Entrevistas

Michael Cera

Confesiones literarias del mejor amigo de McLovin

Michael Cera

Michael Cera es actor, esto lo sabe todo el mundo. Siguiendo la expresión que ha hecho popular al monigote Troy McClure, le recordarán por apariciones estelares en films de culto como “Juno”, “Supersalidos”, “Scott Pilgrim vs. The World”, la sitcom canalla “Arrested Development” y otros títulos célebres entre el público espabilado y, en ocasiones, filo-indie, siempre haciendo de chico despistado, tímido, algo perdedor, inseguro con las chicas pero siempre con un golpe oculto y un as bajo la manga. Es tal su carisma (¿o habría que decir anti-carisma?) que a este canadiense cosecha de 1988, de cara tierna y mirada batracia al horizonte, sus fans le propusieron, mediante campaña online, para ser el nuevo Spiderman y así darle un giro boy-next-door al superhéroe de las telarañas. La cruzada no funcionó, el papel se lo llevó Andrew Garfield, pero da igual: Michael Cera seguirá siendo el vencedor moral.

Lo que no sabe tanta gente es que Michael también es escritor. O mejor dicho: a veces escribe cosas. E incluso ha llegado a publicar. Su primer relato completado fue “Pinecone” [ “Piña”, en su traducción al castellano], originalmente incluido en la edición de marzo de 2009 de la revista literaria McSweeney’s, dirigida por el autor de culto Dave Eggers, y que la semana que viene edita para el mercado español la editorial Alpha Decay, en su colección Alpha Mini y según la traducción de Mercedes Cebrián. Se trata de un librito de no más de 60 páginas que se lee en un santiamén o un suspiro –o, como se dice vulgarmente, en dos cagadas– que explica la historia de Carroll, un actor cercano a los 40 de edad, con sobrepeso, malas pulgas y una relación tormentosa con sus fans, básicamente porque el tipo, en el declive de su carrera, es incapaz de contener su lado más desagradable y su odio hacia la chusma, trastorno que le hará sufrir un percance con una fan mientras recoge un menú de hamburguesa y patatas fritas. Una historia con moraleja en la que es difícil no encontrar una observación crítica por parte de Cera de la realidad que le rodea.

¿Cómo escribe Michael Cera, os podréis preguntar? He aquí un breve fragmento de “Piña” en español. Sin spoilers.

“Una tarde cálida de septiembre, Carroll dijo Ya está bien, y se dispuso a cenar. Esta noche comida sana seguida de entramiento cardiovascular intensivo. Una ensalada y luego a entrenar. Una ensalada barata. Necesito empezar a ahorrar dinero, al menos hasta que consiga trabajo.

Del último trabajo de Carroll –el que le llevó a despedir a su anterior agente– ya hacía ocho meses. Le habían dado el papel de profesor de gimnasia en una comedia sobre un equipo juvenil de baloncesto. Un día, el director de arte, Glen, le preguntó si tenía alguna preferencia en cuanto al sonido del silbato que usaría en el papel de entrenador Kelman. Él le dijo que se la traía floja, que se limitaría a hacerlo lo mejor posible, a decir sus diálogos correctamente y por lo demás, a estar tranquilo. El director de arte se rió. Le caía bien Carroll, aunque éste ni había pretendido hacerle reír ni podía decir que el otro le cayera bien, la verdad. Realmente, apensas soportaba la risa del director de arte o lo colorada que se le ponía la cara al sonreír”.Una prosa ágil, fácil, sin florituras, al grano: Michael Cera comparte rasgos de cierta narrativa norteamericana del siglo XX realista y llana –que, como comprobaremos en un momento, es lo que más le gusta leer–. Al intercambiar unas preguntas con Cera, él sólo pidió una cosa: centrar la entrevista en su pequeño libro –como Umbral– y en su relación con la literatura, dejando de lado, en la medida de lo posible, su faceta de actor. Dicho y hecho, esto fue lo que nos confesó el mejor amigo de McLovin.

“Piña” apareció por primera vez en el McSweeney’s de marzo de 2009, así que han pasado dos años desde su publicación en inglés hasta esta primera edición en español. ¿Fue “Piña” tu primera pieza escrita, o tienes escondidos esbozos, novelas o cuentos en el fondo de algún cajón?“Piña” no fue lo primero que escribí, pero sí fue la primera historia que pude publicar. Ojalá pudiera decir que tengo novelas ocultas en los cajones, pero lamentablemente la mayor parte de lo que escribo acaba escondido en la chimenea y liberado de su existencia.

¿Cómo te planteaste la escritura de “Piña? ¿Tu idea primera consistía en un relato corto, tal como finalmente ha quedado, o tenías en mente una pieza más larga? Sobre el proceso, ¿te llevó mucho tiempo terminarla? ¿Cuándo escribías (es decir, lo hacías en tu casa, en medio de rodajes, en épocas de descanso…)?Mientra escribía la historia no tenía las ideas muy claras en lo referente al resultado final o la extensión. Un día me sucedió que lo que llevaba escrito parecía que había alcanzado un final, así que confié en que así estaba bien y dejé la historia en ese punto. Estaba trabajando en un rodaje en Shreveport, Luisiana, mientras estaba escribiendo el cuento, y me llevó poco tiempo completarlo, sobre todo gracias a la indescriptible y abrumadora personalidad de Shreveport, Louisiana. Allí poco más puedes hacer aparte de desperdiciar tu tiempo en los casinos, y en aquella época aún no tenía la edad legal para poder jugar, así que la historia salió rápidamente.

¿Cómo se llega a publicar una historia en McSweeney’s? ¿Enviaste “Piña” a Dave Eggers a ciegas, o le conoces personalmente?Mi intención nunca fue la publicar la historia, principalmente porque no tenía una idea clara de cómo se conseguía eso. Le envié la historia a mi agente y a mi representante y ellos sugirieron la idea de enviarla a diferentes revistas literarias para ver si alguien se decidía a publicarla. Algunas semanas más tarde recibí un email de Dave en el que me decía que se lo había pasado muy bien leyéndola, que había sido una sorpresa muy grata, y así fue como todo sucedió con su final feliz.

¿Te gustaría seguir publicando? Quiero decir que si entre tus planes está cultivar una carrera como escritor en paralelo a la de actor, ocupando mucho tiempo en la escritura, o si te tomas lo de escribir como un pasatiempo o una aventura puntual.No me gustaría pensar que ha sido una aventura puntual y ya está, pero a la vez tengo la sensación de que me he quitado un peso de encima. Siempre que un actor hace cualquier otra cosa que no sea actuar, da la impresión de que lo han conseguido superando muchas dificultades y rechazos, e intentar escribir algo que valga la pena ya es bastante difícil como para encima soportar esa carga mental. Pero seguro que continuaré escribiendo por el simple placer de hacerlo, y espero que algún día salga algo que valga la pena compartir.

Todo lo que aparece en McSweeney se suele considerar de inmediato como “hipster” (algo bastante injusto, pero que mucha gente ve así). ¿Cuál es el lector ideal que tienes en la cabeza? ¿Hay un lector hipster ideal, o tienes otro modelo preferido?Cuando pienso en la palabra “hipster”, rara vez pienso en gente que emplee su tiempo en leer. Para mí es un término muy ambiguo que la gente usa para separarse de cualquier otro grupo que considera mucho menos interesante que ellos mismos. Todavía tengo que comprender de verdad a qué tipo de gente concreta se refiere. Para mí, los lectores ideales serían aquellos amigos con los que comparto una cierta sensibilidad. Mientras escribía “Piña” tuve la suerte de conocer amigos muy lectores que me animaban a seguir, que me aportaban notas y opiniones, y que me fueron de gran ayuda.

¿Qué tipo de literatura es la que te fascina? No hablo de influencias que se plasmen en tu escritura, sino de un canon o colección de autores favoritos que te entusiasmen como lector.Me gustan mucho John Fante, Mark Twain, Somerset Maugham, George Saunders, Carson McCullers, Joan Didion y J.D. Salinger.

¿Eres un lector voraz? Paul Giamatti asegura que él se lee un libro al día (incluso cuando está en los rodajes). ¿Te ves capaz de superarle?Yo soy un lector muy lento e incluso para mí sería una sorpresa si pudiera acabarme un libro en un solo día. Eso sí, me apasiona leer, y soy consciente de que antes de morirme hay un montón de cosas que quiero leer, así que creo que es importante no bajar el ritmo y dedicarle todo el tiempo que haga falta.

El protagonista de “Piña”, Carroll, es un actor de mediana edad, con sobrepeso, que obviamente no es una representación de ti mismo, y que no nos atreveríamos a decir que está inspirado en Michael Cera. Pero quizá sí que sea un reflejo de lo que tú podrías ser en el futuro, con un matiz de miedo añadido. ¿Quién es Carroll? ¿Es un Michael Cera alternativo, está modelado a partir de gente que conoces, o es una diablura de tu imaginación?El personaje no es exactamente una representación de mi miedo un yo futuro ni tampoco está pensado a partir de gente que conozco. Es más bien una exploración alternativa de cómo hubiera actuado en situaciones concretas, como ser reconocido en público o que me hagan a la cara una crítica feroz. La mayoría de la gente, cuando se enfrenta a situaciones de este tipo, guardan siempre en el trastero de su mente la fantasía de comportarse de la manera más mezquina posible y resolver así las situaciones, y de esa fantasía me vino a la cabeza la idea de un personaje que está cansado de comportarse en público de una manera civilizada.

Esta pregunta es del tipo “qué llevas en la bolsa”, al estilo de las que les hacen a los clientes de la tienda de discos Amoeba Records cuando salen con sus compras. Por ejemplo, ¿qué discos has comprado recientemente?Cuando salgo de Amoeba, lo hago normalmente con una bolsa llena de películas que no me había planteado comprar todavía. El vicio más adictivo que tengo son las películas, tengo una cantidad enorme de películas por ver en casa, lo que me ha llevado a tomar la decisión de no volver a comprar ninguna más por el momento.

Se te ha relacionado con la banda de rock Mister Heavenly, que acaba de publicar su nuevo álbum en Sub Pop. ¿Estás ahí, aunque sea de incógnito?Acaba de salir un nuevo disco de Mister Heavenly, sí, y además es fantástico. Me gustaría poder decir que he tenido algo que ver en ese disco, pero no es así. Yo sólo soy su mayor fan.

No eres el único actor que escribe libros, flirtea una banda y haces un montón de otras cosas además de dedicarte al cine. Sasha Grey también lo hace: tiene una banda de música industrial y de ruido, ha publicado libros, hace películas. Así que, para equilibrar las cosas un poco, ¿te ves entrando en la industria del porno como actor, productor o lo que sea en cualquier momento?Tan pronto como reciba una buena oferta. Desde los nueve años, que fue cuando empecé a ir a audiciones, en mi currículum constaba de manera muy clara que “estoy dispuesto a rodar escenas de contenido sexual explícito”, pero el aluvión de ofertas no ha llegado de la manera en que yo esperaba.

Volvamos a Carroll. El tipo es un cretino, un subidito que tiene problemas muy serios con su comportamiento. No siempre le representas como un tipo terrible, pero al final te das cuenta de que no le tienes ninguna simpatía. ¿Es lo que querías, que el lector odiara a Carroll?No, en absoluto. Para mí, el personaje es alguien que necesita que alguien le quiera y que tiene que averiguar la manera de quererse a sí mismo. Su ego es un avión que está cayendo en picado y necesita saltar y liberarse antes de estrellarse y arder.

¿Es fácil para ti tratar con los fans, o hay momentos en los que te conviertes en un Carroll de comportamiento extremadamente borde?Todo depende de quién sea la persona y la situación concreta, y hasta qué punto me están viendo (o no) como una persona delante de ellos. A veces tengo la sensación de que se me ve a través de una pantalla extraña, y entonces es cuando me refugio detrás de un muro impenetrable. Otras veces he tenido la suerte de hablar con la gente de una manera normal. En cualquier caso, tu situación siempre es extraña, y si alguna vez hago el ridículo intento no martirizarme.

¿Tendremos que esperar mucho para volver a leer algo escrito por ti?Voy a hablar con mi agente, a ver si es capaz de encontrarme un papel en una película porno que se ruede en Shreveport, Luisiana, y así podré atar todos los cabos sueltos con una sola jugada maestra. Michael Cera, posiblemente uno de tus actores favoritos, es también escritor. La editorial Alpha Decay publica la semana próxima su relato “Piña”. Por este motivo, te avanzamos un breve fragmento de la historia y un jocoso diálogo con el mejor amigo de McLovin.

Datos editoriales64 páginasPrecio: 7 eurosFecha de publicación: 15 de septiembre de 2011

Lista: " Los mejores Soundtracks indies"

Articulo: " Sasha Grey. Del porno a icono pop"

John Fante John Fante

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