Entrevistas

Illum Sphere

El cerebro detrás de las fiestas Hoya:Hoya lo cuenta todo

Illum Sphere

“No me sale bien eso de agarrarme a un solo género, o a un mismo tempo, durante una sesión entera. Me gusta tanta música... Hay gente que odia la variedad, y yo sólo puedo pensar ‘¿pero qué coño estás haciendo?”. Considerado como uno de los productores jóvenes más interesantes y apreciados de la nueva escena en Manchester, Ryan Hunn puede llegar a mostrarse, para quien no le conoce, sorprendentemente humilde, con los pies en el suelo. De todos modos, si le preguntas a cualquiera que le haya tratado por un tiempo, o que haya sido invitado a una de las fiestas Hoya:Hoya que dirige junto con Jonny Dub, todos te dirán que Illum Sphere –así es como se le conoce en los círculos musicales– es uno de los artistas más genuinos que jamás llegarás a conocer. Después de dos horas de conversación hablando de su pasado, su presente y su futuro, acaba quedando claro que la característica que unifica todo lo que hace es la máxima calidad, razón que explicaría su éxito reciente. Él quizá le quite hierro al asunto, como cuando tratamos su estilo como DJ (en el que se mezcla de todo un poco), pero a medida que la conversación avanza queda claro que está orgulloso del momento en el que se encuentra y del camino que le ha llevado hasta aquí. En el fondo, no es algo que trate a la ligera.

Sus comienzos fueron tardíos en comparación con muchos de sus contemporáneos –aprendió a pinchar a los 18 años, y su primer lanzamiento oficial no llegó hasta 2009–, y aún así ha recorrido un larguísimo camino en muy poco tiempo. Illum Sphere es reconocido en los círculos de la música electrónica por su estilo de producción único, a la vez que Hoya:Hoya se ha convertido en la noche de club más popular de Inglaterra, identificada frecuentemente como el mejor plan para salir siempre y cuando se persiga una visión musical vanguardista y un elenco de artistas (y estilos musicales) difícil de encontrar en cualquier otra sala del país. Mientras estas dos facetas suyas han venido conectándose a lo largo de los últimos años, su origen, en cambio, es muy distinto.

“Estuve haciendo cosas por mi cuenta durante un tiempo y siempre tenía en mente ponerme un alias para cuando comenzar a editar los primeros resultados. Mi primer EP estaba a punto de salir y todavía no tenía un nombre artístico. Se me ocurrió uno en el último momento y lo hice oficial a principios de 2009, unos pocos meses antes de que ‘The Incoming EP’ fuera editado por Fat City”, me cuenta mientras hablamos vía Skype. “Antes de todo esto había empleado parte de mi tiempo trabajando para Vox Pop en Manchester, una tienda de discos de segunda mano. Se convirtió en mi lugar preferido, todo el tiempo que pasé allí fue increíble; ahí tuve la mejor educación musical que pude haber soñado. Tenía 20 años por aquella época y aprendí muchísimo sobre un montón de cosas que no conocía. Hurgar en las cubetas era una actividad nueva para mí, no sabía por dónde empezar, así que trabajando allí, junto a gente mayor con mucho más conocimiento que yo, me ayudó a conectar productores, sellos, géneros y épocas”.

Se trasladó de Londres a Manchester a una edad temprana, junto a su madre. Hunn asegura que su bagaje cultural no era “particularmente creativo. Mi padre era futbolista y mi madre azafata. De niño lo que más hacía era jugar a fútbol y, al principio, cuando tenía 12 o 13 años, sentía que era en ese mundo en el que acabaría, siguiendo los pasos de mi padre. Pero llegó ese día en el que te das cuenta de que eso no iba a suceder”. A pesar de la falta de creatividad en su familia, el joven Illum Sphere descubrió la guitarra y comenzó a amasar sus primeros conocimientos musicales básicos. “Nos fuimos a vivir con mi padrastro, y mi hermanastro también empezó a aprender a tocar la guitarra. Cuando volvíamos de casa después de la escuela, y tras acabar los deberes, me sentaba, escuchaba música e intentaba averiguar cómo se tocaba. Creo que ahí se activó el interés real por la música. Podía escuchar discos como ‘Electric Ladyland”, de Hendrix, durante días. Nunca tomaba apuntes, sólo le daba vueltas a la idea de cómo tocar eso. Recuerdo el momento de auto-realización que sentí cuando, por fin, encontré la manera de tocar ‘Voodoo Child’ o alguna canción parecida. Para mí, aquello significaba más que cualquier otra cosa aprendida en la escuela”, recuerda entre risas. Al cabo de unos años experimentando con música en el ático de un amigo, mezclando pistas en un Mini Disc y en cinta, decidió apuntarse a una escuela del centro de Manchester para aprender más.

“Recuerdo la excitación de irme a vivir al centro. Lo sentía como el comienzo de algo, a pesar de que no sabía en qué consistía ese ‘algo’. Nunca llegué a pensar eso de ‘sí, me voy a convertir en un músico’; no entraba en mis planes. Al llegar a Manchester, comencé a aprender muchísimas cosas. No sólo estaba trabajando en Vox Pop, sino que además ayudaba en sus tareas a Mr. Scruff y al pequeño sello local Players, era parte del equipo que iba de gira con Scruff y aprendía los mecanismos de funcionamiento de un sello independiente. Scruff fue una gran influencia al principio, especialmente a la hora de pinchar: él era una de las pocas personas capaces de mezclar tantos estilos distintos en una sola noche. Nos hicimos amigos y siempre me ha ayudado mucho. No llegaría a decir que ha sido como un padre para mí, es más bien como mi tío”, confiesa, otra vez entre risotadas. “Ha compartido mucho conocimiento conmigo, muchos consejos sobre, por ejemplo, cómo utilizar el mezclador que tenemos en Hoya:Hoya, que por cierto me lo regaló él”.

Otra influencia temprana fue Dabrye, uno de los muchos alias del legendario productor Tadd Mullinix, de Ann Arbour. Al hablar sobre sus primeros pasos en el mundo de la producción de música electrónica, Hunn recuerda que fue “tras escuchar ‘Two/Three’ [nota: el segundo disco de Dabrye en Ghostly] cuando me puse a pensar que me gustaría hacer algo parecido. Había algo en ‘Two/Three’ que no había escuchado nunca. Si ese disco hubiera tenido una distribución más amplia, o más atención por parte de la prensa, seguro que ahora habría más gente que lo señalaría como el disco que disparó toda esta, ya sabes, ‘estética’” –refiriéndose a ese sonido hip hop electrónico tan distintivo que ha venido a dominar una buena parte del underground en los últimos años–. “Fue la primera vez que sentía que cada uno de los temas del disco era tan importante como los demás. Recuerdo que se dibujó una imagen extraña en mi cabeza. Fue una experiencia de escucha muy visual”, explica. “Después de escuchar ese disco empecé a experimentar más, a buscar sintetizadores y todo eso. Mi único objetivo era conseguir que la gente sintiera con mi música lo que yo había sentido escuchando ese álbum. Así que seguí trasteando, y todos esos pasos me llevaron al ‘Incoming EP’, Fat City me dio una oportunidad y lo acabaron publicando”.

Por aquella época, Hunn había aprendido a pinchar después de que uno de los clientes que acudían al bar al que él iba le acogiera bajo su tutela. “Se llama Jez, y me enseñó los fundamentos para pinchar. Era la época en la que empecé a interesarme por el hip hop. Jez era, y todavía lo es, un turntablista muy talentoso. Solía pasarme por su apartamento y él se quedaba sentado y me dejaba mezclar. Me enseñó unas cuantas técnicas y un día todo empezó a cuadrar y ya estaba, ya lo tenía. Cuanto más lo pienso, Jez plantó una semilla, la de mezclar discos que en principio nunca pondrías juntos, algo que todavía sigo haciendo. No sé si él es consciente, pero tuvo una gran influencia en mí”. Lo siguiente, o como dice Hunn, “la siguiente fase”, fue desarrollar sus aspiraciones musicales, lo que le llevó a avanzar en su carrera. “Al cabo de un par de años, seguía aprendiendo sobre música, trabajando en Vox Pop, con Scruff, y pinchando en sitios como Friends And Family o Electric Chair. La música estaba por todas partes: en el trabajo, en la universidad... Ahí fue donde conocí a Jonny Dub. Él llevaba una noche llamada Sketch City, que era una sesión mensual en domingo sobre artes y música para todas las edades. Me pidió que me subiera a bordo después de pinchar ahí unas cuantas veces, así que seguí haciéndolo regularmente y llevando la noche con él, fue algo estupendo”. De la combinación de la experiencia de Jonny con los contactos de Ryan, comenzó a desenterrarse una escena de jóvenes talentos de Manchester que formarían la base del éxito de sus subsiguientes aventuras musicales. “Trajimos a gente como Domu, Scruff y más tarde también a Samiyam, Ras G y Gaslamp Killer. Esto sería alrededor de 2008, tras la primera fiesta Brainfeeder en Londres. Subieron a Manchester para pinchar al día siguiente en Sketch City para un puñado de gente que se sentaba allí y pintaba y dibujaba. Había niños de 10 años con la baba colgando mientras de fondo estaba pinchando Gaslamp con su exuberancia habitual. Fue una cosa surrealista”.

Hoya:Hoya –la experiencia por la que Hunn y Jonny ya son ampliamente conocidos– nació de la misma pasión y ganas de experimentar que condujo a Hunn a convertirse en Illum Sphere y hacer ese tipo de música que él identifica como profundamente personal. “Quería hacer tantas cosas que me pareció el paso más natural en mi progresión. Se sumó una tercera persona al equipo, Barney, un artista. Juntos acondicionamos un espacio en Manchester y montamos una galería”. Hunn explica que todo esto sucedió “porque simplemente nos apetecía, ¿sabes? Barney se dedicó a dirigir la galería a la vez que Jonny comisionaba proyectos con los artistas que venían a Sketch City”. Una de las fiestas más importantes de Manchester, Electric Chair, llegó a su fin y quedó libre un espacio libre en la noche del sábado en la sala The Music Box, actualmente clausurada. “Fue entonces cuando decidí empezar con Hoya. Jonny estaba con los proyectos artísticos y con Sketch City; Barnie estaba con la galería, así que Hoya se convirtió en mi espacio personal, más o menos”. A medida que Hunn sigue explicando el origen de Hoya:Hoya, su humildad vuelve a aflorar. Todo lo que dice viene envuelto en grandes dosis de realismo. “Echando la vista atrás, todo me parece ahora raro. Todavía no tengo la sensación de que hayamos hecho nada extraordinario, pero si lo comparamos con nuestros comienzos, me sorprende que esto todavía siga en marcha, si digo la verdad. Cinco minutos antes de que tuviéramos que pasarle toda la info a la gente de The Music Box, ¡todavía no teníamos un nombre! Si no recuerdo mal, introduje la palabra ‘fresh’ en un traductor online de inglés-japonés y me salió Hoya. Nos pareció que sonaba bien y me gustó la manera en que fluía el nombre, además de que no tenía ninguna relación con ningún género. Y desde el punto de vista del diseño pintaba fenomenal. Fue una idea al azar que se transformó en algo grande”.

La perseverancia parece ser otro valor recurrente en las incursiones artísticas de Hunn. Ha dado el callo como DJ a pesar de que su aproximación no era la convencional o la más adecuada para la mayoría de públicos. Tal como recuerda más tarde durante la conversación, cuando le pregunto por su filosofía como DJ, el momento más decisivo fue cuando decidió aparcar los vinilos y pasarse a mezclar con Serato y se dio cuenta de que no tenía sentido utilizar el software de la misma manera en que hubiera usado los discos –una forma de pensar que, para otra gente, habría sido la más razonable–. Aprovechando que ya no tenía que cambiar los discos o buscar un punto de entrada para el beat tal como se hace con el vinilo, y contando con que esto liberaba mucho tiempo muerto, empezó a experimentar con una paleta de géneros mucho más amplia que la que manejan la mayoría de DJs. Le pregunto si hay, quizá, un cierto trastorno por déficit de atención, y dice que sí. “Hay un trastorno, completamente. Si me aburro, siento que todo el mundo se aburre. Así que para mí lo más importante es que las cosas suenen en su contexto correcto. Si pincho tres o cuatro discos africanos uno detrás del otro, los primeros estarán muy bien, pero con el tercero habré perdido el primer impacto. Pero si sueltas uno de esos discos en medio de, digamos, un vinilo techno y otro disco, la gente apreciará cada disco por separado y por lo que son”. Todo esto combinado con el hecho de que Hoya no es una noche basada en un sólo género, lo que ha ayudado a Illum Sphere a ser reconocido como un DJ que no se apega a un único estilo. Quien le haya visto pinchar lo sabe: un set suyo es impredecible y siempre diferente al anterior. “Hay gente que me ha dicho que no ha sido hasta el último año que le he cogido el punto a la técnica y he empezado a hacer buenas sesiones. Si lo comparo con mis comienzos, es verdad que al principio era todo más confuso porque intentaba irme rápidamente por caminos opuestos, intentaba unir cosas difíciles. Ahora la secuenciación es mejor, afortunadamente. Hay tanto material ahí fuera que puede ir bien junto que mucha gente no puede ni imaginárselo”.

Esta perseverancia fue otro factor que ayudó en la consolidación del éxito de Hoya, sobre todo si tenemos en cuenta que en sus primeras noches la aventura fue un fracaso, tal como él reconoce. “El primer Hoya lo hicimos Jonny y yo solos, pinchando simultáneamente durante toda la noche en las dos salas del Music Box, que tiene una capacidad para 800 personas, pero en un club cercano, casi a la vuelta de la esquina, estaba pinchando Theo Parrish. Vinieron unos pocos cientos de personas, y decidimos seguir adelante. Para la siguiente noche contratamos a Tadd Mullinix bajo su alias James T. Cotton, a Todd Osborne y a Toddla T. La noche fue bien, pero perdimos dinero. Mucho dinero”, añade. “Luego llamamos a Marc Mac, de 4 Hero, para la siguiente noche y volvimos a perder una fortuna. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar algo. Nos fuimos a un local más pequeño, The Roadhouse [nota: ahí es donde Hoya sigue programando sus fiestas cada mes] y lo volvimos a intentar. Hicimos una última fiesta en el Music Box en mayo de 2008 con Mark Pritchard y Daedelus, y en septiembre ya estábamos en el Roadhouse, volviendo al modelo en el que Jonny y yo pinchábamos toda la noche. Después de que se editara mi primer disco las cosas empezaron a ir mejor. Llamábamos a gente como Rustie, Kissie Asplund, Ras G, Danny Breaks, Floating Points, Benji B, Paul White, GLK, Bullion... Esto era en 2009, si no recuerdo mal, y tuvimos suerte de que estos artistas estaban empezando a hacerse ‘populares’, y seguimos esa línea”. La diversidad y la calidad de los carteles de Hoya:Hoya no se puede poner en duda; es uno de los factores que hacen que la noche sea especial y popular. La constancia del dúo, y su confianza en lo que hacían les llevó a consolidar esa noche de club no adscrita a ningún género en la que actúan artistas de estilo híbrido para los que no existen los límites establecidos y que intentan encontrar nuevos espacios sonoros igual de poderosos e igual de difíciles de etiquetar.

La recurrencia de Tadd Mullinix en la carrera artística de Hunn –primero como inspiración, luego como un músico amigo que casi siempre que ha actuado en UK en los últimos años ha sido junto a Hunn– hace que me pique la curiosidad. En particular, porque el productor de Ann Arbour aparece (y no es muy habitual que lo haga) en el próximo EP de remixes de Illum Sphere que va a aparecer dentro de poco en Fat City. Resulta que Mullinix fue uno de los primeros artistas internacionales que Dub y Hunn confirmaron para el escenario Sketch City en un festival de Manchester. Aquella experiencia no sólo les sirvió para entenderse mejor, sino que también ayudó a crear la sensación de que la relación entre la gente del club era casi familiar, una piña unida, algo que ya casi no se ve en los círculos de la promoción de clubes y que sirve de gran ayuda a la hora de poner las relaciones humanas por delante del dinero o la popularidad. No sólo eso: la relación todavía dura. “Es un tipo muy majo”, cuenta Hunn acerca de Mullinix. “Es inteligente, tiene talento, es honesto. Es posible que él diga que la primera que le contratamos la cosa no acabó de funcionar bien, pero siempre apreció el esfuerzo que hicimos y mantuvo el contacto. A partir de ahí, le volvimos a contratar y la fuerte amistad que nos une empezó de verdad en ese momento. Para mí es muy extraño, porque ha sido una influencia decisiva para mí. No sólo en lo que hago, sino más bien –y no estoy exagerando– en mi vida, porque la música me ha transformado en lo que soy. Para mí es fácil separar al artista del amigo porque él no es, ni de lejos, tan agresivo como su música”, cuenta Hunn entre risas. “Es un tío guay, y que me remezcle un tema es para mí un honor”. Mientras debatimos sobre la importancia de Dabrye a la hora de darle forma al mundo hip hop en el que vivimos ahora –su importancia se ignora casi siempre–, Hunn recuerda una historia que resume no sólo su manera de hacer música, sino también una de las cosas que hacen que la música electrónica underground actual, así como el hip hop, sean aún más fascinantes: su inagotable capacidad para resistir cualquier intento de etiquetaje. “Una vez le mandé algunos temas en los que llevaba desde hacía un año, cosas como ‘Dreamstealin’ y ‘Titan’, y su reacción fue muy positiva. De hecho, me preguntó ‘¿a esto cómo lo llamas?, ¿qué clase de música es?’, y me quedé a cuadros. Viniendo de alguien a quien respeto tanto, fue alucinante escucharle decirl algo así”. En caso de que aún haya dudas, él insiste: “No es el motivo último por el que sigo haciendo música, claro, pero sus palabras me dieron la confianza para seguir adelante. Es bonito recibir felicitaciones de parte de gente a la que admiras”.

Ese EP de remezclas en el que aparece Dabrye es el que culmina una especie de trilogía de EPs que Hunn ha estado espaciando en Fat City. La lista de artistas de los maxis puede leerse como una especie de quién es quién de los productores británicos más avanzados del momento, así como un resumen de la perspectiva musical, alejada de cualquier género, que rige el ideario de Hunn. “Ikonika está ahí, hizo su remix hace ya un tiempo pero lo hemos estado aguantando para la salida de este EP. También está Om Unit, Kid Kanevil y, con suerte, llegarán los remixes de xxxy y Crime Kills”, explica antes de añadir “¡si consiguen espabilar de una vez!”. La mención a este último nombre, una banda de Tucson (Arizona), es especialmente interesante. Los habituales de Hoya:Hoya y de las sesiones de DJ Kutmah están al corriente de su excitante combinación de punk y 8-bit. Hunn quiere que todo lo que se programe vaya en consonancia con la actualidad, y eso le ha convertido en una especie de agente mediador entre nuevos artistas y el público. Esto es algo que ha hecho no hace demasiado con Death Grips: fue él el primer DJ al que le escuché pinchar su música y, de rebote, han empezado a ganar atención entre otros DJs y promotores. Volviendo al tema del EP, insiste en que la dedicación ha sido completa y esmerada, y que ha evitado ir con prisas. Ganar dinero nunca ha sido la motivación principal. “Hubiera esperado incluso más para sacarlo, hasta que estuviera perfecto. He tenido suerte porque todos los artistas son amigos y eso hace que trabajar sea muy fácil y especial; también me aseguro de que los remixes vengan de gente con talento”. Una vez más, se apresura a aclarar cualquier confusión: “No es esta la única razón por la que somos amigos. Les pido música que sea lo más libre posible, aunque con algunas conexiones preestablecidas entre unos y otros. Si escuchas a xxxy, Ikonika, Om Unit, Kid Kanevil, Dabrye o Crime Kills, hay vínculos entre unos y otros, especialmente para la gente que sabe qué tipo de música pincho. Es una pena que no pudiéramos conseguir a Cluster o a Patrick Adams en los remixes”, dice, medio en broma medio en serio.

Asegurarse un remix de Dabrye es lo que más cuenta. Ha sido un esfuerzo titánico por parte de este joven productor, aunque nadie debe pensar que ha sido un golpe de suerte, y más teniendo en cuenta el gran número de productores asentados que le han dado a Hunn su sello de aprobación en los últimos años. Por ejemplo, ahí está el holandés Martyn, que editó un 12” de Illum Sphere en 2010, o el bristoliano Pinch, que también le ha sacado un single en Tectonic en el que se desviaba del dubstep más obvio. Por si fuera poco, Hunn está también entre los pocos afortunados que han sido elegidos por Radiohead para remezclar su último álbum. El remix para Radiohead es, en apariencia, un verdadero sello de aprobación, algo de mucha importancia. Y me lo pareció más aún cuando Hunn me confesó lo fan que es de Radiohead desde su edad adolescente, y la influencia que han ejercido en él desde el primer momento en que empezó a experimentar con música y a aprender a tocar la guitarra y otros instrumentos. “Todos hemos visto lo mucho que ha cambiado la industria en los últimos cuatro años, por no decir en los últimos diez”, comenta a propósito de la importancia que él percibe en Radiohead. “Y no creo que vuelve a haber nunca más una banda como ellos: una banda que ha conseguido ser experimental a la vez que conservaban el éxito comercial. Han conseguido ser grandes en popularidad, pero la mierda que hacen es rarísima, interesante, evoluciona todo el tiempo. No creo que se haya tratado el último álbum con la justicia que merece, si te digo la verdad. Muchos fans se sintieron decepcionados por lo lejos que han forzado sus propios límites, y sin embargo me parece un trabajo increíble”.

En cuanto a la historia del remix, Hunn explica que se encontraba “en una situación difícil cuando llegó el primer email. Había pasado unos cuantos meses muy malos y no estaba haciendo apenas música, estaba desanimado y me deprimían un montón de cosas. Así que cuando me llegó esta oferta fue una especie de motivo para empezar a arreglar mis cosas, me dio la excusa perfecta para darle la vuelta a la situación”. Sigue: “Si me lo preguntas, la sensación fue inenarrable. Nadie escogió el mismo tema que yo para remezclar, ‘Codex’, y me parece genial. Me resultó bastante difícil, sobre todo por la manera en que están grabados el piano y las voces. Al principio no me salía nada bien porque la melodía vocal está estructurada de una manera que hace difícil construir otra melodía a su alrededor. Al final, resolví el asunto afinando la última palabra de cada frase en la misma tonalidad y empecé a construir a partir de ahí”. No sólo ha significado mucho este remix a un nivel personal, sino que además le ha ayudado a llegar más lejos hacia el otro lado. “Al acabar el remix me sentí como si por fin pudiera aparcar todo mi viejo material para así poder avanzar musicalmente. No en el sentido de que he tomado otra dirección u otro sonido, sino más bien como una progresión. Quería hacer una canción que tuvieran una belleza similar, y a la vez diferente, a la del original. No quería hacer una pieza de club, ni un himno. Quería hacer otra versión de esa canción, la canción que yo habría escrito si hubiera escrito esa letra para Thom”.

Cuando Hunn menciona que tiene su álbum de debut ya medio hecho –o, en sus propias palabras, “ha llegado el momento de crecer”–, lo primero que se me viene a la cabeza es preguntarle si la música que ya tiene escrita la hizo antes o después de la revelación. “Bueno, tenía medio disco terminado y decidí borrarlo todo. Absolutamente todo, los ficheros, las muestras, no ha quedado nada. Sólo he conservado unos pocos trozos, hice un nuevo esbozo y ahora ya tengo como 14 o 15 ideas de las cuales seis o siete son ya canciones coherentes. Estoy hablando con alguna gente que puede aportar voces, así que ya veremos. En cuanto a un sello, todavía no hay nada confirmado”. Mientras la mayoría de jóvenes productores en su misma situación estarían de acuerdo en conformarse con la posibilidad de un álbum de debut, una fiesta de éxito y varias producciones sólidas, Hunn ha echado más carne en el asador con el lanzamiento del sello musical Hoya:Hoya. Por ahora han editado música de los residentes del club –Krystal Klear, Lone y el mismo Hunn–, así como algunos amigos cercanos, Ras G, Eliphino y Lorn. El tercer maxi llegará en breve, cuando se solucionen los retrasos causados por unos problemas con la masterización. “Hoya 003 incluye material de Ikonika, Monky y Om Unit; el tema de este último es una pequeña obra maestra. Es divertido, porque se lo he puesto ya a unas cuantas personas, a chavales fans del hip hop y fanáticos del techno, y a todo el mundo le ha cruzado los cables. Me preguntan a qué tempo va y les digo que funciona tanto con hip hop como con ritmos 4x4, que lo prueben”, cuenta entre risas [nota: el tema en cuestión, “Fibonacci10”, técnicamente es un 10/8 que puede mezclarse a un compás de 4/4, sólo es cuestión de acostumbrarse]. “Después de este lanzamiento estamos jugando con la idea de sacar otro 12” compartido, o quizá el EP de un artista en solitario. Tenemos un EP de Blue Daisy listo para salir, pero antes tenemos que esperarnos a que él saque el álbum. Es un EP conceptual de seis temas que terminó en seis horas, y es la bomba. También hay una posible colaboración con Kutmah y otras cosas de las que por ahora no puedo decir nada”.

Mientras hablamos del sello, me pregunto si las características que definen el trabajo de Hunn –la humildad, la perseverancia y el tener los pies en el suelo– hacen que la vida para él sea más fácil. “Cuando has tenido la experiencia de trabajar en un sello pequeño, todo eso es de gran ayuda. Al sello lo trato de una manera parecida a como he tratado la noche de club y el material de Illum Sphere en el pasado. Sé que no todo va a salir bien a las primeras de cambio. Es curioso, porque yo quería tener un sello antes que un club. En realidad, no quería montar fiestas, simplemente sucedió. Por supuesto, estoy satisfecho. Nos limitamos a hacer que nuestra pequeña cosa siga funcionando”, explica, casi como una forma de justificar su manera de hacer y la dedicación que observa a su arte. Le digo que para mí es un caso sencillo de tomarse las cosas con cariño en lo que hacen, con quién lo hacen y en el cuidado por el resultado final, y que esa es una cualidad que siempre garantiza buenos resultados. “Hoya no se hizo para ganar dinero”, responde. “Mucha gente dice que ese es el objetivo de todas las noches de club, pero eso sirve para quienes son promotores y tienen un negocio, algo que no me parece mal. Eso no invalida la manera en que pensamos cómo hacer las cosas; nosotros lo hacemos así y ya está. Al no pensar en el dinero, nos mantenemos muy cerca de nuestras intenciones originales. Básicamente, dirigimos una noche de la misma manera en que nos gustaría que funcionaran todas las noches, y tenemos la suerte de que el público y los artistas nos apoyan en lo que hacemos”. Siempre intenta quitarle importancia a sus palabras, y acaba recordando la historia de cuando FaltyDL apareció por primera vez en el club y explicaba lo disgustado que estaba por el comportamiento de muchos promotores, que llevaba a muchos artistas a no querer tratar con ese tipo de gente. “Me dio que pensar; creo que todo ha ido tan bien porque somos unos empresarios de mierda. Si fuéramos promotores de verdad no estaríamos haciendo un buen servicio, y nos gusta mantenernos así, en ese plano casi amateur. Sólo somos gente que monta una fiesta”, concluye. Con la particularidad de que sus fiestas son las mejores a las que uno puede ir.

Independientemente de cómo se pueda sentir él al respecto, todos los hechos apuntan a que Illum Sphere es ahora mismo uno de los productores más interesantes y exitosos del momento, así como el mejor anti-promotor surgido en Inglaterra en mucho tiempo. Y con su actitud, y con su disciplina a la hora de editar música, no veo ninguna razón por la que, a partir de este momento, Illum Sphere no vaya a dejar de seguir creciendo y volviéndose una persona aún mejor.

Hoya Hoya Podcast 1- Swing Ting by hoyahoya

Crítica: “ The Plan Is Dead

Crítica “ Titan

Crítica “ Dreamstealin’ EP

Mr. Scruff

Dabrye

Var.- Hoya 001 Var.- Hoya 001

Radiohead - TKOL Remixes 4Radiohead - TKOL Remixes 4

V/A - Hoya 003 Hoya 03 Ikonika

Ikonika

Hoya:Hoya ocupará la sala 3 de Fabric, en Londres, este viernes, 9 de septiembre. Puedes escuchar el mix que Illum Sphere ha entregado para la ocasión en el blog de Fabric, en el que demuesta su estilo único como DJ.

El tercer lanzamiento del sello Hoya:Hoya debería estar en las tiendas la próxima semana, a la vez que un EP de remixes de Illum Sphere aparecerá en Fat City en los próximos meses.

Hoya:Hoya se celebra en Manchester cada último sábado de mes. Todos los detalles está en su blog: http://hoyahoya.tumblr.com/

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