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"Puedes estar triste y ser inmensamente feliz"

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Matt Haig sufrió una grave depresión. Ahora publica en España la historia de cómo la venció

Rafa Martí

04 Julio 2016 06:00

Imagínate que estás debajo de la lluvia y que no tienes paraguas. O que estás en medio del mar, sin ver nada en el horizonte y buscas un salvavidas. Y no lo hay. Así es como se sentía Matt Haig (1975) cuando tenía 24 años. Pasó por una grave depresión. Años después, sin embargo, se recuperó y ahora publica en España Razones para seguir viviendo (Seix Barral). Puede que este presupuesto suene a libro de autoayuda estándar. Sin embargo, su voz contra esa enfermedad cada vez más común ha tenido un éxito sin precedentes. La crítica ha llegado a calificar a su libro de auténtico salvavidas para quienes se encuentran en ese abismo.

¿Nos deprimimos más ahora que antes?

Evidentemente. A nuestro alrededor no paramos de tener presiones publicitarias para tener tal o cual cuerpo, presiones para lograr el éxito profesional, económico, tenemos la ansiedad del número de likes, y la constante presión por estar aceptados en las redes sociales. Más ejemplos: hace 100 años la gente dormía más horas. Ahora la mayoría de la gente duerme 7... En definitiva, tenemos que hacer muchas más cosas y eso nos provoca más ansiedad.

Es decir, a más expectativas, ¿más frustrados estamos?

Claro. Se espera más de nosotros y por tanto no paramos de frustrarnos y de odiarnos por no conseguir aquello que la sociedad espera de nosotros (en realidad, en el mundo capitalista nadie espera nada de uno, más que venderte su producto). Estamos todo el tiempo compitiendo entre nosotros. Eso lleva inevitablemente a que estemos comparándonos con los demás, a sentirnos inferiores o que deseemos ser otras personas que aparentemente son mejores que nosotros, o más guapas, más exitosas o lo que sea. Pero solo son expectativas construidas. Nos hemos olvidado mucho de la salud mental para que solo pasen a importarnos otras cosas.

Nadie sabe muy bien qué es la felicidad, pero yo la definiría como dos cosas: ausencia de infelicidad y una sensación de calma

Sin embargo, hace 100 años también había motivos para estar deprimidos. No había seguridad social, había más pobreza...

Es cierto. Pero aunque suene muy tópico, la felicidad no está en las cosas materiales. Por eso no es nada extraño que la gente con más éxito, como estrellas del rock, escritores, políticos o actores de cine, tenga depresión. Precisamente por tener más, sienten la ansiedad de que tienen que ser mejores que el resto, o piensan que no lo merecen, o se sienten culpables...

¿Qué es entonces la felicidad? Mucha gente se resigna a no encontrarla y se conforma con un cúmulo de buenos momentos...

Nadie sabe muy bien qué es la felicidad, pero yo la definiría como dos cosas: ausencia de infelicidad y una sensación de calma. Estamos constantemente interpelados a hacer cosas, a tener estrés desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Si estamos tranquilos parece como que fuéramos inútiles a ojos de la sociedad. Pero esto no debería ser así. El no estresarse por una noticia política, por el trabajo o por tu equipo de fútbol tiene bastante que ver con la felicidad.

Pero eso parece imposible...

No, no lo es si damos importancia a lo verdaderamente importante: tener conexiones verdaderamente humanas.

Una forma que me ayudó a salir de la depresión fue logrando conexiones humanas a través del arte y los libros. Un cuadro lo ha pintado alguien, y un libro lo ha escrito alguien. A través de estas formas de expresión es cuando uno descubre la verdadera alma humana

De la misma manera que la gente a nuestro alrededor puede hacernos felices, también puede lograr todo lo contrario

Para mí esta parte fue muy difícil cuando tenía la depresión. Yo era muy negativo y muchas veces la gente no sabía cómo tratar conmigo. Una forma que me ayudó a salir de la depresión fue logrando esas conexiones humanas a través del arte y los libros. Un cuadro lo ha pintado alguien y un libro lo ha escrito alguien. Y es más, a través de estas formas de expresión es cuando uno descubre la verdadera alma humana. Puedo decir que entonces tuve las conexiones más profundamente humanas de mi vida. Podía conectar con otras mentes, sentirme comprendido, querido y aislado de todo el dolor que suponía mi vida. Fue una medicación.

Suele pasar que cuando uno está deprimido los demás que intentan ayudarle solo le causan más problemas. Es decir, le tratan como a un niño, le sonríen, tienen paciencia con él... Y quizá la persona deprimida solo tiene ganas de explotar y de no tener esa nueva ansiedad de mostrarse agradecida cuando no quiere serlo...

La verdadera generosidad y ayuda hacia alguien deprimido es dejar que sea una persona rara, que sea realmente como es. Yo tuve mucha suerte porque tenía una relación con mi pareja —a quien conocí cuando tenía 19 años— en la que podía ser plenamente yo. En ningún momento me sentía presionado por dar las gracias o por devolver una sonrisa. Me imagino que debió ser algo muy difícil, pero la única manera de ayudar a alguien con depresión es no esperar nada. Simplemente hay que mostrar que estás ahí y que la otra persona sepa que puede ser rara y comportarse tal como se siente. Ella me ayudó mucho.

Ella te ayudó, ¿pero cómo fuiste tú capaz de salir adelante? Cuando tocas fondo no empiezas de cero, sino desde el fondo...

Me costó mucho. Al principio no veía salida. Estaba atrapado y pensaba que estaría toda la vida así. Y eso es fácil que pase cuando se es joven. Pero a medida que fui creciendo me dije a mí mismo que siempre había estado sano, que siempre había sido feliz y que solo estaba pasando por un momento de enfermedad que tal como vino se iría. Me repetía a mí mismo que ese no era mi estado natural, porque esa era la verdad.

Winston Churchill derrotó a Hitler y tuvo depresión toda su vida. Lo mismo le ocurrió a Abraham Lincoln. Con esto me di cuenta de que tener depresión no es un impedimento para hacer grandes cosas, y ahí es cuando la persona también puede salir adelante

Ahora tú eres un escritor de éxito. Alguien que tenga depresión que lea tu libro y que vea el éxito que has tenido puede que se le genere más ansiedad, precisamente por sentir esa presión de salir adelante…

Honestamente, les diría que la composición química en su cerebro que provoca la depresión no ha cambiado. Y, por tanto, pueden sentirse igualmente deprimidos. Les diría también que el éxito no da la felicidad, sino todo lo contrario y que yo fui feliz mucho antes de ser un escritor conocido. Una persona con depresión no tiene que intentar cambiarlo todo ella. Tiene que saber que el tiempo le dará perspectiva y que terminará curándola.

Dar tiempo al tiempo suena bien, ¿pero qué parte hay de lucha personal?

Eso es diferente para cada persona. A veces la enfermedad no te deja luchar y forzándote solo te cansarás más. Yo aprendí poco a poco a vivir con la depresión teniendo pensamientos reconfortantes. Winston Churchill derrotó a Hitler y tuvo depresión toda su vida. Lo mismo le ocurrió a Abraham Lincoln. Con esto me di cuenta de que tener depresión no es un impedimento para hacer grandes cosas, y ahí es cuando la persona también puede salir adelante.

Ya, ¿pero qué pasa con esa gente que no quiere hacer grandes cosas y que simplemente quiere ser feliz?

Creo que es importante saber qué felicidad queremos. Mucha gente solo quiere no estar triste pero se puede ser perfectamente feliz estando triste, de una manera no enfermiza. Cuando por primera vez estuve triste después de haber superado la depresión, me sentía feliz porque sentía la tristeza como algo pasajero y circunstancial. Tenía esa calma.

Ahora que he crecido me he dado cuenta de que antes solo huía hacia adelante. Buscaba la felicidad en emociones extremas que luego me dejaban un gran vacío. Con el tiempo aprendí a no huir de mí mismo, sino a aceptarme a mí mismo. Puedo decir que me he convertido en una persona más sensible, que me llena mucho la música, el arte, los libros. Nunca diré que gracias a la depresión soy así, pero es indudable que he aprendido mucho más sobre mí mismo, y que tengo muchas razones para seguir con vida.

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