Entrevistas

Memory Tapes

La ensoñación confortable

Memory TapesCuando allá por el último mes de diciembre sacamos a brillar “Asleep at a Party” por nuestra sección de Media, Memory Cassette era un proyecto de autoría cuasi anónima que a falta de contactos con el medio discográfico había optado por la Red como vía más práctica para hacer llegar a la gente sus muy sugerentes canciones. Pronto descubrimos que detrás de aquella música estaba la inventiva sin fondo de Dayve Hawk, el mismo joven de 28 años que hasta hace poco escondía su rostro tras los alias de Memory Tapes y Weird Tapes; tres caretas ocultando el constante palpitar de un único cerebro.

Ahora, tras meses de presencia constante en la blogosfera adicta al goteo de nuevos nombres, Hawk acaba de ver publicado su primer álbum bajo la guisa de Memory Tapes. Ya puedes ir diciéndole adiós a sus otros alter egos, porque a partir de ya será así como Dayve firme todas sus creaciones, canciones que son escondites, cromos anhelantes que beben de las fuentes sonoras de los ochenta, del disco tardío y del soft-rock, del pop shoegaze y del funk blanco, del Italo y del synth-pop incitante al baile anímico, para acabar evocando un espléndido abanico de sonidos e imágenes que nos son confortables, familiares, aunque a menudo aparecen envueltos en gasas de disfunción onírica, recubiertos de un lustre de materialidad incierta que hace que lo que oímos parezca por momentos un recuerdo desplazado, intervenido, menos real que imaginado. Llama a lo suyo “glo-fi”, “chill-wave”, “pop de duermevela” o cualquier otra cosa que quieras, pero no dejes que las etiquetas, pistas siempre vanas, te oculten un bosque poblado de grandes y emocionantes canciones. Como en este momento te imagino en casa, respondiendo a estas preguntas mientras cuidas de algo que hierve en la cocina, o disfrutando de una taza de café después de haber acompañado a tu hija hasta la parada del bus que habrá de llevarla hasta la escuela, me gustaría comenzar preguntándote por el entorno en el que transcurre tu vida diaria. Teniendo en cuenta que te mantienes en gran medida alejado -habría que recalcar que voluntariamente alejado- del circo del indie rock y sus rutinas, tengo curiosidad por saber cómo es un día normal en la vida de Dayve Hawk.

Es un poco como lo cuentas, aunque mi hija aún no está en edad de ir al colegio, así que paso la mayor parte de mi tiempo con ella. Vivimos en un área semirural, así que solemos pasar bastante tiempo fuera, al aire libre, dando largos paseos, ese tipo de cosas. Básicamente el tiempo que no dedico a estar con mi hija lo empleo en trabajar en mi música.

¿No hay otros intereses o inquietudes al margen de la música?

No muchos... la familia. Intento ir leyendo e ir viendo películas pero, honestamente, nada me interesa realmente de la misma manera que me interesa la música. En tiempos recientes he empezado a leer blogs sobre arte y diseño con la intención doble de darle un respiro a mis oídos y de paso disfrutar de lo que estoy viendo y me están contando. Creo que las artes plásticas son abstractas en la misma manera en que lo es la música... así que ahí hay una relación. La verdad es que al final me descubro a menudo mirando todo lo que veo en esas publicaciones como si se tratara de portadas potenciales para un álbum.

Ya que sacas el tema, aprovecho para preguntarte por el siempre atractivo arte de tus discos. ¿Quién se ha encargado de las portadas?

La portada de “Seek Magic” es de Tomory Dodge, y el artwork del resto de cosas que he ido sacando ha corrido casi siempre a cargo de mi amigo Scott Eastwood.

Supongo que estas últimas semanas estarán siendo considerablemente más ajetreadas por culpa de las obligaciones promocionales que se derivan de la reciente publicación de “ Seek Magic” pero, más en general, considerando el asunto desde una perspectiva más amplia, ¿tu vida sigue siendo a grandes rasgos lo que solía ser o la creciente notoriedad que te vienen granjeando tus canciones en los últimos meses ha alterado de alguna manera tus ritmos cotidianos?

Bueno, es cierto que estoy más ocupado ahora. Siempre he trabajado en mi música a diario, y estoy seguro de que siempre será así, independientemente de la repercusión que tenga lo que hago. Lo que pasa es que ahora tengo más encargos al margen de lo que es trabajar en mi propia música... remixes y cosas por el estilo. No me quejo, esos encargos están bien, me gusta trabajar.

Pero esa creciente notoriedad de la que hablaba, ese pasar a ser un personaje público en cierta medida, ¿es un factor que aceptas con agrado o en algún momento has llegado a pensar en la popularidad como en una amenaza potencial a tu estabilidad, a tu calma, a tu vida feliz en familia? Te lo pregunto porque en alguna otra entrevista reciente has dejado claro que no eres precisamente una de esas personas desesperadas por atraer la atención del resto de los mortales...

He de decir que aprecio cualquier oportunidad de trabajo que esa notoriedad me brinde. Lo que no me gusta es el constante escrutinio al que te ves sometido. La gente se construye unas ideas tan rígidas sobre ti a partir de sus propias interpretaciones de lo que haces... Llega a ser frustrante. Creo que hay un clima general de cinismo flotando alrededor de la música, y eso es algo que me cuesta aceptar.

A lo mejor te parece que es sacar un poco de quicio las cosas, sobre todo teniendo en cuenta que tu vida pública como Memory Tapes acaba de empezar, pero no me resisto a preguntarte por el qué pasaría si la incomodidad derivada de ese constante escrutinio no dejase de crecer (algo que es más que probable que suceda a la vista de las muy elogiosas reseñas que está cosechando tu álbum, hecho que debería atraer a cada vez más gente hacia tu música). ¿Crees que podrías llegar a un punto en el que tú mismo pusieras trabas a esa creciente popularidad, un momento en el que dijeses algo así como “no me interesa que esto siga creciendo”?

Sinceramente, no creo estar en peligro de llegar a convertirme en algo tan grande. Mi música no tiene el potencial de gustar a tanta gente, no soy tan “agradable”.

Supongo que en tu posición, claramente indiferente hacia las cosas de la fama, tiene que hacerse muy extraño eso de recibir mails de managers o representantes de artistas y grupos tan célebres como Britney Spears, Yeah Yeah Yeahs, Peter Bjorn and John, Diplo o el mismísimo Michael Jackson pidiéndote remezclas para sus protegidos... ¿Cómo hace uno para relativizar la relevancia de estos nombres (y de sus ofertas, que imagino que serán cuantiosas) y no acabar despegando los pies de la tierra?

La cosa no es tan complicada porque tú nunca llegas a tratar con los artistas directamente, y la gente de A&R, o los managers, o quien sea que se ponga en contacto contigo suelen tener un talento natural para hacer que todo parezca mucho menos especial. Normalmente la sensación que provocan, más que ninguna otra, es la de incomodidad. Echémosle un vistazo general al mundo musical (¿o debería decir “los mundos” musicales?) de Dayve Hawk. En primer lugar, cuéntanos sobre tus experiencias previas a Memory Cassette/Weird Tapes/Memory Tapes. Por lo que tengo entendido, empezaste a hacer música siendo bastante joven...

Es cierto. Comencé a grabar cuando andaba por mis primeros años de adolescencia, con 13 o 14 años. Buena parte del material que he venido firmando como Memory Cassette fue grabado a finales de los noventa, hacia el final de mi época de Instituto. Nunca hice nada con la intención de editarlo. Al final acabé formando parte de una banda llamada Hail Social que a pesar de ser una fuente de molestias e incomodidades para mí acabó durando cinco años. Cuando la banda rompió, yo andaba a mitad de camino entre varios lugares y sólo disponía de un laptop con el que hacer música, así que comencé a trocear canciones y a hacer esa suerte de collages con samples como Weird Tapes. Sólo cuando esos tracks comenzaron a circular por los blogs me decidí a compartir también parte del material que había estado haciendo como Memory Cassette. Cuando los sellos comenzaron a aproximarse a mí yo ya estaba bastante aburrido de esos dos proyectos. No quería limitarme a usar samples y no quería seguir alterando mi voz. Así que me dio por combinar ambos nombres para empezar de cero con “Seek Magic” y como Memory Tapes. ¿Podría ser que esos tres alias acabaran confluyendo en el futuro?

De hecho no voy a seguir haciendo más canciones con esos diferentes nombres: a partir de ahora todo será Memory Tapes. La libertad que me podía dar el uso de varios nombres ha acabado por no compensar las molestias que se derivan de tener que explicar constantemente la situación.

Hablando de equívocos y confusiones, me ha hecho gracia leer en tiempos recientes un buen número de reseñas que coinciden en señalar que en ocasiones tu voz puede sonar a voz de mujer. Y de hecho es cierto que a veces (especialmente en esos momentos en los que doblas tu propia voz en un tono ligeramente más alto) podría llegar a pasar (al menos a oídos de un varón... me da a mí que una mujer nunca lo pensaría) por una voz femenina. ¿Es ese un efecto que has buscado de forma consciente a la hora de hacer tus canciones?

En las canciones de Memory Cassette sí que alteraba por medios tecnológicos el tono de mi voz, así que el efecto sí era intencional. A la hora de ponerme a crear “Seek Magic” dejé de alterar mi voz, así que lo que la gente escucha es el registro natural de mi voz. Es un registro alto, pero no estoy seguro de que sea tan exageradamente alto como alguna gente parece haberse empeñado en señalar.

Desde fuera parece que todos tus alias hicieran referencia a viejas tecnologías (grabadoras de cassette, cintas de memoria de viejas computadoras personales, etc), y sin embargo tu creciente popularidad tiene mucho que ver con Internet como medio de difusión y los blog como agentes entregados a una suerte de continuo cool hunting en materia musical. En primer lugar me gustaría saber si tus alter egos tienen o no tienen un componente de tributo a toda aquella “cassette culture” que empezó a fraguarse a mediados de los 70, el mercadeo de demos, el “mail art”, los sellos DIY, las redes de distribución independiente, los fanzines... Y en segundo lugar me gustaría saber si ves semejanzas entre aquellos tiempos pasados y esta “nueva” (ya no tanto) cultura de los blogs musicales dedicados al menudeo más o menos consentido de MP3s.

Siendo honesto he de decir que todos mis alias surgen como variaciones del primer de esos seudónimos, Weird Tapes, un nombre que saque del título de un bootleg de Hawkwind. Así que más que responder a algún tipo de fetichismo en torno al cassette, básicamente indican que soy un gran fan de Hawkwind. Respondiendo a tu segundo pregunta, sí que veo semejanzas entre la era de los zines y las demos en cassette y el entorno actual de los blogs. Son simplemente una nueva vía de difusión. Eso sí, no estoy seguro de que esa vía esté ayudando a potenciar la capacidad de atención de la gente... Tú pareces moverte de forma bastante cómoda en este mundo de blogs personales, magazines online, blogs musicales... Incluso ahora que has dado el salto al formato físico sigues apostando por las herramientas que te brinda el “social media” como vía más directa para tener a la gente al tanto de lo que sucede en tu mundo musical. Uno tiene la creciente sensación de que, a día de hoy, cualquier banda que quiera lograr cierto reconocimiento debería plantearse desde el principio la conveniencia (por no hablar de necesidad) de pasar casi tanto tiempo sentada delante del ordenador como escribiendo canciones o ensayando...

Estás en lo cierto, y desearía que no lo estuvieras. Yo pasó un montón de tiempo hablando con la gente de estos medios, y facilitándole música a la gente, y he de decir que es un arma de doble filo. Por un lado para mí es frustrante porque no soporto pasarme las horas delante del ordenador y soy muy lento a la hora de familiarizarme con las tecnologías. No obstante, también soy muy impaciente, y me encanta tener la libertad de grabar algo y poder mostrárselo a la gente inmediatamente. Y sí, estoy muy seguro de que la gran mayoría de artistas contemporáneos están siguiendo este mismo camino.

Me gustaría preguntarte por tu enfoque a la hora de hacer remezclas para otros. Especialmente desde que recuerdo haberte leído diciendo que en la mayoría de las ocasiones que te piden hacer un remix ni siquiera escuchas la canción original antes de ponerte a trabajar en tu remezcla...

Eso es cierto. La original no la escucho. Normalmente ojeo el material que el sello me ha enviado en busca de algún elemento con el que empezar a trabajar y voy construyéndolo todo a partir de ahí. En la mayoría de los casos, mis remezclas están compuestas en un 90% o más de material original, material de cosecha propia al que a lo mejor le añado un gancho vocal del tema original o algo por el estilo. No acabo de verle el sentido a hacer una remezcla que se acerque al sonido del tema original... para eso ya está la original.

También me llamaba la atención el oírte decir hace unos días que no acabas de entender todo lo que se cuece en torno a la cultura del baile, los clubs y los DJs. Lo digo porque muchas de tus propias canciones podrían ser consideradas música de baile (en cuanto que, aunque de rasgos eminentemente pop, son canciones de hechuras electrónicas con las que se puede bailar, tanto en la soledad de la alcoba como en contextos mucho más sociales). ¿Podrías explicarnos tu visión al respecto de esta aparente paradoja?

Hacer música con la que puedes bailar y ser un DJ son cosas totalmente diferentes. Yo no sería capaz de explicarte todos los diferentes rasgos sonoros que caracterizan los diferentes micro-géneros que pueblan el mapa de las músicas electrónicas. Yo no podría leer a una audiencia. Para mí los DJs son una especie de expertos en materias sociales... Y yo soy exactamente lo contrario a eso. Hay gente que escucha música más o menos bailable como la mía y se empeñan en que debería ejercer como DJ. Yo creo que los DJs deberían ejercer como DJ... Ellos tienen un talento que yo no tengo.

Me pregunto si tú te ves a ti mismo de forma natural como un “productor de habitación” (o de “sótano”, si lo prefieres) o si esa condición viene impuesta por las acostumbradas limitaciones a nivel de presupuesto, espacio, instalaciones, etc. ¿La atmósfera “glo-fi” que desprende tu música, la manera totalmente autosuficiente que tienes de componer y grabar tus canciones, son rasgos que se derivan de una postura estética consciente y voluntaria o podría darse el caso de que en el futuro próximo vayamos a verte grabando en un gran estudio, con músicos de sesión, artistas invitados, un ensemble dedicado a grabar cuerdas reales, este tipo de cosas?

Hay un poco de ambas cosas. Que tengo restricciones financieras a la hora de hacer lo que hago, y que eso afecta a cómo suena mi música es un hecho. Pero ese sonido es en gran medida deliberado. Me gusta el warble, el vibrato, el phasing y la distorsión... así que los uso. Pero al mismo tiempo no tengo interés en seguir haciendo lo mismo para siempre. Si alguien espera de mí que mantenga en el futuro esta imaginaria seña sonora que algunos han dado en llamar “chillwave” o “glo-fi” acabará decepcionado. Me interesa la música en general, y no un sonido particular.

Cómo entras en contacto con Acephale, Something in Construction y Sincerely Yours. Quién encuentra a quién.

Ellos me encontraron, yo no suelo andar a la búsqueda de sellos. No tenía intención de firmar con ningún sello (de hecho, no he llegado a firmar ningún contrato), pero las gentes que llevan esos tres sellos se mostraron sorprendentemente agradables y abiertas, así que las cosas están yendo bien. ¿Hay alguna otra edición física prevista para el futuro más próximo?

Lo más que te puedo decir es que justo ahora estoy trabajando en mi próximo disco. Bien, pues centrémonos en lo que ya hay. Cada vez que escucho “Seek Magic” hay algo que me llama la atención... A pesar de ser densas, a veces notoriamente complejas, de estar a menudo construidas a base de muchas partes y capas diferentes, plagadas de variaciones armónicas y de énfasis rítmicos muy diversos, tus canciones se las apañan para sonar siempre muy inmediatas, muy “pop”, apelando a un tipo de identificación emocional muy instantánea que viene facilitada -o amplificada- por la evocación de memorias musicales que parecen ancladas en un tiempo pasado sólo parcialmente reconocible. ¿Estas dualidades (complejidad musical/accesibilidad pop, canciones llenas de un atractivo muy contemporáneo/canciones que tienen su fundación en sonidos que podríamos considerar más propios de otras décadas) son factores con los que quieres trabajar de forma consciente cuando te pones a hacer canciones o son, por contra, rasgos que surgen de manera accidental?

Es intencionado... pero parte de mi intención también es el no aclararme a mí mismo mis intenciones... Sé que puede sonar a sinsentido, pero es algo así como recordar a medias un sueño y ponerte a escribir su trama sin intentar completar el recuerdo, porque sabes que todo lo que añadas será mentira. Soy consciente de que mi música está plagada de referencias, pero no son referencias directas o estudiadas, así que espero que a los ojos de los demás resulten genuinas.

¿Dirías que la tuya es una música “nostálgica”? Y en caso de que así sea, ¿responde esa nostalgia a una serie de conexiones emocionales con tu propio pasado, con tus propios recuerdos, o existe la intención de usar ese sentimiento añorante como herramienta para construir una especie de “lógica del sueño” en la que envolver tu música?Creo que para mí la música es siempre esperanzadora, y la esperanza es una suerte de añoranza, de nostalgia. Quizás eso se mezcle con una forma de tristeza crónica que me acompañó durante la infancia. Puede parecer nostalgia, pero no estoy seguro de que lo sea. Pienso que es una consecuencia de invertir tus emociones en fantasías. Tu “emocionalidad profunda” se convierte en una suerte de “ensoñación confortable”. A pesar de todo lo que puede llegar a evocar -o quizás por eso-, cuesta ubicar tu música de forma única en el espacio-tiempo. ¿Piensas en tu música como si existiera en algún lugar o en algún tiempo en especial, ya sea real o imaginado?

No, no puedo mirar a lo que hago de esa manera. Simplemente soy yo.

A la hora de ponerte a hacer tus canciones, ¿sueles gastar tiempo en pensar en nociones de “género”?

Nunca pienso en términos de género. Me saca de quicio ver la cantidad de horas que dedica otra gente a esas cosas. Menuda perdida de tiempo. Imagino que estarás al tanto del término propuesto recientemente por David Keenan como etiqueta genérica para referirse a esa nueva escena de bandas, mayormente norteamericanas, que están dedicándose a hacer lo que el crítico describe como “música pop refractada en el recuerdo de un recuerdo”, bandas según él que “rinden culto a la New Age y que usan hits pretéritos a medio recordar como portales abiertos hacia el subconsciente”, toda esa historia del “Hypnagogic pop”. Otros prefieren hablar de “glo-fi”. A ti se te viene metiendo en ese saco, junto a bandas como Washed Out, Neon Indian, Toro y Mori, o las huestes del sello Sincerely Yours. ¿Te ves cercano a esas bandas?

Entiendo por qué la gente ve ahí una conexión, aunque yo no creo que tengamos tantas cosas en común. Mi música lleva ya algunos años flotando por ahí, y cada vez se le llama de una u otra manera de acuerdo al término que la gente esté usando en cada momento. Ahora mismo la gente dice que yo soy “Glo-Fi”, hace seis meses era Balearic Pop como Air France, y aún seis meses antes era Italo-disco como Glass Candy. Todo es síntoma de vagancia. La música debería ser considerada de acuerdo a sus propios méritos, no de acuerdo a géneros a medio cocinar sobre los que la gente ni siquiera parece capaz de ponerse de acuerdo.

Volvamos al tema de las dualidades, en particular a esa que enunciaba como complejidad musical/accesibilidad pop. Cuando escucho la música de Memory Tapes tengo la sensación de que te interesa tanto o más el proceso de composición y grabación como el productor final que puedas llegar a editar... O en otras palabras, tengo la impresión de que para ti es muy importante el divertirte durante el proceso de invención y construcción de los temas, y de que las buenas canciones son sólo una especie de rendimiento incidental de ese proceso, un fruto que no merecería la pena perseguir si no fuera por ese disfrutar del hacer... ¿Estoy diciendo tonterías?

Estas en lo cierto, totalmente. No tengo ninguna meta. Simplemente me gusta ser creativo. De hecho yo mismo me sorprendo viendo que acabo las cosas, porque nunca están enfocadas en ese sentido. Simplemente soy lo que hago, así que lo hago.

¿Y entre ese hacer lo que haces podría caber el presentar tu música en directo en el futuro próximo? Te pregunto porque en más de una ocasión has expresado tu desinterés al respecto de tocar en directo, mostrándote de paso especialmente crítico con los directos de raíz electrónica... Puestos a imaginar, ¿cómo sería el concierto “ideal” de Memory Tapes?

Mi concierto ideal sería aquel en el que yo apareciera en forma de holograma... Dicho esto, he de reconocer que estoy considerando la posibilidad de hacer algunos shows. Iría acompañado de banda, no sólo con una computadora. Veremos si al final se acaban haciendo...

Vamos con una última tanda de preguntas cortas para terminar. ¿Podrías tratar de definir lo que sería “tener éxito” en el mundo de Memory Tapes?

En el plano financiero: ser capaz de comprar algún terreno y ofrecerle a mi familia una vida modesta.

En el plano artístico: el éxito es imposible.

¿Recuerdas cuándo y para quién hiciste tu primera recopilación en cassette concebida como medio para ligar? ¿Eres capaz de recordar lo que iba dentro de aquella cinta?

La verdad es que nunca hice ninguna mixtape para ninguna chica... Pero sí te puedo decir que cuando era un adolescente pasé mucho tiempo enrollándome con chicas en el sótano de mi casa mientras en el plato giraba “Ziggy Stardust”. Y si a día de hoy tuvieras que hacer una mixtape que fuera reflejo de tu educación sentimental, ¿qué sonidos (no necesariamente canciones) cabrían en esa “memory tape”?

¿Mi educación sentimental? Nadie querría esa cinta... Aunque, en realidad, ¿no sería esa cinta lo que a día de hoy hago para ganarme la vida? Última. ¿Qué opina tu hija de tu música?

Le gusta... pero ella prefiere a Black Sabbath. ¡Y yo también!

Luis M. Rguez

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