Entrevistas

Un montón de ideas raras para salvarte del mercado laboral

O una tarde con Miguel Noguera en una iglesia de Barcelona

Tiene al Pequeño Nicolás de foto de perfil de WhatsApp y hemos quedado en un banco de la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona. Cuando nos sentamos en el templo aun no lo sabemos, pero nos espera una conversación en la que aparecen frankfurts, Hellraiser II y una tendencia a la procrastinación salvaje.

Todo esto no tendría mucho sentido si no estuviera con Miguel Noguera, que acaba de publicar La muerte del Piyayo (Blackie Books), uno de los libros de ideas que le están salvando el pellejo de enfrentarse al mercado laboral.

Fotografía de Xavi Olmos

La gente paga por verte. Te he oído decir que cuanta menos cantidad de dinero se pague por tus shows, más tranquilo te sentirías. ¿Te imaginas que hubiera que pagar para entrar en la iglesia? Qué presión para el cura, tener algo que ofrecer. Qué putada también para Cristo, en último término.

Pero si esta gente no siente presión. Son lo opuesto a sentirse culpables por cobrar. Donde sí encuentro inspiración últimamente es en los predicadores estos de grito y énfasis. Con la energía que le ponen, te quedas escuchándoles aunque sea estén diciendo cualquier mierda.

¿Te parece un coñazo hablar de lo que haces?

Al contrario, bastante hablo. Muchas veces me excedo yo del tiempo pactado en las entrevistas. Lo que sí pasa es que, una vez repetido muchas veces, lo mismo me siento un poco ridículo. Pero sí, está ahí ese narcisismo de hablar de lo que haces.

Te imagino muy solitario. Pero en plan soledad buscada y placentera.

Trabajo mucho en cafeterías, mirando y haciendo los dibujos. Voy al menos a dos cada día y paso un buen rato allí. Uno de ellos es el frankfurt Viena, que es muy grande y nadie te molesta. Puedes estar horas y nadie, ni los empleados, te mira o te pregunta. El sujeto queda borrado.

Sí que tengo amigos pero no un grupo fijo con el que salga por ahí. Me relaciono puntualmente con ellos. No soy solitario pero tampoco un entusiasta de estar con gente.

Es que te pega poco que estés en un grupo de WhatsApp de 15 amigos mandando vídeos, emoticonos y cosas así todo el rato.

He estado en grupos, eh. Con el WhatsApp hago tonterías, es mi punto débil. Pongo estados y fotos de perfil que luego me dan vergüenza. Una vez puse Jai der, aim iusin guasap. Y también El estado no puede quedar vacío.

¿Qué haces con el Pequeño Nicolás de foto de WhatsApp?

Ha metamorfoseado, ha adelgazado y ahora es un joven enfermizo y romántico.

Es un poco Oscar Wilde tras una liposucción.

Sí, sí, es muy raro. Esta foto es de la portada de un Lecturas que está así con las manos como dudando, como en plan no sé si contarlo. Rollo sé que estamos en la portada y esto ya es in extremis, pero déjame que piense lo que voy a decir.

[Noguera junta las manos en posición de rezo]

Fíjate que parece que estamos aquí en la iglesia probando rezos. ¿Es así cómo se hace?

Oye, ¿qué es ‘La muerte del Piyayo’?

Es una peli muy antigua, de estas españolas en blanco y negro, sobre la vida de un gitano que llamaban El Piyayo. Era cantaor y vendedor ambulante.

[El organista comienza a tocar con más energía]

Muchas de tus ideas tienen que ver con las iglesias. ¿Qué le sobra y qué le falta a esta?

Hombre, le sobramos nosotros dos claramente.

Podrían ofrecer algo de comer o beber.

Una hospitalidad, ¿no? Tarta. Carne asada. Pero entonces vendría todo el mundo a comer. Estaría todo el suelo sucio de comida. La gente cogería la comida y se iría. Cojo la comida de la trampa y salgo de la iglesia.

Estamos en pleno Born barcelonés, un parque temático para turistas. ¿No te irrita?

Bueno, está todo orientado al turista pero yo no participo demasiado de la queja. Vivo bastante al margen de todo. Por otro lado, dentro de esta distopía de franquicias impersonales me siento como en casa. Estoy habituado a ese modelo de ciudad, es el único que conozco.

[El organista lleva segundos sin tocar. Noguera mira hacia el altar lateral donde el músico se sienta]

Mira, mira, está con una cogorza que no le permite ni tocar. Tiene la cabeza completamente caída. Ha tocado bien hasta ahora, ha estado muy fino. Pero ahora le ha dado la pájara.

Espacio, superficie, salientes. La arquitectura está muy presente en tus ideas.

Es más una estética de lo insípido que una riqueza de me fijo en muchas cosas. No hay nada y de repente aparece algo sin buscarlo.

Pues me echas por tierra otra imagen: la de alguien hablándote y tú mirando fijamente a otro punto, pasando de todo.

Con mi pareja me pasa que a veces me tiene que llamar la atención, en plan que se me nota mucho que estoy mirando lo que hace alguien. Puedo estar mirando de manera desconsiderada sin ser consciente.

Sigues con tu afición a escuchar programas de radio de fenómenos paranormales y conspiranoicos, como Coast to coast AM.

Últimamente entro también en una web que se llama Contraperiodismo Matrix. Sus collages y su discurso son muy inspiradores. Me atraen mucho estos sitios, son un poco como una iglesia, no se espera nada de ti y están siempre a vueltas con lo mismo.

El otro día estuve viendo Hellraiser II. Me gustó mucho un momento en el que los demonios, los cenobitas, se cansan de todo. Quieren las cosas claras, no más líos. Son seres inmorales pero exigen integridad a la protagonista.

A veces los doblajes antiguos podrían parecer una idea tuya.

Los cenobitas podrían expresiones no del todo ajustadas al contexto. Que dijesen ¡A tomar por culo la bicicleta! ¡Sanseacabó!

Eres un contrapunto a la búsqueda de certezas. Te fijas siempre en esquinas, asideros imposibles, todo tipo de movidas incómodas. Nada que ofrezca normalmente sosiego. Sin embargo, es difícil sentirse expulsado de tu mundo.

En el Ultrashow sí que hay algún momento un poco ofensivo.

¿Te autocensuras mucho?

A veces me siento mal si veo que estoy haciendo algo que no funciona. También hay una autocensura moral. Por mucho que me haga gracia esta idea, contiene elementos que al explicarlos voy a violentar y parece que estoy intentando ser provocador.

Dame un ejemplo.

Una de una pareja que va al médico y este les dice que el bebé que esperaban está muerto. Entonces la pareja reacciona cantando ¡OEOEOEOEEEEE! El doctor se horroriza pero termina cantando con ellos pensando MENOS MAL QUE NO HAN TENIDO EL HIJO ESTOS MONSTRUOS.

Quizá correrías el riesgo de cortar la complicidad con parte del público.

Sí, pero intento abstraerme del público. De hecho, una especulación para próximos Ultrashows es hacer parte de ellos con los ojos vendados y con tapones en los oídos para eliminar todo estímulo externo. Que sea lo que Dios quiera.

¿Tienes miedo de dejar de gustarle a la gente?

No tanto eso como que la gente se canse de mí porque siempre hago más o menos lo mismo. Tengo los libros y el show y ya me parece bien así. Sé que hay determinado tipo de gente que llega a cansarse: bueno, te compré dos, ya el tercero no porque es lo mismo. O que asocian eso a un agotamiento: este tío, ¿esto es lo que ofrece?

Pero tú estás a gusto.

Ojalá pudiera estar hasta los 65 años ofreciendo este tipo de material y que tuviera público. Estaría por ver cómo reacciona la gente cuando con 50 años siga haciendo esto. Pero no tengo alternativa. Mejor dicho, la alternativa es el mercado laboral más básico.

Te sientes a salvo.

Tendría que buscar de teleoperador otra vez. Pero ojo, que cuanto más tiempo pasa más dura será la caída. He llegado a imaginarme en una ETT con 50 años y que me preguntan ¿estos años qué has hecho? Y yo nada, he estado en el teatro, ayudando y tal. Ocultando lo que en realidad he hecho. Bueno, es una media verdad.

Pero eres un trabajador.

Sí, se supone que esto es mi trabajo y tengo todo el día para esto, pero no soy muy disciplinado. Voy haciendo. Siempre tengo la sensación de que estoy escaqueándome del trabajo duro, del sufrimiento. Incluso si me curro mucho un dibujo pienso que estoy perdiendo el tiempo. Es un pensamiento bastante obsesivo. Entro en una cafetería, me pongo a mirar Twitter y digo hostia, han pasado ya 10 minutos y no he hecho nada. Siempre intento justificarme en plan bueno, pero he hecho este dibujo, he contestado a este mail y esto es trabajo también.

Creo que es porque todo depende de mí.

¿Confías en que te dure?

No.

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