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Miquel Iceta: "Yo me pegaría un buen baile con Errejón y Colau"

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El secretario general del PSC analiza la disyuntiva del socialismo europeo ante el auge de la extrema derecha.

Germán Aranda

05 Febrero 2017 06:00

*Fotografías de Guillem Sartorio

Tan díscolo como para votar en contra de la investidura de Rajoy en rebelión con la cúpula de su partido. Pero a la vez tan hombre de partido como para no soltar ni un asomo de crítica contra quienes le pusieron una multa por semejante desobediencia.

A Miquel Iceta (Barcelona, 1960), después de más de treinta años en política, se le conoce sobre todo por su reciente baile junto a Pedro Sánchez y por haber sido el primer político español en reconocer públicamente que es gay.

Sin embargo, Iceta es más que un viral: el secretario general del Partido Socialista Catalán es de los pocos que puede unir al socialismo español. Tiene pulso y voz para empujarle hacia la renovación y a mirar más hacia Podemos que al PP sin que su estructura salte por los aires.

No se moja sobre las primarias del PSOE que tendrán lugar en junio y que enfrentarán al ‘aparato’ de Susana Díaz y Patxi López contra el ahora ‘enfant terrible’ Pedro Sánchez. Pero en verdad cuesta imaginarlo bailando con los dos primeros.

Hombre de sofá y “películas de naves” cuando sale del trabajo, dice estar anclado en Tina Turner, Elton John o Queen en lo musical. “Oasis ya me suena muy nuevo”. En política, en cambio, es de los que mira a Podemos con más curiosidad que rechazo.

¿Cómo está viviendo el convulso inicio de Trump como presidente de los Estados Unidos?

Pues con mucha preocupación e inquietud porque es todo lo contrario a lo que yo pienso y además con mucho poder.

Su victoria puede dar alas a los líderes europeos de su cuerda.

Marine Le Pen es un fenómeno que ya lleva años. Hay muchos sectores que con la globalización y la crisis han perdido y se les responde con propuestas populistas y autoritarias. Al primero que recibió Trump es a Nigel Farage y anima a Reino Unido a dejar Europa. Todo eso alimenta a los sectores más nacionalistas y xenófobos, a gente que piensa que ante un futuro incierto, lo mejor es replegarse dentro de sus fronteras.

Y el socialismo europeo tiene parte de culpa de que eso haya sucedido, porque no está conectando con ese electorado.

Claramente la gente quiere cambios, pero no todos los cambios que se ofrecen son viables. Hay que ver qué cambio propone el socialismo y que sea creíble. Muchos no han sabido dar respuesta a la crisis y ahora no tienen credibilidad y menos desde los parámetros de la izquierda. Ahora, digan lo que digan ,lo tienen mal. La respuesta no puede ser un populismo autoritario y de izquierdas y con Europa como marco, ningún país puede actuar por sí solo.

¿Cree que Podemos es populismo autoritario de izquierdas?

Es muy pronto para decir qué representan. Tiendo a ser muy respetuoso, aún no se puede establecer un juicio. Desde fuera se ve que en Podemos hay tentaciones más caudillistas y otras más democráticas. Los sectores de izquierda tienden a esperar mucho y por tanto a frustrarse mucho. No va a ser fácil ni para Podemos ni para el PSOE vertebrar soluciones. Los debates en los partidos tienen que ir más allá de las personas y centrarse en las políticas.

En Francia ha sorprendido la victoria de Hamon, rebelde dentro del partido, en las primarias socialistas. Y en España parece difícil pensar que Patxi López y Susana Díaz puedan encabezar algo igual.

Las elecciones de casi todos los países en los últimos años han demostrado que la gente quiere cambios. En Francia, Valls representaba más de lo mismo y los franceses han dicho que no quieren eso. Es cierto que ideas y personas no son disociables, pero en el caso de Susana Díaz y Patxi López no han presentado aún su proyecto, así que habrá que ver. El debate tiene que ir más allá de quién me gusta más, los partidos tienen que ser algo más que un club de fans, son proyectos colectivos.

¿Y qué tipo de cambios cree que deben proponer?

Bueno yo soy un socialdemócrata clásico, de verdad. Sobre todo socialdemocracia es regulación de mercados, fiscalización progresiva, derechos laborales y servicios públicos universales. Uno de los problemas tanto con respecto a la regulación de mercados como en la fiscalidad progresiva es que depende de Europa. Si una empresa española tributa en Irlanda, España no lo arregla solo como país. Toda propuesta tiene que venir con una mayor integración europea.

Hamon es favorable a la renta mínima. ¿Cuál es su opinión?

Debemos trabajar pensando que hay gente que se va a sentir excluida del mercado laboral y hay que darles salidas. Así que se debe abrir el debate sobre rentas mínimas, garantizadas o básicas, pero sí, promover un ingreso mínimo vital, que es lo que ha dicho el PSOE. Pero no tirar la toalla sobre la idea de que haya trabajo para todos, más empleo, de mejor calidad y mejor repartido.


Hay que hacer dos referéndums: uno por la reforma de la Constitución y otro por un nuevo estatuto de autonomía. La independencia, que tendría que ser la última pregunta, no puede ser la primera


Usted está en contra del referéndum por la independencia de Cataluña.

Hay que hacer dos referéndums: uno por la reforma de la Constitución y otro por la reforma del estatuto. La independencia es el último de los recursos, así que no puede ser la primera pregunta que se haga.

Pero el millón de personas que sale a las calles cada año en la Diada es lo que pide.

No soy partidario de que las manifestaciones decidan.

También hay mayoría parlamentaria en Cataluña al menos por el derecho a decidir de los catalanes.

Sí, pero no tienen capacidad de hacerlo y aquí está la trampa. Yo no sé si En Comú Podem quiere la independencia o no. Es muy raro decir que quieres que te pregunten pero no saber lo que responderás, porque uno es independentista o no, no depende del día. Las encuestas están muy equilibradas y un partido que acaba empatado no se puede discutir a un solo penalti. La primera opción no puede ser la que en teoría tendría que ser la última. El error del Partido Popular es que no ha ofrecido otra salida. Yo abogo por una tercera vía: ni inmovilismo ni ruptura.

Gran parte de los votantes del PSOE encadenan una buena serie de decepciones: la última, la abstención a la investidura de Rajoy, cuando muchos preferían un pacto con Podemos.

Bueno, por eso el PSC votó en contra de la investidura, también porque hacemos a Rajoy responsable de lo que ha sucedido aquí. Pero Podemos no quiso nunca pactar con el PSOE, se le propuso la investidura de un gobierno socialista y dijeron que no. Su primer objetivo era tumbar al PSOE, más que un gobierno de izquierdas como el que tuvo lugar en Portugal. No bastaba con no investir a Rajoy, había que investir a otro, de modo que colaboraron en entronizar a Rajoy. Y eso lo reconoce hasta Errejón, parte de la autocrítica y el debate interno.



¿Usted se siente más próximo ideológicamente a Errejón o a Susana Díaz?

De Errejón sé muy poco y con Susana comparto un proyecto de España socialista. Errejón está vertebrando el suyo, pero soy prudente.

Pero me reconocerá que algunos de Podemos se permiten el lujo de denominarse socialdemócratas por los errores del PSOE.

¿Usted cree que Podemos es socialdemócrata? Hay que esperar un poco antes de juzgarles ni para bien ni para mal. Claro que mucha gente que consideró que el PSOE no había hecho lo suficiente para atajar la crisis con coherencia y valores de izquierda. Pero vamos a ver lo que pasa dentro de un tiempo, porque la nueva política ha copiado vicios de la vieja política con una rapidez que ni yo sospechaba.

¿Por qué sigue ganando Rajoy en España?

La izquierda se lo está poniendo muy fácil. Y en la sociedad hay una demanda de orden que él satisface. No son sólo sus votantes, ha habido una expresión de admiración europea hacia Rajoy. Si el problema es el populismo y la inestabilidad, Rajoy, sobre la base de no moverse, ha aguantado. Había mimbres para construir una alternativa pero a la izquierda le faltó paciencia y generosidad.


La izquierda se lo ha puesto muy fácil a Rajoy. Y en la sociedad hay una demanda de orden que él satisface. En base a no hacer nada, se ha ganado el respeto de Europa porque da estabilidad


Usted fue en 1999, bastante tarde, el primer político español que asumió ser gay. ¿Ha cambiado mucho ser gay en España desde entonces?

Sí, ha cambiado bastante. Yo lo dije porque me lo pidieron. Un colectivo llamado Vota Rosa quería que los partidos apostasen por la visibilidad de sus cargos homosexuales. Yo lo soy desde bastante antes, pero no me había planteado decirlo en público. Sigue habiendo homofobia y bullying, puede haber crímenes de odio, sucidios de personas que se sienten desamparadas, agresiones, insultos.  A mí por suerte nunca me han agredido, sólo me han insultado. Pero en general hoy es más fácil conocer a un gay en tu entorno y aceptarlo con naturalidad.

 ¿Usted es más de Hillary Clinton o de Sanders?

Yo creo que hubiera votado a quien supiera que iba a ganar, porque el sistema norteamericano da pocas opciones. El tiempo parece dar la razón a quienes, como Michael Moore, creían que Sanders era mejor candidato porque daba respuesta a los deseos de cambio norteamericanos. Los partidos socialistas tenemos que estar atentos a esa voluntad de cambio, porque si aparecen como gestores del continuismo van a fracasar.

Pero es a lo que mucha gente asocia el PSOE.

La gente tiene muy reciente su gestión de la crisis. Pero en Barcelona estamos gobernando con Barcelona en Comú, por ejemplo, y recuerdo que decían en campaña que iban a hacer cosas tan distintas ellos mismos reconocen que es muy difícil. Pero yo creo que desde la izquierda hay que colaborar más en la práctica. Podemos y PSOE se conocen poco porque no hacen muchas cosas juntos, no dialogan, aunque el caso catalán sea diferente.


La izquierda tendría que colaborar más. PSOE y Podemos se conocen muy poco


La izquierda, tanto PSOE como Podemos, parece estar más preocupada de sus divisiones internas que de hacer oposición.

Bueno en el caso del PSOE, es evidente que está descabezado hasta las primarias de junio. En ambos casos, es hora de digerir el fracaso de las elecciones y construir y fortalecer nuestros proyectos.

Aunque por mucho tiempo que se discutan los proyectos luego a veces acaba teniendo más peso un tuit impactante (sea de Trump o de Rufián) o  un buen baile como el suyo.

Sí, es así. Llevo 30 años en política y mis hits han sido decir que soy gay y bailar. Pero eso es una parte, no es el todo. Y esas actitudes están bien si son sinceras, reales, porque los ciudadanos también han desarrollado un sentido crítico al postureo, a las cosas que se hacen de cara a la galería. Hay gente que no me cree cuando le digo que había política sin teléfonos móviles. El PSOE no es nativo digital y la izquierda ha de aprender a dominar esos medios, pero no ser prisionero de ellos.

¿Con qué partido de otro político se pegaría un buen baile?

Errejón es una persona que me interesa. Y luego también te diré que Ada Colau me interesa y creo que su ambición no se quedará en Barcelona.

Bailando con lobos, dirían algunos compañeros de su partido.

Bueno la gracia de la política es ponerte de acuerdo con quien piensa diferente a ti, eso no significa dejar de ser quien eres. Y si el PSOE no se relaciona con el mundo de Podemos le regala la hegemonía al PP por mucho tiempo.

Los GAL, la austeridad de Zapatero y la abstención al PSOE han sido algunos varapalos importantes del PSOE. ¿Ha pensado alguna vez en dejar el partido?

No. He tenido discrepancias. Recuerdo el referéndum sobre la OTAN. Yo trabajaba en la campaña a favor de la OTAN y tenía muchas dudas, antes de eso había escrito artículos contra la OTAN. También tuve dudas cuando se decidió sobre el abandono del marxismo en las bases del PSOE. Y cuando hubo el cambio de política económica en 2010 yo, que era de la ejecutiva del PSOE, le pedí a Zapatero que hiciera pública la carta del Banco Central Europeo para que se viera por qué nos veíamos obligados a hacer aquello. Nunca ha sido suficiente como para plantearme abandonar el partido.


Mido 1.63, tengo poco pelo y un poco de sobrepeso. Además soy gay. No me imaginaba que sería el número uno de mi partido. Me veía más como 2, 3 o 23


Cuando usted fue nombrado portavoz del Grupo Socialista en el Parlament de Catalunya, en 2003, recuerdo que se hablaba de que tenía poco carisma. Ahora parece que la percepción es opuesta. ¿Usted lo percibe así?

Yo toda la vida he sido un poco tímido, aunque no lo parezca. Mido 1.63, tengo poco pelo y un poco de sobrepeso. Además soy gay...Así que no me veía a la cabeza de un partido. Quizá me frenaba. Siempre me vi más en la cocina que sirviendo los platos. Me veía más de número 2, 3 o 23 que de número uno. Pero cuando me ha tocado liderar, me ha gustado. No creo que sea más carismático, es que la gente siempre se fija en el que va delante. En la campaña de las últimas autonómicas,vimos que los electores que menos me conocían eran los socialistas, porque no consumían tantos medios en catalán. La tontería del baile me puso en las televisiones estatales y así se me empezó a conocer.

Y empezó a ir al Hormiguero, etc.

Sí, aquel día bailé porque bailé, porque me apeteció. Un día llamaron al comité de campaña del Intermedio para que bailara y ellos dijeron que no. Cuando me enteré les dije: “¿Estáis locos?”. Si no salimos en las televisiones españolas nos quejamos y cuando nos llaman no vamos. A veces cuesta a los partidos tradicionales estar en esos medios y al final si no vas la gente no te conoce. Yo no soy de los que cree que Ciudadanos y Podemos sean un invento de los medios, pero sin duda la exposición les ha ayudado.

¿Cree que la izquierda ha sido firme en Europa con la crisis de refugiados?

Sí y no. Me ha sorprendido que la actitud del gobierno alemán haya sido la más comprometida a pesar de que eso le ha generado críticas y el crecimiento de Alternativa por Alemania. Pero se tendría que haber hecho mucho más y se habla poco de la raíz del problema, de la que Europa u occidente es responsable. Los refugiados huyen de la guerra, algunas incitadas por occidente o utilizadas en su favor. Sentiremos vergüenza por ello.

Pero no veo al PSOE liderando manifestaciones contra Siria o contra los bombardeos en Yemen.

La izquierda se ha visto poco, pero Podemos y PSOE están exigiendo que al menos se cumplan los compromisos de entrada de refugiados.

Pero usted estaba hablando de la raíz del problema.

Es muy complejo. Yo estuve en Siria en 2007, invitado por el gobierno de Al Assad, que hablaba de apertura, y ahora me preguntan si volvería. Van a pensar que estoy al lado de Al Assad, que ha hecho cosas inaceptables, pero al mismo tiempo los que jugaron a desestabilizar al gobierno han hecho de la región un polvorín. ¿De qué lado estamos? ¿O nos conformamos con que se maten entre ellos? Europa había externalizado las cuestiones de seguridad y no ha dicho, bueno, estos países están cerca de mis fronteras, con el riesgo a equivocarse.

La derecha populista agita el miedo de la inmigración y los refugiados, los asocia al terrorismo, ¿qué gestión de la inmigración propone usted?

Yo estoy a favor de una inmigración regulada, pero hay derechos como el de asilo o el de atención al refugiado que tienen que funcionar. Y luego hay que explicar bien las cosas. El último atentado en Canadá fue cometido por un canadiense. En ese miedo al terrorismo de raíz islamista no podemos caer en el buenismo pero los terroristas son siempre una ínfima minoría. Ese diálogo de civilizaciones por el que tanto se criticó a Zapatero es necesario. Hay que plantearse también si Europa se equivocó con Turquía, si mantenerla fuera de la UE acaba siendo peor.


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