Entrevistas

Primavera Sound 2010

The rite of spring

Primavera Sound 2010Entrevistar a (parte de) los organizadores del festival San Miguel Primavera Sound… tarea difícil. Es cuestión de rodaje: como periodista, sabes a lo que atenerte a la hora de enfrentarte a una banda o un artista. Pero en una entrevista con la organización del festival que ha reformulado y redefinido el concepto del indie en España no sabes por dónde puedes tirar. ¿Por la historia oficial? ¿Por los pliegues no oficiales? ¿La celebración de los triunfos o el subrayado de los fallos? Sentado en una mesa con Alberto Guijarro y Abel Suárez (comúnmente conocido como Coco en referencia a sus sesiones como dj), las posibilidades se antojan infinitas. Podrían jugar al poli bueno / poli malo, pero en vez de eso ambos hablan con pasión, se atropellan ordenadamente y construyen, poco a poco, un discurso nada empresarial ni asimilado. Se nota en cada palabra el callo que sólo proporciona la experiencia y la pasión continuada… ¿Cuál es el núcleo básico del festival en cuanto a personal? Alberto : La oficina: unas diez personas... Al booking se dedican tres: tú [refiriéndose a Coco], Adriano [ Giampietro] y Fra [ Soler]. En comunicación y patrocinios hay tres personas: Pablo [ Soler], que es uno de los directores, más Beba [ Naveira] y Marc [ Pamies]. Luego está administración... Coco: El coordinador, los directores y una persona de producción, que es Maxi [ Ruiz]. Es que ya está. El núcleo es la oficina entera… ¿Y cuáles son las premisas imprescindibles bajo las que se rige este equipo? A: Seguro que hay algunas, pero las tenemos tan interiorizadas que no nos damos cuenta. Hay cosas que no entramos a discutir porque ya las tenemos todos tan claras que están dentro de la mecánica. C: A mí hay una cosa que me pasa: todos tenemos muy interiorizado lo que es el festival, cómo es, lo que significa… Pero te das cuenta de que, en cuanto sales un poco, no se ve tan claro el concepto, que para mí está muy marcado. Hay mucha gente que no entiende ni ve la línea del festival. Probablemente, porque se nos va mucho la pinza: para nosotros es una línea muy marcada, pero podemos hacer cosas que desmarcan a la gente. A: A nivel programación, yo creo que también tiene un poco que ver con la evolución del pop-rock indie. Mucha parte de esa escena ha pasado a lo comercial, pero nosotros no y estamos en otro rollo alternativo. Pero incluso lo alternativo va pasando por fases y tenemos que desechar algunas. Entonces te das cuenta de que hay quien mete en nuestro paquete cosas de pop-rock que para nosotros serían demasiado obvias. C: Bueno, yo me trago todo esto en contratación… Hay quien te llama para venderte cosas como Ojos de Brujo, aunque estos en concreto no lo han hecho nunca. Y luego hay otros, tipo Second, que sí que pueden pensar que son de nuestro rollo. Pero tú lo escuchas y sabes es que esto no tiene nada que ver con nosotros… Partiendo de estas premisas, ¿cuáles son las principales dificultades a las que se enfrenta el festival pese a los diez años de rodaje?

C: Artísticamente, las dificultades son las que puede tener cualquier otro. Que no son muchas. De cara al extranjero, los agentes ingleses sí que tienen bastante claro lo que es el festival: lo entienden perfectamente y los grupos a los que vamos dirigidos quieren venir. Desde hace un año o dos, de hecho, es que los grupos vienen a nosotros.

A: Yo creo que nos buscamos los retos y los problemas cada año. Desde los conciertos en el parque o incorporar otro escenario. Pensamos que podemos dar otra vuelta de tuerca y otra y otra… y cada año vamos dando una.

C: Ahora, con el Primavera Sound ( PS) quizá es más difícil hacer algo diferente cada año. El Primavera Club ( PC) sí que ha sido nuestro banco de pruebas de un montón de cosas. Este año, por ejemplo, ha estado cerca de ser lo que pensábamos que queríamos que fuera; pero el año que viene seguro que no será igual. Se parecerá bastante, pero no será lo mismo.

También es cierto que, partiendo del concepto de que el PC se concibe como un “premio para los fieles”, casi que puedes hacer lo que quieras…

A: Es que ese es el concepto. Tanto por el recinto en el que se hace como por la gente que lo sigue y por el tipo de artista que traemos.

C: En el PC no hay ataduras de tener que hacer algo en lo que estén interesadas 15.000 personas. Cada año hay nombres potentes, pero no existe esa esclavitud que sí que está en el PS.

PRIMAVERA HISTÓRICA

Cómo empieza el festival? A: Hay dos fases. La primera fue en los 90...

C: No sabía si te ibas a ir hasta ahí (risas). Empezó del 92 al 94 y hacíamos… Bueno, yo no estaba. Digo “hacíamos” pero yo no estaba.

A: Yo tampoco (más risas).

C: Fue sobre todo Gabi [ Ruiz], que empezó a hacer conciertos en salas. Es la primera vez que lo pienso, pero esta primera fase era muy parecida al PC.

A: Se dejó de hacer justo cuando entramos en contacto: Gabi era de Nitsa, yo era de Apolo. Fue cuando Nitsa se instaló en la sala Apolo y el FIB contrató a Nitsa para programar las carpas del festival. Yo estaba en Doctor Music, con la electrónica también. Nos reíamos mucho cada vez que iba a la oficina de Murmurtown. Era rollo: “Que viene la competencia, ¡cuidado! Que nos quitan a los grupos”. Estábamos trabajando para diferentes festivales y, al final, nos planteamos: ¿cómo sería el festival que nos gustaría a nosotros? Un festival urbano, en Barcelona, un recinto guay… Buscamos un recinto que tuviera gracia: el Poble Español. Pero, ¿cómo se llamará? Nos planteamos recuperar el nombre de PS, aunque Gabi no lo veía claro.

C: No, no… El nombre lo recuperamos el año anterior para una fiesta en la Apolo que se llamó PS, con La Buena Vida, Miqui Puig y varios djs. Al año siguiente fue cuando hicimos la primera edición: fue un día sólo y actuaron Los Planetas y algunos djs. Luego fue una evolución rara: en dos años, el festival ya era casi lo que es ahora. El primer año fue un día, el segundo fueron dos días y ya tocaron Pulp y todo… El tercero ya era la edición de Teenage Fanclub y Belle & Sebastian; allá empezó el festival con tres días.

Entonces, ¿cuáles serían para vosotros los tres momentos imprescindibles en la historia oficial del festival?

A: El primero seria el cambio de recinto.

C: Sí, pero antes de eso, para mí hay una noche del PS en la que pensé: “esto ya es serio”. Fue una noche que llovió y tocaron seguidos en el escenario grande Mogwai, Sonic Youth y White Stripes. El tercer momento sería el año pasado: Neil Young.

¿Y qué destacaríais en vuestra historia personal dentro del festival?

C: Yo no te puedo decir muchos momentos artísticos. Si juntamos los diez años, habré visto unos siete u ocho conciertos en total. Así que, para mí, destaco cuando yo he pinchado (risas).Y Neil Young, que es el único concierto que vi el año pasado. Pero hay cosas que me perdí, como el año de Portishead en el Auditorio [cuando el público invadió el escenario y todos temimos por la integridad de Beth Gibbons… y por la del lugar también].

A: Yo lo vi. Estaba con el alcalde… Me dijo: “Esto va a quedar para la memoria de la ciudad”.

¿Cómo algo bueno o como algo malo?

A: No, no… Como algo bueno (risas).

Pero no sólo viendo conciertos... ¿Gente que os haya ilusionado traer?

C: Neil Young, claro. Pero es que hemos traído tantas cosas que se te difumina. Cada año te hacen ilusión un montón de bandas… De los primeros, para mí destacan Pulp, que es mi grupo de los 90 y que, además, fue la última gira que hicieron… El otro día hablaba con alguien de Vashti Bunyan, que la trajimos y no pude verla.

A: !!!, LCD Soundsystem, Dan Deacon el año pasado… Son conciertos que no te esperas, pero que te pillan desprevenido. Esos son los que te dejan marca.

¿Y espinas clavadas?

C: Esto nunca lo decimos (risas). La verdad es que casi todas las cosas que en cualquier momento se nos han pasado por la cabeza han estado en el festival… o estarán.

A: Tom Waits era una espina clavada, pero se nos pasó cuando vino al Auditorio.

C: Sí, Tom Waits era casi lo único que teníamos…

A: (silencio) Y Bowie.

C: Ya, Bowie… Pero es que no gira. Si miras en los foros, la gente nos pide cosas muy fuertes. El otro día había uno que decía que trajéramos a Scott Walker… pero es que no es ni una espina clavada, porque no toca en directo. Otros nos pedían a Prefab Sprout, pero es que está sordo y no hace conciertos. Así que no pueden considerarse ni una espina clavada.

A: Lo mismo que Robert Wyatt.

EL CONCEPTO.

Habéis mencionado que uno de los elementos más importantes del festival desde el principio era su carácter urbano. ¿Es una seña imprescindible de la identidad del PS hasta el punto de que no podría hacerse en otro lugar que no fuera Barcelona?

A: Si te digo la verdad, hubo un proyecto previo al PS en la fortaleza de Figueras. Fue la primera idea, tipo acampada. Pero yo ahora estoy tan hecho a que sea en Barcelona que lo veo muy pegado a la ciudad… A no ser que se nos fuerce a lo contrario.

C: Cada año nos preguntan si no pensamos en hacer un PS en Madrid, sobre todo a raíz de que se haga el PC en Madrid. Pero es que el PC, por tamaño y demás, sí que es trasladable a otra ciudad. El PS, con 150 artistas, nos parece una locura doblarlo.

Otro rasgo inalterable, por mucho que digáis que hay quien no lo pilla, es la identidad artística del festival…

A: Hay círculos que lo van entendiendo pero, a partir de determinado círculo, empieza a difuminarse la idea. Es normal: hay muchos círculos concéntricos de gente del sector, de webs, de gente que asiste asiduamente a conciertos… Todos esos círculos tienen muy clara nuestra identidad artística. Pero a nivel profesional hay gente que mueve grupos de pop, por ejemplo, que piensa que todo cabe en un festival, o alguien que ve que un año está Morente y te llama con todo su roster de flamenco. Lo que está clarísimo es que el PS es uno de los festivales que más fidelización tiene, y eso quiere decir que la gente sabe cuál es el concepto detrás. Se venden miles de abonos sin anunciar un nombre: eso significa que hay miles de personas que están fidelizadas.

Y si nos ponemos a definir en negativo… ¿Qué artistas no vendrían nunca al festival y por qué?

C: Un montón…

A: Cállate, que luego te arrepientes (risas). Yo me he tenido que comer muchas palabras.

C: Estilos podrían entrar casi cualquiera. En el PS hay metal, pero hay un metal que puede entrar y otro que no entraría nunca. Pero esto es complicado de explicar: tendríamos que ir caso por caso. Después de traer a Michael Nyman el año pasado, ¿cómo le vas a decir a alguien que traemos unas cosas y otras no?

A: Cuando nos salimos de órbita, como con Morente, “ La Leyenda del Tiempo” o Michael Nyman, en el fondo hay un espíritu común. Nyman ha experimentado con el minimalismo y demás. Morente ha colaborado con todos los grupos indies y ha sido el flamenco más abierto… “ La Leyenda del Tiempo” es, para mí, uno de los mejores discos de flamenco y, además, tiene tanto que ver con el pop. Pero no con el pop, sino con una idea alternativa del pop… Es difícil de explicar.

C: Detrás de cada uno de estos nombres hay una discusión que dura un par o tres de semanas… como mínimo. A través de esa conversación entre gente que tenemos más o menos los mismos gustos, pero con matices, se intenta que aunque haya algo que dé un poco la nota en el cartel, no se salga de unos parámetros de calidad.

LA IMPORTANCIA DE LAS ALIANZAS

En otros festivales, las alianzas se realizan con marcas comerciales y no pasan de la promoción. El PS, desde el principio, ha ido más allá: desde los escenario Rockdelux y CD Drome hasta la presente relación con Pitchfork o ATP. ¿En qué consisten estas alianzas? ¿Qué aporta cada una y hasta donde llega la libertad que les dáis?

A: Eso es el hambre (risas)… Hay festivales que tienen un millón en presupuesto y, a veces, es más inteligente hacer un movimiento de este tipo.

C: Cada alianza es diferente, pero casi todas surgen de la amistad… Incluso con Pitchfork, que nos conocemos de hace menos, es algo que se ha ido madurando a medida que nos encontrábamos en festivales. Con ATP pasó lo mismo: nos dimos cuenta de que los dos ATP y el PS se celebran en mayo y empezamos a ver que había grupos que si los contrataba ATP nos contactaban a nosotros después para tocar, y al revés. Se creó una sinergia que queríamos aprovechar por ambas partes. Eso sí, ATP hace el escenario ATP. Hay una comunicación, claro: nosotros pagamos ese escenario y habrá que saber qué se está gastando el otro. Pero ellos tiene libertad artística para contratar lo que quieran. Con Pitchfork es un rollo más de “dime qué te gusta este año”, “yo tengo esto”… Es una cosa más al 50 %.

A: En el fondo, se van encontrando los que viven la música de una manera parecida y, al final, esas alianzas son naturales. Por ejemplo, la de Rockdelux en nuestros inicios: estaba bien asociarse con una revista que era líder de opinión pero, con el tiempo, a la revista le ha venido bien. PS ha crecido y Rockdelux se ha realimentado. A ATP le ha sucedido lo mismo: a nosotros nos iba bien aliarnos con ellos para tener público inglés… Pero ahora el PS se ha hecho mucho más grande que el ATP y ellos se han realimentado. En cuanto a la alianza con Pitchfork, de momento…

C: Es más grande que nosotros (risas).

A: Va en una dirección, sí. Pero al final con Pitchfork se ha creado un puente Europa / EEUU vía Barcelona. Están todos los ingleses y toda Europa mirando al PS por la conexión con Pitchfork.

C: La verdad es que el PS siempre ha tenido una visión muy americana de la música. Hay grupos británicos, pero cada vez el grueso de los grupos es más americano.

A: Yo creo que es la forma americana de mirar la música, que incluso puede tenerla un grupo inglés. Hasta ahora, eran los americanos los que creaban y los ingleses te lo copiaban, te lo hacían pop, te lo envolvían en una caja de regalo y se lo vendían a todo el mundo. La visión americana es más de estar en tierra, de tocar, de vivir la calle… Lo ves en las giras: un grupo inglés de moda te toca 50 minutitos, pero la banda americana se coge el bus y va de pueblo en pueblo tocando por cuatro duros.

C: Nosotros teníamos esa visión clara, pero ir por primera vez a South by Southwest fue como una torta en la cara: veías que el grupo inglés se subía allí sin hacer prueba de sonido, porque nadie las hace, y estaban totalmente perdidos… Mientras que los grupos americanos llegaban con el coche, enchufaban y sonaban a grupazo.

Volviendo a las alianzas… ¿Hay una voluntad de internacionalización?

A: Sí, está clara. Bueno, es que ya está internacionalizado a nivel público y a nivel respuesta mediática. Salimos en todos los periódicos internacionales y hay público que está viniendo de fuera, sobre todo desde Inglaterra.

C: Una de las cosas por las que creo que ha pasado esto es porque traemos muchos grupos que no son conocidos. No había ni hay una razón detrás: me parecería muy aburrido hacer un festival con grupos que conozca todo el mundo. Yo lo que quiero es enseñar cosas que he descubierto por ahí. Y así, al final, el PS se ha convertido en escaparate de bandas nuevas hacia Europa, como podía ser en su momento el MIDEM.

A: Si empiezas a mirar, hay ciento y pico bandas, todas muy diversas. Tantos grupos y tanta diversidad atraen a muchos profesionales. Esta idea de venir al festival a descubrir ha traspasado la frontera española: lo ves en los artículos internacionales que hablan del festival como el lugar al que hay ir o incluso para hacerse una idea de la historia del rock, por eso de que tenemos artistas de todas las épocas. Fíjate, además, en los grupos que giran últimamente: hay un porcentaje altísimo que su primer paso ha sido en el PS.

C: Hay detractores que afirman que no sólo el PS, sino que los festivales en general provocan que los grupos no hagan giras en salas, bla, bla. Yo no sé en otros casos, pero sé de grupos que, de no ser por el PS, luego no hubieran hecho una gira aquí. En Europa seguramente sí, pero es que hay muchos grupos que pasan por Europa y no vienen a España. Por ejemplo, Times New Viking: hace dos años, ¿quién se planteaba hacer una gira de ellos en España?

FILIAS Y FOBIAS

Pese a las alianzas, siempre hay una personalidad que va por debajo. Por ejemplo: Motörhead en el cartel de hace unos años...

C: Es que parece que digamos “vamos a poner a este que no tiene nada que ver con lo demás y así hacemos la gracia”. Pero no. A todos nos encanta Motörhead y fue de las cosas más evidentes: estaban de gira y lo vimos clarísimo. Ni te piensas cómo lo digerirá el público… Se puede hacer y se hace. Como Michael Nyman.

Entonces, ¿hasta qué nivel permitís que el festival dependa de vuestras filias y vuestras fobias?

C: Bueno... (risas) A ninguno de los que hacemos el festival le gustan todos los grupos que traemos, pero sí que hay un consenso final. Yo, por ejemplo, tengo muchas fobias (risas). Hay grupos que son 100 % PS y que no trago, pero al final dejas esto de lado si ves que tienen calidad en directo. Igual que hay cosas que me gustan mucho y no es que no cuajen en el festival, sino que a lo mejor no es el momento… Hace años, sí que te emocionabas por bandas que, en frío, piensas: ¿por qué me estoy emocionando por algo que no va a tener nada de éxito? O que, seguramente, dentro de dos años sacarán otro disco y entonces sí que será el momento.

¿No es un poco esquizofrénico configurar la personalidad de un festival a partir de las múltiples personalidades de las alianzas y los organizadores?

C: No, es bastante fácil. El único problema es, por ejemplo, el escenario de ATP: no es el más grande. Y a veces ATP consigue cosas que su hábitat natural sería un escenario con mayor capacidad. Pero, ¿cómo les vas a quitar a alguien que han querido traer ellos? Es lo que pasó hace unos años con Modest Mouse: era un grupo que ya era enorme y vinieron porque Barry [ Hogan] los trajo… Así que, ¿cómo lo vas a cambiar? Pero la gente que quería verlos no cabía... Desde entonces, intentamos que los grupos se puedan mover de escenario si su capacidad de convocatoria es mucho más grande. Pero por lo demás, no es muy complicado. Al respecto del tipo de grupos, ATP se mueve en el lado más experimental y Pitchfork

A: Es el descubridor. Es su papel.

C: Desde el principio supimos que lo que tenían que plasmar en ese escenario es lo que plasman con sus Best New Music. Los grupos que van a despuntar ese año.

A: Es intentar ir todavía más allá y tener unos ojos en EEUU. A ellos les llegan maquetas de todos sitios, ven muchos bolos …

EL PÚBLICO EN EL CENTRO

Respecto al público, siempre les habéis mimado (que es más que cuidar): fluorescentes, libreto gratis, conciertos por la cara... Parece de cajón pero no siempre lo es a la hora de abordar presupuestos: ¿hasta dónde es importante el público?

A: Ahí peligramos. A Gabi, sobre todo, a veces hay que decirle: ey, para... ¿De dónde sale el dinero para eso? Que no llegamos a tanto. Y él dice que hay que dar, que hay que dar. Pero es que todo vale dinero (risas). Hay cosas, como dar las noticias antes en el foro, que no cuestan nada… Pero a veces, para gratificar a los clientes, se plantean descuentos y demás. Y entonces hay que decir: vale, tienen descuentos. Pero, ¿quién paga el grupo? (risas) Tenemos que ir frenando esa tendencia…

C: Esa relación cercana con el público también la intentamos tener con los sellos de aquí, con los grupos… Las discográficas han tenido stands gratis desde la primera edición de la feria.

A: Yo creo que es nuestra forma de relacionarnos con los clientes, pero también con el entorno y con la escena… Porque si crece todo y todos están contentos, va a ser bueno para todos.

C: La feria a nosotros nos cuesta dinero. Supongo que hay otros festivales que hacen dinero con los stands, pero nosotros no: el 80% son gratuitos. Aunque gratifica cuando viene un sello después del festival y te dice que ha vendido una cantidad de discos que hacía meses que no vendía. Tienes que cuidar a un sello que te va a dar grupos para el festival. Es la retroalimentación de la que hablábamos antes.

O no… Habrá quien piense que es su negocio y que este es otro medio de recaudación.

A: Es que aunque creyeras eso, si lo piensas en global, todo es y acaba siendo bueno para todos. Que los sellos vendan más discos, que sus grupos funcionen mejor y vendan más entradas… Me beneficia a mí y le beneficia a él. Todos nos alimentamos. Al fin y al cabo, estamos en una escena que es bastante alternativa y, aunque el PS parezca muy grande, estamos jugando con mogollón de minorías.

La relación con ese público es interesante al verla a través de Internet y los foros, donde incluso varias personas de la organización se exponen con sus propios nombres. ¿Esto es un peligro o una ventaja? Que la gente en Internet a veces se toma muchas libertades…

C: Bueno, sólo somos Gabi y yo. Hay una relación tan cercana porque hay gente que escribe en el foro desde hace siete años. Otros, eso sí, pueden haber entrado hace dos semanas y te preguntan cosas en privado. Hace poco se me ocurrió poner mi mail del trabajo en el foro… y lo borré a los dos días (risas). Recibí 50 mails de gente que te enviaba correos para cualquier cosa. Que sí, que estás más expuesto... pero te acostumbras al final.

¿Y compensa?

C: Sí.

A: Pero es durillo: te dan en la cara con todo en lo que te estás equivocando. Te lo van diciendo y te lo tienes que tragar.

C: Bueno, te dicen lo que está bien y lo que está mal, pero lo cierto es que nos ha servido mucho de un año para otro. Nosotros mismos abrimos hilos para que nos digan lo malo… Pero sólo en ese hilo, ¿eh?

Hay la (sana) sensación de que al Primavera no le importa entrar a polemizar cuando se trata del propio festival: si alguien critica, está claro que tendrá una respuesta. Y, además, una respuesta directa.

C: Es que partiendo de que estás ahí, lo que no puedes hacer es esconderte: tienes que dar la cara siempre.

¿Y no hay miedo a que os tachen de proteccionistas?

C: Sí… dicen que es proteccionismo. Pero, ¿qué le vas a hacer? Somos así. También hay quien dice que parece que hayamos comprado a todo un grupo de gente que escribe en el foro habitualmente. Pero es que hay quien lleva siete años escribiendo allá, y es que con mucha gente del foro a veces quedamos para cenar o salir o tomar unas tapas. Si lo comparas con foros de otros festivales…

A: Es un foro que está vivo. Ves otros en los que alguien pregunta y nadie responde.

C: Hombre, es de los foros de música más activos de España.

A: Va más allá del PS: entra de todo y la gente está muy activa. Incluso como agenda de conciertos. Yo a veces me meto para ver qué va a girar (risas), porque no sé cómo se entera la gente de depende qué giras.

En cuanto a la celebración del décimo aniversario... ¿Qué se puede explicar?

C: La verdad es que no somos muy de celebrar aniversarios. No lo teníamos muy claro. El cartel aún se está decidiendo: no es que nos estemos guardando los nombres para darlos dentro de dos meses… Este año la gente está viendo las contrataciones a tiempo real en los foros. Al principio no teníamos muy claro cómo celebrarlo, pero empezó a salir sólo con cosas como, por ejemplo, lo de Pavement, que era algo muy similar a lo de Neil Young pero en otro estilo: hacía cinco o seis años que les íbamos detrás.

A: Y se hicieron las votaciones populares [Se le permitió a los fieles votar en el foro por las bandas favoritas que han pasado por el festival en sus diez años de existencia].

C: Sí, con las votaciones salió lo de Pixies… Y ahora ya tenemos más claro que vamos a celebrar un aniversario, aunque faltan bastantes cosas en el cartel. No sabemos qué cantidad de grupos grandes o populares va a haber, pero esperamos que el cartel esté muy por encima de otros años. Para nosotros, esa es la mejor forma de celebrar el aniversario.

A: Hay algunas acciones sueltas que tenemos preparadas…

C: Pero nada especial. Además, en un festival tan volcado sólo en la música no puedes introducir nada más. ¿Qué vas a hacer? ¿ Carlinhos Brown de escenario a escenario? (risas) Si estás centrado en la música, lo único que puedes hacer es un mejor cartel, un cartel que celebre las cosas que han pasado por ahí.

A: Es la mejor celebración de todas: hacer partícipe a la gente y a los grupos.

Hace más de un cuarto de hora que miro el reloj: habíamos pactado de 20 a 30 minutos de entrevista y estamos acercándonos peligrosamente a la hora de conversación. Evidentemente, se impone echar el freno: las ramificaciones a partir de todo lo hablado plantean infinitas posibilidades, pero lo cierto es que al apagar la grabadora me invade las sensación de que nos hemos quedado en los básicos y que muchas preguntas se han quedado sin hacer. Al fin y al cabo, esto no es más que una introducción al festival o, como reza el homenaje del subtítulo de este artículo, un rápido vistazo a la consagración de la primavera. Estamos como al principio. Entrevistar a (parte de) los organizadores del festival San Miguel Primavera Sound… tarea difícil.

Raül de Tena

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