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"Ser conservador no es rechazar los cambios; es aceptarlos un poco más despacio"

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A favor del matrimonio gay, feminista, ¿atea? y… conservadora. Una entrevista con Andrea Levy

Germán Aranda

26 Febrero 2017 06:00

*Fotografías de Maria Jou Sol

Ser joven, urbanita, catalana y del PP. Ser progresista y del PP. Ser feminista y del PP. Ser amiga de Nacho Vegas y del PP. Escuchar indie y del PP. Sí, se puede.

Para algunos, Andrea Levy (Barcelona, 1984) es una ‘rara avis’ de la derecha española, que acostumbra a disponer de líderes más conservadores u ortodoxos.

Para otros, se trata de una figura estratégica —o de maquillaje— para conectar con los jóvenes y ampliar electorado por la derecha progresista, al lado del PSOE y Ciudadanos.

La vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular y diputada en el Parlament de Cataluña defiende que su perfil responde a la normalidad de la derecha europea liberal a la que en el fondo desea que se adscriba pronto su partido.

Levy se enorgullece de haber llegado a la política, como al bufete de abogados donde trabajó antes, “sin padrinos” y procedente de la universidad pública.

Admiradora de pensadores como Friedrich Hayek o Giovanni Sartori, ha quedado encantada en las últimas semanas con las novelas de Juan Tallón, Mientras haya bares, y Rayos, de Miqui Otero. Los últimos discos de Kate Tempest y Joana Serrat le han puesto banda sonora a sus últimos meses.

¿Qué es lo que te atrajo del PP?

Me afilié en 2005 al Partido Popular de Catalunya y en parte tenía que ver con el nacionalismo, que yo no defiendo ni desde la óptica catalana ni española. En Cataluña era la época del primer tripartit y empezaba a hacerse fuerte el independentismo con Esquerra en el gobierno. Además consideraba que los mayores valores de progreso están en el centro-derecha y no en la socialdemocracia, que por aquel entonces aún estaba fuerte.

Tampoco sería raro encontrarte en el PSOE; podrías cambiar de partido y nadie se sorprendería.

Es verdad que los partidos se han convertido en algo más pragmático que idealista y deberíamos combatir y rectificar eso; aportar más base ideológica.

¿Qué base ideológica te hace confiar más en el PP?

En la cuestión nuclear el concepto de libertad. En temas concretos la articulamos de forma más beneficiosa. Un ejemplo sería la libertad de educación y de elección de los padres o de los centros educativos a la hora de impartir clases. El Estado ha de servir como red protectora, pero debe retirarse cuando se trata de dar posibilidades a los ciudadanos de ejercer su iniciativa y aplicarla en todos los derechos.


Los partidos se han convertido en algo más pragmático que idealista y deberíamos combatir y rectificar eso; aportar más base ideológica



Con la Ley Mordaza, el Estado no ha sido un ejemplo en la defensa de la libertad.

Garantizar la seguridad también es una forma de defender la libertad y nos hemos abierto a modificar la ley de seguridad ciudadana. También hubo mucho mito con esa ley, que venía a paliar situaciones desamparadas porque salían del código penal. Los valores de libertad conjugados a los valores de orden son los que garantizan los derechos.



¿No te resulta incómodo estar en un partido con tanta corrupción?

La corrupción me parece asquerosa.

Pues estás en el partido que más casos tiene.

Bueno, también es uno de los más grandes y que más ha gobernado, aunque proporcionalmente… ¡ojo, que igual aquí nos ganan! La corrupción tiene que ver con el sistema y con una cierta opacidad en los núcleos de poder que yo creo que no se da. Antes, políticos y empresarios entendían que eran intocables. La sociedad ha hecho que eso cambie y creo que hoy quienes practiquen la corrupción tienen conciencia de que les van a pillar.

Pero hay quienes siguen en el partido y el nombre del presidente Mariano Rajoy aparece en varias listas de donaciones de Bárcenas.

Las personas que participaron en las tramas están fuera del partido. Hay que ser implacable pero con presunción de inocencia. Y creo que del comportamiento de Rajoy no se desprende ninguna actitud corrupta y menos como presidente.


La corrupción me parece asquerosa


¿Eres religiosa?

No. Nada.

¿Y crees que el PP debe tener unos valores ligados a la religión?

Sí, porque las raíces del humanismo cristiano fundamentan a una gran parte de la sociedad, la política necesita esa transmisión de valores. No hay un partido que englobe tantos matices ideológicos como el PP, por eso a veces hay contradicciones y tensiones, pero eso es lo que nos hace ser un partido de mayorías que vertebra a España territorialmente. Nuestro objetivo es llegar a un 40% del electorado español y para eso hay que saber conjugar los matices, aunque yo no esté de acuerdo con el ala más conservadora del partido en algunas cosas.



¿Estás a favor de la gestación subrogada?

Es un tema que hemos puesto sobre la mesa y tengo argumentos a favor y en contra; no hay suficiente casuística. Cuando hice el programa electoral me planteé si lo incorporaba o no. Pero creo que es un debate que tiene que ser reposado. Hay que pensar en el menor, en sus relaciones con los padres legales y los naturales y existe una duda sobre si el vientre de alquiler debe ser altruista o remunerado, porque existe un peligro de que se mercantilice o esclavice el cuerpo de la mujer.

¿Generó el tema tensión en el último Congreso?

Generó polémica. Había quien le ponía condicionantes de valores religiosos; no es mi caso. Es un tema que debemos abordar sin una venda, pero no por una actualidad mediática que nos empuje a tener una opinión con prisas.

¿Nunca te ha llegado a molestar la posición del partido en algunas cuestiones? Por ejemplo, creo que estás a favor del matrimonio homosexual.

Sí, siempre he estado a favor, pero no me indigno. La constricción en las pasiones y la moderación ante los cambios es la esencia fundamental del conservadurismo. Eso no significa que no aceptemos los cambios, sino que somos un poco más lentos a la hora de aceptarlos, de la misma forma que pasó en su día con el divorcio.


Siempre he estado a favor del matrimonio gay, pero la constricción en las pasiones y la moderación ante los cambios es la esencia fundamental del conservadurismo


¿Y qué hay de algunas posiciones respecto a los migrantes, como las de tu compañero en el Parlament García Albiol?

Bueno, hay formas diferentes de expresarse, de la misma forma que yo a algunos les pareceré una ‘rara avis’ en el partido. Sabemos entendernos entre nuestros diferentes matices. El otro día me enteré de que la primera vez que Arenas fue concejal yo acababa de nacer y ahora somos compañero de mesa. Aprendemos mucho de eso y la composición caleidoscópica nos es útil como partido y confluye en una moderación y en un centro.

¿Te consideras feminista?

Aunque se ha vendido como algo de izquierdas, se trata de una reivindicación de igualdad. Por eso sí me considero feminista, porque cuando uso ese término alguien se avergüenza de su machismo.

En la igualdad de salarios, ¿debe intervenir el Estado?

Sí, su función es paliar las situaciones de desigualdad y hay que garantizar que una mujer por su mera condición no tenga mayores obstáculos, que es lo que se encuentra.

Pero la libertad de mercado muchas veces acentúa esas disfunciones salariales. La gente está perdiendo poder adquisitivo con la precariedad y la reforma laboral.

Yo creo que al revés, la reforma laboral flexibiliza las condiciones. Teníamos una ley de relaciones personales flexible pero las laborales estaban anquilosadas en el XIX y eso provocaba rigidez en todos los sectores. Renzi estaba enamorado de esa reforma laboral y muchos paises la han querido copiar.


Aunque el feminismo se ha vendido como algo de izquierdas, se trata de una reivindicación de igualdad. Así que sí, soy feminista


¿Hay conciencia y respaldo en el PP para defenderte en ese feminismo?

Fíjate una cosa: el partido que siempre pone a más número de mujeres en lugares de poder ha sido el Partido Popular, hemos tenido a mujeres en gobierno y partidpo. Me haces preguntas como si no fuera así. Porque no hemos defendido ese feminismo militante sino de manera práctica. Todavía se detectan actitudes machistas en la política, como por ejemplo el hecho de que siga teniendo importancia mi vida privada en relación a mi vida profesional, si quiero cuidar a mis hijos y esas cosas. No son capaces de vernos sólo como profesionales.

Si Rajoy fuera amigo de Nacho Vegas y le pudiera preguntar, también lo haría, porque me parece curioso.

¡Pero es que nadie le pregunta a él, todo el mundo me pregunta a mí!



Es que no he entrevistado a Nacho Vegas. ¿Discutís mucho de política?

Como con todos los amigos, tengo amigos independentistas y de todo. Pero te diré que Nacho se enfada más con otros que son de izquierdas que conmigo cuando habla de política. Moverte en ambientes en los que todo el rato te dan la razón no es positivo. Sería una pena perderme amistades porque piensen de forma diferente y significaría que estamos en una sociedad de baja calidad democrática.

Pero a lo mejor a ti te atrae más la diferencia que a otros del PP, que a lo mejor se mueven en ambientes más distinguidos y menos alternativos.

Bueno, lo más importante es la tolerancia, sino tendríamos una sociedad sectaria y monolítica. Si eres capaz de tener una amistad con alguien diferente, ¿quién es un tercero para juzgarlo? La transición se hizo con Carrillo y Fraga. A veces hay también una obsesión por juzgarte y etiquetarte como de izquierdas o de derechas a lo dos lados.

Seguramente si fuera más habitual esta mezcla, habría más consensos en política.

Seguramente, porque el desconocimiento y prejuzgar al otro es lo que crea la violencia y la intolerancia. Hay que abrir las costuras y empatizar.

¿Con quién formarías gobierno, con Pablo Iglesias, Errejón o Urbán?

Con ninguno de los tres, pero deberían aprender de Rajoy que la ansiedad en política es muy mala. Pensar demasiado en el proyecto más que en el conjunto de la sociedad les ha llevado a la destrucción. Vinieron a ser muy ejemplares y han dado ua lección de lo que no se debe hacer. Se arrepentirán, porque por lo que los conozco, por mis amigos de izquierdas, están abochornados de cómo han pasado de ser la sonrisa del país al apuñalamiento y las purgas.




¿No te incomoda la herencia franquista del PP?

Yo no lo diría así. Hay un imaginario nos lleva a volver a lo que existía y pasa con otros proyectos políticos. No creo que Adolfo Suárez pase a la historia por ser un presidente franquista.

¿Qué es lo que menos te gusta de la política?

Que por el simple hecho de formar parte de un partido político quieran que dejes de ser tú misma. Yo estoy en un proyecto político pero eso no tiene que desnaturalizarte como persona.

No hemos hablado del independentismo. Resuelve el problema en una respuesta.

Hay un sentimiento individual que se ha utilizado de forma colectiva para legitimar un poder, el de la Generalitat, y han conseguido que un independentismo que estaba en el 15% de los catalanes haya alcanzado el 45 en muy poco tiempo. Esa subida responde a un estímulo libre de las personas que han cambiado de posición pero también de una agenda mediática e institucional muy importante. Ha habido una reconducción de afectos y ahora parece que el independentismo sea la única posición posible, en parte por incomparecencia del Estado. Hay compañeros del resto de España a los que se les ha permitido hablar de Cataluña de formas que irritaban a los de su propio partido.

¿Habrá un diálogo eficaz de una vez con el gobierno español?

Llegamos con retraso, pero no tarde al independentismo.


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