Entrevistas

Julia Holter: “No creo que tener un útero sea la razón por la que yo y otras mujeres escribimos melodías etéreas”

Una de las autoras contendientes al puesto de mejor álbum de 2012 llega a España de gira y nos desgrana las claves de su resplandeciente “Ekstasis”

Días antes de su estreno en directo en España, hablamos con Julia Holter –cuyo “Ekstasis” ocupa uno de los puestos más altos de lo mejor del año, por ahora– para conocer más sobre su proceso creativo. Dejemos que hable.

Editados con tan solo unos pocos meses de separación, Tragedy y Ekstasis forman parte de un único impulso creativo. Por eso lo más útil es hablar sobre los dos a la vez, o al menos tener presente ambos aún si nos estamos centrando en uno de ellos, pues la escucha de uno siempre está influenciada por el recuerdo del otro. Aunque “Ekstasis” está más orientado al pop y “Tragedy” es más experimental, podemos encontrarnos con más elementos experimentales en el primero y pop en el segundo de los que las primeras escuchas pueden sugerir. Es como si uno fuese el reverso del otro, y por este motivo entre otros suponen una de las propuestas sonoras más interesantes, sólidas y atractivas publicadas recientemente, además de reforzar a la arruinada California como uno de los focos de creatividad más interesantes de los últimos años, si consideramos que la música de Julia Holter tiene muchos puntos en común con la de Ariel Pink y John Maus. Nota a tener muy en cuenta: los tres fueron alumnos del California Institute of the Arts. Otra nota también a tener muy en cuenta: este fin de semana la tenemos en directo por España en tres fechas de su Summer Tour: Barcelona el viernes 22 (sala Sidecar), Madrid el sábado 23 (Café Teatro, dentro del programa del Día de la Música, y en Vigo el domingo 24, en el festival Sinsal).

"Espero no controlar mi música nunca, pero sí que le doy forma"

A pesar de ser en buena medida discos complementarios, la mayor diferencia, según la propia Holter es “ que ‘Ekstasis’ es una colección de canciones mientras que ‘Tragedy’ es casi como una única pista en mi cabeza, un proyecto continuo. Los escribí al mismo tiempo, creo que usé un programa que no es muy bueno para empezar “Tragedy”, que se llama Audacity, pero la mayoría de las canciones las acabé pasando a Logic”. Quizás la mayor cercanía de “Ekstasis” a estructuras pop fácilmente reconocibles ha facilitado su rápida asimilación por parte de un público más amplio, aunque lo cierto es que parte del encanto de sus dos discos parece derivarse de la tensión variable entre controlar y liberar el control que Holter ejerce sobre su propia música, y de la que surgen los momentos más interesantes en ambos discos, aunque ella puntualiza lo siguiente: “ Espero no controlar mi música nunca, pero sí que le doy forma. Entiendo la idea de liberar el poder como una liberación de energía –un proceso exotérmico– que es lo que debería ocurrir, sin importar si se trata de una pieza compuesta en su totalidad o una improvisación. Espero que incluso si estuviese planeada habría un proceso exotérmico, el cual no requeriría liberar energía extra, sino que estallaría. Hay muchos momentos que no son de esta manera –es lo que implica darle forma, creo–, pero la idea principal es que no hago una distinción enorme entre mis cosas más libres y mis canciones más cortas”.

Quizás porque no establece esta distinción, lo más valioso de este disco es cómo Julia Holter juega continuamente con la estructura clásica de un tema pop, haciendo que la escucha resulte imprevisible, como si una canción de pop fuese en sus manos algo elástico en el que una melodía se ve interrumpida por líneas de fuga improvisadas de modo que en ocasiones resulta difícil determinar cuánto de composición y cuánto de improvisación ha habido en el proceso. En realidad, parece como si Holter manejase con igual habilidad pop y experimentación, sin distinguir fronteras entre ambas, combinando elementos en sus composiciones de manera fluida, sin que en absoluto se distinga la frontera entre una y otra. La experimentación es, en su caso, “ la esencia, totalmente vital”. Ella misma niega que su intención al empezar a componer sea que el resultado tenga una forma más o menos parecida a una canción de pop. “ No pienso en esto de ese modo, de lo contrario, dejaría de hacer música. No puedo tomar decisiones precipitadas sobre la forma de hacer canciones. Definirlo de esa manera tan determinada es lo que lo mataría para mí”. En cuanto a el proceso de composición, dice que “siempre depende, recientemente me he dado cuenta de que toco al piano, escribiendo armonías espontáneamente combinándolas con melodías cantadas”.

En lo que llevamos de 2012, un buen puñado de los mejores discos está siendo firmados por mujeres. Holter sostiene que, conscientemente, no está proyectando su género en su música, y en cuanto a posibles puntos de conexión entre su sonido y el de otras artistas contemporáneas femeninas, dice no estar segura de que los haya: “ Supongo que en cierto modo sí, las mujeres comparten ‘ciertas’ cosas en común, pero para mí es difícil decir si, porque tengo un útero y una amiga mía también lo tiene, entonces a las dos nos gusta cantar melodías vocales etéreas. Quiero decir que no es que compartamos un gen, al menos no hasta donde yo sé. En cualquier caso, me interesan estas cuestiones aunque sea simplemente porque hay muchas mujeres haciendo música ahora mismo, y mis motivos para que me interese tanto tienen que ver con la idea de Virginia Woolf según la cual la voz de las escritoras femeninas tiene que ser tan oída como la de los hombres porque su perspectiva es diferente, y una nueva perspectiva es una contribución al mundo. O eso es lo que yo interpreto a partir de lo que ella escribe en ‘Una Habitación Propia’. Parece muy obvio y, sí, es fundamental, pero también muy profundo, creo.

Otros aspectos mencionados con frecuencia a la hora de hablar de su música son su contexto académico y la influencia de California. Sobre el primero, Holter reconoce que se sentía frustrada trabajando en ese contexto, “ Solía estarlo, pero ya no estoy metida”. Es fácil comprender su frustración, si atendemos a la libertad con la que su música trasciende límites entre el pop y la música experimental y académica. Aún así, ante la pregunta de cómo su contexto académico influye en la música que hace ahora, responde lo siguiente: “ No lo sé, creo que soy muy decidida en cuanto a que una canción tenga una forma, esa es una decisión realmente subjetiva, pero me doy cuenta de que trabajo duramente en algo solamente si tengo un sentido de que estoy yendo a alguna parte.” Sobre California, ella admite que no sabe exactamente cómo influye en su música, aunque también reconoce que “definitivamente lo ha hecho. La propia geografía de Los Ángeles es una locura: hay montañas, playas, desiertos, ciudades, etc. Así que es inspiradora y nunca me aburre”. Debido a la presencia en su música con elementos sonoros de influencia oriental cabe preguntarse si hay un elemento espiritual en lo que hace, a lo que Holter contesta con un escueto “no estoy segura”, que mantiene el misterio, quizás para bien, pues evita caer en el new age de otros músicos con un discurso espiritual entre el candor y el pastiche.

También hay que destacar cómo combina instrumentos tradicionales con técnicas de producción por ordenador. “Pienso que todas las herramientas empleadas para hacer música son tecnología, así que [la tecnología tiene] un papel muy importante. Pero si solamente te refieres a equipamiento electrónico, entonces sí que uso un ordenador para grabar y uso un teclado electrónico para actuar. Uso mucha tecnología, pero no en la misma manera en que muchos usan samples y cosas así (aunque insisto en que para mí, la tecnología es tecnología, y un piano es tecnología)”. Aún así, al escuchar tanto “Tragedy” como “Ekstasis”, parece evidente que se ha empleado una cantidad considerable de tiempo montando, produciendo y mezclando estos discos. Holter confirma que este proceso le ha llevado “muchísimo” tiempo, aunque su intención es “que en el futuro trabajaré más con otra gente para que sea un proceso menos largo”.

Quizás por las limitaciones tecnológicas, o porque Julia Holter ha controlado todo el proceso de grabación y producción del disco, e incluso por sus conexiones con gente como Ariel Pink, John Maus o Nite Jewel, resulta inevitable preguntarle por qué cree que hay parte de su público que encuentra especialmente atractivas las cualidades lo-fi de su música. “Creo que les atrae la intimidad de estas grabaciones, pero también creo que tiene que ver con la propia música que hacemos, no con el proceso de grabación. Todos nosotros estamos interesados en las melodías y acordes que queremos escuchar y nos mantenemos firmemente fieles a eso. Es todo lo que puedo decir al respecto”. Sin embargo, en cuanto a si Holter usa las características sonoras del lo-fi como parte de su sonido, responde con un categórico “no”, y al igual que muchos de sus compañeros de generación, explica que si su música no tiene una producción más profesional, no es porque no quiera: “Me gustaría que en mis próximas grabaciones me ayudase un ingeniero o alguien que me ayude con cosas que no puedo hacer por mí misma. En muchos aspectos, para mi lo importante no es la alta fidelidad en sí, sino el hecho de que habrá algo más de trabajo en equipo, de modo que yo no lo tenga que hacer todo”.

Junto a sus dos álbumes, el tercer vértice que nos ayuda a definir la personalidad musical de Julia Holter es su audaz mixtape para la revista online Fact, compuesta básicamente a partir de grabaciones de campo, y en el que la californiana se sumerge con más determinación que nunca en el lado más experimental de su música: “Quería hacer una mezcla de lo que escucho todos los días, sonidos que me encanta escuchar a diario. No sé mucho sobre la música más reciente o underground, así que pensé que los sonidos que escucho a diario son mejores que hacer otra mixtape más de música”. Como era de esperar, lo que más le interesa de las grabaciones de campo es “que no tienes control sobre lo que está ocurriendo hasta que le das al botón de stop”, lo que refuerza el componente libre de su música.

Teniendo en cuenta el peso de la experimentación y de la improvisación en sus grabaciones, sin perder de vista el pop, con frecuencia se etiqueta su música con la palabra arty. “No pienso en ello demasiado, creo que es mejor dejar que la gente me etiquete si quieren (porque creo que todo el mundo categoriza cosas no familiares en sus cabezas al principio) y no pensar sobre eso”. De hecho, el mayor triunfo de su música reside precisamente en la flexibilidad con que se mueve entre distintas maneras de componer y hacer música sin que en ningún momento resulte forzado, cristalizando en “Ekstasis”, uno de los más claros candidatos a disco del año.

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