Entrevistas

Harmonic 313

El camaleón workahólico

Harmonic 313

Por Robin Howells

Mark Pritchard es uno de los camaleones más flexibles y longevos de la música de baile. Se ha pasado los últimos 20 años experimentando con practicamente todos los estilos posibles bajo un mínimo de 26 alias diferentes. Como Link y Reload, en colaboración con Tom Middleton, contribuyó a darle una identidad al techno británico primerizo gracias a clásicos autóctonos como “Amenity”, de 1992. El siguiente éxito del dúo llegó como Global Communication y con el álbum “76:14” (Dedicated, 1994), considerado ya un precioso documento de la escuela ambient del sonido post-rave.

A lo largo de los 90, Pritchard siguió trabajando y adaptándose a nuevos frentes, produciendo desde drum’n’bass a house. De nuevo con Middleton, el proyecto Jedi Knights se convirtió en básico para relanzar la idea de un electro al estilo de “Street Sounds” pensado para el público de la nueva escuela. Pasado el año 2000, su alias más significativo durante un tiempo fue Troubleman, dedicado al downtempo, y que coincidió con el mejor momento del movimiento broken beat, con un uso de ritmos descoyuntados y samples de soul.

Desde ese momento, en vez de esconderse, en los últimos años Pritchard ha vuelto a su hiperactividad de siempre. A la vez que graba como Africa Hitech (su alianza reciente con Steve White, de Spacek), el proyecto Harmonic 313 se ha convertido en una de sus aventuras más celebradas hasta la fecha. A finales de este mes, quien asista al festival LEV de Gijón podrá hacerse una idea de en qué consiste su actual fusión: ritmos hip hop trastabillados, envueltos en una nube de humo dopante y sonidos bulbosos de electrónica analógica. A modo de preparación del terreno, hablamos con él sobre su disciplina marcial de trabajo y la falsa sospecha de homogeneidad que todavía parece apreciarse en su carrera.

¿Cómo estás?

Acabo de levantarme. Llevo varios días seguidos en que estoy trabajando de noche. Tengo dos semanas antes de que empiece una gira y he de cumplir tantos plazos y tantas cosas que hacer y remezclas que terminar que me he tenido que meter en esta rutina del trabajo nocturno. En cierto modo lo prefiero, me saco el trabajo más rápido porque no hay distracciones. Pero me siento como un zombi.

¿Te describirías como un workaholic?

Lo soy, sin lugar a dudas. En los últimos tres o cuatro meses se me ha ido la cosa de las manos en comparación a como hacía las cosas antes. Me da un poco de miedo y todo. Me empecé a dar cuenta a finales del año pasado: todo lo que hago es trabajar. Creo que es, en parte, una reacción debida al estado de la industria. Algo así como, vale, cada vez es más y más difícil hacer algo de dinero en el mundo de la música, así que hay que trabajar más y más duro. La reacción instantánea es que tienes que aprovechar el momento, seguir apretando, seguir haciendo música, y así es como se ha ido desarrollando este último periodo de mi vida.

Lo que ocurre después es que trabajas duro y sacas un montón de cosas y, por tanto, las cosas han ido bien y he recibido buena respuesta hacia mi música. Y, por tanto, cada vez recibes más peticiones de trabajo. Lo que ocurre es que yo nunca he sido bueno con el tema de organizarme y cumplir plazos, y sin embargo no sé decir que no a las cosas. Soy lo peor, lo único que hago es meterme en el estudio y hacer música. Pero cuando acabe esta gira, mi idea es desaparecer de la faz de la tierra, tomármelo con calma y tener una vida sensible. No me he tomado apenas ningún día de descanso en los últimos tres o cuatro meses.

¿Sería correcto decir que haces esto como si fuera un trabajo?

No, nunca lo he visto como un trabajo. Lo he visto como algo que me gusta hacer y que tengo que hacer. Lo más difícil, evidentemente, es montártelo de manera en que puedas sacarle un rendimiento económico. Esa siempre ha sido la gran batalla, y se ha vuelto todavía más difícil en los últimos seis o siete años. Mi reacción al constatar que me estaba encerrando en el estudio siete días a la semana y trabajando en horarios muy locos fue que ésta no era la manera en que yo quería que sucediera. En los últimos 20 años he intentado ser lo más libre posible, porque lo principal siempre ha sido la música en sí, no hacer negocio con ella. Pero a la vez tengo que ser realista, y es obvio que necesito el dinero para vivir.

En estos momentos, trabajas bajo un diverso número de alias, entre ellos Harmonic 313, Mark Pritchard y Africa Hitech, con Steve Spacek. ¿Te cuesta disciplinarte cuando estás diversificando tantas ideas para tantos proyectos?

No es algo que me preocupe. Parece salir solo, con mucha naturalidad. Quiero decir que, a veces, sí hay un poco de confusión: hay un tema en el álbum de Africa Hitech que, en su momento, había pensado incluir en el disco de Harmonic 313 que saqué hace un par de años. Los raro es que el álbum de Harmonic 313 lo empecé a trabajar hará como seis o siete años. Cuando llegó el momento de acabarlo, dos años antes de que lo editaran, yo ya estaba en una onda más cercana a lo que estamos haciendo ahora Steve y yo. Me costó acabar el disco de Harmonic porque ya no estaba haciendo nada con un tempo propio del hip hop. Normalmente, lo que me gusta es ir al estudio y probar a hacer lo que más me apetezca en ese momento. Lógicamente, cuando estás intentando acabar material para un disco, ese es el momento en el que tienes que tener claro lo que vas a hacer para no diversificarte. Lo que hago es meter el material en varias carpetas y redactar listas que me sirvan de ayuda, porque si no me voy a ir olvidando de todo lo que he estado empezando. Llegará un momento en que tendré que centrarme en un álbum y ver qué es lo que tengo por ahí.

Como alguien que ha trabajo en tantos estilos, tu gusto musical debe ser muy variado.

Sí, siempre me han gustado todos los tipos de música. Cuando iba a la escuela me interesaba el material del sello 2-tone y luego me metí en el indie. Por aquella época ya estaba acabando el instituto y empecé a escuchar más música electrónica, a la vez que iba a clubs. Solía acudir a un club en Bournemouth en el que los DJs residentes pinchaban material primerizo de Detroit y Chicago, techno y house. La primera vez que escuché aquello mi reacción fue del tipo “guau, esta música es increíble”, y me metí también en ese rollo. Pero a la vez me gustaban las bandas sonoras y siempre he sido un aficionado al jazz. Supongo que es un viaje: si te metes en el jazz, luego pasas al jazz fusión y de ahí al funk. También me gusta el folk, el rock, y casi toda la música de baile me gusta. Diría que siempre he encontrado inspiración en cosas muy diferentes.

Creo que la mayoría de los productores aprecian todos los tipos de música, como yo. Pero también sospecho que la mayoría tienen miedo a probar cosas diferentes porque no quieren que se piensen que se están apuntando a varios carros. Pero yo nunca he tenido esa sensación. Nunca lo he visto de este modo: “Oh, sí, ahora me estoy apuntando a esto”. Es música que me ha gustado de siempre y me apetece probar cosas nuevas. Y sólo haciendo esto es como van a aparecer cosas nuevas.

¿Tienes la sensación de que hacer eso ahora es más o menos fácil, en comparación a cuando empezaste?

Ahora la escena es más abierta de lo que era antes. Cuando empecé a hacer de DJ, la gente pinchaba estilos muy variados, pero al cabo de un tiempo se fueron cerrando poco a poco. Tengo la sensación de que, a medida que los géneros progresan, la gente empieza a hacer eso. Cuando empezó el drum’n’bass, por ejemplo, los DJs también metían otros estilos en sus sesiones y luego empezaron a encerrarse en un caparazón concreto, así que ibas a noches en las que sólo escuchabas un tipo de sonido, ya fuera el más suave al estilo de LTJ Bukem, o uno más duro.

Creo que en los últimos seis o siete años la cosa se ha vuelto más fácil para practicar diferentes estilos y mostrarlos. Para el público no resulta muy raro, parece como si la gente fuera últimamente más abierta. Aunque hay gente que sigue protestando. A mí todavía hay quien me lo hace: “por qué no haces música de este tipo, me gustaba lo que hacías de esa manera, pero esto que estás haciendo ahora no”. Algunos incluso te crucificaban, algo que siempre me ha molestado sobremanera. Si lo miras desde mi punto de vista, toda esta música diversa sale de mí a la vez, pero claro, el público no puede estar 24 horas en mi estudio o en mi cabeza, sólo escucha los discos cuando salen. Generalmente, cuando un disco está a la venta, yo llevo tiempo trabajando en otro proyecto. El motivo por el que uso tantos nombres es para intentar que la gente se confunda y permitir que la música hable por sí misma, así me evito que me juzguen tanto. Si utilizas un nombre distinto, tarde o temprano averiguarán quién ha hecho esa música y sabrán si les gusta o no por sí misma, no por quién está detrás.

En cuestión de unos días vas a estar actuando como Harmonic 313 en el LEV de Gijón. ¿En qué va a consistir tu set?

Va a ser un set de DJ, sin nada más. En realidad, yo diría que nunca he hecho ningún directo, aunque en el show de Africa Hitech llevamos un tiempo trabajando. Si no me confundo, diría que el festival me ha pedido que, sobre todo, pinche mi propia música.

¿Y qué más cabe en un DJ set de Harmonic 313?

Utilizo el hombre Harmonic 313 cuando quiero pinchar cosas muy diferentes a lo que haría con Africa Hitech, para diferenciar ambos proyectos. Pero el método no varía tanto: intento pinchar varios estilos diversos. Suelo comenzar con algo de hip hop, pero por desgracia me he estado fijando en que no hay mucho en la escena de “beats” que me acabe de gustar. Me cuesta localizar material a ese tempo que me sirva, así que he echado la vista atrás y he recuperado bastante material antiguo.

Suelo comenzar con material mío propio o con cosas de Danny Breaks. Tengo unas cuantas cosas exclusivas que no van a publicarse hasta pasado bastante tiempo. Y Hudson Mohawke siempre me está mandando cosas, me gusta mucho lo que hace, igual que lo que hacen Rustie y Flying Lotus. Pero, como digo, me cuesta encontrar música nueva, del último año, y de ese palo, que me guste. Cuando pincho quiero poner material que me resulte excitante. Así que el set de Harmonic va a ser muy similar al set de Africa Hitech en el sentido de que habrá tempos y estilos muy diferentes.

¿Estás trabajando en un nuevo álbum de Harmonic 313?

Sí, hay planes en marcha. No es un plan real del tipo en que haya un plazo de entrega y una fecha prevista de publicación, pero me gustaría volver a hacer otro. Este año habrá un EP, eso seguro. Hay un tema titulado “Lion” que he venido guardando desde hace tiempo y que me gustaría editar cuando antes. Probablemente sea un EP de cuatro cortes, o quizá sean seis, no lo sé. El ritmo será tipo dancehall, en la línea de aquel “Dirtbox” que saqué hace un tiempo. El sonido va a ser levemente distinto al del primer álbum. Una vez se edite ese maxi, empezaré a pensar en cómo será el segundo disco de Harmonic, pero no creo que sea hasta el año que viene. Podría ser completamente distinto, eso es algo que nunca podré saber con antelación. El ritmo puede ser del todo diferente.

En el futuro, ¿te ves centrándote en un tipo de sonido concreto, o por el contrario florecerá tu diversidad de gustos?

Si lo miras desde el punto de vista de los negocios, lo más adecuado sería encerrarse en un solo proyecto y exprimirlo durante cinco años. Recuerdo que una vez tuve una reunión con un sello y me dijeron: “Mira, olvídate de todos esos otros estilos que estás haciendo, haz simplemente un sonido y entonces lo vas a petar”. Y les entendía perfectamente, pero mi reacción primera fue la de querer irme corriendo de allí. Al salir me sentía deprimido. No creo que nunca más pueda volver a hacer eso. Va en contra de todo en lo que creo. Harmonic 313 estará actuando en el festival L.E.V. el próximo 30 de Abril. Harmonic 313 - Dirtbox

Harmonic 313 - Cyclotron Mark Pritchard, workahólico confeso, va de culo estos últimos días: actuará en el LEV (Gijón) la próxima semana y en Sónar en junio, el esperado álbum de debut de Afrika Hitech está a punto, hay una reunión de Global Communication en marca, y él no deja de hacer beats. Ha sido una leyenda de la electrónica, y todavía mantiene el estatus.

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