Entrevistas

John Roberts

Sonido transparente

John RobertsHasta la fecha, los maxis del productor americano John Roberts se pueden contar con los dedos de una mano, pero esto no ha sido impedimento para que haya firmado uno de los mejores álbumes de 2010, “Glass Eights”, editado por Dial. Partiendo del sonido clásico del deep house, Roberts añade su particular visión de la música de baile, tan cruda como musical, para dar forma a un álbum redondo. PlayGround estuvo charlado con él sobre el house de Chicago, la vida en Berlín y el significado del número ocho.

John Roberts - Glass Eights

Eres originario de Cleveland, Ohio, una ciudad conocida por la lluvia y su clima nublado. ¿Crees que Cleveland ha influido en tu música, quizá dándole un cierto toque introspectivo?

No estoy seguro del todo de que Cleveland en sí misma haya tenido demasiada influencia en la música que estoy haciendo ahora mismo, ya que hace diez años que no vivo ahí, pero pienso que quizá algunas de las cosas que pasaron en Cleveland, o como resultado de vivir ahí, han tenido una influencia significativa en lo que hago. Solía ir muy a menudo a una tienda de discos llamada Grand Poo-bas a buscar discos o a comprar mixtapes que traían de Chicago. Esa fue mi introducción a la música electrónica. Solía emocionarme mucho cada vez que iba ahí. También escuchaba la radio de forma regular, básicamente la 92.3, que era la cadena de hip hop y R&B en ese momento, y también la WCLV, la cadena de música clásica.

Dices que entraste en contacto con la música electrónica visitando la tienda de discos local y a través de mixtapes de Chicago. ¿En que año era esto? Por otro lado, ¿estabas al corriente de la escena techno de Detroit (Michigan) o incluso de sitios como Minneapolis en esa época? ¿Estabas metido en el techno por entonces?

Empecé a comprar esas cintar alrededor de 1998. Estaba ciertamente al caso de la escena rave que había en Detroit y otras ciudades del Medio Oeste. En esa época iba a todas las fiestas a las que podía en Cleveland, y algunas veces iba hasta Pittsburgh, pero era un poco complicado para mí porque era muy joven y aún no podía conducir. Todas las fiestas a las que fui eran extremadamente diversas. Siempre había varias salas, cada una dedicada a un subgénero de la música electrónica. En ese momento estaba muy fascinado por toda esa cultura. Mucha de esa música era nueva para mí, así que me sentía como si hubiese descubierto un mundo completamente nuevo que había existido durante años sin que yo lo supiera. Te has mudado a Berlín. ¿La ciudad ha tenido impacto en tu música? ¿Te ha hecho cambiar el sonido, tu estado de ánimo en general e incluso la manera en la que afrontas la creación musical? ¿Qué opinión tienes de la vida en Berlín? ¿Es el modo de vida y la cultura muy distinta a Estados Unidos?

Creo que Berlín ha tenido una influencia limitada en lo que trato de hacer porque no me siento parte de ninguna escena de aquí. Algunas veces me gusta ir a ver a algunos DJs a Panoramabar o a Berghain (especialmente los residentes) y, ocasionalmente, voy a pequeñas fiestas disco, pero más allá de eso no estoy realmente metido en la cultura de club de la ciudad. De todos modos, creo que algunas veces lo increíble de Berlín es acabar en una fiesta con música con la que no estoy para nada familiarizado y ver cómo la audiencia reacciona en comparación con los sitios en los que pincho yo.

En cuanto a Alemania, en algunas cosas es radicalmente distinta a Estados Unidos y en otras es exactamente igual. De todos modos, es difícil de decir, ya que Berlín es totalmente anómala en relación con otras ciudades alemanas. Es increíblemente internacional y vive básicamente de la industria del entretenimiento, así que es difícil compararla de una manera realista con cualquiera de las otras ciudades donde he vivido. Puede ser una ciudad alucinante pero, a veces, también totalmente deprimente.

¿Crees que hay demasiados productores de fuera en Berlín y que, a raíz de eso, quizá obtengas menos atención? ¿Piensas que, a un nivel creativo, quizá sería más beneficioso si estuvieras en un sitio que no fuera el centro de la escena?

Definitivamente, hay muchos productores viviendo aquí, pero nunca he sentido que eso me afectara de manera negativa. De hecho, creo que es algo genial. Si necesitas que te presten equipo, tener una segunda opinión, consejo técnico, etc., siempre hay alguien dispuesto a ayudarte. Aunque hay muchos productores, todo el mundo está involucrado en sus propias microescenas y encerrados en sus estudios, así que nunca he sentido ningún tipo de competición negativa o demasiada saturación. Nunca he pensado en Berlín como “el centro de la escena” porque no lo es para nada en mí caso. Me gusta mucho vivir aquí, pero no lo citaría como una influencia inherente.

Uno de los grandes activos de tu álbum es el uso de instrumentos de cuerda y viento “reales”. ¿Crees que es importante que tu música saque a la superficie este tipo de sonidos cálidos? ¿Se ha vuelto la música house demasiado seca, con un sonido demasiado digital?

Me estimulaba mucho usar instrumentación en directo en el álbum. Había estudiado violín y batería de joven, así que fue muy divertido revisitar esos instrumentos y darles uso. En relación a la calidez, diría que me gusta escuchar discos en los que se pueda percibir parte del proceso de grabación, no únicamente el producto final pulido, así que estaba muy abierto a los errores cuando lo grabé todo. Recuerdo leer un artículo cuando salió el primer disco de Devendra Banhart en el que explicaba que lo había grabado en su contestador automático, algo que me pareció genial. No estoy seguro de si eso es verdad o no, y sin duda es un ejemplo extremo, pero creo que está bien tener algo de honestidad en la composición final. Así que creo que ésa es mi mayor reticencia en relación con mucha de la música house y techno contemporánea: puede sonar como si estuviese envasada al vacío. Existen todo estos instrumentos de software VST, y está muy bien que así sea, pero creo que la gente se olvida de que están moldeados a partir de instrumentos reales. Si lo creas todo con el ordenador sin interactuar con el mundo real suena exactamente a eso, y es lo que personalmente intento evitar en la medida de lo posible.

Se podría decir que el techno y el house tienen la intención de sonar como a “música de otro mundo”, o como mínimo alejados de la normalidad del día a día. Al menos, esta fue la manera de pensar que productores como Derrick May y Juan Atkins aplicaron a su trabajo. ¿Es para ti una aproximación válida?

¡Absolutamente! Otro aspecto de tu producción que me encanta es su crudeza, tanto en los ritmos como en los leves ruidos chirriantes que se pueden escuchar en la superficie de varios temas del disco. ¿Es importante para ti que el house tenga esa crudeza, ese sonido tan afilado?

Me alegro de que te guste eso. Para muchos temas del álbum tuve que samplear discos a partir de un plato que tenía una toma de tierra que no funcionaba del todo bien, así que se puede escuchar ese zumbido clásico a partir de un espectro de frecuencias determinadas. Otras veces se nota el uso de una Roland 707 rota que me prestó un amigo y que funciona fatal, y se escuchan gruñidos que decidí dejar en la mezcla final. Como he dicho antes, me parece que está bien dejar constancia en el disco de cómo ha sido el proceso de grabación.

Antes te has referido a tu amor por el hip hop y el house de Chicago en general. ¿Tienes la impresión de que todos esos sonidos se manifiesta de una manera clara en tus producciones, o la influencia se percibe de una manera más sutil, como subrayando el proceso de producción?

No estoy seguro de que pueda responder bien a eso, al menos desde mi perspectiva. Siempre he pensado que lo que creas es, en cierto modo, una suma de todas tus influencias, seas o no seas consciente de ello. Pero es muy difícil explicarlo de una manera clara. Diría que hay influencias como la del house de Chicago, y quizá sea ésta la más obvia de todas. Puedo decir con toda claridad que, cuando trabajo en un track, muchas veces pienso “vale, quiero usar este bombo que suena igual que el mismo bombo de Lil’ Louis en bla bla bla”, o algo así. Si lo planteamos de este modo, entonces sí, sé cuáles son mis influencias.

¿Qué opinas de esta nueva ola de artistas inspirados en Chicago, como la serie Crème Jak, Kink, Neville Watson, el sello Hour House Is Your Rush, JTC, 2AM/FM, Traxx…?

Creo que es muy interesante todo. No estoy siguiendo este sonido muy de cerca, pero lo escucho cuando voy a las tiendas de discos. Siempre me llevo los vinilos de Hour House Is Your Rush para escuchar. Me parece fantástico que productores de Chicago como Tevo Howard estén recibiendo tanta atención por todas partes, y me encantan las reediciones de House Of Trax que está planchando Rush Hour. Suenan muy bien, y está muy bien poder tener acceso a materiales que antes no estaban disponibles, como esa versión inédita de un tema de Jamie Principle que editaron hace un tiempo.

También has mencionado a Traxx, pero creo que debería ir por libre. Es un DJ y un productor fabuloso, un buen ejemplo de alguien que tiene influencias muy fuertes y que las usa para hacer algo totalmente nuevo.

Me da en la nariz, y por favor corrígeme si estoy equivocado, que el pasado musical y la historia son muy importantes para ti. Dada tu relativa juventud, ¿eres de los que emplean un montón de tiempo documentándote y siguiéndole la pista a mucha música antigua?

En lo que se refiere a la historia de la música, siempre he pensado que es importante, en cierto modo, saber qué es lo que se ha estado haciendo para poder construir algo a partir de esos cimientos. Pero, a la vez, creo que es igualmente importante rechazar lo que ya existe. Es decir, que nunca se debería llegar a pensar algo del tipo “vale, ésta es la estructura de una canción rap”, y trabajar sólo a partir de esas coordenadas limitadas. Está bien saber que existen esas fórmulas, pero es mejor usarlas como un punto de referencia, y no como recetas. Intento aprender de la música antigua tanto como puedo, pero esas búsquedas siempre van por rachas. Por ejemplo, un día me puede dar por aprender todo lo que pueda sobre un género determinado, y acto seguido buscar los mejores temas, pero luego los escucho y me doy cuenta de que no todos son increibles, me desengaño un poco y me rindo. Luego, a cabo de un mes o dos, vuelvo a intentarlo de nuevo con el mismo género y encuentro diez discos que quiero tener a toda costa, así que todavía no he encontrado una buena mecánica de investigación. Supongo que sale todo por casualidad. “Glass Eights” me recuerda a aquel deep house de finales de los 90, el de artistas americanos como Chris Gray y Chris Bran (antes de que tuviera éxito con un tema bajo el alias Wamdue Kids), e incluso me podría remontar hasta Larry Heard. ¿Te sientes conectados con esos artistas? ¿Te halaga que se hagan este tipo de comparaciones?

No diría que no a ninguna comparación con Larry Heard, ya que creo que es uno de los mejores productores de los que tengo noticia. A lo largo de los años ha demostrado un altísimo nivel de creatividad, ha desarrollado nuevas ideas y es por eso por lo que mantiene una reputación tan buena. Ha experimentado con varios alias y nunca ha tenido miedo de intentar cosas, y eso para mí es imporante. También me gusta que no todos sus discos sean obras maestras. Muchas veces le escuchas jugando con una idea cuyo resultado no siempre es satisfactorio, aunque en la mayoría de las ocasiones sucede algo increíble. Sobre Chris Gray y Chris Bran, no les conozco tanto, así que me costaría mucho decir algo sobre ellos.

En una de tus últimas entrevistas has dicho que tus álbumes favoritos son aquellos que te llevan de viaje. ¿Crees que hay discos electrónicos que consiguen ese efecto? Y si es así, ¿cuáles serían tus discos “viajeros”? Por otra parte, ¿querías que tu propio disco tuviera también esa sensación de viaje?

Si te soy sincero, no creo que pudiera citar un disco “viajero” puramente electrónico, no creo que haya una persona menos adecuada para responder a esa pregunta que yo. No tengo un conocimiento enciclopédico de la música, por desgracia. Cuando era muy joven, solía escuchar muchísimo el “Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd. Quizá ese disco, o “The Wall”, sea uno de los grandes discos “viajeros” de todos los tiempos. Me gustaba mucho el apartado visual de esos dos discos. “The Wall” iba acompañado de una película, y de “Dark Side Of The Moon” se dice que se puede sincronizar con “El Mago De Oz” (aunque imagino que esa no era la intención original). Una vez fui a ver un espectáculo sobre “Dark Side Of The Moon” con efectos láser sincronizados que no estuvo nada mal. Pero también te podría decir algunos discos de rap; me parece curioso todo el rollo de los interludios y los skits que te van contando una historia. El producto final nunca me vuelve loco, pero como concepto sí que me gusta.

No sabría decir si con mi álbum estaba intentando conseguir algo tan grandioso como una sensación de viaje, pero lo que sí era importante para mí era darle una forma cohesionada y que tuviera, en cierto modo, un arco narrativo. Así que el orden de los temas estaba muy planificado, pero no los puse de esa manera para darle un significado o contar una historia específica. Me interesa más que quien esté escuchando saque sus propias conclusiones en vez de guiarle de una manera fija.

Has mencionado discos de rap que tienen una narrativa implícita. ¿Se te viene alguno en concreto a la cabeza?

El único que se me ocurre ahora es el primero de Kanye West. Los otros en los que pudiera pensar son mucho más incoherentes, pero el de Kanye tiene una narrativa alucinante. Ese disco es un trabajo que está a un nivel superior, de hecho.

Tu disco suena y se siente como un trabajo de profunda introspección. ¿Ha habido alguna experiencia personal que te haya inspirado durante la grabación?

Intenté escribir el álbum como una especie de catarsis a propósito de todo lo que estaba sucediendo en mi vida durante aquel momento. O quizá fuera que simplemente quería dejar constancia de lo que estaba sucediendo. Pero no sé si eso es algo que se pueda percibir. Ese periodo de tu vida, ¿fue bueno o malo? ¿La música para ti era una liberación, te ayudó a superar algún tipo de reto personal?

Sí, sí, totalmente. No me interesa particularmente volver sobre todas aquellas experiencias que me llevaron a hacer el álbum, pero sí que estoy seguro de que el proceso de ponerme manos a la obra tuvo efectos beneficiosos a un nivel personal. Fue muy terapéutico.

En general, ¿crees que la música que parte de una catarsis es la más satisfactoria?

Sí, cuando escuchas música catártica suele ser beneficiosa. Es un alivio saber que hay otra gente por ahí que pasa por tus mismas experiencias. Es un intercambio precioso. Tanto el oyente como el artista pueden beneficiarse mucho de ese intercambio.

Uno de los aspectos de “Glass Eights” que me gustan más es el hecho de que consigue transformar los sonidos tristes en euforia, como si en el fondo lo que corriera por las venas del álbum fuera la felicidad. ¿Es algo que has hecho deliberadamente, o es que tu personalidad es así? ¿Eres de los que basculan entre la tristeza y la alegría y te gusta pasar el tiempo en solitario?

No estoy seguro de si fue algo deliberado, pero sí que es un reflejo directo de mi personalidad. Siempre he estado yendo de la felicidad a la ansiedad. Es posible que todo el mundo, más o menos, se comporte así, no lo sabría decir. Sólo me gusta estar solo cuando sé que tengo la opción de no estar solo si quiero encontrar compañía. Me encierro únicamente en una habitación cuando sé que hay otra persona en la habitación de al lado.

¿Qué significa el título? ¿Eres un numerólogo que cree que ciertos números tienen cualidades especiales?

Me interesan más las interpretaciones ajenas del título que la que yo pueda hacer de él. No soy ninguna clase de numerólogo y no creo que los números tengan ningún tipo de poder. Pero sí que tengo un amigo Chicago que una vez me dijo que las casas que tienen el número ocho en su dirección siempre se venden por una cantidad de dinero mayor que las otras, especialmente en los barrios habitados por chinos (se ve que el ocho es el número de la suerte en la cultura china). Esto no tiene nada que ver con el título del disco, pero me gusta la historia. Siempre me han gustado los números ocho y once, más que nada por la forma que tienen.

Antes has mencionado que tu equipo de grabación es rudimentario. ¿Crees que las ideas y el aroma de la música es más importante para producir que tener un equipo costoso?

Nunca he tenido un equipo caro porque nunca he tenido dinero para poder comprarlo. Cuantas más posibilidades tienes para crear algo, más difícil se te hace la tarea. También creo que si te permites usar un montón de máquinas diferentes corres el riesgo de manchar lo que, de otra manera, podría ser una estética personal muy precisa.

¿Te ha sorprendido la reacción del público hacia el disco y hacia tu música en general? ¿Te preocupa que tu música pueda no ser comprendida?

Estoy muy agradecido por todas las respuestas positivas que he recibido hasta ahora. Muy, muy agradecido. Es increíble que alguien se escuche algo que tú has creado y que se tome la molestia además de escribir sobre ello. En cuanto a lo del aprecio, siempre habrá gente que entienda lo que quieres hacer y gente para la que no tendrá ningún tipo de sentido. Para mí no es ningún problema.

Has remezclado a Superpitcher y a Darkstar. ¿Qué más estás haciendo últimamente?

Me lo estoy pasando muy bien haciendo remixes. Es una buena manera de romper con tu trabajo habitual eso de ponerte a manipular ideas de otro como punto de partida, en vez de hacerlo todo tú de cero. He tenido mucha suerte, además, de que me hayan pedido remixes para unos artistas que, para mí, juegan en otra liga musical. Será excitante ver qué respuesta tienen por parte del público. Creo que es una buena oportunidad para llegar a un público que, si no fuera así, nunca habrían sabido de mi trabajo.

¿Trabajas rápido o eres de los que se toman su tiempo? Dicho de otro modo: ¿eres un perfeccionista?

Trabajo muy lento y soy perfeccionista. He tenido mucha suerte al editar mi disco con Dial, porque nunca me han metido prisa para que lo acabara. Es ahora cuando estoy aprendiendo a trabajar con plazos de entrega.John Roberts - Porcelain

John Roberts - Ever Or Not

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