Entrevistas

Hot Chip: “No veo nada malo en escuchar discos antiguos, es lo que llevamos haciendo toda la vida”

Alexis Taylor, líder ‘nerd’ y erudito del grupo británico, se explaya sobre su visión de la música y traza una visión nada complaciente sobre la electrónica actual

Esta es la semana de Hot Chip: acaban de publicar su álbum más agitado, el más pensado para bailar hasta desfallecer, y lo presentarán el sábado en Sónar. Hablamos con Alexis Taylor para conocer más sobre la inspiración y los objetivos de “In Our Heads”.

El mundo se viene abajo y Hot Chip dice que no puede ser. Que hay motivos por los que todavía deberíamos seguir vivos, por los que no vale la pena pegarnos un tiro en la frente. Fieles a su propuesta dirigida a la pista de baile y sus inimitables y pegadizos ritmos, en su quinto disco, “In Our Heads”, reivindican la cultura de club, al mismo tiempo que defienden una vida feliz, en la que el hedonismo y el impagable milagro de estar vivo es lo único que uno debería tener en cuenta. De todo esto habla su primer trabajo en Domino Records, y el quinto en su discografía, un álbum en el que han contado con la ayuda en la producción de Mark Ralph, y que parece destinado a inundar las discotecas más sibaritas del verano.

Aprovechando que Alexis Taylor –compositor y vocalista del grupo londinense junto a Joe Goddard- se ha dejado caer por Barcelona hace unos días para participar en el emotivo homenaje a Big Star en el Primavera Sound, charlamos con él sobre las vicisitudes de la grabación y de muchas otras cosas. Con sus apabullantes gafas de pasta y su inevitable pinta de ‘nerd’, uno de los grandes nombres de la electrónica actual trata de explicar el por qué de la música que hace y el significado de los proyectos en los que se involucra, y que tiene como próxima parada, precisamente, Barcelona: el sábado 16 de junio estarán encabezando el escenario SónarPub de Sónar 2012, a las 01.30h.

"El álbum tiene más canciones para la discoteca que cualquiera de nuestros trabajos anteriores. Probablemente, haya cinco o seis ‘hits’ para la pista de baile"

¿Qué tal lo pasas por Barcelona?

Vine al Primavera Sound el miércoles y estaré hasta el sábado. Ayer (por el jueves 31 de mayo) escuché a The Afghan Whigs y un poco de Wilco. El caso es que mi hija, de tres años, estaba muy enferma y por eso tuvimos que irnos pronto al hotel. Espero que podamos ver más cosas después de actuar hoy.

¿Sueles leer las críticas sobre tu trabajo? ¿Qué opinión te merecen las del último disco que has grabado con Hot Chip?

Creo que la mayoría todavía no se han publicado. Pero he visto que le daban 9/10 en una revista sueca, 8/10 en Uncut y 4/5 en algún otro sitio. No he leído las críticas, sólo he visto los números. Según creo, el álbum ha gustado bastante. Tiene más canciones para la discoteca que cualquiera de nuestros trabajos anteriores. Probablemente, haya cinco o seis ‘hits’ para la pista de baile.

¿Cómo fue el proceso de composición?

Estuvimos trabajando en Londres durante varias semanas. Hemos contado con más colaboradores que nunca. Han participado gente con mucho talento como Neil Michael Hagerty (Royal Trux), Steel Harmony, Charles Hayward, a la batería, o Terry Edwards, al saxofón. Él es precisamente el que ha coordinado la orquesta que ha llevado el show de ‘Big Star’s Third’ al Reino Unido, hace unos días.

El videoclip del primer single, “Night And Day”, me parece de lo más estrambótico. De hecho, la imagen del grupo siempre ha sido muy característica. ¿Soléis participar en las decisiones sobre el aspecto visual del grupo?

Desde el principio hemos controlado la imagen de todos nuestros vídeos, hasta que conocimos a Peter Serafinowicz. Él siempre encuentra la mejor idea. Por eso le dejamos hacer lo que quiera. Tiene visiones muy extrañas. Cuando nos las cuenta, sólo podemos decirle: “Adelante, eso suena mucho mejor que lo que nosotros pudiéramos haber pensado nunca”.

"Sónar es un buen termómetro para captar la temperatura de la escena electrónica del momento"

Supongo que no tendrá nada que ver, pero cuando pude ver el final del vídeo me pregunté si aquel símbolo del yin y el yang cayendo sobre unos edificios tenía algo que ver con los atentados del 11-S en Estados Unidos.

No, para nada. En realidad, yo creo que todas las imágenes que aparecen en el vídeo no tienen ningún sentido. Ése es precisamente el sentido. Sólo busca el entretenimiento. Nada tiene lógica: esa especie de Dios negro y peludo que controla una nave espacial y esa heroína intergaláctica que dirige otra máquina voladora; finalmente ambas se unen, la gente empieza a bailar, mientras reza y, al final, la aeronave se estrella. No sé, podría ser una metáfora de algo muy grande que surge a partir de la nada y que, al poco de haberse formado, se destruye.

Se ha dicho que vuestra música genera excitación y alegría, pero que vuestras letras van por otro camino, por un sendero mucho más introspectivo.

No creo que sea así. Me gusta hablar de cosas alegres, que animen a la gente. Este disco es un claro ejemplo de esto. Incluye la idea de ir flotando por el mundo, el placer de traer niños a la vida, hay canciones sobre la seducción, sobre el amor o sobre hacer música… No hay un tema principal, pero sí es cierto que todos giran en torno a las mismas sensaciones positivas y energizantes.

En Sónar presentáis el disco. ¿Cuál es tu experiencia en este festival?

Sólo he ido cuando tenía que tocar, pero lo cierto es que he estado ya cuatro o cinco veces. Siempre aprovecho para escuchar a todos los artistas que puedo, no tanto los grandes nombres del cartel, como sí las nuevas bandas. Sónar es un buen termómetro para captar la temperatura de la escena electrónica del momento.

A propósito de esto, ¿cómo ves la electrónica actual?

Tampoco es que tenga una opinión. La primera vez que fui al Sónar recuerdo que la corriente dominante en la electrónica era la música basada en los sonidos que salían de un ordenador portátil. Hablo de gente como Fennesz, que hacían una música diferente. Y luego estaban otros nombres como Carl Craig, un excelente referente del techno actual. Yo estoy mucho más interesado en esos dos universos de lo que pueda estarlo en estilos que están de moda ahora como el dubstep. Si te digo la verdad, no sé, ni tampoco me importa, cuál será la tendencia del futuro. Me da igual lo que se pueda considerar como “nuevo”. La mayoría de las cosas que encuentro inusuales, refrescantes e interesantes hoy en día vienen de la música popular que no trata de ser más que eso, música para las masas; me parece mucho más loable eso que toda la gente que trata de venderte su producto como si fuera algo experimental o desconocido.

Parece que ahora está de moda hablar de nuestra era como una época nostálgica, en la que la música mira irremediablemente hacia el pasado.

Personalmente, no creo que estemos más obsesionados que en otras décadas con lo que se hizo antes. Lo que pasa es que YouTube permite a la gente tener acceso a todo tipo de cosas. Discos que antes era imposible encontrar, ahora están al alcance de un solo clic. Habría que hablar de un cambio tecnológico y no de un cambio de pensamiento. La forma en que la gente consume y hace música ha cambiado, sí, pero no porque exista una fijación con lo que se hizo antes, sino porque la tecnología lo ha permitido. Los creadores siempre han mirado hacia atrás en busca de inspiración.

"La gente, de repente, decide que un sonido es nuevo, que no existía antes, pero en realidad es sólo una evolución de lo que ya se hacía varias décadas atrás"

Hay quien dice que ahora no hay creatividad ni novedades y que todo es una copia de tiempos antiguos mejores.

La gente que hace dance ahora mira sobre todo a los 80s y a los 90s para inspirarse, pero aporta unas nuevas formas de enfocar esos sonidos, que es lo que genera una visión única. ¿Realmente crees que los músicos actuales intentan imitar cosas de otras décadas? No lo sé. En lo que a Hot Chip respecta, sólo queremos juntar sonidos que digan algo, hacer sentir emociones nuevas al que nos escucha. No sé si lo consigo, pero lo intento. En cualquier caso, sigo escuchando discos de artistas antiguos y nuevos, exactamente igual que hacía cuando tenía 19 años. Por supuesto que no rechazo la influencia del pasado. Sería un estúpido y estaría mintiendo.

Es cierto que, al hablar de música, todos citamos los sonidos de los 80s o de los 90s, pero, ¿existe ya un sonido que podamos identificar con los 2000?

No sé qué contestar. Los sonidos sobre los que la gente escribe siempre vienen de algo anterior. El dubstep viene del drum’n’bass y el chillwave de los discos de Ariel Pink. Y, al final, todo es una evolución de la música disco, del house, del UK garage… La gente, de repente, decide que un sonido es nuevo, que no existía antes, pero en realidad es sólo una evolución de lo que ya se hacía varias décadas atrás. Además, el paso del tiempo no es significativo a la hora de valorar una pieza musical. Hay grandes discos que han sido descubiertos mucho más tarde de la época en que se publicaron. Pueden pasar 30 o 40 años desde que se grabó y la gente seguirá disfrutándolo. Hablo, por ejemplo, de Raymond Scott haciendo música electrónica en los 50s en América. No veo nada malo en escuchar discos antiguos. De hecho, es lo que yo llevo haciendo toda mi vida.

¿Así es como has llegado a involucrarte en el homenaje a Big Star? ¿Es una especie de homenaje al pasado?

Bueno, desde luego que el concierto de esta noche, en el que interpretaré junto a muchos otros músicos el disco “Third” de Big Star, es la razón por la que estoy aquí en Barcelona esta noche. Decidí colaborar en este proyecto porque amo a Alex Chilton, quizá más que a cualquier otro cantante. Desde luego, es uno de mis dos o tres ídolos preferidos. Así que, cuando me preguntaron si quería formar parte de este homenaje, dije que sí, claro. Su música es muy importante en mi vida. Gracias a esta oportunidad, he podido volver a escuchar todos sus discos con detenimiento. Quiero disfrutar la experiencia y aprender de la gente que participa. Es genial para mí poder tocar junto a Jody Stephens, el batería original de Big Star. Seguro que Alex Chilton nunca pudo imaginar que algo así pudiera suceder. Para mí, el objetivo de este show es dar a conocer estas canciones, que quizá no sean muy conocidas, pero son maravillosas.

¿Qué sensaciones te produce interpretar composiciones ajenas en directo?

Es una sensación extraña, pero buena. Es una gozada tocar con esta banda y reproducir la infinidad de detalles que esconde el disco. Volver al dibujo original que pintaron sus cabezas. No hay una sola cosa que sobre, todo en estas canciones está en el lugar adecuado. Me gusta mucho pensar sobre eso. A medida que he ido estudiando el álbum, he descubierto cosas nuevas, otras interpretaciones en las que nunca antes había caído.

¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que lo escuchaste?

Sí, seguramente sería hacia 1997. Ya entonces me gustó, pero no fue hasta que llegó a mis manos “Like Flies On Sherbert”(1979), el primer álbum en solitario de Alex Chilton, cuando empecé a invertir mucho tiempo en su música. Me abrió la puerta a otros discos que él grabaría más tarde con su nombre, pero también a distintos artistas con los que se relacionó. Por ejemplo, The Cramps, con los que trabajó como productor. Ese sonido inspirado en el antiguo rock de los 50s, pero llevado a su terreno. Cubrió géneros como el R&B, el soul, el rock’n’roll, el blues, el country… Lo que me fascina de su personalidad es que siempre conseguía aportar su propia visión y generar una atmósfera única a todo lo que tocaba. La influencia de Big Star en Hot Chip, más allá de que durante un tiempo hiciéramos una versión de “Thirteen”, creo que es evidente en nuestras canciones más lentas.

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