Entrevistas

Junior Boys

Entrevista

Junior Boys

Foto: Joe Dilworth

La vida es rara. Tiene cosas inesperadas, divertidas. Tiene curvas y colores. Aquella estaba siendo una mañana especialmente coñazo, con alguna que otra deriva existencial (o algo así) cuando me llaman, sorpresa: “¿Podrías entrevistar hoy a Junior Boys?”, me preguntan. Ni lo dudo. Escucho sus discos sin parar. Y su último disco, “Begone Dull Care” (a la venta el 11 de mayo) es una maravilla. Al rato, escucho la voz amable de Jeremy Greenspan, mitad del dúo canadiense desde Londres. Apenas veinte minutos de conversación, algo caótica, un poco impresionista, divertida. Como su propio disco, pienso. Para empezar es obligado hablar de un cortometraje, el homónimo “Begone Dull Care”, dirigido por el cineasta experimental canadiense Norman McClaren en 1949. Una pequeña genialidad de animación que, en poco más de siete minutos, plantea una especie de impresionismo en movimiento; una abstracción libre, hermosa, llena de colores que, como el disco de los canadienses, deja con un muy buen humor tras su visionado. Un trabajo que ha inspirado este nuevo, estupendo disco.

“Me gusta mucho ese corto, desde siempre. Y el trabajo del director. Preparando el nuevo material, nos dimos cuenta de que tenía bastante que ver con lo que nosotros hacemos. Por ejemplo, todo en ese corto, como todo en nuestro disco es muy, muy barato. Queríamos hacer en música cosas parecidas a lo que hace ese cortometraje con las imágenes. Algo muy libre, sin estar demasiado pensado, que iba inventándose casi sobre la marcha. Ha sido el motor creativo del disco y me gusta reconocerlo”.

Con tan sólo tres discos, Junior Boys han conseguido crear un sonido propio. Esa especie de electrónica melancólica, urbana, como un paisaje nocturno lleno de luces, lleno de alegrías, de sorpresas. Jeremy, modesto, achaca parte de ese sonido tan personal a sus queridas limitaciones presupuestarias.

“Bueno, nosotros no hacemos discos caros, ya sabes. Y a mí me gustan las limitaciones. Y, bueno, como tenemos nuestro propio sonido, o eso creo, siempre tenemos claro cómo queremos sonar. Por eso tenemos ese sonido, porque sabemos claramente a qué queremos sonar. Tenemos nuestra instrumentación muy definida, pero también están esas maravillosas limitaciones, casi siempre de dinero…”. Y sonríe al otro lado del teléfono.

Con limitaciones o sin ellas, Junior Boys han grabado, sin duda, su mejor disco. Algo más alegre, más luminoso que los anteriores, y cuya complejidad disimulada de pop electrónico obliga a varias escuchas. Desde el estupendo arranque, con la compleja “Parallel Lines”, hasta su cierre con la reflexiva, emocionante “What´s Is For” “Begone Dull Care” es, claramente, un disco especial. Contiene, además, la que puede ser mejor canción de su discografía “Dull To Pause”, cuyo optimismo sin complejos, cuya belleza, parece salida directamente de otro mundo.

“Las canciones pasan por muchas cosas, por muchísimos estados. Es como si nunca estuvieran terminadas. De hecho, creo que las terminamos porque en algún momento hay que hacerlo, porque si no no grabaríamos nunca. “Parallel Lines”, por ejemplo, la terminamos en el último momento. Yo estaba con la letra y casi la improvisé “.

Cuesta, además, rastrear las influencias de este disco, al margen de las cinematográficas. Y Jeremy no suelta prenda. Le consigo sonsacar un nombre.

“Bueno, ahora estoy más interesado en otras músicas. No queríamos que sonara a nada muy concreto, aunque puedo decirte que escuchaba mucho a Steely Dan, por ejemplo. Cosas del pop de los ochenta muy sofisticado, como de estudio, además, de cosas de funk y soul”.

Disco profundamente optimista, que se empeña en contradecir (y, magia, lo consigue) el periodo oscuro por el que pasa la humanidad ( “Tienes razón. Y la verdad es que nos gusta que se note que es un disco más alegre. Hemos intentado, nos hemos empeñado en que sea un disco más calido. En estos días que parece que la música triste, o fría, o desapasionada es más popular, o es más cool, nosotros hemos querido hacer un disco más cercano, más optimista incluso. En realidad todo viene de los colores del cortometraje de McClaren y de la fuerza y entusiasmo que transmite”), la tercera entrega larga de Junior Boys ha pasado, en palabras de Jeremy, por un largo, interminable proceso. Han tenido que sacar fuerzas de todos lados, energías para poder terminarlo. Han grabado, escrito su disco más como artistas en un taller que como músicos.

“No solemos hacer demos. Nunca vamos con canciones hechas antes de grabar. Las grabamos mientras las escribimos. Y al revés. (Sonríe). En eso no somos como otras bandas. Así que, bueno, eso quizá haga que nos guste deformar un poco las canciones, discutirlas más”.

Y ha sido tal el proceso que, con honestidad, desconfían un poco de su propio directo.

“Me gusta el directo pero, bueno, es que no creo que el directo pueda realmente captar lo que hacemos en disco. Es un poco artificial. No lo paso mal ni nada por el estilo, es divertido pero… No sé, La verdad es que queremos que el directo guste, y lo pensamos mucho y trabajamos mucho… Pero, bueno, no sé… De todos modos, le vamos dando más peso a la banda, intentamos cambiar las canciones”.

Quizá la explicación más clara para este complicado proceso ha sido la mudanza de Matt, la otra parte de Junior Boys, a Berlín. El disco, por lo tanto, se ha grabado a caballo de Canadá y Alemania, sin apenas tiempo para descansar en los aviones y los aeropuertos.

“Bueno, tuve que ir a Berlín un par de veces, y él tuvo que venir a Canadá. Y fue difícil, claro. Quizá muchas de las dificultades vienen por eso. Aunque, como te he dicho, no ha cambiado mucho la forma de componer, ya que no hacemos demos y entramos en el estudio a escribir. De todos modos, en Canadá habríamos hecho dos discos en lugar de uno en el tiempo que hemos usado. No podemos concentrarnos en los aviones, en todo el ajetreo. Necesitamos mucha energía para cada canción. Nunca habíamos tardado tanto en grabar un disco”.

Se acaba el tiempo. Mientras nos despedimos charlamos un poco de cine. Jeremy me asegura que, sin ser una influencia consciente, ha visto muchos capítulos de la serie “Colombo” durante la grabación. Yo no puedo evitar sonreír. Le digo que estoy escribiendo un guión estos días y que escuchaba mucho su disco. Con curiosidad, me pregunta por el género. “Ciencia Ficción”, le contesto. Me pregunta por mis películas favoritas del género. Ambos coincidimos en “Solaris” de Tarkovsky. Le cuento mis fascinación por “Cloverfield” y él me habla de “La Serpiente Voladora”. Me dice que alguien en Toronto le ha hablado muy bien del cine de género español. Sonrío ligeramente. Y tiene que despedirse. Le esperan más entrevistas en Londres. Al colgar el teléfono me siento claramente mejor. Y me doy cuenta de que hice bien. Y de que a veces charlar con el tipo amable que ha grabado un disco tan bueno como “Begone Dull Care” sólo podía ser para bien. Lástima que se hayan quedado tantas preguntas en el tintero. Intentaré (intentad) encontrar las respuestas en las ocho canciones de esa pequeña obra maestra de juguete. Os alegrará más de una mañana.

“Begone Dull Care” sale a la venta el 11 de mayo

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar