Entrevistas

“Iría a ver a David Guetta”

Joe Crepúsculo habla sobre los prejuicios y “El Caldero”

Joe Crepúsculo y Joël Iriarte, tanto monta, monta tanto. No se entiende el uno sin el otro. Los dos nombres son parte indisoluble de una misma persona, y sus canciones son equivalentes a su vida. De este modo, y a pesar del universo un tanto freak que ha ido fomentando y que le rodea, todo lo que se refiere Joël acaba por ser de lo más terrenal y hasta tradicional. Para empezar, el sitio escogido para realizar esta entrevista: Els Tres Tombs, en el barrio de Sant Antoni. “Es el bar que me quedaba más cerca de casa, que con este frío tampoco quiero ir muy lejos”, dice tan tranquilo, mientras se quita el abrigo y se queda en camisa (de cuadros). Es mediodía, tal vez la hora de hacer un tapeo rico en grasas para combatir el frente polar que azota la Península Ibérica, pero Joël se pide un zumo de naranja natural –¿estará a dieta? Ni idea, pero luce bastante más delgado que en alguna foto promocional de las que corren por Internet–.

“Echo de menos el paisaje de la Barcelona antigua, cuando la ciudad se podía definir como portuaria e industrial. Ahora quedan pocos bares de verdad como las bodegas de antes. Todo es muy de diseño”, cuenta. Hemos quedado para hablar de “El Caldero” (Mushroom Pillow, 2012), un nuevo LP que parece la superposición de todas las etapas de su carrera, a la vez que prolonga su posición singular en la escena pop española (no sólo es un rara avis, sino que Joe Crepúsculo ha conseguido profesionalizarse con su música, algo nada fácil en los tiempos que corren). De paso, aprovechamos para despejar las dudas que, en su anterior álbum, “Nuevo Ritmo” (Canada, 2011), generaron su coqueteo con la cumbia y otros ritmos latinos. Avanzamos un dato: no se arrepiente de nada.

¿Puede ser que el sonido de “El Caldero” tenga mucho que ver con “Supercrepus” (Producciones Doradas, 2008)?

Sí, “El Caldero” tiene mucho que ver con ese disco; por ejemplo, en la vuelta a la caja de ritmos. Además, también es cierto que es el primer disco que produzco en solitario desde “Supercrepus”.

¿Lo consideras como un paso atrás con respecto a “Nuevo Ritmo”?

Yo me lo tomo cómo una evolución tanto como músico como persona. Siempre aprendes cosas nuevas y obtienes nuevas visiones. Es muy difícil que un artista vuelva atrás, a no ser que te des un golpe en la cabeza. Además, incluyo dos canciones con ritmos latinos.

¿Cómo te sentaron las críticas a ese disco? Tu incursión en la música latina no gustó a cierto sector de tus fans.

Sergio Pérez, de Thelemáticos, y yo estábamos convencidos, dentro de nuestra cabeza chalada, de que aquel disco iba a ser lo más y al final no gustó. Luego lo pensamos y vimos que era normal: si tú le gustas a la gente del pop y el indie, lo más normal es que ese cambio de estilo no guste. Pero bueno, estábamos metidos en una burbuja y nos apeteció hacer eso.

Sergio tuvo un papel muy destacado en “Nuevo Ritmo”. ¿Cuál ha sido su participación en “El Caldero”?

En este disco me apetecía trabajar yo sólo. Además, él estaba liado con otro proyecto, Pegasvs. Me lo he pasado muy bien haciéndolo. Escribía una canción y la dejaba reposar un rato. Luego me volvía a poner o me largaba a dar un paseo…

Y así durante casi un año, ¿no?

Sí, me ha gustado intentar controlarlo todo, desde las letras hasta el sonido. Por ejemplo, quería que las baterías sonaran diferentes: he puesto los platos muy por encima del resto. Quería que el seseo de las voces se mezclara con los crash, con los toms y los open hi-hats. Luego, al final, no se si la gente se da cuenta de todo eso.

Tus letras están bastante centradas en el amor.

Es el gran tema de la música. Intento hablar del amor de una forma muy simple, aunque claro, siempre estás ante el abismo de hacer el ridículo. Si haces lo contrario, pareces pedante. Muchas veces se interpretan de forma irónica y no lo es. O sí. No estoy muy seguro.

¿Hay recados personales en ellas?

No, no tiene por qué. Mira, en “El Caldero” las canciones están escritas desde un punto de vista femenino. No sé si he logrado que se entienda, pero buscaba eso.

Aparte de amor, tus letras son bastante particulares. ¿Aprovechas algo de tus estudios de filosofía en tus canciones?

“Jamás me he puesto a hacer una canción sobre Heidegger, aunque igual debería hacerlo. Lo centraría en ‘Ser Y Tiempo’ [risas]”

No lo había pensado. Jamás me he puesto a hacer una canción sobre Heidegger, aunque igual debería hacerlo. Lo centraría en “Ser Y Tiempo” [risas].

Por cierto, ¿a qué se debe que incluyas una canción en catalán?

No me lo planteé. Tenía la base y empecé a cantar en catalán y así la dejé. A mí me gusta el catalán y de hecho he tardado demasiado en hacer una canción en catalán. No es mi lengua materna, pero tenía ganas de hacerlo. Tampoco quiero que se me malinterprete, no es que me quiera aprovechar del buen momento del pop en catalán.

Hay muchos grupos que, como tú, reivindican referentes musicales que incluyen mucha canción cañí. ¿A qué se debe este revival?

Bueno, yo no reivindico nada, sólo me gusta hacer música y a veces suena más así o menos de otra manera. Ese tipo de música siempre ha estado ahí, en el mainstream. A nivel indie sí que hay grupos como La Estrella de David, La Bien Querida, Junco y Diamante o Tarántula que lo están haciendo de manera más consciente, aunque es cierto que son un círculo muy cercano a mí y tal vez sea sólo la música que nos gusta y nada más.

Hablando de Tarántula, ¿qué pasa con ellos?

Con Tarántula llegó un momento en que tenía muchos conciertos y no podía estar a tope con todo. Decidí no tocar con ellos, pero sí ayudar en la composición.

Empiezas gira en breve. ¿Cómo la preparas?

“En ‘El Caldero’ las canciones están escritas desde un punto de vista femenino. No sé si he logrado que se entienda, pero buscaba eso”

En el directo vamos a volver a estar Sergio con la guitarra y yo. Vamos a buscar un sonido como antaño, buscar la simplicidad. Con “Nuevo Ritmo” nos flipamos con las congas y la percusión y acabamos montando una catedral de samples.

Sergio es tu mano derecha en el escenario desde hace mucho tiempo. ¿Quién sería tu izquierda si pudieses escoger a quien quisieras?

Me gustaría tocar con Kiko Veneno, Luis Eduardo Aute y con Lana del Rey. Hacer un videoclip con ella estaría bien.

Vas a compartir cartel en el FIB con David Guetta. ¿Qué opinas de la polémica de su confirmación?

La gente se tira al cuello por cualquier cosa. Que si Amaral, que si Julieta Venegas… No hay que tener tantos prejuicios. No se si coincido en horario con él, pero iría a verlo. Sí lo traen es porque tiene público, y a quien no le apetezca que se vaya a ver otra cosa. No entiendo ese fanatismo. La música no es así, es una cosa abierta.

Estuviste muy implicado con Producciones Doradas y todo el tema Creative Commons. ¿Cómo ves el cierre de Megaupload y las leyes antipiratería?

Yo del fenómeno internet no tengo nada malo que decir. De hecho, parte de mi éxito se debe a que mis tres primeros discos eran descargables. Creo que ha habido una demonización de todo el tema de las descargas, aunque también entiendo que se debería buscar una solución para que los músicos y las empresas de la música estén en una posición en que no pierdan.

Pese a la piratería y la crisis económica, has logrado vivir de tu música.

Di el salto después del “Supercrepus”. Vivo de los conciertos, pero también haciendo música para publicidad o tocando para otros. Es un conjunto de cosas musicales que me permiten flotar un poco.

¿Tocas cada día?

Intento hacerlo incluso desde antes de vivir de la música. Cuando tenía 19 años o así incluso me apunté a clases de piano. Duré un año. La profesora me decía que tenía demasiadas manías, que todo era malas posturas. Yo no me había apuntado para aprender a sentarme bien, sino a mover los dedos correctamente.

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