Entrevistas

Lotus Plaza: “He superado mi pánico escénico y ahora todo va mejor, mucho mejor”

El 50% de Deerhunter deja de pisotear pedales y nos presenta su ensoñador material en solitario en Madrid, Barcelona y San Sebastián

Hablamos con el hombre detrás de Lotus Plaza antes de sus actuaciones en Madrid, Barcelona y San Sebastián de esta semana. Nos cuenta cosas sobre autosabotear sus canciones, física teórica y su salida de una “intensa depresión”.

Cuando hablo con Lockett Pundt es el día 1 de noviembre, a la mañana siguiente de una noche muy intensa. “No distingo entre los dos días, la sensación que tengo que es muy borrosa, se me había olvidado que era Halloween”, me cuenta. “Estuvimos toda la noche yendo de un lado para otro y acabamos en un barco. No tengo ni la más remota idea de lo que pasó. Fue una cosa muy salvaje”.

Uno quizá podría esperar este tipo de travesuras más de alguien como Bradford Cox, su co-conspirador en Deerhunter –siempre bien vestido, siempre empapado en sangre de mentira– antes que del tímido guitarrista que ahora pasea su trabajo en solitario como Lotus Plaza. Pero Pundt desea dar un paso lejos de su zona de acomodo. De hecho, es lo que más le atrae de girar en solitario. Según lo acontecido durante el curso de nuestra conversación, Pundt no hace más que probar a expresarse con palabras que cualquiera tendría en los márgenes de su vocabulario ( “¡quizá esté usando mal ciertos vocablos, no estoy del todo seguro!”) e incluso explica que el título de su álbum más reciente, “Spooky Action At A Distance”, viene de una frase extraída de un libro sobre física teórica (antes de añadir, con toda modestia, que no era “un libro de esos tan duros”, ya que lo que tiende a leer es “material de divulgación”).

En cualquier caso, es cuando Pundt razona sobre su pasión por Japón lo que pone en valor, con un ejemplo muy sucinto, la naturaleza aventurera (pero aún así pausada) de sus últimos movimientos. “Me encanta, me encanta, me encanta. Es uno de esos lugares en los que me siento completamente distinto”, cuenta. Mientras cualquier otra persona se enamoraría de un lugar en el que se sintiera como en casa, a él le interesa lo contrario: un lugar que le haga sentir extranjero. Igual que su música. Toma nota de las fechas de Lotus Plaza en directo en España: hoy en Madrid (El Sol), mañana en Barcelona (La 2 de Apolo) y el jueves 8 de noviembre en San Sebastián (sala Kontadores).

¿Cómo va la gira? Tengo entendido que durante un tiempo padeciste de pánico escénico. ¿Es algo que todavía te afecte?

Ya me siento mucho mejor al respecto. Diría que de la primera parte de la gira que hicimos en abril, los primeros 20 conciertos me resultaron extremadamente difíciles [risas]. Ahora lo disfruto algo más, pero me ha llevado tiempo adaptarme. Me siento por fin lo suficientemente confiado para hacer lo que hago. Nunca fue culpa de los demás, de los chicos que tocan conmigo en la banda; ellos siempre han hecho un trabajo maravilloso. Lo que ocurría era que yo siempre tenía miedo. Era muy consciente del aspecto que tenía… pero ya no pienso más en esas cosas. O al menos no tanto como antes.

"Pienso que la música es mejor cuando suena en directo, mejor que el álbum"

¿Te sientes más vulnerable tocando tu material en solitario que cuando tocas en Deerhunter?

Sí. Ahora soy más el centro de atención, porque soy el cantante. Mientras que en Deerhunter, aunque canto algunas canciones aquí y allá, casi nunca soy el foco de atención, y si lo soy es durante tres o cuatro minutos. No me causa tanto estrés.

En el álbum de Lotus Plaza tocas todos los instrumentos, pero para esta gira tienes que tener una banda…

Sí, por un momento me planteé hacerlo en solitario, Escribí todas las canciones del álbum pensando en una banda, sin embargo. Es más divertido tocar en una banda que hacerlo solo. Quiero decir que podría haberlo hecho, pero no en esta ocasión.

Al respecto de tocar con otra gente, ¿hasta qué punto ves Lotus Plaza un proyecto en el que quepa la colaboración? ¿Intentas recrear las versiones grababas, o dejas que los músicos puedan alterar partes de la música?

Intentamos mantenernos muy cercanos a lo que es la canción, pero sin duda el resultado es diferente en algunos aspectos. Pienso, en realidad, que la música es mejor cuando suena en directo, mejor que el álbum. Al menos lo es para mí.

¿Por qué opinas eso?

Imagino que porque hay más energía. Las canciones parecen querer cobrar vida propia cuando las tocamos en vivo. Es diferente. Quiero decir que las hice yo solo, grabando cada parte una y otra vez, una y otra vez. Tocarlas de una sola vez implica una energía diferente.

¿Y cómo le afecta al público? ¿Hay un intercambio de energía cuando tocas, te contagia el público algún tipo de efecto palpable durante la representación?

Sí, creo que sí. Es una parte del espectáculo de la que soy muy consciente. Si la gente no parece mostrar atención, te afecta en la manera en que tocas. Es algo desafortunado. Todavía no llevo tanto tiempo haciéndolo como para haberme liberado de esa conexión, ¿sabes? Pero el viaje hasta aquí ha sido maravilloso. Cada concierto ha sido muy divertido.

¿Cómo te sientes al estar de gira? ¿La oportunidad de viajar te afecta en lo creativo?

Esa es la mejor parte de todas. Soy un chico malcriado [risas]. Tengo la oportunidad de ir a muchos sitios geniales y no creo que vaya a olvidarlo en la vida. Es algo alucinante. Incluso en Estados Unidos me ocurre. Puedo hacer la broma con que Estados Unidos es el lugar más aburrido para salir de gira, porque he estado allí demasiadas veces, pero a la vez me siento feliz por tener la oportunidad de ver esas ciudades. Es una oportunidad maravillosa para ver muchas cosas en muchos sitios.

¿Hay algún lugar que te haya marcado de una manera especial, con el que hayas conectado totalmente?

Japón es uno de esos sitios. Me encanta, me encanta, me encanta. Es uno de esos lugares en los que te sientes completamente diferente. Creo que no me ocurre sólo a mí, también a los chicos de la banda, tan pronto como despegamos con el avión en el aeropuerto, nuestra mirada era de estar ya alucinando. Los conciertos fueron muy bien, todo el mundo está encantado de tenerte allí, están muy agradecidos y todas esas cosas. Es tan diferente. Es un lugar único y creo que todos diríamos que es uno de los mejores para ir. Sólo hemos estado dos veces, y las dos veces ha sido increíble.

¿Notas que tu sonido esté especialmente enraizado en Georgia, o te podrías ver a ti mismo trabajando y viviendo en otros lugares?

Me encantaría. Pero Georgia es donde quiero estar actualmente, o Atlanta. Mi hermano ha tenido una hija hace poco, y quiero estar ahí mientras ella esté creciendo, toda mi familia está ahí. Hace unos años quería vivir en otra parte, pero ahora estoy más en conexión con mi familia y muy feliz de estar donde vivo. De manera ideal me gustaría vivir en otro lugar en algún momento. No sé donde, hay demasiados sitios donde me gustaría estar.

Volviendo a tu material grabado, tu álbum más reciente es “Spooky Action At A Distance”, que si no tengo mal entendido era una frase que utilizó Einstein. ¿Puedes explicarnos un poco más por qué la elegiste y qué connotaciones tiene para ti?

Básicamente la escogí porque me gustaba cómo sonaba. Hace tiempo leía muchos libros sobre física teórica. No material muy difícil, sólo material de divulgación, y me encontré con esta frase varias veces. La leí en un libro titulado “Entanglement” [nota: de Amir D. Aczel, 2003; existe traducción española, “Entrelazamiento”, Crítica, 2004]. Es un libro que sobrepasa mi entendimiento, es demasiado difícil. El ‘entrelazamiento’ es cuando dos partículas están interconectadas incluso separadas por vastas distancias –o cortas distancias, lo que sea–, y si las afectas de alguna manera, entonces una partícula afecta a la otra. Es la manera más rápida de comunicarse. No importa cuán lejos estés, la comunicación se produce de manera instantánea. Es muy extraño. No tenía ningún objetivo en mente cuando escogí este título, simplemente me gustaba.

¿Crees que refleja lo que es tu música, que resuena con ella?

Creo que sí. No sé exactamente cómo. Me he encontrado con gente que me ha contado algunas cosas y es muy interesante escuchar sus opiniones. Pero no era ese mi objetivo.

"En este disco quería que todo brillara, que se percibiera ese brillo en la mezcla, que el sonido no fuera tan enfangado"

Este último disco parece más centrado en las letras. ¿Es algo en lo que querías concentrarte de manera muy concreta?

Sí. Me he tomado más tiempo con las letras esta vez. Creo que en el pasado no era un aspecto tan importante para mí. Cuando escuchaba canciones no me interesaba en especial saber lo que me estaba diciendo el cantante. Casi nunca me paraba a pensar en ello. Yo me concentraba más en las melodías. Me gustaba la emoción que me transmitían las canciones, más que el contenido. Y ahora esa sección me gusta en la misma medida, así que finalmente mi música ha ido en esa dirección.

El uso de los loops en tus grabaciones es interesante. ¿Cuán importante es esta herramienta en tu proceso creativo?

Oh, sí, es un elemento importantísimo para mí cuando tengo que escribir canciones. Te diría que, probablemente, el 50% de las canciones que escribo empiezan así, con un loop. Es algo que quiero hacer menos, y empezar más con acordes, pero sin duda me gusta tener un ostinato o algo parecido. Una cosa repetitiva que sucede todo el rato… Creo que estoy utilizando mal la palabra ostinato, no estoy seguro.

El álbum tiene un sonido más limpio del que había en tu debut. ¿Era una decisión consciente?

Oh, sí. No quería repetir lo que había hecho la última vez. Me gustan las canciones en el último disco y tenía el deseo… de que vivieran con su propia emoción. No iba a cambiar nada de lo que eran, pero de alguna manera también quise sabotear parte de lo que son sin afectar demasiado al resultado. Esta vez lo que quería era sonar más limpio, ser capaz de seleccionar los motivos importantes. En el último álbum, o sea, el primero, tenía cosas como una pieza preciosa de piano que yo podía escuchar en la canción, pero no estaba seguro de que la gente pudiera detectar los matices. Había mucho eco y mucho delay, había capas de sonido que no brillaban. En este disco quería que todo brillara, que se percibiera ese brillo en la mezcla, que el sonido no fuera tan enfangado.

¿Cuál crees que era tu motivación con el primer álbum? ¿Te gustaba esa estética sonora, o no tuviste más remedio que optar por ese sonido de baja fidelidad?

Me gustaba el efecto, sin duda. Todavía me gusta, pero no hasta el punto en el que lo hice. Quizá fuera inseguridad. Yo estaba… No sé cómo decirlo, cuando escribí ese álbum estaba en un momento muy extraño, estaba intensamente deprimido, si se puede decir así. Todo aquello acabó aflorando. Y quería que este nuevo disco fuera diferente.

¿Estás menos angustiado ahora?

Sí, ahora va bien. Estoy en un lugar distinto y era lo que quería reflejar. Ahora estoy mucho mejor [risas].

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