Entrevistas

Nudozurdo

La larga marcha hacia la cima del indie-rock español

NUDOZURDO Por Germán Aranda

La cita tiene lugar en su local de ensayo, una ratonera (muy limpia y bien sonorizada, eso sí) de escasos metros cuadrados en una altísima planta de un viejo edificio con escalera de incendios exterior al lado de la ventana, donde fuman sentados unos adolescentes. En un barrio más bien humilde de Madrid. El lugar conecta con su sonido. Y también con la personalidad de Nudozurdo, que son cuatro tipos absolutamente normales, en el mejor sentido de la palabra. Nada de discursos inflados, artificialidad, delirios o pose. Simplemente, chicos sinceros a los que les gusta tocar, que no es algo tan fácil de encontrar en estos tiempos.

Lo que no va tan de acorde con sus discos oscuros y envolventes es el enorme sol que inunda la sala durante el ensayo, por mucho que Leo, solista, letrista y guitarra, se empeñe en negar tanta tiniebla en su sonido: “Yo no creo que hagamos canciones tan oscuras, ni siquiera en una primera escucha. Es quedarse un poco en la superficie, pero si lo son, es también por arreglar cosas, no sólo por regodearse, por todo lo que tiene de psicoanálisis en general el acto de crear”. “Vale, de acuerdo, a ti no te ha servido”, me reconoce cuando le explico que “Tara Motor Hembra” (Everlasting Records / Popstock!), a mí personalmente, me hundió bastante a la vez que me cautivó; lo tuve que dejar de escuchar por prescripción médica.

Mientras sueldan cables, aprietan tuercas, arreglan pedales de distorsión – “podríamos montar una casa de chapuzas electrónicas”, bromean–, charlamos durante un largo rato del FIB (donde van a tocar por segunda vez este mes de julio, aunque con el nombre bastante más grande en el cartel), de su evolución, de sus discos, de cantar en castellano, de la pesada etiqueta indie… y de Mourinho, que ha acabado por casi derribar el madridismo de los dos guitarristas de la banda, Leo y César.

Al parecer, la victoria no lo es todo para Nudozurdo, que elogia el juego del Barça y dedican todo tipo de calificativos (no todos transcribibles) al técnico portugués. “Puedes poner que es un…”. “Yo era del Madrid y desde que llegó Mourinho soy casi del Barça, te lo juro”, lamenta resignado Leo. “Es más desagradable, lo peor…Fíjate el dineral que se han gastado para salir ahí a defender y destruir contra el Barça. Y no sabe perder”. “A ver si se va Lopera y me vuelvo a hacer del Betis”, lanza César, que sentencia: “Dicen que lo importante es ganar y no jugar bien, pero al final, aunque pierdas tres partidos, si juegas bien acabas gananado”, y en parte habla de Nudozurdo. NUDOZURDO Porque del primer disco, homónimo, se editaron en un principio poquísimas copias, las que les correspondían por haber ganado un concurso. El disco debut sólo pudo ver la luz después de que se hubiera publicado “Sintética”, primero en lanzarse al mercado, que también tardó cinco años en poder editarse. Esos son los partidos que, pese a jugar bien, Nudozurdo no ganó en un principio. Muy diferente ha sido la acogida de este “Tara Motor Hembra” que siguen presentando por España. Es el primer disco en el que los dos miembros fijos de la banda, el bajista Meta y César, han contribuido desde un inicio. “Llegamos con la gira del ‘Sintética’ ”, recuerdan poco después de que Leo explique que sus anteriores compañeros se vieron forzados a abandonar Madrid y, por tanto, el grupo.

Así pues Nudozurdo ha girado siempre en torno a Leo, alma máter de la banda. “No queríamos hacer un ‘Sintética 2’, pero sí mirar el disco anterior de refilón. Es el primero en que Meta y César han podido imprimir su sello y eso se nota. Hemos suavizado el rollo ochentero del disco anterior, pero de manera natural nos ha salido meter sintetizadores y también arreglos o instrumentos de cuerda gracias a Manu (viola), al que le dimos las canciones y le dijimos que hiciera lo que le saliera de los huevos”, explica mientras ejecuta la puesta a punto de sus alrededor de diez pedales de distorsión.

El origen grunge, post-rock, incluso metalero, de Meta (bajista) y César (guitarra) puede filtrarse entre los acordes de “Tara Motor Hembra”, pero nombres como Triángulo de Amor Bizarro, Los Planetas (como coetáneos y antecesores de un noise-rock quejumbroso en España) y Joy Division no pueden dejar de aparecer en la conversación. Sin embargo, ninguno de ellos los destaca como referentes. “A Los Planetas los respetamos mucho, abrieron muchas puertas y debieron tragar sapos y culebras para conseguir estar dónde están haciendo lo que quieren hacer”, narra Leo, quien se reconoce “sorprendido” de las comparaciones con Joy Division. “Vale, están bien, pero hasta los 25 ni los había escuchado y nunca los he considerado un referente. Yo me crié con la música que escuchaba mi padre: Lou Reed, los Beatles, Dylan. Y del grunge ni me enteré, me la pelaba”. Con esas credenciales y sin un espejo claro, sino mil, en que mirarse, “Tara Motor Hembra” se nos descubre como un disco con distinguida personalidad.

A Leo, que lo que le importa es expresarse, nunca le ha pasado por la cabeza cantar en inglés. “Aunque cantar en castellano es hacer un salto mortal con las palabras. Adaptas una cadencia, una cultura entera a un lenguaje que no le pertenece. Pero es un territorio un poco virgen y eso hace que puedas sonar original, aunque andas un poco siempre con calzador. Otra parte mala es que nadie es profeta en su tierra, a la gente le cuesta dar el valor a sus cosas”.

Entre las reflexiones de Leo, se cuelan expresiones utilizadas por la banda en canciones, o del propio nombre del grupo: “Con mis letras y nuestras composiciones, a veces, intento sintetizar las cosas que me han pasado (…) Son hechos que quedan lejos y expresándome intento deshacer nudos, no son letras negativas (…) Me gusta expresarme y jugar. Cuando me deje de gustar jugar, tendré un problema”, y resuena en mi memoria “jugando a ganar, ganar, ganar o perder”.

Toca ahora poner a girar estos sentimientos y palpar nuevos en conciertos como el del FIB. “En la otra edición que estuvimos fue raro porque tuvimos que tocar a las seis. Pero como fue el día del temporal, fuimos de los pocos que pudimos tocar aquel día”, recuerda César de la primera incursión en Benicássim. “Ir al FIB es ir al backstage, qué gozada. No pagan mucho, pero en el backstage se está de lujo, bebida pagada…”, narra Leo.

El horizonte de conciertos, furgoneta, festivales pero también salas recónditas, invita a aparcar del todo la ropa de abrigo. Un disco que llegó como una manta de regocijo invernal en los últimos días de frío viene sonando mucho más cañero y agitador en los directos, que es con lo que más disfrutan. Nudozurdo prometen hacerte daño.

Nudozurdo - Prueba / Error Su progresión y el alto impacto emocional de “Tara Motor Hembra” les ha encumbrado entre lo mejor del indie-rock español. Este año, acudirán al FIB con un estatus de grupo grande, una razón de más para hablar con ellos y saber cómo se sienten al respecto.

Fotografias por Pedro Agustin

Nudozurdo - “Tara Motor Hembra” Crítica: “ Tara Motor Hembra

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar