Entrevistas

Henry Saiz

El equilibrio infinito

Henry Saiz

Se define como “un workaholic de mierda” y es muy cierto, al menos lo de workaholic: Henry Saiz no para de trabajar. Es el trabajo duro, al fin y al cabo, lo que le ha llevado a donde está, entrando y consolidándose en la elite de un circuito mayoritario de DJs internacionales que operan en las coordenadas del house progresivo, el techno con melodías y la utilización de texturas balsámicas cargadas de atmósfera. Suena a tópico –el tópico del productor y DJ “tipo Sasha”– y a este madrileño / alicantino de cuidada barba no le gustan los lugares comunes. En su música hay otros factores que no suelen ser habituales en el circuito progressive (su gusto enfermizo por las músicas cósmicas, las secuencias sintéticas de la música disco e influencias dispares, de Wagner a Britney Spears pasando por el heavy metal; al menos todo eso es lo que tiene muy bien archivado en su disco duro mental) que le obligan a estar cambiando el discurso.

Lo nuevo del productor español más internacional del momento no es moco de pavo: se trata de “Balance 19” ( EQ Recordings, 2011), la nueva aportación a la serie de DJ mixes en la que ya han estampado su firma Luke Fair, James Holden, Joris Voorn, Chris Fortier, Will Saul o Agoria. Es decir: la aristocracia del house moderno. Igualmente fresco es su trabajo en su propio sello, Natura Sonoris –un oasis de libertad en el que edita su música más personal y deja la puerta abierta a jóvenes productores como Cora Novoa o Damabiah para que exploren los resquicios emocionales de las máquinas–, y es que, en general, Henry Saiz siempre ha puesto la pasión por encima del oficio –a pesar de ser un workaholic de mierda, o quizá por ello–.

De Natura Sonoris, precisamente, encabezará un showcase en Sónar 2011 compartido con Manel Ruiz, el musculoso productor más conocido como Sistema. Razón de más –contando con que “Balance 19” se edita hoy– para conocer a Henry Saiz en lo musical, en lo personal y en sus gustos culturales. Porque sí, además de un genio de mierda y un workaholic de ídem, es también un freak de cojones.

“Balance 19 trailer 1”

Parte I: En la que Henry Saiz habla, sobre todo, de cosas técnicas

Siempre se ha tenido una idea de ti como un productor enclaustrado en el estudio que, cuando sale a clubs, va a dar directos. ¿Cómo se ha operado tu metamorfosis en DJ?

Antes era más un artista de directo, sí, pero en los últimos dos años lo he alternado mucho con el DJ set hasta el punto de que esto es lo que más hago ahora. Cuando me inicié en la música de club estaba siempre en el estudio, y cuando salía era para mostrar mi live set, pero a medida que van creciendo las giras notas que necesitas otra cosa. Al final te cansas de los temas, de estar tocando siempre lo mismo, no puedes jugar con ellos de manera indefinida.

Y entonces es cuando empiezas a destripar producciones ajenas.

Sí, ahora me siento más DJ que nunca. Tampoco es algo que me venga de nuevo, años atrás ya hacía mixtapes caseras para pasárselas a colegas. Es ahora cuando, digámoslo así, me he profesionalizado.

Pinchas con software. ¿Cómo trabajas las sesiones?

Solía pinchar con CD, pero estoy tan acostumbrado al directo que al final lo hago todo con Ableton Live, porque con CD es imposible jugar con 5 o 6 temas a la vez y mezclar varias capas de ritmo y atmósfera. Si me limitara a poner un tema tras otro, utilizaría el CD, pero prefiero este estilo en el que los temas aparecen troceados.

¿Hablamos de sesiones convencionales o de híbridos DJ-directo, a la manera de lo que hace Sasha, que básicamente monta un puzzle grandioso con infinitos loops? Puede haber gente que se confunda.

Lo que hago no es muy distinto de una sesión normal, lo único es que hay que llevar más pre-producción. Hay DJs que consiguen un efecto parecido sólo con los CDs, creando loops en tiempo real y trabajando con tres fuentes, como hace James Holden. Sólo hay que tener claro qué tipo de material quieres llevar encima y cómo jugar con los temas. Yo me suelo dejar hechos varios edits, muchos loops, y lo demás es improvisación en el momento.

¿Cuánto llevas preparado y cuánto improvisado?

El haber rodado el DJ set te ayuda: cuando has probado una mezcla o un truco, ya sea en el estudio o en un club, siempre puedes repetirlo cuando veas clara la ocasión. Pero siempre dejando hueco a la sorpresa. Como decía José Mota, ¿no? Dame hueco, que habiendo hueco yo ya…

¿Cómo gestionas tus carpetas de temas? Te tienes que volver loco buscando música nueva, editándola para los clubes, recuperando cosas antiguas…

La librería de temas es una mezcla de todo, de cosas que has ido escuchando a lo largo de mi vida y que me ha dejado huella, y material nuevo. Generalmente recupero temas de los 70 y me hago mis edits. Hay mucho material planeador al que le añades un bombo y ahí ya tienes cosas exclusivas que te dan mucho juego. Intento reunir música de todas las épocas, rebuscar entre el archivo personal, y luego está el día a día de ir recibiendo promos, filtrándolos. Los artistas de mi sello me mandan todo lo que hacen. Al final, todo consiste en encontrar cosas frescas y exclusivas, aunque no me quiero obsesionar con la novedad.

Tu gusto es más variado de lo que aparentas. Si la gente supiera todo lo que te gusta se llevaría una sorpresa mayúscula. ¿Cómo controlas tu eclecticismo?

Bueno, intento ser ecléctico siempre. Como consumidor, quien me conoce, ya sabe que escucho estilos diferentes, y me gusta pincharlos siempre y cuando haya una unidad, coherencia armónica. Puede haber disco, o el tech-house con el que se me asocia más a menudo, pero no me guío por los estilos, sino por la esencia de cada tema: que haya una melodía, un desarrollo psicodélico…

¿Cómo querías que fuera tu “Balance 19” cuando empezaste a trabajar en él?

Lo primero que quería era darme la oportunidad de mostrar mi evolución en estos últimos años. No me gusta etiquetar a la gente ni tampoco autoencasillarme. Yo estoy asociado a un tipo de música, llámese tech-house o house progresivo, que en esencia sí que está ahí, pero a la que se puede acceder desde diferentes enfoques y lenguajes sin perder de vista el mismo concepto. El primer CD del “Balance” es más tranquilo, quizá le choque un poco a los fans del prog, aunque no dejo de ser yo, es un Henry Saiz evolucionado. El segundo CD es el tipo de sonido por el que se me conoce. Es como una sesión de las que hacía tres años atrás. Yo no veo esta evolución como un cambio radical, pero habrá que esperar a ver qué dice la gente y si lo acepta.

El primer disco suena muy cósmico.

Siempre he estado influenciado por ese sonido, pero hasta hace poco estaba en el sello Renaissance y el contexto no me ayudaba a experimentar. En Renaissance querían un tipo de sonido muy concreto, y por contrato no me podía salir de ahí. El revival space, el regreso del krautrock, a mí me ha animado a dar un giro a las cosas, yo siempre estoy cambiando y esto ha ayudado a que diera un giro fuerte.

Renaissance cerró hace un año por quiebra y tu contrato se rescindió al momento, lo que te permitió empezar otros proyectos. ¿Cómo valoras tu paso por el sello de Nottingham?

Los contratos exclusivos no son buenos para ningún artista. Siempre agradeceré el apoyo que me dieron desde Renaissance, y me sabe muy mal que el sello haya tenido que cerrar, pero para mí ya empezaba a ser el momento de liberarme de esa disciplina y avanzar.

¿Hasta qué punto te puedes quejar del encasillamiento sonoro forzado por un contrato con un sello? También tienes tu propia plataforma, Natura Sonoris, en la que puedes hacer lo que te dé la gana.

El problema es que Natura Sonoris no lo he exprimido todo lo que he podido, por una cuestión de tiempo. Te exige mucho trabajo llevar el sello y atender a los artistas, y tengo que hacer mis tracks propios, los remixes que acepte… ¡Concebir y terminar este “Balance” me ha llevado seis meses! Ya hacía tiempo que venía probando con este sonido entre disco, espacial y de muy baja fidelidad, al menos desde hace tres años, pero también he querido ser precabido y no sacarlo hasta que no lo viera maduro. “Balance” me ha servido para seguir siendo Henry Saiz pero sacar a la luz otras personalidades que llevo dentro. Es un escaparate de nuevos estilos. Aquí es donde he estrenado mi nuevo alias, Hal Incandenza. La producción es mucho menos tech-house.

Cuéntanos algo más sobre Hal.

Hal soy yo, el concepto no ha variado mucho con respecto a Henry Saiz, pero explora un campo mucho más abierto. Como Henry Saiz hago música para DJs, para el club; como Hal Incandenza quiero explorar sonidos más funk, algo de influencia italo, que es lo primero que me gustó cuando empecé a interesarme por la música, y que todavía hoy sigo escuchando a muerte. Tenía ganas de desarrollar todo eso y ha llegado el momento.

¿Qué recuerdos de infancia o tierna adolescencia tienes con el italodisco?

Es un estilo que me fascina, su épica y su ingenuidad, es único. Un recuerdo que todos tendremos en la memoria sería la teta de Sabrina escapándose de su blusa en aquella gala rancia de Televisión Española. Y Sabrina era bastante italo.

Parte II: En la que Henry Saiz se va destapando, poco a poco, como un pedazo de freak

Hal Incandenza es el protagonista de la novela “La Broma Infinita”, de David Foster Wallace, que siempre dices que es tu libro favorito. Los DJs no suelen manifestar sus gustos literarios, si es que los tienen, pero tú incluso haces homenajes en tus discos y ahora en tus alias.

Siempre confío en que haya alguien por ahí fuera que comparta la misma pasión por David Foster Wallace. Todavía no he conocido a ningún colega de profesión que lo sea. Conozco DJs que son lectores voraces, que consumen cine frecuentemente, pero nadie que sea fan de DFW… No es un tema de conversación que salga a menudo, y mucho menos en los clubes, como es lógico. Pero a veces coincides cenando con alguien antes de un show, salen conversaciones y ves que se comparten gustos más allá de la música. Con Nick Warren tuve una conexión tremenda, aunque él es mucho más clásico en sus gustos literarios. Yo es que estoy pillado por la post-modernidad… Ser DJ no significa que seas ningún descerebrado.

¿Consigues encontrar tiempo para leer o ver cine con tanto trabajo a diario?

Difícil. El problema es que cuando esto te pilla por delante y te empieza a salir trabajo, el tiempo que le puedes dedicar a los hobbies es poquísimo, ni para leer, ni para ver series, ni nada. Por eso aprovecho esos vuelos criminales de 15 horas para ponerme a leer, o ver algo, y darle un poco de alimento al cerebro.

Muy poca gente ha leído “La Broma Infinita”: son 1.200 páginas, es complicado, pero para ti es como una religión.

Más bien es una obsesión. Es el libro que más veces habré regalado, como mínimo diez, a veces tengo la sensación de que sostengo las ventas de Mondadori en España [risas]. Si fuera millonario, lo primero que haría sería financiar una serie en plan HBO sobre el “La Broma Infinita”, yo creo que daría mucho juego. No sé si queda muy freak decir esto, pero que conste, por si algún mecenas recoge la idea y se anima [risas].

Atreverse con “La Broma Infinita” es jodido, es un libro que espanta al lector poco experimentado. ¿Qué consejos darías a quien quiere probar?

Lo primero que recomiendo para iniciarse en el univero David Foster Wallace sería empezar con “Entrevistas Breves Con Hombres Repulsivos”, una de sus colecciones de relatos, absolutamente magistral, y luego seguir con su obra terminando con “La Broma”. Una vez eres adicto disfrutas esa densidad al máximo. Como consejo, se me ocurre no leerlo con misma la disposición al leer una novela con una narración lineal y cronológicamente ordenada, ni desesperarse buscando unir la historia. Es un puzzle extremadamente complejo que se puede montar de distintas maneras. Para mí es una enciclopedia de donde he extraido increíbles revelaciones sobre la naturaleza humana. Y, por supuesto, que a nadie se le ocurra saltarse las kilométricas notas a pie de página.

¿Cuál es tu momento o fase favorita?

Imposible elegir una. Disfruto mucho con sus terrorificamente verosímiles reflexiones sobre el futuro del entretenimiento y las partes en las que habla sobre la adicción. Lo más “divertido” es la detallada filmográfia, sinopsis incluidas, del padre Incandenza, un director de cine experimental super bizarro. Hal Incandenza es el hijo superdotado de este director.

Eres adicto a las series de televisión americanas. ¿Con qué traficas actualmente?

Ahora mismo, después de acabar por fin “The Wire”, estoy sufriendo una fuerte resaca. Cuando se termina te quedas hundido. Hace poco empecé a ver “Tremé”, la nueva serie de David Simon, y me está pareciendo increible, y no sólo porque vaya sobre músicos en Nueva Orleans; hay muchas más cosas con las que me siento identificado. He empezado a ver “Juego De Tronos” y también es brutal. Ahí sale un poco mi lado más freak y orco, de fan de “El Señor De Los Anillos”. “Entourage” vuelve en dos semanas con la séptima temporada, y ya me estoy mordiendo las uñas.

¿Qué momento de Entourage recuerdas como el mejor de la serie hasta ahora?

Tiene millones de momentos, sobre todo la mitad de la serie me parece buenisima y me ha tenido muy enganchado. Cualquier momento de Ari Gold fuera de control es magistral, Jeremy Piven es dios, sin duda. A mi manager le tengo marcado como “Ari Gold” en el móvil.

¿Vas al cine?

Cine veo poco últimamente. Lo que estoy viendo me decepciona bastante.

¿Consumes todo esto en casa, o no te queda más remedio que engullirlo en las giras?

Prefiero ver las películas y los episodios en casa, pero si no se puede siempre está el iPad para esos vuelos largos.

Parte III: En la que Henry Saiz se alarma por su estilo de vida, se pregunta cosas sobre su salud y se plantea apuntarse a un gimnasio

Decía Hernán Cattáneo que a él no le pagan por pinchar, sino por viajar. Que está más tiempo en aviones que trabajando. ¿Estás de acuerdo?

Las suscribo totalmente. Esto se puede convertir en un problema cuando percibes que pinchar y producir se ha convertido en un trabajo a tiempo completo. La gente sólo se queda con el glamour, los viajes, ver mundo, pero también tiene su lado oscuro: los jet lags, el cansancio acumulado, el dormir poco y mal, las colas interminables …

¿Cómo resistes? ¿Estás dado de alta en algún gimnasio, vas a nadar, corres?

Ahora mismo estoy sumido en todo este mundo e intento que me afecte lo mínimo y no empañe esta profesión, que me gusta de verdad. Pero es agotador. Conozco colegas que lo saben llevar bien, hay otros que lo llevan fatal… Es cierto que los tiempos muertos en un viaje de 20 horas a Australia te matan. Y yo, que soy hiperactivo, lo paso fatal, necesito hacer cosas y no hay nada que hacer. Otras veces es imposible descansar, y te notas débil. No estaría de más que me pusiera a hacer algo de ejercicio, porque no lo estoy aceptando del todo bien y tengo que descubrir la manera para que todo este descontrol no me afecte. El cerebro se te resiente luego.

Siempre habrá quien diga que no tienes motivos para la queja, que eres un privilegiado por haber alcanzado un estatus en el top del circuito de baile.

Es que la gente ve el lado guay de todo esto, pero no todo es fantástico. Sí, claro que viajas, pero no siempre te apetece viajar y preferirías quedarte en tu casa. Y lo que menos te apetece es irte a la otra parte del mundo para estar un solo día y volver. Eso sí, una vez en el club, se te pasa todo.

Hubo un tiempo en que te planteaste irte a Berlín, pero decidiste quedarte en España. Después de moverte tanto, ¿dónde está tu verdadero hogar?

Muchas cosas de España no me gustan, pero al final te das cuenta de que esta es tu casa. Cuanto más he viajado, más he echado de menos España y más ganas he tenido de volver a casa. Después de cubrir el cupo de ver mundo, al final escuchas a tu corazón y sabes que éste es el lugar donde quieres estar.

Has pinchado en clubes en todas partes del mundo, en grandes festivales, en lugares incluso suntuosos. ¿Es difícil que el momento de éxito no se te suba a la cabeza? ¿Qué fuerza magnética es la que te mantiene con los pies en el suelo?

Creo que eso es algo que se lleva de siempre en la personalidad, la gente insegura y que necesita ser el centro de atención va a potenciar hasta el absurdo ese comportamiento cuando le llega la fama. En mi caso no necesito mucho de eso, así que me resulta más o menos sencillo que todo ese trato que recibimos generalmente los artistas no altere mucho mi personalidad. Está claro que te desestabiliza muchas veces, sobre todo porque vives una serie de situaciones y de estímulos extremos; viajar sin parar, conocer gente constantemente, recibir un trato muy especial... A veces se puede convertir en una lucha interna bastante jodida, pero por ahora este tipo de vivencias han enriquecido mi personalidad y forma de ver las cosas, en lugar de distorsionarlas.

Has criticado el estilo de vida de las estrellas del dance, sobre todo el potenciar la imagen por encima de la música, profesar el mesianismo sin atender a la calidad. Pero, cuanto más entras en la elite, ¿cuesta más o menos mantenerte fiel a la idea underground con la que empezaste?

A mí lo que me molesta es la falta de honestidad, la pose, el engaño y la infravaloración al público. Yo no pretendo llevar ninguna línea underground ni voy predicando la pureza del techno y cosas así propias de ser muy “auténtico” y sólo escuchar detroit (que me encanta, por si hubiera alguna duda). Sigo manteniendo la filosofia de hacer la musica que me gusta. Cuanta más gente oiga mi música mejor, cualquier musico sincero diría lo mismo, no me creo lo contrario, pero nunca antepondría ese sentimiento a mi integridad creativa, no voy a cambiar mi discurso para que sea más accesible o encaje más con las modas, lo haré si responde a una necesidad sincera.

A la hora de hacer tu propio “Balance”, ¿tuviste en cuenta los volúmenes anteriores, o preferiste aislarte de esa influencia?

No, imposible aislarse, porque ya era fan de la serie, sabía cuál era la línea que se había mantenido y me constaba que el sello deja al artista libertad total para hacer lo que quiera. Yo siempre la he tenido como un referente de los discos de DJ. Los volúmenes de Holden, Agoria o Joris Voorn son buenísimos, cada uno en su línea. Yo me lo plantée como he dicho, como un set mío e intentándolo hacer lo mejor que pudiera.

¿Cuáles son los próximos planes para Natura Sonoris?

Un montón de cosas, el sello está más en forma que nunca. Acabamos de sacar el album de Damabiah, que es increíble, saldrá una recopilación de tracks inspirados en el verano, una colección de singles de tracks extraidos de mi “Balance” con remixes, volveremos a editar algunos vinilos, también saldrá el disco de Sistema después de verano, que es para mí uno de los discos del año de electrónica. Showcases como el de Sónar, un montón de releases, tenemos todo cubierto hasta 2012, nuestros artistas no paran de generar buena música, incluso me planteo sacar un subsello.

Parte IV: En la que Henry Saiz sigue hablando de libros, de música y de su gran amor, Britney Spears (perdón, los gatos)

Tienes un maxi “Madre Noche” que comparte título con una novela de Kurt Vonnegut Jr.. ¿Cómo ha sido tu relación como lector con Vonnegut?

Lo primero que leí de él fue “Matadero 5”; no soy ultra fanático suyo, pero me gusta mucho. “Madre Noche” surgió como título porque realmente encajaba a la perfección con lo que pretendía expresar con ese track, es una especie de oda al estado mental que te crea la noche, me gusta esa figura poética de la noche como musa y madre de la creación artística, soy una persona esencialmente nocturna, es cuando mejor me siento y cuando más creativo estoy, así que iban por ahí los tiros a la vez de ser un guiño a Vonnegut.

Nocturno, como los gatos. Tú tienes gato.

Sí, o eres un cat-person o no lo eres. Yo no podría vivir sin ellos. Hay muchas razones, su fascinante personalidad, lo maravilloso que es contemplarlos y que son jodidamente suaves. Mi gato se llama Berlín, es un Bosques de Noruega, le amo.

¿Te consideras nerd? Puntúate del 1 al 10.

Ciñiéndome a la defición clásica del término, o sea, freak tecnológico empollón que devora libros de fantasía epica y se mueve con soltura por la BIOS de su ordenador, me debería puntuar con un cero, pero si te refieres más a ser un poco outsider y pasar demasiado tiempo encerrado en el estudio con mis maquinas creo que sí, debo ser un poco nerd. Es lo que hay.

Poca gente sabe que eres admirador de Britney Spears. ¿Cómo explicarías este amor a quien todavía no se ha convencido de que lo que hay detrás de Britney, aun habiendo mucho marketing, hay un gran nivel?

Cada vez lo sabe más gente porque me preguntáis mucho por eso, ¡como si fuera un tabú! [risas]. Mi amor por la música de Britney se basa solamente en la producción y composicion, no me identifico con ella en absoluto, pero la música es demasiado buena. Tiene mucha bazofia, el único disco redondo al 100% donde cada canción es una joya es “Blackout” y fue el que funcionó peor en ventas. Sus buenos tracks me parecen magistrales ejemplos de pop, tan bien hechos, tan perfectos musicalmente… Está en mi top de divas junto a Kylie, que me cae mejor que Britney. Tengo un preocupante falta de prejuicios musicales, la musica es muy amplia y para mí hay un estilo para cada momento, lo demás es auto-limitarse.

¿Un top 5 de Britney, así a bote pronto?

Sin orden de preferencia: “I’m A Slave 4 U”, “Ooh Ooh Baby”, “Overprotected”, “Inside Out”, “Perfect Lover”.

¿Cómo te cuidas la barba?

Siempre me parecerá súper curioso y chocante que a la gente le llame la atención que lleve barba [risas], ¡supongo que no hay muchos DJs con barba! Básicamente, le doy de comer tres veces al día y la saco a pasear para que conozca otras barbas.

Parte V: En la que Henry Saiz admite, por fin, que es un workaholic de mierda

¿Tienes previsto sacar algún nuevo maxi en breve?

Ahora no estoy atado a un contrato y puedo trabajar con cualquier sello. Mantengo la colaboración con Bedrock, pero el “Balance” me ha ocupado durante tanto tiempo que no he podido moverme tanto como quería. Además de lo de Bedrock saldrán maxis con los temas inéditos del "Balance", y luego más cosas; tengo que terminar música que tengo a medias y a ver qué sale. Hay cosas inéditas firmadas como Hal Incandenza que sé que podrían interesar a varios sellos y la idea ahora es moverlo. Iré haciendo mi música y a ver qué sale.

¿Cuándo darás el salto al álbum?

Como Henry Saiz no lo sé. Pero he montado un grupo, nos llamamos Tyrane, es un proyecto que nació hace cinco años entre Luis, mi mejor amigo (y otro gran fan de David Foster Wallace), que también es músico. Nos está quedando una cosa brutal, estoy flipando, es como una mezcla de ABBA, Wagner, Arcade Fire y Mike Oldfield: hemos llevado el concepto de banda de rock progresivo al contexto electrónico de hoy, con colaboraciones vocales sonadas.

¿Cuándo sale esto?

Estamos negociando. Todavía no se puede escuchar nada, pero habrá sorpresas.

¿Y tú cuando duermes?

¡No duermo! Con suerte, cinco horas al día y para de contar. Espero que esto no me traiga consecuencias para mi salud. Soy un workaholic de mierda, pero mientras todo esto me haga feliz, me voy a seguir dedicándole hasta el último minuto de mi existencia. Henry Saiz estará actuando en la próxima edición de Sónar Barcelonael 17 de junio a las 04:45 h en el escenario SonarCar . Puedes conseguir tus entradas aquí.

"Balance 19 trailer 2”

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