Entrevistas

“Con la subida del IVA, las giras de grupos underground que están fuera de las grandes ligas mediáticas van a desaparecer completamente en España”

David Jiménez-Zumalacárregui, director de la promotora Heart of Gold, reflexiona con crudeza sobre las duras consecuencias que tendrán las medidas del gobierno contra los organizadores de conciertos de perfil medio

El sector de la música en directo está preocupado por la subida del IVA. Quizá los grandes festivales puedan sortear la situación, pero los promotores de perfil más bajo se ven abocados a un futuro negro. David Jiménez-Zumalacárregui, director de Heart of Gold, nos da su visión de este contexto terrible.

[En la actualidad, David Jiménez-Zumalacárregui es director de la agencia de contratación y promoción de conciertos Heart Of Gold, fundada por él en Madrid en 2009 como siguiente paso evolutivo en una larga experiencia en el sector discográfico que comenzó con su labor el sello independiente Bittersweet y en Love To Art, una promotora que organizaba giras de bandas independientes por toda España. Heart Of Gold ha sido la empresa responsable de traer con regularidad a artistas como Eli ‘Paperboy’ Reed, The Jayhawks, Lucinda Williams o Shout Out Louds. Con motivo del incremento de los impuestos a los profesionales autónomos y a los espectáculos en vivo, hemos pedido a David un texto de opinión que refleje, de la manera más nítida, las preocupaciones y la indignación del sector ‘medio’ de la música en vivo en España que está, en cierto modo, a la sombra de los grandes festivales, esa multitud de profesionales que trabajan a diario en organizar pequeñas giras y en traer a artistas underground. Estas son sus palabras].

La reciente subida del IVA y el incremento de las retenciones del IRPF aplicadas mediante decreto ley al sector de las industrias culturales (y que afectan directamente a todos los artistas y a todos los agentes que participan en la producción y difusión de la propia actividad artística) es un torpedo dirigido a la mismísima línea de flotación del sector cultural en todas sus vertientes. Un sector que ha demostrado ser de los más productivos de nuestra industria y que da empleo a cerca del 3% del empleo total en España. No hay que ser muy listos ni expertos en economía para saber que esta mayor carga impositiva la sufrirán tanto las empresas que se dedican a la producción cultural como los propios consumidores, con la consiguiente bajada en el consumo que se traducirá en pérdidas, falta de competitividad, despidos y una situación realmente catastrófica de un sector ya de por si lastrado por la falta de inversión, planificación y de una política clara en cuanto a su consideración y desarrollo dentro. Esta subida conseguirá el efecto contrario: recaudar menos dinero porque, simplemente, no habrá eventos de dónde recaudarlos. Es un tiro al propio pie, aunque lamentablemente, de este tipo de memeces, en España somos expertos.

"Esta ley se ha aprobado sin ni siquiera una consulta previa al sector al que se dirige, a toda prisa y sin valorar el desastre que causa"

Esto en cuanto a lo meramente económico. Pero la cultura es mucho más que una simple industria que proporciona trabajo y sustento a muchísima gente. Un país desarrollado y con una política clara de expansión y promoción cultural genera no sólo muchos beneficios económicos (los escandinavos o franceses nos sacan muchísimos años de ventaja en cuanto a esta concepción), sino que convierte a la propia sociedad en un entorno mucho más digerible y forma a los individuos intelectualmente. El conocimiento y la cultura son dos de los agentes principales a la hora de mitigar el efecto de las desigualdades entre las clases sociales y favorecen la integración. Parece de Perogrullo, pero que el estado favorezca y facilite el acceso a los contenidos culturales minoritarios por parte de la población genera una sociedad más activa, formada y ayuda al desarrollo del espíritu crítico de la misma. Por no hablar de la importancia del sector cultural en la promoción exterior de la marca España.

Este decreto ley consigue que seamos el país europeo con mayor carga impositiva al sector cultural, yendo totalmente contracorriente no sólo de la mayoría de políticas de países que deberían ser nuestro espejo en este aspecto, sino también en contra de nuestra propia Constitución, que establece que es obligación del Estado promover y facilitar el acceso a la cultura.

Sé que mis declaraciones son políticamente incorrectas: esta decisión del Gobierno marcada a golpe de decreto ley está amparada por la “dictadura” de la mayoría absoluta. Sí, gobernar de esta manera es una auténtica dictadura. Gobernar debe significar contar con todos y para todos, discutir y escuchar a los demás, buscar el consenso. Esta ley se ha aprobado sin ni siquiera una consulta previa al sector al que se dirige, a toda prisa y sin valorar el desastre que causa. Escuchar al Ministro de Cultura decir que van a ser los consumidores los que van a soportar esta subida me hace pensar en qué méritos ha hecho este personaje para desempeñar tan importante labor. Un chimpancé sería capaz de tomar decisiones más acertadas o al menos declaraciones más inteligentes, sin duda.

Llamadme malpensado, pero creo que esta subida no es una medida meramente económica auspiciada por el afán recaudador. Es una medida de marcado carácter ideológico, que establece claramente las líneas de actuación de esta derecha troglodita.

No es sólo una opinión, a los hechos me remito: fútbol y toros prácticamente no han recibido una subida apreciable. Pan y circo. El sector cultural (tradicionalmente identificado con opciones políticas de carácter progresista) ha visto cómo, de la noche a la mañana, se ha subido 13 puntos el IVA. Eso supone que, por ejemplo, de cada entrada de cine, teatro o cualquier concierto, el 31% del valor que paga el consumidor por disfrutar de cualquiera de estos eventos va directamente a las arcas del estado (el 21%) y a la omnipresente SGAE (el 10% restante, porcentaje más alto de toda la comunidad europea, pero éste es otro tema que merecería un debate aparte). Mientras tanto, los clubes de fútbol dilapidan millones de euros aun manteniendo ingentes y millonarias deudas con la Seguridad Social y sus estrellas evaden impuestos trasladando la residencia fiscal a paraísos opacos.

Volviendo al tema que nos interesa, de cómo afecta esta subida, en el caso concreto de mi empresa, tenemos varias giras programadas para el invierno que prácticamente van a dar pérdidas aún consiguiendo el sold out en todos los shows. El margen de beneficio es escaso debido a la cantidad de gastos que una gira conlleva. La falta de poder adquisitivo de los consumidores y el elevado tramo de impuestos harán el resto. Lo sé porque yo soy uno de esos consumidores a los que los recortes les afectan. Economía real lo llaman algunos. También ha conseguido que nos replanteemos muchos eventos en los que estábamos embarcados. No sé cómo vamos a sobrevivir en los próximos meses. Esta subida afectará a todo el sector, pero especialmente a los eventos más minoritarios, porque ni el promotor ni el consumidor podrá asumir ese incremento, y eso hará que desaparezcan, en nuestro caso concreto, las giras de grupos underground que están fuera de las grandes ligas mediáticas, porque básicamente esas giras, en un 75% me atrevería a decir, cubren costes o son directamente deficitarias. Pero son la cantera de donde salen grandes figuras potenciales. Para conseguir algo hay que invertir en ello, por eso invertimos en artistas pequeños con algo que decir. Medidas como ésta hace que pequeñas empresas como nosotros nos resulte imposible dedicar recursos a actividades financieramente arriesgadas.

Los grandes festivales verán reducidos sus ingresos, eso está claro, y serán menos competitivos, sobre todo los que no están subvencionados por instituciones públicas o cajas de ahorro (si, esas que estamos rescatando entre todos).

"Sin conciertos, giras o festivales dejaremos en paro a cientos de miles de personas"

No cometamos el mismo error que el sector de la música hizo cuando reivindicamos que el Gobierno actuara en contra de la piratería: los principales damnificados son las pequeñas PYMES (sellos discográficos, artistas emergentes, etc.), no las grandes figuras que seguirán teniendo su mansión en Miami y eludiendo pagar impuestos en el país que tanto dicen adorar.

El drama de la falta de futuro y recursos lo están padeciendo y lo padecerán los miles de trabajadores que dependen de una industria activa y dinámica: técnicos de sonido y luces, backliners, montadores de escenarios, trabajadores de las salas, camareros, etc. Sin conciertos, giras o festivales dejaremos en paro a cientos de miles de personas.

El sector cultural ha de levantarse unido y no parar hasta acabar este atentado contra el presente y futuro de nuestra sociedad. Sin cultura seremos menos libres. Si no conseguimos parar este sinsentido (además de muchos otros bastante más importantes), me temo que pronto veremos a algún exaltado en el Congreso volver a gritar eso de: ¡Muera la inteligencia!

No estamos muy lejos, ¿a que no? Ya nos han dicho que nos jodamos…

A lo mejor es lo que le interesa a este gobierno: una masa empobrecida tanto económica como culturalmente, poco formada, dócil y fácilmente manejable a base de apretar el botón de los recortes.

Es el momento de actuar y pasar a la acción.

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