Si solo financias la música culta, la acabas excluyendo. Es importante que en un conservatorio haya música clásica, pero también jazz.

No podemos hacer distinciones entre diferentes expresiones artísticas y lo que tiene que hacer un ministerio es precisamente fomentar la diversidad. Y eso se hace reconociendo esas diferencias culturales.

Queremos que se permita que casi todas las obras que se están citando puedan usarse como reinterpretaciones

Si no se hace, te encuentras con una protección estatal de la música culta o bien con una invasión de expresiones muy simplistas de lo musical que dejan de lado el 90% de la música que se crea.

En cuanto a los derechos de autor en Internet, ¿la información y la cultura tienen propiedad o pueden usarse para crear más cultura?

Para nosotros, la ley de propiedad intelectual tiene que contemplar una ampliación de la cita que ahora mismo está muy restringida, el uso en investigación en enseñanza para permitir una difusión que ahora imagino que cuesta dar, la utilización para interpretaciones...

Lo que esta pasando con los memes es un claro ejemplo: son reinterpretaciones artísticas o informativas pero están en un limbo legal.

Queremos que se permita que casi todas las obras que se están citando puedan usarse como reinterpretaciones y estén protegidas como derecho de transformación.

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