Entrevistas

Mujeres: el arma sigilosa de la extrema derecha

Así es el papel crucial que las mujeres están desempeñando en la extrema derecha

Ultra nacionalistas, hooligans, arquitectos de la supremacía blanca, nazis. La ideología de extrema derecha siempre se ha asociado al uso de la fuerza, a movimientos mayoritariamente masculinos e inflados de testosterona. Pero una mirada atenta al pasado y al presente nos permite comprobar que, de hecho, las mujeres siempre estuvieron allí, y que ahora lo están más que nunca. 

Frauke Petry, Dora Duro, Pia Kjærsgaard, Siv Jensen y Marine Le Pen son nuevas líderes de partidos de extrema derecha populista y xenófoba de Alemania, Hungría, Dinamarca, Noruega y Francia. Ellas están consiguiendo atraer a las mujeres a la "alt right"; están logrando que nueva extrema derecha se libere del escándalo y del rechazo generalizado para convertirse en opción política aceptable y para todos.

Marine Le Pena posa junto a una joven caracterizada como Marianne, una personificación de la República Francesa.

Andrea Peto, doctora y profesora de Estudios de Género en la Universidad Central Europea y experta en la materia, advierte: "Estas líderes no son marionetas de partidos dirigidos por hombres, sino agentes de cambio. No importa que estés en desacuerdo con lo que dicen".

Un rostro femenino lanzando ideas reaccionarias desde un atril puede hacer que esas ideas parezcan menos reaccionarias. Aunque estas nuevas líderes forman parte de una estrategia de normalización de derecha radical y su penetración en las masas, también representan una nueva emancipación femenina en contra de la modernidad. Abanderan, según Andrea Peto, una realidad que no hemos querido ver: aquello que la extrema derecha ofrece a las mujeres.

"Neopatriarcado neoliberal"

Una simpatizante de Trump durante la pasada campaña electoral.

Un 42% de los votantes de Donald Trump fueron mujeres. El candidato consiguió un notable porcentaje de voto femenino a pesar de haber demostrado ser un machista recalcitrante. Quienes buscan explicaciones a este resultado argumentan que sus votantes fueron mujeres blancas, que hay muchas mujeres machistas en Estados Unidos o que, sencillamente, las declaraciones misóginas del candidato no fueron consideradas como algo importante.

Andrea Peto ofrece una visión más global de estos resultados: "el neopatriarcado neoliberal ha tenido graves consecuencias para las políticas de igualdad a nivel global. Aunque en general se apoya una versión de la igualdad de género estrecha y orientada al mercado, simultáneamente se ha desmantelado el Estado de Bienestar a través de la retórica de la austeridad, se ha minado la solidaridad social y se han rechazado reformas estructurales necesarias para alcanzar una verdadera igualdad.

El resultado es un sistema que acepta algunas mujeres en posiciones de poder, pero deja masas de mujeres atrás. Esto ha llevado a muchas mujeres a dudar del paradigma de la igualdad en sí mismo, y a buscar formas alternativas de empoderamiento en proyectos nacionalistas y anti-modernos, como el familiarismo o la extrema derecha.

La campaña de Hillary ignoró la interseccionalidad: no todas las mujeres son iguales, sino que hay diferencias de clase y raza. Trump movilizó con éxito a las mujeres que no están satisfechas con la resistencia en el contexto del neopatriarcado neoliberal".

"Fiabilidad y frescura" ante las digualdades

Siv Jensen, líder del Partido del Progreso noruego.

Aunque los movimientos feministas se han desmarcado claramente de las fuerzas de extrema derecha en toda Europa, estos partidos están haciendo promesas a las mujeres. Solo así se explica que sus bases crezcan en el segmento femenino, y que haya jóvenes que se sientan seducidas el supuesto cambio que proponen.

Marine Le Pen, por ejemplo, está empeando a utilizar el discurso y los trabajos de Jean Jaurès, un mítico socialista francés que denunciaba las desigualdades de una forma apasionada y comprensible para la gente común. El Partido Socialista, dice Peto, no ha sabido rentabilizar ese valioso legado.

Para esta académica, es esencial comprender que, además de un símbolo con gran valor estratégico, las líderes de extrema derecha tienen su propia agenda y no debemos subestimarlas:

"Están irradiando una especie de fiabilidad y frescura. Los partidos de extrema derecha siempre se han visto como 'partidos de la testosterona'. Mientras cambian su imagen pública para prepararse para el papel gubernamental, emergen con líderes femeninas entrenadas".

Añade: "el malestar con las formas de emancipación neoliberales desplaza a las votantes hacia los partidos de extrema derecha que no son tímidos a la hora de abordar las discriminaciones estructurales. Con el fin de conseguir y mantener a los votantes de extrema derecha, estos partidos también deben mostrar que están ofreciendo espacio a las mujeres líderes. Eso explica por qué tantas mujeres jóvenes se están movilizando por los partidos de extrema derecha, mientras que los partidos de izquierda tradicionales tienen graves problemas para atraerlas".

"Política maternal"

Pia Kjærsgaard, cofundadora y líder del Partido Popular Danés.

El liderazgo femenino forma parte del cambio de imagen que los partidos de la derecha populista. Para algunos expertos, como el alemán Kai Arzheimer, resulta plausible que las candidatas sean percibidas como más moderadas y puedan atraer a personas que difícilmente votarían a la derecha radical. "¿Tan peligroso puede ser el movimiento, si las mujeres hablan en su nombre?", escribió Naomi Wolf, feminista y asesora política del Bill Clinton y Al Gore.

Andrea Peto va más allá. La derecha radical está aprovechando la emancipación femenina como no lo han sabido hacer las izquierdas, y están creando su propia utopía.

"Las políticas de extrema derecha están creando un espacio retórico propio, donde el bienestar es una utopía anti-moderna. La suya es una misión civilizadora que lucha contra el experimento comunista y anti nacional de la modernidad, mientras identifican la modernidad que trajo el sufragio femenino con el cosmopolitismo".

"Después de 1989, la política neoconservadora dejó a la izquierda en una posición defensiva —proteger a las mujeres— y negativa —lucha contra la discriminación—. Al no criticar la política neoliberal, la izquierda sigue siendo prisionera del progreso". 

La extrema derecha, explica Peto, trabaja complementando la identidad de hombres y mujeres, y se basa en la idea de las mujeres como madres.

Dora Duro (1987) es representante del partido húngaro de extrema derecha Jobbik y la más joven del parlamento de ese país.

"Su papel de cuidado se ha extendido a la nación como tal. Este sexismo en la política, por supuesto, no se limita a la extrema derecha. Hillary Clinton también hizo campaña como abuela y, en su show, C.K. Louis dijo que necesitamos una 'madre' en la Casa Blanca. No estaba bromeando".

"Lisa Brush llama al maternalismo el 'feminismo de los tiempos difíciles', y las votantes de extrema derecha utilizan magistralmente la carta de la política maternal. Tal vez el replanteamiento del maternalismo sea la salida del estancamiento, en un momento en que el apoyo electoral de los partidos progresistas tradicionales no crece mientras sí lo hacen los problemas sociales y económicos".

La extrema derecha basa sus políticas de genero en los cuidados y pone a la familia en el centro. Según Peto, ha absorbido a las mujeres conservadoras y une a todas aquellas mujeres oprimidas por el sistema dominante. "Se han apropiado del concepto de nueva mujer, y utilizan de forma muy eficaz la lucha conra el desencanto".

"Las fuerzas progresistas tradicionales creen que si etiquetan a sus oponentes como no progresistas o sexistas esas palabras mágicas harás que desaparezcan. No funcionará más por la triple crisis —financiera, de refugiados y de seguridad— que cambia el panorama político y hace que los tabúes extremistas se desplacen al plano mainstream".

Feminismo racista

La joven musulmana que se hizo selfies en una manifestación del movimiento de extrema derecha Vlaams Belang, en Bélgica.

Durante la nochevieja del año pasado, en la ciudad alemania de Colonia se registraron más de 1.000 de denuncias de mujeres por robo, abuso sexual y violación. Pese a que su identidad no estaba confirmada, los medios identificaron a muchos atacantes como marroquíes y refugiados. Aquello desencadenó una oleada de reacciones racistas, y el feminismo blanco entró en juego.

En los últimos años, el discurso feminista está siendo utilizado por políticos populistas de derechas contra minorías como musulmanes y gitanos. Pero, como señala Andrea Peto, no se trata de nada nuevo.

"El feminismo tiene una larga historia de apoyo al proyecto colonial europeo, con mujeres blancas que querían salvar a las mujeres marrones de los hombres marrones. Es un tipo de feminismo paternalista que ganó prestigio".

"La modernidad basada en la igualdad, libertad y fraternidad ha sido sustituida por una anti modernidad basada en una igualdad para solo para algunos, libertad para los elegidos y fraternidad para los seleccionados. Es el llamado feminismo nacional, y se nutre de aquellas acciones femeninas que son útiles para el proyecto nacional. Todos estos conceptos se desarrollaron durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las cuestiones de lealtad nacional se opusieron a los movimientos internacionales de mujeres".

Dulce nazi

Tres jóvenes nazis.

En muchos paíes las mujeres son más propensas a inclinarse hacia izquierda que los hombres, y según algunos analistas, siguen siendo la esperanza contra el avance de la extrema derecha en Occidente.

Pero el pasado reciente cuenta otra historia. En Europa, las mujeres fueron consideradas durante mucho tiempo como bastiones del conservadurismo. En particular, los partidos demócratas cristianos se beneficiaron del apoyo de millones de votantes devotas a principios de los 70, ya que las mujeres tienden a ser más religiosas que los hombres. 

Para Naomi Wolf, el feminismo occidental ha cometido algunos errores teóricos memorables: "La asunción de que si las mujeres tuvieran el poder de decisión en la sociedad, serían más amables y suaves [...] La teoría feminista de la segunda ola abunda en afirmaciones de que la guerra, el racismo, el amor a la jerarquía y la represión pertenecen al patriarcado; el liderazgo de las mujeres, por el contrario, crearía naturalmente un mundo más inclusivo y colaborativo", escribió.

Frauke Petry, líder del partido eruroescéptico alemán Alternativa para Alemania.

Para Wolf, el ascenso de las líderes de extrema derecha, y el atractivo de esta ideología entre mujeres modernas que viven en democracias liberales e inclusivas, es una prueba de que ese error. 

"La política de extrema derecha se está apropiando de los logros del movimiento de emancipación de las mujeres que no pueden ser ignorados. Sin embargo, su posición se basa en la distinción, en un 'nosotros y ellos' fundamentalmente antidemocrática", aclara Andrea Peto. Para esta experta en género y política, la reacción de la izquierda será lo que marque el éxito de sus más avispados oponentes. 

"Está por ver cómo los movimientos progresistas reaccionarán a esta apropiación: pueden sentirse heridos, culpar y avergonzar, o intentar comprender el éxito de la derecha que se apropia de su agenda. A menos que propongan una alternativa, el proceso de reencantamiento será asumido por fuerzas políticas de extrema derecha que construyan comunidades emocionales".

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