Entrevistas

Johnny Jewel: “De pequeño tenía que escuchar la música a escondidas porque mi familia era extremadamente religiosa y no lo veían bien”

El artista de referencia del sello Italians Do It Better recalará en el próximo Sónar para tocar las canciones de Chromatics, y aprovechamos para conocer más sobre sus últimos movimientos

El alma de Glass Candy, Chromatics, Desire y Symmetry, además de artista franquicia de Italians Do It Better, nos habla acerca de sus éxitos cosechados en los últimos años y la atareada agenda que le mantendrá ocupado durante los próximos meses. Próxima parada, Sónar. Y si quieres saber cuándo se editará finalmente el nuevo largo de Glass Candy, sigue leyendo.

Johnny Jewel es un trabajador incansable y, sin duda, uno de los creadores que mayores alegrías han dado al pop sintético en los últimos años. Ya sea el espíritu del sello Italians Do It Better o proyectando su creatividad en sus múltiples proyectos –ya sea Glass Candy, Chromatics, Desire o Symmetry–, Jewel es, ante todo, un ferviente apasionado de su profesión. En 2011 el campanazo del filme “Drive” le puso ante el público mayoritario, ese mismo que en 2007 vivía ajeno al embrionario recopilatorio “After Dark” (en Italians Do It Better) y la magnífica cantera de artistas que ahí se daba cita. Pero si al mutismo de Ryan Gosling le sumamos la buena acogida que “Kill For Love” (Italians Do It Better, 2012) de Chromatics tuvo la pasada temporada, estaba cantado que el dulce caramelo del éxito no se le iba a resistir por más tiempo.

Recientemente acaba de florecer el esperadísimo segundo volumen “After Dark 2” (Italians Do It Better, 2013), le hemos visto en acción en Primavera Sound bajo la máscara de Glass Candy y en escasos días aterrizará nuevamente en Barcelona para iluminar la tarde de Sónar con Chromatics. Por ese motivo hemos querido interrogarle acerca de todos estos aspectos y saber más acerca de ese “Body Work” de Glass Candy que se viene demorando desde hace dos años, o sobre cuál es el proyecto que más alegrías y satisfacciones le está dando en estos momentos. Un genio cuyo legado no ha hecho más que empezar.

Hace un año viniste al Primavera Sound con Chromatics, ahora lo has vuelto a hacer con Glass Candy y, en apenas unos días, te espera tu debut en Sónar. ¡A este paso vas a tener que alquilar un apartamento en Barcelona por estas fechas!

Cierto [Risas]. El público español se está portando estupendamente con nosotros. Glass Candy siempre es mucho más loco y externo, y Chromatics algo más controlado e interno. Es muy curioso comprobar cómo reacciona el público ante una u otra propuesta. El pasado año con Chromatics, cuando tocamos en Primavera Sound ante tantísimo público, fue como una recompensa. Agradezco muchísimo que después de tantos años trabajando en la sombra del estudio haya llegado ese día en que el público te muestra toda su admiración.

No sé si es cierto, pero me han comentado que tu compañera de fatigas en Glass Candy, Ida No, en realidad es extremadamente tímida. Te lo pregunto porque me sorprendió gratamente verla tan desatada en vuestro último concierto.

Ante todo, es una de mis mejores amigas. Ida es muy tímida, sí, la típica persona que habla cuando realmente es necesario. Sin embargo, en el escenario es una joya. No se pone nerviosa cuando la gente le mira, sino todo lo contrario, se cree una superhéroe ahí arriba tomando el control de la situación. Que todo el mundo esté pendiente de ella lo odia en su día a día, salvo en los conciertos. El mejor momento para conocerla es después de cualquier actuación, siempre y cuando haya bebido algo. Entonces sí que habla.

La progresión mediática de Italians Do It Better a nivel internacional ha sido imparable a lo largo de los últimos años. Desconozco si el hecho de que un mayor número de público esté más pendiente de ti que nunca te influye de algún modo. Llámale presión o miedo a no cumplir las expectativas.

El sello sigue siendo el mismo, pero sí influye que más gente esté pendiente de todas tus referencias y proyectos. Parte de la magia de la primera compilación de “After Dark” era que no esperábamos nada de ella. Nadie sabía de qué iba Italians Do It Better ni había escuchado los grupos que lo conforman. A su manera, era un embrión de todo lo que vendría. No podía predecir nada por entonces, solamente me limitaba a mostrar aquello que me gusta y me sigue gustando. No se puede triunfar nunca si uno no es honesto consigo mismo.

"Glass Candy tiene una vertiente más desenfada y festiva, Chromatics trata sobre la muerte y la soledad"

Más allá de la honestidad, ¿no crees que la suerte también es un elemento a tener en cuenta?

Hemos sido afortunados. Sobre todo, porque jamás nos hemos sentido influenciados o presionados por ningún factor exterior. Supongo que esta química ha surgido a raíz de una combinación perfecta entre nuestra percepción de hacer música y los lazos que las canciones han creado con el público. Sería muy estúpido si me quejara de cómo me van las cosas ahora.

Si la primera parte de “After Dark” fue un manifiesto de Italians Do It Better, ¿la reciente segunda entrega que acabáis de editar cómo debería interpretarse? Supongo que escoger el tracklist definitivo fue todo un reto.

El primero puso sobre la mesa lo que somos, y el segundo es una progresión de todo lo que durante estos años hemos estado haciendo. Lo cierto es que ha sido muy difícil escoger el tracklist. Lo que hice fue imaginarme en la cabeza cómo quería que el disco sonara. Cada canción desprende una paleta de colores que va unida por la misma batería, el elemento que unifica todas las piezas. Es como si cada canción complementara a la otra a modo de cadena. “After Dark 2” debe entenderse como un todo más que como un contenedor de canciones. Este era el concepto que queríamos tirar adelante. De muchas de las bandas disponíamos de diez temas y había que seleccionar solamente dos o tres, lo cual es doloroso. No importaba que fuera la mejor canción del lote, sino que aportara algo al resto del tracklist. Siendo sincero, lo único que tenía muy claro desde el principio era que “The Price” de Glass Candy tenía que cerrar el disco.

¿Te trae más quebraderos de cabeza un recopilatorio que un disco de estudio al uso?

Un recopilatorio es más difícil que un disco. Un álbum es como una película, con sus momentos de tensión y otros que dan algo de tregua a la trama. En el caso de las compilaciones yo las comparo con la radio, ya que tienen sus propias reglas y deben mantener controladamente la tensión en todo momento. Lógicamente, cada uno tiene sus favoritas de “After Dark 2”, pero me siento muy orgulloso de haberlo hilado, mezclado y producido absolutamente todo.

Puestos a encontrar un motivo por el que Italians Do It Better y, por consiguiente tu música, ha generado tanto interés en los últimos años se lo debemos a la banda sonora de “Drive”. ¿Te imaginabas tal revuelo?

Nunca lo imaginé porque aquello fue de locos. Fui el primer sorprendido.

¿Cómo se lleva estar en el principal foco de atención y que el público indague en todo tu material previo?

Te sientes extraño, pero para nada asustado. Lo único que cambia es el número de personas que se para a escucharte. Por mi parte, yo sigo siendo el mismo de siempre.

El pasado octubre Chromatics puso música al último desfile de Chanel en París. ¿En este tipo de eventos no te sientes un poco fuera de lugar?

Todo lo que sea un reto es bueno. Y esto lo fue. Fue muy bizarro porque el desfile era a las diez de la mañana y no estamos acostumbrados a tocar a esa hora. El Grand Palais es enorme y tiene una sonoridad que es como una burbuja con diez segundos de delay. Era muy extraño, pese a lo bien que sonaba. No es como tocar en la televisión, en un festival o una sala cualquiera. A falta de un DJ, en el desfile tuvimos que encontrar la forma de que la música sonara constante y coordinada con los movimientos de las modelos. Fue de locos. Un auténtico trabajo de equipo entre Karl Lagerfeld, sus modelos y nosotros.

Cuando estás esbozando un tema, ¿cómo decides si le va mejor a Chromatics, Glass Candy, Desire o Symmetry?

Las letras me guían. Glass Candy tiene una vertiente más desenfada y festiva; Chromatics trata sobre la muerte y la soledad, y Desire habla sobre esas relaciones que mantenemos con nuestra pareja o la familia. Eso es lo que me ayuda a decidir qué canción le va mejor a un proyecto u otro. Symmetry, en cuanto a sonido, es como una mezcla de todo, pero acabo recurriendo a ello cuando quiero hacer una pieza sin letra. Desde el principio ya tengo una idea del camino que quiero tomar. Me sale de forma natural.

"Deseo con todas mis fuerzas acabar el disco porque Glass Candy es mi proyecto favorito. Las letras son preciosas, ya lo comprobareis"

¿Con cuáles de tus proyectos disfrutas más estando de gira?

Sin duda, con Glass Candy. Nunca sé qué canción voy a tocar hasta el último momento, no hay un setlist previo. A veces Ida está tan metida en su papel que se arranca sin avisar con una canción y tengo que seguirla. [Risas] Es igual de divertido que imprevisible porque todo puede ocurrir. En el caso de Chromatics, sobre el escenario, funcionamos como una banda de rock clásica, algo más estudiado y meditado. Por ello me quedo con la espontaneidad de Glass Candy para girar por medio mundo.

Hablando de Glass Candy, ¿cuándo podremos escuchar finalmente “Body Work”, vuestro próximo largo? Desde 2011 viene coleando la noticia de su edición y parece que se ha quedado en stand-by.

Lo sé, hace cosa de dos años que se habla del disco... Espero, si tengo tiempo, tenerlo acabado para otoño. Ya está grabado, pero tengo que mezclarlo tranquilamente. Ahora mismo estoy trabajando en tres bandas sonoras que me están robando muchísimo tiempo. No obstante, deseo con todas mis fuerzas acabar el disco porque Glass Candy es mi proyecto favorito. Las letras son preciosas, ya lo comprobareis.

¿Qué nos puedes avanzar de él? ¿Seguirá la estela de “B/E/A/T/B/O/X” (Italians Do It Better, 2007) o habrá cambios significativos en su sonido?

Sonará más potente y agresivo. A diferencia de “B/E/A/T/B/O/X”, cuya columna vertebral eran los sintetizadores, “Body Work” tendrá bajos y baterías en directo. Los sintetizadores estarán ahí, pero seguirá un poco la línea de “Cherry” [uno de los temas de Chromatics que pueden encontrarse en “After Dark 2”], con esas guitarras y esa línea de bajo tan marcada. Musicalmente también tendrá toques de hip hop, aunque sin necesidad de rapear. No sé, será muy especial. Pop, electro, drama. Una auténtica locura, en el buen sentido.

En escasos días Chromatics recalará en Sónar de día. ¿Planteas del mismo modo un concierto diurno que uno nocturno?

Me siento diferente dependiendo de la hora. No cambiamos el repertorio, pero sí que el público recibe la música de otra forma. Es la primera vez que voy a Sónar, por lo que estoy deseando ver con qué me voy a encontrar. Estamos excitados porque mucha gente que sí que ha estado nos ha comentado que es un festival maravilloso.

¿Qué esperas de este año? Aparte del finiquitar el disco de Glass Candy, claro está.

Pues sí, “Body Work” es mi prioridad, pero antes tengo que terminar las tres bandas sonoras que tengo pendientes. Una de ellas sé que la acabaré a principios de verano, aunque aún me quedarán otras dos. Hasta diciembre no voy a tener tiempo de tomarme un descanso.

¿Cómo aguantas tal volumen de trabajo? Últimamente te estás postulando como uno de los artistas más productivos.

La obsesión y el hecho de amar mi trabajo. Para que te hagas una idea, nada más levantarme ya me pongo a tocar el piano.

¿Desde siempre supiste que te querías dedicar a esto?

Empecé a tocar con 14 años. De pequeño tenía que escuchar la música a escondidas porque mi familia era extremadamente religiosa y no lo veían muy bien, que digamos. Cuando descubrí a Blondie, Gary Numan, New Order y todos aquellos maravillosos artistas en la radio, fue una revelación para mí. Mis padres lo veían como algo satánico, pero todos ellos me descubrieron el camino a seguir.

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