Entrevistas

Metronomy, o la humanización del pop

Tras su paso por Sónar, y antes de que recalen en el Día de la Música, hablamos con Joseph Mount sobre su manera de hacer canciones y su forma de hacer dinero

Mañana actuán en Madrid, en el Día de la Música, a modo de coronación tras un año de éxitos que les ha consolidado como una de las bandas más importantes del momento. A propósito del éxito, y también de sus nuevos y viejos temas, hablamos con Metronomy.

Metronomy han pasado, en muy poco tiempo, de alimentar la escena nu-rave a ser uno de los mayores estandartes del pop de infinita clase. Joseph Mount, verdadera mente pensante del grupo, disfrutó el año pasado de las mieles del éxito gracias a “The English Riviera”, un tercer álbum que, más allá de incluir pepinazos inmediatos como “The Bay”, “The Look” o “Corinne”, ayudó a que su sonido se volviera más humano. Y, por si fuera poco, le ha servido de excusa para pisar por primera vez un estudio de grabación al uso y dejarse acompañar de dos nuevas caras para su causa: el bajista Gbenga Adelakan y la batería Anna Prior. Este mismo sábado, tras su triunfal paso por Sónar, la banda hará gala de la aproximación emocional de su sonido en el Día de la Música. Por ese motivo hemos sentado a Joseph y Gbenga con una grabadora de por medio (aunque la contribución de éste último es básicamente presencial) para que nos aporten algo de luz acerca de su nuevo estatus y nos ayuden a comprender algunos secretos de su aclamado álbum.

"Según los críticos, en este tercer álbum hemos aguantado el tipo, lo cual para nosotros siempre es gratificante de leer"

No sé si sois conscientes de que con “The English Riviera” ha crecido considerablemente vuestro número de fans. ¿Cuál creéis que ha sido el secreto de este disco?

Joseph: Nunca puede saberse exactamente cuáles son los factores que llevan a ello, pero es como si las estrellas se hayan alineado a nuestro favor. Mucha gente a la que no le interesaban nuestros dos primeros discos se ha sorprendido gratamente con éste último. Sin importar los motivos, lo que sí creemos es que ha gustado porque, por encima de todo, tiene buenas canciones.

Gbenga: En el Reino Unido siempre nos hemos sentido bien tratados. Según los críticos, en este tercer álbum hemos aguantado el tipo, lo cual para nosotros siempre es gratificante de leer.

Como novedad, ésta es la primera vez que has pisado un estudio para rematar los temas. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Te dio algo de vértigo dejar de ser un artista de dormitorio?

Joseph: Siempre me han sorprendido esas bandas noveles que desde el primer disco han usado el estudio como si fuera lo más normal del mundo. Para mí no ha sido así. En los años anteriores, trabajando en casa con mi ordenador, he aprendido muchísimo. Probablemente, la experiencia previa me ha servido para adentrarme en el estudio de grabación con muchas más ganas. Aunque no sé si para el próximo disco retomaremos el proceso de trabajar desde habitaciones separadas [Risas]. Mientras haces un disco, sea en tu casa o en un estudio profesional, tienes que solventar un sinfín de problemas sobre la marcha. En definitiva, eso es lo que más me gusta de mi trabajo: pasarlo bien mientras hallas el camino correcto para tus canciones. Si no surgieran estos problemas la verdad es que todo sería muy aburrido.

El álbum está en gran medida inspirado en Totnes [el lugar donde Joseph se crió]. ¿Qué te llevó a volver a tus raíces?

Joseph: “Nights Out” estaba muy influenciado por Londres, así que para este disco quise partir de una premisa diferente. Totnes es un pequeño pueblo rural en el que predominan las granjas, algo totalmente opuesto a la capital. Eso es lo que precisamente buscaba para el álbum, ya que todo gira en torno a una fantasía de lo que para mí significa crecer. No existe un lugar mejor donde pudiera inspirarme de esa manera.

Llámalo descabellado, pero para mí el disco tiene un fuerte carácter derivado del soft-rock. ¿Estás de acuerdo con esta apreciación?

Joseph: Sin duda, aunque todo depende de lo que para cada uno simboliza esa etiqueta. Para mí “The English Riviera” es como aquellas canciones de rock clásico que podías escuchar hace años en una emisora de radio de la FM. Ni mucho menos quiere sonar como un pastiche, sino que se vale simplemente de la influencia de aquella época.

¿Tenías claro cómo debían sonar los temas desde el principio, o el concepto fue desarrollándose a medida que el disco iba cogiendo forma?

Joseph: Para cada tema me dejo llevar por un proceso diferente, así que no hay un procedimiento del todo claro. “Everything Goes My Way”, por ejemplo, sí que la tenía clara desde su génesis. Pero después hay otras como “The Bay”, que parten de una simple idea o un solo de guitarra, y van tomando forma poco a poco en el estudio. En casa sí que puedes partir de una primera toma de contacto con el laptop, pero hasta que no te adentras en el estudio no te pones las pilas realmente, ya que los alquileres por día no son precisamente muy baratos que digamos.

¿Cómo ha cambiado la banda tras la incorporación de Gbenga al bajo y Anna Prior a la batería?

Gbenga: Cuando Joseph pensó en “The English Riviera” estuvo buscando la mejor manera de llevar las canciones al directo. Hasta entonces Metronomy estaba muy focalizado en las programaciones, así que simplemente se ha querido prescindir del ordenador para darle un toque más humano.

Joseph: Si viste algún concierto nuestro de hace unos años no tenías precisamente esa percepción de que fuera una banda. Había que pasar de ese mundo de computadoras de “Nights Out” a algo más tangible, lo que ocurre en nuestro último disco. Siendo cuatro sobre el escenario, ahora la gente puede conectar mucho mejor con nosotros en los conciertos. Las canciones requerían algo más de humanidad.

"Cuando me vea mayor siempre estará abierta la puerta de producir a otros artistas, pero en este momento me quedo con Metronomy, en exclusiva"

¿Continúas en contacto con Gabriel Stebbing? [el antiguo miembro de Metronomy que abandonó la formación en 2009 para probar suerte en Your Twenties]

Joseph: El otro día me llamó para pedirme algo de dinero. [Risas] Sí, seguimos en contacto, es un gran amigo aunque ya no trabaje conmigo. Sin ir más lejos, en uno de nuestros últimos conciertos en París tocó la guitarra en algunos temas.

Has firmado un sinfín de remixes para otros artistas en los últimos tiempos. Desde Lady Gaga pasando por Goldfrapp o AIR, entre un extenso etcétera. ¿De qué modo las remezclas te han ayudado a desarrollar tu propia música?

Joseph: Estoy trabajando en unas cuantas más en este momento. Siempre sirven para explorar nuevas formas de tratar las melodías y las voces. Me encuentro mucho más relajado haciendo remixes que trabajando en mis propias canciones. La presión es mucho menor y siempre te acabas sorprendiendo a ti mismo con los resultados obtenidos.

El pasado año, produciendo dos temas del debut de Nicola Roberts, cumpliste tu sueño de trabajar con alguna de las componentes de Girls Aloud. Asimismo, también colaboraste con Sophie Ellis-Bextor en su último disco. Parece que le has pillado el punto a trabajar con pseudo divorras del pop.

Joseph: En realidad era un sueño erótico [Risas] El ‘pop-money’ es muy divertido. Todo aquello lo hice antes de ponerme a grabar “The English Riviera”. Cuando me vea mayor siempre estará abierta la puerta de producir a otros artistas, pero en este momento me quedo con Metronomy, en exclusiva.

¿Ya estás trabajando en nuevos temas o te lo vas a tomar con calma?

Joseph: Durante esta gira de festivales hasta septiembre estoy ya liado con alguna que otra demo. No obstante, hasta que no acabemos con estos compromisos no me pondré nuevamente a trabajar en serio con otro disco.

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