Entrevistas

Phoenix: “Con cada álbum tratamos de ser una banda distinta, pero al final fracasamos”

Hablamos con Laurent Brancowitz sobre la gestación del esperadísimo “Bankrupt”, la experimentación y los teclados

Después de casi tres lustros de carrera, Phoenix están asentados en una posición inmejorable. Hacedores de un pop pluscuamperfecto, el cuarteto de Versalles lanza la semana que viene “Bankrupt!”, su nuevo álbum. Hablamos con el teclista y guitarrista de la banda, Laurent Brancowitz, para que nos cuente todo lo que hay que saber sobre este nuevo y excitante trabajo.

Hay quien aún pueda considerar una bravuconada titular su álbum “Wolfgang Amadeus Phoenix”, pero el tiempo ha acabado dando a la razón a la banda de Versalles. El éxito del disco fue mayúsculo, estuvo en las listas de lo mejor del año de las principales cabeceras mundiales, fue un éxito de público y consiguió prestigiosos premios, entre los que se incluye un nada despreciable Grammy a Mejor Álbum de Música Alternativa. Pero no nos engañemos, Phoenix llevan perfeccionando el arte de la canción y facturando hits inmediatos desde tiempos inmemorables. ¿Quién no ha bailado como un loco al son de “If I Ever Feel Better”? Bien poca gente. Ahora, después de cuatro años de silencio (salvo una poco comentada colaboración con Sofia Coppola en la banda sonora de “Somewhere”) vuelven a la carga con “Bankrupt!”, a la venta a partir del próximo lunes 22 de abril, un trabajo que vuelve a incidir en ese pop pluscuamperfecto que llevan practicando desde que editaron su debut, “United”, hace ahora 13 años.

El primer bocado de “Bankrupt!” lo pudimos catar hace dos meses de la mano de “Entertainment”, su primer sencillo, que parecía un guiño a “Hong Kong Garden” de Siouxsie & The Banshees, con teclados orientales y grandes coros. Una vuelta, sin lugar a dudas, por todo lo alto. Y en las últimas semanas hemos podido ir escuchando otros fragmentos del disco, con un rollo muy reposado (que no calmado, claro) y tropical que encaja a la perfección con el arte frutal de la portada del LP. Unas canciones que, sin haber apartado las guitarras, sí han perdido algo de protagonismo en favor de los teclados. Por eso nos parece más apropiado que nunca hablar con Laurent Brancowitz “Branco”, guitarrista y teclista del grupo. Con él estuvimos charlando por teléfono tres semanas antes del lanzamiento del álbum para que nos contase sobre el proceso de grabación, la tempranera filtración, lo cómodos que se sienten con la poca profesionalidad de su productor, Philippe Zdar, sus directos, la experimentación y, claro, los teclados.

Cuando empezasteis a trabajar en el álbum dijisteis que queráis algo muy experimental. Pero “Bankrupt!” es muy animado y directo. ¿Algo pasó durante el proceso de producción o aún pensáis que es bastante experimental?

No, lo que queremos hacer al principio y lo que conseguimos al final siempre es muy distinto. Al principio no sabemos lo que estamos haciendo y pasan cosas por el camino, aventuras. Es decir, sí, primero queríamos que fuese más experimental pero ha salido el álbum que ahora tienes entre manos.

Hay un rollo reposado en este álbum, con melodías tropicales que tienen algo de relación con la portada del álbum. ¿Era algo que teníais en cuenta?

[Piensa y ríe] Cuando hacemos un disco no pensamos mucho en ello. Nos atraen fuerzas magnéticas hacia cosas que consideramos excitantes. La portada del álbum funciona de esa manera. Nos pareció que estaba bien, pero aún ahora tratamos de preguntarnos la razón por la que la escogimos. No ha sido hasta ahora que empezamos a entender qué es lo que hemos conseguido. Es como ir a un psicoanalista y explicar tus sueños. Cuando sueñas no sabes muy bien lo que estás haciendo.

"Sabemos que no podemos escaparnos de nosotros mismos y de nuestro sonido"

¿De dónde vinieron todos estos sonidos orientales?

Siempre tratamos de buscar cosas nuevas. Siempre experimentamos y descubrimos que se podían conseguir efectos más grandes. Lo que quiero decir es que algunas escalas musicales en Europa están basadas en menos notas, cinco notas. Y esas son las escalas de música china o de Indonesia. Esto fue una nueva herramienta para el disco y la utilizamos mucho en este álbum.

Sí que pienso que hay un uso más prominente de los teclados aquí. ¿Cuál fue tu rol en el estudio para este álbum y cómo fue diferente a otras veces?

El primer día de grabación compramos un teclado muy barato en una tienda de segunda mano. Costó unos 20 euros y lo utilizamos en todas las canciones, creo. Diría que es suerte solamente, buscas nuevos sonidos y cosas, y de repente te encuentras con este teclado y cambia completamente la cara de las cosas que estás haciendo. En cada momento particular nos rodeamos de los instrumentos que queremos tocar. Es un proceso muy orgánico. Coges en cada momento lo que quieres y esta vez resultó que había más sintetizadores y cajas de ritmos.

Hay esta canción en particular que es bastante distinta al resto del álbum. La canción titular es mucho más experimental y me gusta pensar que es “Love Like A Sunset Part III”. ¿Cuál fue la inspiración detrás de ella?

Sí, tienes bastante razón en eso. En cada disco tenemos una canción como ésta que nos lleva mucho tiempo hacer porque no tiene la estructura de canción tradicional. Es más difícil porque tienes que encontrarle una columna vertebral que la haga mantenerse de pie y eso normalmente lleva mucho tiempo. Con “Love Like A Sunset” pasó lo mismo, era la primera canción que empezamos a hacer y la última en la que terminamos trabajando. Es una cosa en la que trabajas durante todo el proceso y que sabemos que cuando lo terminemos el álbum también lo completamos. Ha sido así con los últimos álbumes. No sabemos la razón pero nos gusta tener algo que resuma el álbum de una forma no tradicional.

¿Creéis que habéis conseguido superar un disco con tan buenas críticas y recepción por parte del público como “Wolfgang Amadeus Phoenix”?

No tenemos ni idea de cómo la gente va a reaccionar. De hecho, cuando hicimos “Wolfgang” pensábamos que no le gustaría a mucha gente, quizá le encantaría a unas pocas personas, lo que es nuestro único objetivo. Así que para este disco hemos seguido la misma estrategia. Hablamos de no querer agradar a mucha gente, sino a unos pocos. No sabemos cómo saldrá, esa es la magia de esto.

Vuestro sonido evidentemente ha cambiado desde vuestro primer álbum, pero hay una consistencia en él, como si hubiese un sonido Phoenix único, como si supieseis qué significa esta banda y cómo queréis que suene. ¿Lo veis así también o creéis que cambiáis de disco a disco?

De hecho, sabemos que no podemos escaparnos de nosotros mismos y de nuestro sonido. Teniendo eso en cuenta tratamos de cambiar todo el máximo posible, pero al final siempre suena a nosotros, lo que es un poco triste, pero a la vez me alegra que haya algo dentro de ti que no entiendas. Unas fuerzas que te controlan que ni siquiera puedes ver. Con cada álbum tratamos de ser una banda distinta, pero al final fracasamos.

Algunas personas dicen que vuestra música está influenciada por el soft rock de los 70s, otros piensan que debe mucho a la new wave los 80s. ¿Creéis que estas opiniones son correctas? ¿Cómo definiríais vuestro sonido?

Nunca escuchamos este tipo de música, de hecho. Quizá tienes razón porque en este álbum hay muchos sonidos de nuestra infancia, ya sabes, los primeros discos que compramos eran de Madonna y Michael Jackson. [risas] La gente habla de esos sonidos, pero para nosotros realmente no es una referencia. Quizá nos gusta la idea de la perfección que tiene la música pop y en el año 1977 esto estaba en su cima. Nunca pensamos en años pretéritos, o bien nos escapamos de ello o nos encontramos con ellos de una manera muy extraña. Si tenemos un elemento que nos recuerda a algo tratamos de mezclarlo con algo muy inapropiado y diferente. Realmente creemos en el poder de la combinación.

“Wolfgang Amadeus Phoenix” fue vuestro primer álbum con un productor de fuera y Philippe Zdar también produce “Bankrupt!”. ¿Cómo es trabajar con él en relación a estar solos en el estudio?

Creo que es una manera muy única de trabajar porque normalmente los productores son personas muy profesionales que llegan al estudio muy pronto y lo preparan todo. [risas] En el caso de Philippe es lo opuesto. Llega mínimo seis horas tarde, no te toca nada. Es más como un guía de una manera muy abstracta. Al final ya hace la mezcla, pero mientras tanto te dice: ‘esto está genial, esto no lo toques, no trates de mejorarlo’. Es un rol muy abstracto pero muy importante.

"La crisis es una fuerza magnética que nos rodea y por la que nos sentimos atraídos"

También os habéis quedado con la gente de Glassnote. Ahora que habéis lanzado dos álbumes con ellos, ¿cuáles dirías que son las ventajas y desventajas de trabajar con un sello indie?

Lo que nos gusta es el hecho de que sea una colaboración. Siempre hemos luchado muy fuertemente para ser independientes y ahora estamos en la posición que siempre hemos querido estar, tener total control sobre nuestras cosas y sólo colaborar con la gente para lanzar el álbum y para girar. Siempre ha sido el caso, siempre hemos controlado todo, pero ahora es más fácil porque la estructura está hecha para que funcione así. Y lo que me gusta de los sellos indies es que hay una persona encargada, en este caso, el fundador, Daniel Glass, es como en los viejos tiempos del cine, cuando había un productor y sabías quién era, le podías llamar y hablar con él. No es como en las grandes compañías que las decisiones se discuten en habitaciones grandes con 30 personas. Esto lleva a decisiones muy débiles porque tratan de agradar a un gran número de personas. Por eso el cine es tan malo hoy, porque está controlado en grandes habitaciones por gente que intenta complacer a la cadena de televisión o lo que sea y da con resultados muy mediocres.

El título del álbum parece muy explícito con la actual situación económica mundial. ¿Tiene algo que ver con ello?

Tiene que ver por el hecho de que es algo que nos rodea. Es algo muy poderoso y aterrador. Pero lo que queríamos hacer era sacarlo de su contexto y convertirlo en algo diferente. Aunque el álbum no es un comentario sobre la situación económica, como imagino que te habrás dado cuenta. La crisis es una fuerza magnética que nos rodea y por la que nos sentimos atraídos. También, cuando estábamos haciendo el álbum teníamos la sensación de que teníamos mucho que perder, y no sé la razón, pero era una sensación que estaba llena de libertad. No sé si has sentido eso pero cuando tu apartamento se quema y pierdes de repente todo lo que tienes, tus discos, tu ropa, tus libros. Y es algo muy triste y a la vez tienes una sensación de libertad. Ese era el estado de nuestras mentes cuando estábamos haciendo este álbum. ¿Tiene sentido?

Sí, más o menos [risas]. ¿Estás enfadado por el hecho de que el álbum se haya filtrado tan rápido?

Es un poco frustrante, pero en el mismo momento en el que me enteré que se había filtrado me sentí profundamente aliviado y de repente podía dormir de nuevo después de meses de insomnio. Así que no fue tan malo. [risas] Mi cuerpo estaba muy contento con ello, pero mi mente muy enfadada. Pero estoy más interesado en mi cuerpo que en mi mente. [risas]

Habéis estado juntos durante casi quince años. ¿Ha sido difícil para vosotros?

No. Para nada. Ningún problema. Creo que hubiese sido difícil si no hubiésemos estado juntos. Trabajamos muy duro para producir unos pocos segundos de buena música y sería muy difícil hacerlo si no fuesen tus mejores amigos. Tenemos la suerte de haber estado siempre juntos y poder hablar de cualquier tema que se nos ocurra, por ejemplo, la diferencia entre los coches nuevos y los antiguos o los tomates. Esto no podría pasar sin una gente que es como una familia.

Soléis decir que la gente francesa no os considera una banda francesa porque no cantáis en francés. ¿Ha sido ese un problema para vosotros en vuestro país?

Un problema no es, pero desde luego somos unos outsiders. Pero no nos podemos quejar. En cierto sentido, Francia ha sido el país más difícil de convencer. Con los primeros álbumes la recepción era casi hostil. Pero ahora las cosas han cambiado para mejor. Con los últimos tres álbumes ha habido una nueva generación de melómanos franceses que han tomado el control y éste ya no es un problema.

Siempre ponéis mucho esfuerzo en vuestros conciertos. ¿Qué habéis preparado para ellos?

Estamos trabajando en ello, de hecho. Me gustaría haber terminado para poder hablar más del tema contigo, pero estamos trabajando muy duro en ello. Estamos trabajando en muchos aspectos diferentes, sobre todo en los sonoros, porque hay muchos sonidos en este álbum que hemos de importar al directo. Se gasta mucha energía para encontrar la manera de reproducirlos sobre el escenario. También nos gusta el aspecto visual de los shows. Para nosotros un concierto no sólo debería entretener, el mejor concierto no sólo es pasarlo bien es tener una experiencia inolvidable. Es un objetivo muy difícil de conseguir pero la tensión lo hace muy excitante.

Ok, muchas gracias. Nos vemos pronto.

¿Dónde nos veremos?

En el Primavera Sound, en Barcelona.

Ahhh, eso va a ser algo muy bueno. Estamos muy contentos de estar ahí. ¡Nos vemos!

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