Entrevistas

Mary Anne Hobbs

Entrevista

Mary Anne Hobbs

La de PlayGround con Mary Anne Hobbs es una historia de gentiles desencuentros. El año pasado, recién inaugurada esta santa casa, tuvimos confirmada una audiencia con ella durante los días que duró el Sónar. Queríamos charlar con ella -encantadora, y encantada de intercambiar impresiones con un joven medio como el nuestro- largo y tendido, y registrarlo todo en video. Al final, un cúmulo de desafortunadas incidencias logísticas de última hora hizo que aquella entrevista nunca llegara a materializarse. Diez meses después de aquello, a principios del pasado marzo, tan pronto como supimos que Mary Anne regresaba este año al Sónar, volvimos a ponernos en contacto con ella para hablar de la posibilidad de realizar una nueva entrevista. Nos ofrecimos a volar a Londres cargados con nuestro equipo de vídeo, pero la siempre amable Mary Anne prefirió el más cómodo medio del cuestionario electrónico porque, entre grabaciones de su espacio para la BBC, reportajes especiales, viajes transoceánicos por motivos de trabajo y compromisos derivados de su doble vida como deejay de creciente reputación en clubs de todo el globo, la mujer apenas para en casa.

Hace más de dos meses le hicimos llegar nuestras preguntas a la rubia gurú del underground electrónico británico con la mala suerte de que sus primeras y más esmeradas respuestas nunca nos llegaron de vuelta. Mejor dicho, llegaron, y a las pocas horas desaparecieron. De nuevo, un cúmulo de desafortunadas incidencias volvían a jugarnos una mala pasada. Un servidor de correo que tenía la orden de no guardar copias de los mensajes antiguos, un disco duro que se negó a seguir funcionando en el peor momento, y las medidas de higiene informática de la propia Mary Anne Hobbs -cuando le pedimos que nos reenviara el archivo perdido nos contó que después de responder a una entrevista escrita siempre borra el cuestionario, tanto preguntas como respuestas, a la espera de que le hagan llegar el texto ya publicado para, entonces sí, guardarlo en su archivo personal de prensa- hicieron que las respuestas se perdieran para siempre. Llámennos gafes, o mejor gafados.

A sabiendas de lo apretada que es su agenda, le rogamos a la Hobbs que hiciera el esfuerzo de volver sobre nuestras preguntas, contestando sólo aquellas que le parecieran más convenientes. Al final, nuestra admirada Mary Anne Hobbs ha vuelto a saltar con prisas sobre nuestro cuestionario para, en segunda vuelta, de casi una treintena de preguntas formuladas, arrojar algo de luz sobre cinco de nuestros interrogantes. El resto, como nosotros, tendréis que imaginároslo.

Le preguntábamos a Mary Anne por sus primeras memorias musicales, por aquel momento en el que sintió que la música iba a ser una parte fundamental de su vida, no ya sólo como oyente o fan, sino como persona que se ve empujada a hacer de la música su forma de vida, su medio para ganarse la vida. Le preguntamos por su primer amor musical, el punk, toda la escena D.I.Y. que en la segunda mitad de los setenta empezó a fraguarse en los márgenes de la industria musical británica. Porque sí, los primeros discos en los que Mary Anne Hobbs se empezó a gastar la paga eran discos de punk, discos que tenía que escuchar a escondidas porque sus padres no veían con buenos ojos aquellos ruidosos círculos negros que la joven Mary Anne se empeñaba en llevar a casa. Quizás aquellas restricciones, aquella primera prohibición familiar, haya tenido que ver en el amor especial que la joven Mary Anne Hobbs siente hacia la radio.

No sabemos si sabéis que, aunque en tiempos recientes su nombre esté íntimamente vinculado al underground electrónico más experimental, los comienzos de Mary Anne Hobbs en el mundo del periodismo musical tuvieron un sólo signo: el rock, y tirando a duro. Recién estrenada la veintena, una impetuosa Mary Anne se largó a Los Angeles para vivir en primera persona -y escribir sobre lo que vivía- la explosión mediática que empezaba a cocinarse en torno a bandas como Metallica, Megadeth o Jane's Addiction. ¿Sus motivaciones?

“Tenía apenas 21 años. Internet aún no existía y el mundo aún parecía tan inmenso. No existía nada parecido a Google, así que si querías información. o llegar a tener un entendimiento profundo sobre una escena. no te quedaba otra opción que acudir allí para involucrarte físicamente en aquello que querías conocer. Un día vi una foto de Metallica, y en cuestión de una semana había vendido todas mis pertenencias de valor para comprar un billete de ida a LA. Me planté allí con 600 dólares en el bolsillo y un sueño quemando en el corazón. Vivía en un cobertizo, en un jardín, y rodaba alrededor de Hollywood vestida en bikini sobre una vieja motocicleta. Fueron unos tiempos maravillosos. En los clubes de la zona de The Strip había conciertos todas las noches, Jane's Addiction solían montar fiestas salvajes en bodegas y almacenes de la zona, y mi segundo hogar era un bar llamado Firefly donde todas las bandas de la escena Trash Metal y los Hells Angels solían juntarse y alternar”.

Agotados sus días salvajes en LA, Mary Anne volvió a poner rumbo a Londres, y tras curtirse en medios escritos como NME o Loaded, encontró la manera de meter la cabeza en el mundo de las ondas radiofónicas de la mano de Mark Lamarr. Si hablamos de referentes, de modelos dentro de la radio musical británica, el nombre de John Peel brilla muy por encima del resto en el panteón de ídolos de Mary Anne Hobbs.

“Peel no era sólo un fantástico locutor, él era uno de los más maravillosos seres humanos que yo he conocido nunca. Él me enseño algo importante: nunca traiciones aquello en lo que crees, y la vida te acabará recompensado con grandes dosis de felicidad... Para su sexagésimo quinto cumpleaños le regalé un neón gigante de color rosa que decía 'Dream Dad'. Se lo di poco antes de que partiera con su mujer hacia Perú, donde murió... Nunca volvería a verle. Él sabía lo mucho que le quería, y estoy contenta de poder decirlo aquí sin rubor una última vez. Le añoro, y echo de menos su programa de radio cada día".

A día de hoy, el “Experimental Show” de la Hobbs es un espacio de auténtica referencia para cualquier amante del grime, el dubstep, el beat making más futurista y wonky o la electrónica más leftfield. Con cada uno de sus programas, semana tras semana, año tras año, la infatigable Hobbs se ha ganado la aprobación y el respeto de la escena electrónica, la británica primero, y la mundial luego. Quisimos preguntarle por cómo se produjo su tránsito radiofónico desde el mundo de las guitarras al de la electrónica más aventurera, y fueron pocas -aunque fundamentales- las pistas que nos dio.

“Me aproximo a la música de la misma manera en que solía hacerlo John Peel. No estoy interesada en las fronteras que imponen los 'géneros'. Lo que busco en la música es algo elemental y único... algo tan emocionante que sea capaz de llegar al centro de tu alma. Esas cualidades pueden habitar en cualquier tipo de música, de sonido, de textura, desde el punk al dubstep. Uno de mis mayores logros en el mundo de la radio, es saber que me he ganado la confianza de mis oyentes”.

Ahí donde la ven, Mary Anne Hobbs lleva más de una década al frente de sus espacios electrónicos -“Breezeblock” primero, “Experimental Show” en la actualidad- para la BBC. En todo este tiempo ha habido muchos momentos dulces, pero una velada histórica sigue sobresaliendo por encima del resto en el imaginario colectivo.

“Cada semana, no importa en qué remota localización del planeta me encuentre, siempre hay alguien que me dice que 'Dubstep Warz' cambió su vida. Había venido siguiendo la construcción y el crecimiento creativo de la escena dubstep, y a finales del 2005 sentí que las cosas estaban llegando a un punto de especial ebullición, que se estaba fraguando un momento de inflexión decisivo para la escena, y me puse a preparar aquel programa con cosa de dos meses de antelación. Se respiraba un ambiente muy mágico en el estudio aquella noche. Yo sabía que los productores a los que habíamos invitado traerían música capaz de hacer perder la cabeza a la gente, pero no tenía ni idea de la respuesta global tan impresionante que aquel programa iba a generar. En cuestión de cinco días, el modesto hilo que Distance había posteó en Dubstepforum.com había registrado más de 20.000 hits. Nunca antes había experimentado una respuesta así en mi vida, y aún siento cada día la onca espansiva de lo que se generó aquella noche”.

En menos de un mes, Mary Anne Hobbs estará de nuevo en Sónar. Tendrá su propio showcase, pinchará su mierda más fresca, y junto a Huw Stephens se encargará de retransmitir lo que suceda en Barcelona durante los tres días del Sónar a través de las ondas de la BBC británica. Sólo hay que darse una vuelta por la Red para encontrarse con la rubia motera hablando del Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia de Barcelona con inusitada pasión. ¿Razones para el idilio?

“Sónar es como una utopía para mí. Es el perfecto marco de festival. La mejor organización, la audiencia más ambiciosa, unos fenomenales soundsystems, en un impresionante entorno urbano... y el escenario que me toca, el Sonarlab, está situado al aire libre, bajo los relucientes cielos cálidos de Barcelona. Para mí es un honor ser comisaria de un escenario en Sónar. Y por eso este año me traigo a la más caliente nueva estrella del firmamento dubstep, el joven Joker; al salvaje angelino The Gaslamp Killer, representando al colectivo Brainfeeder; y al pionero holandés -vía DC- de la electrónica exquisita Martyn. Quien quiera catar la energía que se respirará esos días, que busque mis vídeos de las dos pasadas ediciones en YouTube”.

Avisado ya estabas. Tonto el que se lo pierda.

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Luis M. Rguez

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