Entrevistas

Ladytron

Diez años al servicio del pop sintético

Ladytron

Diez años, que se dice pronto, es lo que llevan los británicos Ladytron en activo, tejiendo un universo propio de teclados y parajes urbanos repletos de almas taciturnas. No contentos con publicar recientemente un recopilatorio con las piedras angulares de su repertorio, “The Best Of 00-10” (Nettwerk, 2011), la banda edita esta semana un nuevo largo, “Gravity The Seducer”, sobre el que hablamos hace unas semanas con Daniel Hunt cuando tuvimos ocasión de charlar cara a cara con él. Ahí ya nos dio a entender que el nuevo material iba a resultar más melancólico que de costumbre. Pero no sólo eso: es el momento, por tanto, de que la mente pensante del cuarteto sintético de Liverpool nos haga un repaso de su trayectoria, una de las laureadas del pop electrónico actual. Están invitados a soplar las velas con ellos.

¿Es para vosotros un logro cumplir diez años como banda?Al principio no apostábamos por estar todo este tiempo en activo. Aunque lo cierto es que, más que el tiempo en sí, lo que ha dado sentido al grupo ha sido el lanzamiento de cada álbum. Nuestra perspectiva siempre ha sido a corto plazo, teniendo presente el disco que queríamos publicar en cada momento.

Puestos a hallar un secreto para entenderos tan bien, ¿existe alguna receta?Crear siempre que podemos, e intentar no aburrirnos sonando igual disco tras disco. De todos modos, ayuda el hecho de que nunca hemos sentido ningún tipo de presión en lo que hacíamos. Nunca hemos sido una banda mainstream o masiva. El público nos ha ido descubriendo poco a poco a través de diversos medios. No existe, por decirlo de alguna forma, un tipo de contrato con nuestra audiencia, porque es bastante reducida. Me gusta pensar que éste es el secreto para seguir haciendo lo que nos apetece diez años más tarde.

Hace unos meses publicasteis “Best Of 00-10”, un recopilatorio en el que dejabais constancia de vuestros mayores éxitos hasta la fecha. ¿Lo habéis lanzado para rendir cuentas con vuestro pasado o bien para abrir una nueva etapa en breve?Lo más lógico era hacerlo ahora, coincidiendo con el aniversario. Es un buen momento para recordar todo lo hecho, aunque en nuestro nuevo álbum, “Gravity The Seducer”, mostramos una nueva cara de nuestra música.

¿Cómo definirías ese nuevo estilo? “White Elephant” , por ejemplo, nos parece lo más ensoñador que habéis firmado nunca.Va por esa línea, precisamente. Es música perfecta para dejarse llevar y, ya de paso, establecer un nuevo reto y una imagen diferente de nuestro trabajo.

¿Os trae muchos dolores de cabeza escoger un tracklist perfecto?Solemos grabar más material de la cuenta y siempre es duro desechar canciones. Lo dificultoso, de todos modos, es hacer que los temas trabajen juntos en la mayor medida de lo posible, que exista una correlación entre ellos. En el nuevo próximo disco diría que lo hemos conseguido mejor que nunca, todas las canciones tienen un aire melancólico muy marcado.

Puestos a echar la vista atrás, ¿eres de los típicos que reniegas de algunas de tus canciones con el paso del tiempo?La verdad es que no. Uno de los mayores retos para cualquier artista es saber en qué momento aquello que has creado ya está acabado. Los hay que necesitan seis años para grabar un disco y nunca están conformes con el resultado. Con cada álbum hemos aprendido a no caer en ese agujero negro de la perfección extremista. Ahora, además, existen múltiples herramientas para dar a conocer a la gente de forma inmediata un tema tan pronto como ha sido grabado. Podría decirse que es de lo más útil para conocer en tiempo real cuáles son las primeras reacciones que despiertan tus nuevos temas.

Pido disculpas de antemano por lo tópico de la pregunta, pero, si hurgáis en vuestra memoria, ¿cuáles han sido los mejores y los peores recuerdos que guardáis de estos años?Quedas disculpado. No somos de los que nos alegramos por nuestros grandes hitos ni nada parecido. En mi caso, recuerdo momentos como la primera vez que oí una de nuestras canciones en la radio, o la primera copia recién salida de fábrica que tuve en las manos de nuestro último largo. Me conformo con poca cosa. Probablemente, de lo que guardamos más cariño es de algunos de nuestros conciertos, como la primera vez que aterrizamos en Bogotá o en China. Nos acordamos de cosas de carácter más emocional, no de aquellas veces que actuamos en directo en la televisión o nos dedicaron una crítica excelente. En cuanto a malos episodios, somos un grupo bastante optimista. Cuando algo nos ha jodido o nos ha salido mal, lo que hacemos es olvidarlo lo más rápido posible y pasar página.

Al principio de vuestra historia, los conciertos os traían de cabeza…Cuando empezamos no teníamos ninguna pretensión de actuar en directo, sino únicamente de trabajar en el estudio. Hasta que no salió a la calle nuestro segundo álbum no nos dimos cuenta de que había un público interesado en vernos en países como Estados Unidos. En ese punto fue cuando obligatoriamente nos tuvimos que plantear la idea de hacer directos. También influyó el hecho de que hasta “Light & Magic” (2002) no funcionábamos como una banda a tiempo completo, ya que cada uno compaginaba los ensayos con otros trabajos propios. Llegados a ese momento en el que nos volcamos en la música, irremediablemente, nos profesionalizamos sabiendo que debíamos girar por el mundo nos gustase o no.

También os caracterizasteis por renegar de las escena electroclash que floreció cuando, precisamente, debutasteis hace diez años.El problema era que no nos sentíamos participes de ella. Nació con la perspectiva de ser un simple festival en Nueva York y después se creó, de forma postiza, una escena a su alrededor. En aquel momento nos cabreaba que nos metieran esa etiqueta. Nadie se ponía de acuerdo acerca de lo que realmente era y siempre nos colocaban ese sambenito en cualquiera de nuestras primeras entrevistas. Recuerdo un estúpido artículo en NME que decía algo así como que éramos el futuro del electroclash. Me cansaba enormemente de leer ese tipo de cosas. Y, además, dudo de que en aquel tiempo la gente tuviera que rebuscar en la sección electroclash de las tiendas para encontrar uno de nuestros discos. Fue del todo hilarante. Ahora, viéndolo con perspectiva, tengo que decir que tuvo cosas positivas el poco tiempo que duró. Entre lo más significativo, que en pequeñas ciudades y circuitos en los que no pasaba absolutamente nada hasta entonces, se crearon fiestas y clubs dedicados al pop electrónico.

Aunque hace un rato decías que Ladytron es un grupo que no llega al gran público, resulta que colaborasteis en el “Bionic” de Christina Aguilera, y eso puede parece una contradicción. ¿Qué ocurrió al final? De tres temas que le pusisteis en bandeja, sólo aparecieron dos, y encima relegados a la edición especial.La culpa de lo que pasó no fue nuestra, sino de los productores que llevaron las riendas del disco. Sin ir más lejos, el trabajo que hicieron Goldfrapp con ella nunca ha salido a la luz. Tuvimos una gran disposición y fue realmente fantástico trabajar con Christina. Pero una vez acabamos el trabajo en el estudio, todo lo que vino después se escapaba de nuestras manos. Supongo que hubo una serie de decisiones comerciales conservadoras detrás según las cuales se decidió que podía arriesgarse más de lo debido a la hora de publicar el disco.

“Gravity The Seducer”

“The Best Of 00-10”

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