Entrevistas

Internet me gusta tanto porque salgo YO

Un paseo con Noel Ceballos por nuestra otra vida: Internet

El primer día que hubo Internet en casa de Noel Ceballos fue el 10 de septiembre de 2001.

Exacto. Internet entró en su vida la víspera de un acontecimiento que cambió el mundo por completo. Pero, ¿es también Internet, como el 11-S, una especie de tragedia cotidiana sin billete de vuelta?

El periodista especializado en cultura popular Noel Ceballos ha escrito Internet safari (Blackie Books), una confesión íntima alrededor de las razones por las que Twitter puede acabar con tu trabajo o Facebook con tu matrimonio y aun así sentirnos muy huérfanos si alguna de esas redes desapareciera (¿pero qué dice este tío?) de un día para otro.

Noel, ¿por qué mentimos en Internet? ¿Por qué es tan importante que Internet crea que somos felices?

Lo que hacemos es tratar de construir una identidad que va cambiando casi al minuto. Tiene que ver con la fascinación de no saber todavía bien lo que es Internet. Es algo único en la historia de la humanidad. Nunca habíamos inventado una herramienta tan potente. Cambia nuestra personalidad, nuestra intimidad, nuestra vida, de un modo radical.

¿Por qué no podemos vivir en Internet y ya está?

Ya está pasando. Las cosas que pasan en Internet cada vez influyen más en nuestra vida, digamos, real. Internet antes era un suplemento. Una segunda vida. Un universo paralelo que antes siempre percibíamos como inferior. A medida que nos vamos haciendo con él, comienza a formar parte de la realidad.

Internet ya no es una segunda vida. Es cada vez más real

Como Internet es el Yo que queremos que la gente conozca, no paramos de subir información sobre nosotros mismos. Nos hemos convertido en nuestra propia WikiLeaks.

Es un poco una distopía. Esta idea de que todos en el pasado activamos una bomba que puede estallar en cualquier momento. Es como tener un armario lleno de esqueletos cuya puerta puede abrirse cualquier día.

A veces la bomba puede ser de mecha muy corta, como en el caso de aquella chica que tuiteó un chiste racista, se subió a un avión y al aterrizar ya estaba despedida de su trabajo.

Lo mejor de todo es que aquella chica, Justine Sacco, tenía solo 170 followers. Pero el tuit se hizo viral y claro... Otras veces es que ni siquiera nos acordamos de lo que hemos hecho en Internet. Es lo que le pasó a mi amigo Guillermo Zapata, que ni siquiera se acordaba de haber hecho aquellos chistes en Twitter. ¿Cuál sería la solución, borrar nuestras cuentas por si acaso?

Nuestras redes sociales pueden ser una bomba que activamos en el pasado y que puede estallar en cualquier momento. Un armario lleno de esqueletos cuya puerta puede abrirse cualquier día

Pero al estar nuestro Yo analógico y nuestro Yo en Internet cada vez menos disociados, eso sería como borrarnos a nosotros mismos.

Es que tenemos que asumir que lo que hacemos en Internet forma parte de nosotros. La brecha se va a ir borrando cada vez más, y eso es bueno, porque se va a penalizar socialmente a los trolls, a esa gente que tiene actitudes agresivas online y lo justifica diciendo que es que en Internet son un personaje. Cada vez eso se verá más parecido a ir por la calle pegando voces y empujando a viejecitas.

Entonces, ¿Internet se está convirtiendo poco a poco en un lugar mejor?

No lo sé. Para mí, la gran metáfora de Internet es Anonymous, algo que sirve para hacer bromas o para hacer política. O sea, por las risas o la revolución. Internet es como un martillo, puede ayudarte a construir algo o puedes darte martillazos en una mano hasta destrozártela.

Pronto, el comportamiento troll será socialmente tan inaceptable como ir por la calle pegando voces y empujando viejecitas

Internet y los medios clásicos se llevan regular. No hay nada más aberrante que una voz en off leyendo un tuit en TV. La TV o las series no saben captar la naturalidad de Internet.

Ni siquiera en la película Hombres, mujeres y niños, que trata el impacto de Internet en nuestra vida, se consigue eso. No logra integrar tuits en una película sobre Internet. Es una asignatura pendiente para los medios previos.

Y no solo en películas. Tratar de informar sobre política sin mirar Twitter cada cinco minutos es ir con una semana de retraso.

Claro, Obama es la tercera cuenta de Twitter con más seguidores.

¿Por detrás de?

Katy Perry y Justin Bieber.

Vale. Pero reconozcamos, en beneficio de los guionistas de tele y cine, que Internet a veces nos gusta tanto porque es nuestra propia, intransferible y molona película.

Llevamos en el bolsillo un portal dimensional. Puedo tener muchos miles de seguidores en Ask.fm, pero necesito levantar la vista del móvil un momento y volver a mentalizarme de que estoy en la cola del Carrefour.

Puedo tener muchos miles de seguidores en Ask.fm, pero necesito levantar la vista del móvil un momento y volver a mentalizarme de que estoy en la cola del Carrefour

Pues no era un Carrefour, pero el otro día vi a un adolescente haciéndose un selfie en la cola del supermercado. Selfies que ya andaba haciéndose la princesa Anastasia hace cien años.

Anastasia era una adolescente, y los adolescentes siempre van a tender al narcisismo, porque en esa etapa es cuando construimos nuestra identidad. La necesidad siempre ha estado ahí, los medios no: antes la tecnología para hacerte un selfie solo estaba en las manos de los ricos, como en el caso de Anastasia y su cámara.

¿La gente de 35 años que veo sacándose selfies cada día también está construyendo su identidad?

Bueno, el narcisismo no entiende de edades. Para mí, el rey del selfie en España es David Bustamante. Se hace muchos desde el mismo ángulo y en el mismo lugar, su coche. Su Instagram parece un mosaico compuesto por selfies suyos. Al alejarte, deberían formar un gran retrato de David Bustamante.

Quizá el narcisismo de un nativo digital se nos hace más natural, menos cómico.

En el adulto existe siempre esa ansiedad por una tecnología que parece que no van a llegar a controlar del todo. Es como ese tío que estudia francés y le cuesta un montón aprenderlo, viaja a Francia, ve que allí los niños hablan francés perfectamente y le dan ganas de matarlos a todos.

Es una buena explicación sobre esa superioridad moral desde la que a veces miramos a los adolescentes.

Sí, de ahí vienen las burlas y los intentos por ridiculizarles. Decimos que están obsesionados con las redes sociales y lo que ocurre es que para ellos es un lenguaje natural.

La superioridad moral con que a veces miramos la relación Internet-adolescentes no es sino nuestra ansiedad ante una tecnología que nunca controlaremos

Hay chavales que han ido a Auschwitz y se han hecho un selfie sonriendo. La pregunta es: ¿Qué habríamos hecho tú o yo a esa edad con un móvil en un lugar así?

Pues exactamente lo mismo, estoy absolutamente convencido. Todos habríamos hecho eso y seguramente también lo mismo que todas aquellas chavalas en la famosa foto en la que pasaban de Rembrandt en el Rijksmuseum.

El planeta entero a nuestra disposición y acabamos buscando nuestra casa en el Street View

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