Entrevistas

Lo que puedes aprender de alguien que pasó toda su infancia enfermo

"Puedes ser patoso, puedes ser débil y puedes sentirte mal. Pero nunca dejes de lado tu fuerza de voluntad"

Nicolás González, de 29 años, es un joven extrovertido y bromista. Siempre abierto al cachondeo y con una sonrisa perenne en su rostro, se muestra optimista ante una vida que considera como un regalo. Es un friki en toda regla: realiza cosplays y está al día de todo lo que ocurre en la cultura popular que lleva toda la vida rodeándole.

Nadie diría que, prácticamente, González no tuvo infancia. O al menos no una normal, rodeado de amigos de su edad y pasándose el día jugando.

Desde que nació hasta los ocho años, estuvo encerrado en su casa. Enfermo de Falso Crup y con convulsiones febriles constantes, no podía alejarse de su madre, quien tenía que ocuparse de un niño enfermo que necesitaba de sus cuidados las 24 horas del día.

No podía quedarme solo bajo ningún concepto. Hasta los cinco años no podía pasar ni una tarde con mi tía por miedo a que sufriera un episodio febril”, explica González.

"Hasta los 5 años no podía pasar ni una tarde con mi tía por miedo a que sufriera un episodio febril"

Nacido y criado en Buenos Aires, el joven sufría episodios constantes de fiebres por los que caía inconsciente. “Realmente no sufría, simplemente recuerdo quedarme dormido y despertarme en algún hospital. Me acuerdo de una vez, con cinco años, que desperté en una sala blanca, rodeado por cinco médicos y en una bañera llena de hielo para bajarme la temperatura. Todavía siento escalofríos cuando me viene a la mente”, relata.

Viviana Atencio, la madre de Nicolás, fue la que más de cerca vivió el estado de su hijo. Durante ocho años, no pudo despegarse en ningún momento de él, y fueron muchas las ocasiones en las que tuvo que salir corriendo al hospital esperando que todo saliera bien.

“Se produce una simbiosis entre la madre y el hijo. Uno trata de que los dos estemos felices, disfrutando de cosas juntos. No era capaz de dejarlo con absolutamente nadie. Cuando estaba mejor, íbamos juntos al cine o al teatro. Nos disfrazábamos y cantábamos juntos. Intentábamos pasárnoslo bien y huir de su enfermedad de la mejor manera posible”, explica Viviana.

"No podía salir a jugar a la calle como hacían todos los chicos de mi edad"

Ya desde su nacimiento, Nicolás González tuvo graves problemas. Enfermo de icteria, llegaron a tener que reanimarlo para que sobreviviera. No tenía esperanzas de sobrevivir y, sin embargo, consiguió salir adelante. Pero, tal y como explica, lo peor no era el dolor que la enfermedad en sí provocaba. Lo peor era no poder tener una infancia similar al resto de niños.

No podía salir a jugar a la calle como hacían todos los chicos de mi edad, ya que en cualquier momento podía sufrir un nuevo ataque”, comenta.

No tenía amigos ni nadie de su edad que estuviera a su lado, por lo que decidió recurrir a la ficción como modo de supervivencia: “Todo cambió cuando aprendí a leer a los cuatro años. Era mi manera de aislarme e irme a otro mundo. Mis amigos eran los héroes de DC, Edgar Allan Poe, Tintín, Sonic, Son Goku…”.

De hecho, Nicolás compara su experiencia con uno de sus personajes favoritos: Green Lantern. “Los Green Lantern utilizan su anillo de voluntad para realizar sus acciones. Sin voluntad no son nada. Usan su fuerza de voluntad para mover montañas, y eso es lo que siempre he intentado. Puedes ser patoso, puedes ser débil y puedes sentirte mal. Pero nunca, jamás, dejes de lado tu fuerza de voluntad”.

"Puedes ser patoso, puedes ser débil y puedes sentirte mal. Pero nunca, jamás, dejes de lado tu fuerza de voluntad"

Esta dura infancia, sobrellevada por héroes e historias de superación que nada tienen que envidiar a la suya propia, sirvió para que Nicolás González sea lo que es hoy. Alguien alegre y optimista que saber dar la vuelta a cada problema que debe afrontar.

González acerca su manera de ver el mundo a quien lo necesite. Partícipe del 15M, lleva luchando desde hace unos años en diferentes organizaciones sociales. Ha ayudado a paralizar desahucios con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y ha luchado por los derechos de los animales como miembro de SOS Animales Las Cabezas.

“Mi abuelo tuvo cáncer durante 15 años, cuando le dieron unos meses de vida en su primera visita. Este aguante, esta manera de seguir de pie y diciendo ‘aquí estoy yo’, lo aprendí de él y me ha servido para mirar la vida desde otro punto de vista. Aprendí que, sin importar lo difícil que parezca la vida, sin importar cuántos palos y problemas tengamos encima, siempre debemos aguantar y llegar hasta el final.”, concluye.

Sin importar lo difícil que parezca la vida, sin importar cuántos palos y problemas tengamos encima, siempre debemos aguantar y llegar hasta el final

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