Entrevistas

Not Not Fun

Transmisiones desde lo más profundo del underground

Not Not Fun

Con el tiempo, Not Not Fun se ha ido convirtiendo en una pequeña agencia de sueños: uno entra allí con el deseo de prosperar en la música, con un proyecto individual o una banda que practica sonidos inusuales y casi siempre fuera de eje, y el equipo rector del sello –el matrimonio formado por Britt y Amanda Brown–, si cree en tu arte, hará todo lo posible por ponerte un disco en las tiendas sin pedir nada a cambio. Esto, que parece un anuncio de alta en un servicio de telefonía o un banco del buen rollo que concede hipotecas a 30 años sin interés, es la realidad: Not Not Fun funciona así desde hace siete temporadas y, de este modo, han tenido el privilegio y la responsabilidad de ver crecer a las bandas más raras surgidas del underground americano siempre y cuando las palabras que las puedan describir –aunque no es fácil utilizar un concepto totalizado– sean baja fidelidad, psicodelia, retrofuturismo, ruido o electrónica analógica.

Asociado originalmente a los grupos particulares de Amanda y Britt –la primera era la líder de Pocahaunted, ahora alma de LA Vampires, un organismo cambiante que hace buenas migas con el post-punk, el noise y el electro; el segundo, miembro central de la banda de improvisación rock Robedoor–, Not Not Fun ha sido un radar y una cantera de weirdos. Su incontinencia editorial, una pesadilla para los hipotéticos coleccionistas, hace imposible completar ni tan siquiera una mínima parte del catálogo, inundado de cassettes, vinilos, CDrs y demás formatos en desuso, siempre en tiradas exiguas que, gracias al boom del pop hipnagógico y la música de baile retro, finalmente han debido ampliarse para satisfacer una demana creciente de música en la periferia del indie y en lo más oculto del underground. Hoy, en Not Not Fun manejan un roster de artistas de lo más heterodoxo en el que encontramos a diversas revelaciones del año (y del anterior) como Maria Minerva, Ital, Xander Harris, Dylan Ettinger o Peaking Lights, todos con su insólito uso de los sintetizadores, las cámaras de eco y la polución pseudo-industrial.

En definitiva, un sello permanentemente en vanguardia, que se mueve con los flujos caprichosos de esa zona en la que la música se vuelve ultra-exclusiva, esquiva y muy limitada, que además se ha abierto hace pocos meses a la música de club con el subsello 100% Silk, la máxima expresión del house para el público indie y/o hipster gracias a un lema que Amanda Brown quiere conservar en cada referencia planchada en vinilo: “bandas que no hacen de baile queriendo hacer música de baile”. Aprovechando un receso en las pruebas de sonido del showcase de Not Not Fun en el festival Unsound de Cracovia el pasado mes de octubre, conversamos con Britt y Amanda sobre el pasado, el presente y la misión del que, posiblemente, sea el sello más escurridizo e impredecible del planeta.

Lleváis editando cassettes y discos desde 2004, y durante estos siete años Not Not Fun no se ha tomado ningún respiro. Sin embargo, los orígenes del sello eran de raíz más rock, una mezcla de psicodelia y ruido doméstico, y ahora hay mayor proporción de sintetizadores. ¿Tenéis la sensación de que se han ido modificando con el tiempo vuestras ideas del principio?

Britt: No, la verdad es que no. Nuestras intenciones son ahora las mismas que entonces. Al principio queríamos ser muy do-it-yourself, no pensábamos en hacer negocio, y por eso siempre trabajábamos con bandas underground que acababan de aparecer. Lo primero que queríamos era dar oportunidades a gente cuyo trabajo nos gustaba, y así hemos seguido hasta hoy. Lo que ha cambiado es el tipo de música que apoyamos desde Not Not Fun, porque cada dos años, más o menos, también cambian las corrientes que agitan el underground.

Amanda: Al principio, incluso, la música nos importaba menos que ahora. Not Not Fun era también un proyecto de arte, con un concepto detrás, con una idea de artworks. Pero ahora ya no hay nada que esté por encima de la música, la música lo es todo.

Britt: Somos gente normal, y como todas las personas vamos cambiando con el tiempo. No puedes ser siempre un eterno adolescente, y a medida que cambiábamos, asumíamos responsabilidades, nos casábamos, decidíamos vivir juntos, cambiaba Not Not Fun en el sentido de entenderlo también como un negocio que nos tenía que dar para vivir, abrir una oficina, dedicarle más tiempo a unos artistas que a otros, y a la vez intentar que se quedaran con nosotros porque, ante todo, somos fans de los músicos con los que trabajamos.

Entonces, ¿Not Not Fun se debe entender como una familia? ¿Las personas antes que el negocio?

Amanda: Sí, es muy importante que los artistas se sientan cercanos a nosotros. Siempre mantenemos la comunicación abierta. Ante todo, queremos que esto sea algo divertido. Puedes aspirar a ganarte la vida con el sello, puedes forzarte a ser creativo, pero se convertiría en un trabajo normal si no hubiera esa pasión y esas ganas de divertirte.

Britt: En los primeros años, la verdad, no sabíamos si el sello iba a durar. No lo veíamos como un proyecto a largo plazo. Pero a medida que descubríamos artistas que nos enganchaban por su música, también descubríamos que eran buena gente. Los lazos de afecto fueron decisivos para seguir adelante, porque queríamos trabajar más por ellos, y eso nos llevó a profesionalizarnos hasta cruzar la frontera entre el hobby y el trabajo en la que estamos ahora.

¿En qué momento dejó Not Not Fun de ser un hobby para ser una responsabilidad que requería atención diaria?

Amanda: En 2008 esto ya era un trabajo al que debíamos dedicarle todo el día. Nos ocupaba el 100% del tiempo.

¿No tenéis nadie que os ayude?

Amanda: Empleados no tenemos, somos Britt y yo, no nos los podemos permitir en este punto. Pero sí tenemos a veces la ayuda de becarios, y sobre todo de amigos leales que nos echan una mano cuando les necesitamos. Es un trabajo de 24 horas al día, siete días a la semana. Hay épocas en las que no duermo bien, pero vale la pena…

Not Not Fun, sin embargo, es un sello minoritario, con unos fans fieles pero no muy numerosos. Además, editáis discos en tiradas muy cortas. ¿Os da para vivir?

Britt: Nuestro background es artístico, no somos gente de negocios ni tenemos ningún tipo de experiencia en ese campo. Hemos tenido que aprender con el tiempo y a partir de errores. Ha habido momentos en los que hemos perdido dinero por actuar con mucha emoción o precipitación. Descubres un grupo que crees que ofrece más potencial del que tiene en realidad, fabricas más discos de los que puedes vender y luego te tienes que quedar el stock. Eso nos ha llevado, poco a poco, a ser prudentes, a pensarlo dos veces antes de elegir un artista, saber si puede vender o no. No queremos destruir la vida de nadie, y a la vez tampoco queremos confiar en un solo lanzamiento, así que al final hemos diseñado una estructura en la que las ventas de un disco que funciona sufragan las pérdidas de otro disco que no se vende bien pero que a nosotros nos emociona.

Amanda: Ahora estamos en una buena fase, hemos tenido suerte con muchos artistas que han funcionado, y tenemos los suficientes ingresos para vivir. Lo que no podemos permitirnos ahora es tener hijos.

¿Qué condiciona la elección del formato? Hay lanzamientos que aparecen en cassette, otros en vinilo, y sólo los que funcionan –como, por ejemplo, el “New Age Outlaws” de Dylan Ettinger– tienen una segunda oportunidad.

Britt: Editamos en cassette porque nos gusta, aunque sabemos que hay más público que prefiere el vinilo. Pero el vinilo es caro y no siempre nos la podemos jugar de entrada. Si una cinta funciona, en el futuro la reeditaremos en vinilo. Otras veces ya ves más claro que ese artista tiene potencial y entonces te arriesgas y lo editas directamente en vinilo y CD. Pero solemos estar en contacto con gente que acaba de introducirse en este mundo, y para ellos lo mejor es empezar con una cassette.

Amanda: Te puedo contar el caso particular de Maria Minerva. Un día nos contactó por email y nos preguntó si podía enviarnos música. Le dijimos, lógicamente, que sí, y nos envío todo lo que tenía, de golpe, un montón de temas. Lo único que nos decía era “haced lo que queráis con esto”. Había material de bailable y material pop, lo valoramos y al final decidimos empezar con una cassette, que fue “Tallin At Dawn”, que tuvo mejor recepción de la que esperábamos, luego sacamos el primer 12” en 100% Silk, y luego ya fuimos con el álbum, “Cabaret Cixous”.

Es difícil definir lo que hacéis en Not Not Fun. Psicodelia puede ser una palabra útil, pero también noise, o post-punk, o pop hipnagógico. ¿Hay para vosotros un concepto o palabra que os defina plenamente?

Britt: No creo que haya un buzzword para nosotros. Quizá la baja fidelidad sea una idea común a todos los lanzamientos, pero decidimos editar la música por su calidad artística, no por cómo está grabada. Lo que sí buscamos es un poco de humanidad, que en la música se note que hay detrás una persona con alma, más que un concepto. No nos interesa trabajar con gente cuyo fin último sea ser famosa, ni tampoco aspiramos a la perfección. El marco experimental sí lo contemplamos, y también la psicodelia, porque al fin y al cabo rompemos muchas reglas, desviamos la idea original de varios géneros musicales.

Amanda: Yo hablaría de música híbrida. Ahí fuera hay muchos sellos y artistas que entienden esto como algo puro. Nosotros tenemos artistas ambient en Not Not Fun, pero no queremos editar únicamente ambient puro, ni dub puro, sino lo que hay en la frontera entre todos esos géneros.

¿Y cuál es el hilo conductor o el nexo de unión entre toda esta variedad caótica?

Britt: Nuestro gusto personal, supongo. Nosotros dos somos la cara del sello, el reflejo de que hay alguien humano detrás. No hay una razón especial de por qué escogemos tal artista para lanzarlo. Nos preguntan por qué éste y por qué aquél, y todo se reduce a que nos gusta su estética.

Amanda: La palabra que yo usaría es “retorcido”. Nos gusta que la música recuerde a algo, pero con una sensación de extrañeza. Hace poco, Dylan Ettinger nos pasó las primeras maquetas del nuevo disco que está grabando, y cuando las pusimos nos pareció que sonaba a alguna cara B rara de Joy Division. En Not Not Fun todo el mundo hace música rara. Y otra cosa más: nos consideramos retrofuturistas. Buscamos bandas que conecten el pasado y el presente, pero con la mente puesta en el futuro. Ese tipo de música es la que más nos gusta.

¿En qué sentido es retorcido y retrofuturista tu propio proyecto, LA Vampires?

Amanda: Es mi proyecto como solista, pero no estoy nunca sola en la aventura. Me rodeo de gente que me ayuda a darle una forma concreta. El último EP que he publicado es “Streetwise”, y todo el sonido está basado en lo que me podía aportar Daniel [Martin-McCormick, también conocido como Ital y Sex Worker]. Daniel es muy bueno haciendo música de baile, y cuando trabaja con beats suele inspirarse mucho en los ritmos del downtown neoyorquino de los años 80, así que LA Vampires suena como la gente que participa en el proyecto en cada momento. Por eso cada disco es tan distinto. Nunca he pretendido sonar a nada concreto. Hay muchas cosas que me fascinan y que he intentado hacer, y por eso me han etiquetado de muchas formas, pero LA Vampires no es nada que puedas definir con una palabra.

¿No os preocupa confundir a la gente con tantos giros?

Amanda: El cambio está asociado a la idea de Not Not Fun. Ya empezamos así, y así hemos seguido. Nos gusta el cambio y la sorpresa, te da cosas que no esperas.

Britt: Cuando vemos que un estilo empieza a tener éxito, nosotros inmediatamente ya pensamos en tomar otra dirección. No queremos ser un sello de un solo estilo porque eso te encorseta, te resta libertad.

El subsello que habéis inaugurado este año, 100% Silk, sólo edita música de club, con una especial fijación por el house y la música disco de los 80s. ¿Por qué un subsello, si Not Not Fun ya tiene esta capacidad de absorber cualquier estilo?

Amanda: Pensamos que la música para DJs funciona por canales muy distintos al de las bandas, y creímos que sería bueno separarlo. Teníamos la sensación de que los EPs de 100% Silk, si hubieran aparecido como Not Not Fun y dirigidos al público que ahora tenemos, habrían sido un fracaso porque en Estados Unidos no hay una gran tradición de seguir la música de baile en el underground. Todo empezó cuando Martin nos envió la primera demo de Ital y alucinamos, pero no le veíamos sitio en Not Not Fun, así que creamos otro sello. A la hora de moverlo, hemos tenido que actuar más en países con tradición de baile, como Alemania, Gran Bretaña, España…

O sea, que el sello empieza para acomodar un disco de Ital que en Not Not Fun no cabe. ¿Cómo llegan los siguientes vinilos?

Amanda: Buscando y preguntando, porque no nos llegaban apenas demos de baile. Ahora sí que llegan más porque 100% Silk ya es un sello conocido en el circuito dance.

¿Los fichajes del sello se producen escuchando demos?

Britt: En gran medida sí. Nos las tomamos muy en serio y las escuchamos todas, siempre con la mente abierta. Tenemos una buena red de amigos músicos que nos conectan con gente que no conocemos y que puede encajar en nuestro sonido, o que está empezando. Y así, poco a poco, va creciendo la comunidad, la familia. Siempre queremos más música y pedimos activamente que la gente nos haga llegar maquetas. Nuestra propuesta es muy simple: si tu música nos gusta, te vamos a sacar un disco. Somos el tipo de sello que le puede abrir las puertas a un nuevo artista, y eso conlleva una gran responsabilidad, porque esa será la primera oportunidad que tengan.

Amanda: No somos cazadores de talento, simplemente confiamos en nuestra red de contactos y dejamos que las cosas sucedan. Y sucede, porque casi siempre llegamos a bandas o artistas con grandes ideas y que todavía no han publicado nada en ningún otro sello.

¿Hasta dónde llega la red?

Britt: Es sobre todo local, de Los Ángeles, a partir de amigos. Pharaohs, un grupo al que les hemos editado ahora un 12” en 100% Silk, por ejemplo, es mi banda favorita de la ciudad ahora mismo. Los descubrimos a partir de avisos de otra gente, cuando tocaban en locales pequeños. Pero la red a veces es más amplia y nos llegan comentarios desde Nueva York o de fuera de Estados Unidos. Ahora están llegando maquetas para 100% Silk desde Gran Bretaña, y eso es algo que será bueno, porque el sonido UK es muy distinto al de Nueva York.

Antes de empezar con 100% Silk, ¿qué os interesaba de la música de baile?

Amanda: Siempre me ha interesado, es una música que me gusta, pero nunca habría pensado en editarla en Not Not Fun, sobre todo porque en el fondo no sabes cómo gestionarlo. Recuerdo que durante un tiempo estábamos algo frustrados porque nunca llegaba una demo de hip hop o techno, y eso que las esperábamos, aunque luego no supiéramos cómo canalizarlas hacia la dinámica del sello. Yo no sabía dónde buscar esas maquetas, porque veo la escena muy masculina y formada por gente de más edad que yo. Empezamos con Ital porque es amigo nuestro y un día nos habló de su proyecto nuevo centrado en el house, después de mucho tiempo haciendo post-punk tropical en la banda Mi Ami. Nos disparó la idea y con ella surgió el concepto: artistas externos a la música de baile haciendo música de baile para 100% Silk.

Por ahora sólo habéis editado maxis para DJs. ¿Habrá álbums en 100% Silk?

Amanda: Creo que siempre será un sello de singles. A los artistas les decimos que queremos temas largos, que se puedan pinchar, que no sigan un concepto pop. Lo que igual hacemos son mini-álbums de no más de 30 minutos, y también hay planes para sacar sesiones y cassettes. ¡Creo que somos el único sello de música de baile en el mundo que se plantea sacar una cassette! Tenemos en cartera un nuevo artista que viene de Italia que nos ha pasado una cinta que suena a un programa de radio con movimiento del dial incluido. Sorprenderá a mucha gente.

Antes habéis hablado de cómo conocisteis a Maria Minerva, pero ella no es la única figura interesante de Not Not Fun, así que vayamos por partes. ¿Qué nos podéis decir de Umberto, este artista que compone lo que parecen bandas sonoras para películas de terror de los 70?

Amanda: Le conocimos en Kansas. Dio un concierto en el que todo era falso: había batería, bajo, guitarra en el escenario, pero hacían playback y el concierto real era Umberto emitiendo sonidos desde un laptop. Nos parece un genio con mucho sentido del humor. Sabe mezclar muy bien las cosas y, aunque su sonido está cerca de las bandas sonoras de cine de terror italiano, no es un burdo imitador de Goblin. Además, es un hombre muy guapo.

Ital también se ha integrado plenamente en el sello.

Amanda: Daniel es increíble. No deja de sorprendernos con tanta música alucinante. Nunca he conocido a nadie tan capaz como él de hacer tantas cosas tan distintas y tan bien.

¿Qué potencial de futuro le veis a Dylan Ettinger?

Amanda: En febrero editaremos su nuevo disco, “Lifetime Of Romance”. Lo tiene ya acabado, y saldrá en CD y vinilo. Le conocimos a partir de unas cintas que nos hizo llegar. Por entonces, su música era muy diferente a lo que está haciendo ahora, muy espacial, aunque él es un heterodoxo de los sintetizadores. Adora sus sintes, los ama y le gusta tocarlos con fuerza, así como entender su mecánica. Ahora está haciendo melodías para expresar de una manera nueva esta pasión.

El grupo de más éxito de Not Not Fun, sin embargo, ha sido una de las sorpresas de este año, Peaking Lights.

Britt: Sí, es el disco que mejor ha funcionado de todos los que hemos sacado. Le ha gustado a mucha gente. Son un matrimonio, y los dos son muy diferentes entre sí: él es un punk, ella es más new wave, y cuando se juntan aparece la magia y les sale ese pop con estructuras raras que no renuncian a una conexión con el público indie. Son intensamente lo-fi, muy fuertes, muy ruidosos. Lo más sorprendente es que Peaking Lights es una banda que llevaba en activo desde hacía 18 años y nunca habían tenido éxito. Ahora acaban de tener un hijo.

Y también se han ido a Domino…

Amanda: Sí, nos apena, porque nos hubiera gustado seguir con ellos. Pero el contrato con Domino es muy bueno y les ayudará a seguir hacia arriba. Dejarlos ir era lo mejor que podíamos hacer por ellos.

Por cierto, Pocahaunted, tu anterior grupo, ¿revivirá algún día?

Amanda: No, Pocahaunted ya se terminó. Ahora sólo me dedico a LA Vampires.

Bethany Consetino estuvo en Pocahaunted. ¿Te ha sorprendido el éxito que ha tenido posteriormente con Best Coast tu antigua protegida?

Amanda: Sí, porque yo nunca llegué a saber que Bethany podía tener esa facilidad para escribir canciones. ¡Nunca nos las enseñó, nunca nos dijo nada! Y son muy buenas canciones. Pero lo que más me sorprende es cómo se ha tomado esto, con qué esfuerzo y profesionalidad. Porque con Pocahaunted no era especialmente participativa. Era una chica perezosa que no quería ensayar ni salir de gira. No debería sentirse muy a gusto, incluso es posible que contemple Pocahaunted como un paso en falso en su carrera, que yo la llevé por un tipo de sonido que ella no quería. Me alegro de que haya encontrado su camino y de que le vaya tan bien.

Ital - Only For Tonight (Original Instrumental Mix)

Crítica: Sir Stephen " By Design EP"

Crítica: Maria Minerva " Cabaret Cixous"

Crítica: Peaking Lights " 936"

Amanda Brown Amanda Brown

Dylan Ettinger Dylan Ettinger

ItalItal

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar