Entrevistas

Nina Kraviz: “Mi disco trata sobre los sentimientos de una mujer, que soy yo, hacia un hombre”

Aprovechando su paso por Sónar, charlamos con la DJ siberiana sobre la importancia de la educación, la pasión como doctrina musical y su alergia a los idiotas

A Nina Kraviz le gusta la gente inteligente. Y el house. Hace música porque le apasiona, y la pincha porque la ama con locura, y en su discurso todo se trata de comunicar sentimientos muy profundos para un público que sepa apreciar la verdad de esta pasión. Hablamos con ella durante el Sónar.

A pesar de no haber dormido ni un solo minuto (cerró el escenario principal del Sónar la noche anterior) Nina Kraviz se muestra de lo más atenta y receptiva. De facciones felinas y discurso reflexivo, en las distancias cortas no engaña: es una fanática de la música que no pierde un segundo en pensar en que tiene que demostrar nada a nadie (ya saben, la vieja historia de la mujer bella en un mundo tan masculino como la electrónica underground). Como ella misma nos explica, no hay más plan en su carrera que el de querer cristalizar sus emociones en todo lo que hace, ya sea pinchando o produciendo. Esto se constata en Nina Kraviz, su álbum de debut, un ejercicio de house a quemarropa en el que vuelca su apasionada manera de entender la vida y el arte. Al fin y al cabo, solo es una chica de Siberia que se enamoró de la música electrónica y quiso aportar su granito de arena.

Empecemos por el principio. ¿Cómo te metiste en la música electrónica?

Siempre estuve rodeada de música mientras crecía. Mis padres tienen una gran cultura musical. Era una estudiante un poco perezosa, así que cuando llegaba a casa en vez de hacer los deberes me pasaba el rato escuchando música; rock, pop, jazz... un poco de todo. En algún punto empecé a dejar de lado la colección de mi padre porque empecé a escuchar programas de radio nocturnos y sobre todo un show de una radio de Moscú que se llamaba Garage, lo que me tenía despierta hasta muy tarde porque yo vivía en Irkutsk, al sureste de Siberia, y por la diferencia horaria cuando empezaba el programa ya eran las 3 de la mañana. Una de esas noches puse la radio y escuché una canción que me dejó totalmente asombrada. Más tarde descubrí que era un track de Armando. Desde ese momento algo hizo click en mí y me metí de lleno en la música electrónica.

"Me gusta tener conversaciones con gente bien informada, intento rodearme de gente lista y evitar a los idiotas"

Y te obsesionaste...

Todas mis amigas estaban en plan buscando chicos, saliendo de fiesta, comprándose ropa, bebiendo... y yo estaba sentada en casa, en frente del ordenador (acababa de descubrir internet) leyendo biografías de DJs, informándome. Al cabo de un tiempo empecé a estar muy bien documentada, me sabía de memoria la historia de muchos DJs, sobretodo de Detroit y Chicago.

O sea que eres un poco freak.

Sí, soy una freak... especialmente en lo que ha música se refiere.

¿Y en qué punto decidiste que querías ser DJ y producir tus propios tracks?

Empecé a pinchar cuando conocí a un chico que estaba muy metido en la música, empezamos a salir y realmente él sabía un montón. Me gusta la gente culta, ¿sabes? No me gustan los idiotas estúpidos. Me gusta tener conversaciones con gente bien informada, intento rodearme de gente lista y evitar a los idiotas. Así que me fui a vivir con ese chico y él me introdujo en un montón de música underground; disco, funk, distintos géneros de música electrónica.

Y de ahí te convertiste en DJ...

Sí. Él pinchaba, así que me dije “voy a probarlo”. Empecé pinchando música disco y bandas sonoras italianas en cafés, pubs, exhibiciones. Era “la chica que pinchaba música de películas italianas” y eso le gustaba a la gente. Pero al mismo tiempo seguía coleccionando discos de Chicago y Detroit y escuchando Intergalactic FM, una radio online que es increíble... I-F es un maldito freak.

Si, es impresionante toda la música que ha sacado a la luz.

Es el tipo de gente a la que me refería, ¿sabes? I-F es una de las personas con más conocimientos que conozco. De hecho, mucha de mi educación proviene de esa radio porque, por suerte, te decían el nombre de los tracks que sonaban, incluso ahora te enseñan la portada. La escuchaba constantemente, de hecho ahora aún la escucho. Es algo que recomiendo a cualquiera que quiera escarbar un poco en la música electrónica. Yo he descubierto toneladas de música a través de la radio. Pero volviendo a la pregunta de cómo me convertí en DJ, fue un proceso lento. Pasito a pasito. No fue en plan levantarme un día y decir ‘guau, soy DJ’.

"No soy músico profesional. Así que mi voz es el único instrumento con el que me siento totalmente confortable y el que mejor puedo dominar"

¿Y cómo fue el proceso de empezar a producir tu propia música?

Fue en una época en la que había dejado la banda en la que estaba, porque básicamente creían que yo no podía hacer gran cosa, que sólo era una cantante. No me hacían mucho caso y básicamente me dijeron ‘mira, búscate la vida, haz tu propia movida si quieres, pero no te metas en nuestra parcela’. Eso me enervó increíblemente y dejé la banda. Estaba muy enfadada y me piqué. Acababa de volver de la Red Bull Music Academy y tenía algunos conocimientos de Ableton, así que me pillé una tarjeta de sonido, un teclado y un micrófono y empecé a producir por mí misma, simplemente para probarlo. Empecé a ver que me salían melodías y era como ‘guau, esto se me da bien’. Así que estuve como dos o tres meses sin parar de producir, me pasaba literalmente todo el día produciendo, no podía parar. Posteaba los temas en MySpace bajo un nombre que me había inventado, para que nadie supiera que era yo y poder ver cómo reaccionaba la gente.

Tu primer lanzamiento fue en Underground Quality. ¿Cómo entraste en contacto con Jus-Ed?

Fue una historia bonita que, de hecho, tiene que ver con Barcelona. Al poco de empezar a producir había conocido a Anton Zap, que ya había editado en Underground Quality y él me pasó el contacto. Le escribí a Jus-Es presentándome y le enseñé algunos temas de mis primeros temas pero nunca contestó. Algunos meses después de eso vine a Barcelona para el Sónar 2008. Acaba de llegar a la ciudad y recuerdo que estaba en un hotel que no me gustaba nada. De repente bajé al hall y me encontré con Jus-Ed y me empezó a hablar en plan ‘¡¡hey, qué tal!! Me encanta lo que haces, me gustaría editar tu música, ponte en contacto conmigo’. Me quedé helada, no me lo podía creer. Solo hacía unos cinco meses que hacía música.

Hablemos de tu álbum de debut. ¿Cuál fue tu idea inicial con el disco? Me da la sensación de que sigue el mismo camino de los EPs pero con una perspectiva más introspectiva, incluso melancólica.

Es un disco muy personal. Es un disco sobre los sentimientos de una mujer hacía un hombre. Es un disco sobre una persona en concreto; yo. No fue algo muy planeado. No fue en plan “tengo dos tracks muy buenos, voy a construir un álbum alrededor de ellos”, sino que fui haciendo temas y de repente, casi sin querer, me di cuenta de que tenía un álbum acabado. Es sobre mí. Sobre la persona que era en ese momento.

Tiene una atmósfera oscura y tensa. ¿Es esto un reflejo de tu estado de ánimo entonces?

Sí, solía hacerlo siempre, pero intento hacerlo cada vez menos porque a veces me siento un poco desnuda. Pero sí, es verdad, de alguno modo siempre acabo traduciendo lo que siento en los tracks que hago o que pincho. Ahora, con esta agenda loca que tengo, no he producido nada en seis meses y esto me tiene algo ansiosa. Así que quiero tomarme un respiro y dedicar más tiempo a la música de nuevo.

Las voces siempre han sido muy importantes en tu música (incluso tu primer lanzamiento se llamaba “Voices”). En el álbum vuelven a ser un componente muy destacado. ¿Qué crees que aporta el uso de voz en tu música?

Es muy fácil. Verás, no soy músico profesional. Sé tocar un poco los teclados pero nada importante. Así que mi voz es el único instrumento con el que me siento totalmente confortable y el que mejor puedo dominar. Sé que el sonido que saldrá es exactamente tal y como quiero que sea. Me sale de un modo completamente natural, no está demasiado pensado ni premeditado.

"Para mí la perfección es poner un disco que amo y mezclarlo con otro disco que amo"

Imagino que esta idea también se traslada al modo en que grabas las canciones.

Sí, definitivamente. Varias canciones del álbum están grabas en una sola toma inicial. La canción “For Ben”, por ejemplo, la grabé en una sola toma; con “Fire” pasó lo mismo, tardé en grabarla lo que dura la canción. Y la mayoría de voces del disco vienen de la primera toma. Me gusta quedarme con la primera impresión.

Quizá por esto tu música tiene un cierto componente descarnado, algo que recuerda mucho al house antiguo, en el que no era tan importante pulir el sonido a través de la producción sino mantener esa energía primigenia.

Entiendo lo que dices pero es difícil decir porque, una vez más, nada de lo que hago está demasiado planeado. Hago básicamente lo que puedo con mis habilidades para intentar expresar algo. Realmente no hay plan. Creo que esto es positivo pero está claro que en algún punto tienes que dar un paso hacia adelante, aprender algo nuevo, pillarte un aparato nuevo, un nuevo sinte. Porque no puedes depender siempre de la espontaneidad. Tienes que aprender y educarte. Te lo decía al principio, para mí la educación es muy importante.

Y en relación a los DJ sets, ¿cuál es tu visión? Siempre has abogado por el componente pasional antes de la posibilidad de perfección que ofrecen los avances tecnológicos.

A mí me gusta que la perfección sea el resultado de la confianza en lo que estás haciendo. Esto depende de cada persona. Para mí la perfección es poner un disco que amo y mezclarlo con otro disco que amo. Yo no puedo decirte qué es lo más importante en un DJ, pero esto es lo más importante para mí. Esto es lo que me hace disfrutar a mí, y disfruto viendo a otros hacerlo. Puedo disfrutar con sets súper tecnológicos, con DJs que tienen conocimientos y habilidades que yo no tengo, que utilizan laptops y sincronizan las luces con la música, por ejemplo, pero me sigo quedando con los formatos físicos, sean cuales sean. Creo que haya una diferencia cuando pinchas con formatos físicos. El ideal es el vinilo, no porque suenen mejor, sino por la estética y la energía que desprendes cuando te comunicas con vinilos. Es algo muy bonito.

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