Entrevistas

Kindness: “No necesito una cuenta de Twitter para explicar lo que he desayunado o para quejarme de mi vida”

Hablamos con Adam Bainbridge, el hombre detrás de uno de los proyectos dance-pop más prometedores de la actualidad

Kindness es el proyecto de Adam Bainbrige, uno de esos agentes libres del pop que operan entre la música de baile y el post-punk. Antes de actuar en San Miguel Primavera Sound, hablamos con él sobre artes visuales, YouTube y un montón de cosas más.

Kindness es el nombre bajo el que se esconde Adam Bainbrige, y con él se pasea ufano por la final línea que distingue al pop elegante bañado en funk. Aunque esa elegancia no es completa: en directo la cambia por unas actuaciones gloriosamente caóticas. Su alter ego en internet es deliberadamente críptico –si entras en su biografía de Last FM, por ejemplo, lo único que leerás es la mención “Be Kind” [sé amable]–, y simultáneamente se muestra decididamente frontal en su estética visual; sólo hay que ver la portada de su reciente debut, World, You Need A Change Of Mind (Female Energy, 2012), que no deja de ser un retrato suyo de frente, con la cabeza bien erguida. Su vídeo para la canción “House”, dirigido por él mismo, ofrece una deconstrucción seca de la música pop, pero se cierra con unos pasos de baile jubilosos hacia el final del tema en cuestión. Sin ningún tipo de ironía, Bainbridge apunta la posibilidad de un camino secundario dentro de la industria musical, de la que se está convirtiendo en una parte importante a marchas forzadas.

Entrevistamos a Bainbridge mientras espera a la llamada para embarcar en un avión en dirección a Nueva York. Se le nota impaciente. Mientras va respondiendo las preguntas desde la puerta de embarque, me advierte de que puede recibir el aviso para el control de pasaportes en cualquier momento. Pero cuando se produce el aviso –lo sé porque se escucha un aumento de movimiento en el fondo de la conversación– me asegura que “podemos seguir forzando un rato más”, tras reflexionar que “si me dicen que siga adelante puedo seguir hablando por teléfono hasta llegar al avión, ¿verdad?” Tengo tiempo, pues, para preguntar una última cuestión, a la que me responde que debería mudarme a Barcelona –donde estará tocando, precisamente, esta miércoles, en la fiesta inaugural de San Miguel Primavera Sound, en la sala Apolo–, antes de tomar su asiento. Lo que me hace pensar en una metáfora trilladísima: Kindness puede irse tan lejos como pueda, pero siempre quiere llevarte consigo.

"Cuando tocamos en directo nos manifestamos como las personas que somos en realidad, atolondradas, caóticas y de comportamiento algo estúpido. ¿Cómo quieres mostrarte y quedar para la eternidad? Esa es la cuestión"

Eres un artista que trabaja en solitario, pero tu nombre denota el de un grupo. ¿Fue una decisión muy meditada?

Creo que sí. En primer lugar, me parece que el nombre Adam Bainbridge da la impresión de que tendría que estar escribiendo discos de folk pastoral y cantando acerca de los mirlos, así que tomé la decisión de adoptar un nombre más ambiguo. Además, supongo que un nombre abstracto intenta representar algo, mientras que nombre real… no representa nada. Al llamarme ‘amabilidad’ me pareció que era una manera de decir que intentaba alejarme de la idea que se espera de la gente joven de mi edad, sobre mi generación en este momento de la historia. Es una especie de contradicción. Es un concepto con el que no mucha gente querría asociarse a día de hoy, si es que esta idea tiene algún sentido.

Imagino que tienes músicos adicionales que te acompañan en los directos. ¿Modifica eso mucho el sonido en el que has estado trabajando a solas?

Es bastante diferente, sí. Suena mucho más orgánico que en el disco. El álbum fue como una carta de amor, pero también consistía en experimentar con las posibilidades que me permitía un estudio de grabación. Cuanto más nos esforzamos en recrear ese sonido en directo, más suena a gente intentando tocar canciones, en vez de conseguir arreglar las canciones para que suenen como eran al principio. Son dos cosas distintas.

Tus conciertos parecen de naturaleza caótica, en el mejor sentido de la palabra. ¿Intentas crear un diálogo entre el directo y el sonido pregrabado?

Sí, eso parece. Me gusta la idea de tener un punto de partida que sea muy preciso y muy elegante, y que sea como un propósito de dejar un legado para la historia. Por otra parte, cuando tocamos en directo nos manifestamos como las personas que somos en realidad, atolondradas, caóticas y de comportamiento algo estúpido. ¿Cómo quieres mostrarte y quedar para la eternidad? Esa es la cuestión. Así que actuamos en el escenario como lo haríamos en la vida real, y por tanto así es el show.

Tu relación con internet es bastante infrecuente. Aunque te has beneficiado claramente de la exposición pública que permite el medio, a la vez has sido muy reticente a la hora de usarlo hasta hace muy poco, permaneciendo relativamente anónimo. ¿Lo quisiste hacer así desde el principio, y si es cierto, por qué?

Sí. Creo que hay una serie de cosas que se esperan de ti, y que a la vez son muy innecesarias, en el desarrollo de la carrera de cualquier músico joven de hoy. Y me parece que no tendría que haber ningún problema ni perjuicio en rechazar hacer cualquiera de esas cosas. Yo soy partidario de la comunicación directa: hay una dirección de email en mi página de Myspace y todavía funciona, siempre ha funcionado. Así que no tengo necesidad de una cuenta de Twitter para explicar al minuto lo que estoy desayunando, o los planes de gira que tengo, ¿sabes?, o para quejarme sobre mi vida. Me parece totalmente innecesario. Lo que prefiero es comunicarme a través de los conciertos y de la música.

Pero últimamente parece como si hubiera habido un cambio en esa actitud. En el vídeo de “House”, más específicamente hablando, tú eres el foco de la acción. ¿Qué propició ese giro?

No te sabría decir. Me sorprendió que ese tipo de comunicación honesta no se sintiera igual con los vídeos de “Cyan” y “Gee Up”, porque para mí también son representaciones directas de quién soy y de qué va el proyecto. Un vídeo es simple diversión y el otro es un ejercicio conceptual, muy árido, que consiste en representar la letra de la canción. Y ambos son, ya sabes, representativos del proyecto. No lo sé. Tiene que ver con esta cosa de que te pregunten cómo imaginas que la gente te percibe desde fuera, y si te digo la verdad no tengo ni idea.

Sueles dirigir los vídeos para tus propios temas. ¿Era algo que siempre habías querido hacer?

Uhm… No exactamente, pero se me ofreció la oportunidad y dije que sí. La gente con la que he trabajado han apreciado mucho el nivel de implicación que he mostrado, y les pareció apropiado hacerlo así, más que explicarle detalladamente a alguien lo que había que hacer.

Imagino que tienes bagaje en Artes Visuales, pues Kindness es un proyecto que, en conjunto, admite esa ramificación. ¿Es la mezcla de diferentes artes algo que tengas previsto hacer en el futuro?

Fue algo más bien accidental. Yo tenía un deseo muy profundo de representar mi música de la mejor manera posible. Y si eso significaba tener que hacerlo todo yo mismo, pues que fuera así. Consideraba que hacer cosas como tomar yo mismo las fotografías iban a tener una gran resonancia emocional. Si venían de mí sería mejor que utilizar cualquier imagen al azar o no sé qué. Tenía que estar relacionado a nivel personal, eso era lo importante, ¿sabes? Hay muchos artistas en el mundo mejores que yo. Lo único que intento es estar en contacto con todo lo que se haya hecho y tenga que ver con el disco.

"Como el disco es un autorretrato, la portada también tenía que serlo"

Parece como si te tomaras las portadas muy en serio.

Creo que todos los músicos buscan la manera de complementar sus discos de manera visual. Te empleas a fondo para hacer un disco, te vacías en el gasto de tiempo y energía y todo eso, y entonces viene alguien y te dice, ‘oye, ¿y cómo vamos a representar todo esto de manera visual?’, cuando no habías tenido tiempo de pensar sobre ello, o volver a pensarlo un poco mejor. Creo que es por eso por lo que me acabó saliendo algo tan directo y, ya sabes, casi repelente, como plantar mi cara en la portada. Pensé: bueno, ¿qué es lo más honesto y directo que puedo hacer para representar el disco que he hecho? Como el disco es un autorretrato, la portada también tenía que serlo. Te puedes tirar cinco años para hacer un disco, y lo cruda realidad es que su expresión oficial, lo primero que va a percibir la gente, es la portada. La van a ver antes incluso de escucharlo, así que es algo importantísimo, aunque no tendría que serlo tanto. Como digo, hay que encontrar la manera de representar el disco que has hecho de una manera que parezca la apropiada.

Así que las Artes Visuales es algo que citarías como influencia, ¿no?

Sí, sin duda. Todo lo que nos vamos encontrando, en cualquier momento, es una influencia, y las Artes Visuales me han influenciado tanto como la música. Casi todo lo que he visto en el pop últimamente tiene un elemento visual muy poderoso. De hecho, creo que siempre ha sido así. Son dos aspectos que van muy unidos.

Sobre tus influencias musicales, parece ser que la mezcla es muy ecléctica. ¿Qué escuchabas de niño y qué es lo que más te está marcando ahora mismo?

No sabría decirte, creo que mis influencias principales son cosas que he escuchado hace poco, y no tanto lo que escuchaba de niño. Mis padres me animaban a escuchar muchas cosas, tenían una idea muy abierta de la música. Éramos una familia multirracial en Peterborough. Mi madre vino de Sudáfrica y se trajo con ella todos aquellos discos de liberación y Miles Davis. Mi padre era del norte de Inglaterra, de Newcastle, y tenía un montón de cintas de música alternativa. También escuchaba mucha música negra, para ser alguien del norte. Pero como digo, mis influencias están en cosas que descubro ahora. Le tengo que dar mucha importancia a YouTube, gracias a él puedes tener acceso a cualquier disco importante que se haya hecho. ¡Soy un freak de YouTube!

En referencia a tu proceso de escritura de canciones, ¿primero te viene la melodía y la estructura tradicional de canción, o puede nacer todo a partir de una imagen que te lleva a una composición?

Depende. Tuve una experiencia muy divertida hace poco, mientras estaba grabado. Fui a una retrospectiva de Basquiat en el Museum Of Modern Art, era una exposición muy bien comisariada. De regreso me fui al estudio y escribí una canción en 15 minutos. Pero a nadie le gusta. Quizá porque nadie ha tenido esa misma referencia visual. Piensan que es una canción horrible que suena como “ When I’m Sixty-Four”, de Paul McCartney.

Aunque creciste en Peterborough, has pasado gran parte de tu vida viviendo en Berlín y Londres. ¿En qué sentido, si es que hay alguno, crees que la geografía ha afectado tu trabajo?

En el sentido de que me ha dado la habilidad de escribir música. Eso está muy relacionado con Berlín, allí te dan la libertad para emplearte a ser creativo a tiempo completo. También la capacidad de cambiar de lugar cuando estás frustrado o te has atascado en una cierta rutina. No necesitas tener muy dinero, todo lo que necesitas es amigos comprensivos y un lugar en el que estar. ¡De vez en cuando hay que irse de Londres!

Yo estoy planteándome dejar Londres pronto…

¡Deberías irte a vivir a Barcelona!

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