Entrevistas

Gonzales: “La música no es ningún derecho para la gente, no es como la cobertura médica o la vivienda, y debe imperar el libre mercado en ella”

El hombre peludo, el rapero judío con el sentido del humor más freak del mundo, nos habla sobre política, su dependencia del piano y trabajar con Drake y Daft Punk

Batió el récord mundial de estar 27 horas seguidas tocando el piano, rapea, produce beats, no acepta subvenciones y sostiene una de las carreras musicales más sólidas de los últimos 15 años, a medio camino entre la electrónica disparatada, el humor al estilo ‘jewish comedian’ y la música clásica. Aquí va una alucinante entrevista en profundidad al grandioso Gonzales.

No hay muchos raperos o productores de electrónica que lancen discos clásicos de piano en solitario. No hay muchos álbumes de solos de piano que vendan más de 100.000 copias. No hay muchos pianistas que puedan actuar durante (record mundial) 27 horas seguidas, sólo tocando material original sin ninguna repetición ni asistencia de productos que incrementen la resistencia. No hay muchos pianistas solistas que batan records lanzando canciones en las que hablan sobre tener un tercer testículo. No hay muchos judíos canadienses que hayan hecho ruedas de prensa declarándose “el Rey del Underground de Berlín” acompañados por una marioneta con sombrero de copa.

Pero Chilly Gonzales, de nombre real Jason Beck, parece vivir en la contradicción. Hablamos de un rapero ostentoso que es capaz de componer sutiles y delicadas piezas de piano. Un salvaje e impredecible showman cuyos pasos parecen meticulosamente planeados. Un ególatra autocrítico. Un inveterado fumador de hierba con una mente más afilada con una pica de hielo. Un eurófilo que se, no obstante, se toma a cachondeo el lugar al que llama hogar (en la pista “I Am Europe” describe con muchísima gracia el continente como “un sobaco imperial que suda Chianti”). Un hombre al que le inspira lo mismo Erik Satie y Rick Ross. Un brillante letrista cuyas obras más exitosas no tienen palabras.

Ha producido por su cuenta su propia película, “Ivory Tower”, interpretando a un campeón de ajedrez retirado que inventa una alternativa de vanguardia y anticompetitiva del juego llamada “ajedrez jazz”. Ha lanzado el “primer disco de rap orquestal”. Ha colaborado con artistas tan diversos como Drake, Peaches y Jarvis Cocker. Así que no nos extraña que demuestre ser un incisivo y entretenido entrevistado cuando le llamamos a su casa en Colonia, Alemania, para hablar de su carrera, de su visión del mundo y de su último disco “Solo Piano II” (2012).

"Creo que para mí la música nunca es suficiente"

¿Te debería llamar Chilly o Jason o…?

Como quieras. La mayoría de la gente me llama Gonzo, pero estoy acostumbrado a la confusión.

Se te asocia mucho al piano. ¿Te forzaron a aprenderlo de pequeño o es algo que has aprendido naturalmente?

Tenía un abuelo que me introdujo a él cuando tenía tres o cuatro años. No noté que fuese forzado, me familiaricé con él rápidamente. Creo que era una buena válvula de escape para mí. Tenía unas ideas muy eurocéntricas sobre la música, creía que Richard Wagner era dios. Entonces empecé a ver MTV, probablemente cuando tenía siete u ocho años, y empecé a pensar, “OK, no creo que Richard Wagner sea dios, creo que Lionel Richie es dios”. Así que siempre he tenido dos vías de obsesión paralelas: tenía el punto de vista estricto europeo y luego tenía el punto de vista mucho más enfocado al entretenimiento de Estados Unidos, y del algún modo aún intento combinar el uno con en el otro hoy en día.

Tu actuación tiende a ser una mezcla de esas cosas. ¿Te centras mucho en tratar de entregar una experiencia de entretenimiento a la vez que una musical?

Sí, creo que sí. Creo que para mí la música nunca es suficiente. Utilizando el humor como un contrapeso a la profundidad de la música, siempre he pensado que era una buena combinación, y pienso en la gente que me gusta escuchar, siempre había más… me encantaba Frankie Goes To Hollywood, Morrissey y gente que sentía que se cobraban una venganza al convertirse en estrellas de pop. Y luego encontré esa misma cualidad de venganza en la música rap. Así que rápidamente siempre me atraían las personalidades algo villanas y complicadas, y necesitaba eso, necesitaba más que el simple y serio músico. Necesitaba encontrar esa complejidad y necesitaba especular en sus motivaciones, y hasta el día de hoy es una de las razones por las que amo tanto la música rap, son retratos muy complejos del artista moderno.

"Sólo puedes mantener un personaje cuando es básicamente una versión exagerada y editada de tus contradicciones reales"

Hablas de música como una forma de venganza y una válvula de escape. ¿De qué te quieres vengar o escapar?

Oh, ¿cuánto tiempo tienes? Quiero decir, ya sabes, es un mundo cruel y la música es un gran bálsamo para la gente, ya sea escuchándola o haciéndola. Creo que sin duda no estoy solo pensando que uso la música para reivindicarme ante esa gente que me menospreciaba. Tengo una canción llamada “The Grudge” en la que dejo claro que la mayoría de artistas con los que alguien se sube al escenario o firman un contrato, están, de algún modo, vengándose, ¿sabes? Pero siempre prefería que la gente no supiera exactamente de lo que estaba hablando. Creo que la idea de suprimir el lado competitivo y vengativo que hace que nos subamos a un escenario y hace que nos levantemos de la cama por la mañana y hace que nos pongamos a trabajar y escribir canciones, cualquier músico que trate de suprimir eso, para mí, lo hace corriendo su propio riesgo. Los que lo admiten y lo convierten en la historia de su música son los que perdurarán. Creo que esos son los más complejos y, por tanto, la gente más fascinante. La mayoría de la gente, creo, comparten ese lado ligeramente megalómano. Construyo una fachada, del mismo modo en que lo hacen muchos raperos, o como lo hacían mis cantantes favoritos de los 80s, pero los que la suprimen o pretenden que no existe son los que me aburren.

Morrissey es un buen ejemplo de ello, de hecho. Su personaje juega un gran papel a la hora de conseguir mucha atención por parte de los medios sin importar si sus producciones recientes son exitosas o no.

Porque el personaje está basado en la verdad, y una contradicción real existe para él, y si creas un personaje de la nada no serás capaz de mantenerlo. Sólo puedes mantener un personaje cuando es básicamente una versión exagerada y editada de tus contradicciones reales. Por eso aún aguanto después de quince años como Chilly Gonzales, mientras que en los inicios la gente pensaba que no era más que pose, pero creo que la gente puede ver que hay una tensión real entre los sentimientos de necesitar una audiencia y los deseos de que no lo necesitase y todo eso. Está todo ahí, está en las canciones, es visible sobre el escenario y es por eso por lo que continúo haciéndolo. No puedes ponerte un sombrero de cowboy y decir que eres un cowboy, ¿sabes?

Tu personaje de “Ivory Tower” parece luchar contra las cosas de las que hablas, hay una línea sobre cómo en Azerbaiyán se ve la ambición como una enfermedad…

Bueno, así es. La razón por la que pude actuar tan bien [como Hershel, el protagonista de “Ivory Tower”] es porque de alguna manera un poco naíf, es quien pensaba que podía ser. Quizá hace veinte años podía decir, ‘¿sabes qué? Este es quién soy y voy a hacer que sea parte de lo que hago’. De alguna manera interpreto mi peor pesadilla en esa película: un completo idealista que ha suprimido completamente cualquier idea de que la competición pueda ser positiva. Pero al final de la película de algún modo está de acuerdo con su hermano, interpretado por supuesto por Tiga, y de algún modo encuentran una tercera vía, donde eres artísticamente ambicioso y ambicioso en términos de querer ser conocidos y todos los otros entresijos del éxito. Eso puede funcionar todo junto, ¿sabes? Esa es la lección en la música rap, no es una batalla entre arte y comercio, se complementan uno a otro cuando se hace bien. Así que esa es una lección que muchos músicos clásicos, de jazz y de indie rock no han aprendido del todo, pero lo encuentras mucho más en la música rap y en menor medida en alguna música electrónica. Y, por tanto, estoy en ese lado de la valla, creo que pueden trabajar juntos. No creo que tengas que escoger entre ser un completo vendido y ser un completo idealista, realmente hay una tercera vía en medio.

"Me interesa ir en contra de cualquier expectativa pre-concebida o estereotipo"

Parece como si el concepto de ‘venderse’ estuviese perdiendo fuerza estos días, a la gente no le molesta tanto como solía hacerlo antes.

Llegó a su cima en los 90s, y afortunadamente ha ido de capa caída desde entonces. Ahora tenemos un poco de resaca de todo ello, pero estoy de acuerdo, se ha demostrado por la manera en la que lo hacen los raperos y las estrellas de pop, claramente está ganando. Ya no se habla más de ‘guilty pleasure’ o si es correcto vender tu música para anuncios. Tan pronto como la sección de la música grabada de lo que hacíamos murió, mucha gente se dio cuenta rápidamente que no podías sobrevivir sin hacer una serie de compromisos aquí y allá.

A menudo la gente que se queja de venderse es la gente que está más cómoda al empezar. Si necesitas el dinero es más probable que te preocupe menos…

Bueno, es porque el estilo de vida del artista soluciona todos esos problemas. El artista se debe a su audiencia, y por tanto el artista piensa, bueno, mi audiencia quiere que tenga dinero para invertirlo en proyectos y hacer cosas como la película “Ivory Tower”, que la pagué yo mismo porque no quiero coger dinero del gobierno y estar en el sistema esperando becas, prefiero depender de lo que la audiencia piense de mí. La manera en que lo veo es que si el dinero sale de la audiencia porque van a mis conciertos, entonces no es dinero corrupto, y ellos preferirían que continuase. Tengo mi propio sello, tengo mis propios empleados, no tomo dinero del gobierno, hago cosas ambiciosas como tocar en orquestas de vez en cuando, hacer películas, llevar albornoces extremadamente caros sobre el escenario, quieren que continúe haciendo eso. Así que no veo dónde está el problema. No tienes que verlo como una batalla entre la pureza y la suciedad, hay realmente una tercera vía y se llama ‘pensar en tu audiencia’. Eso hace que se esfume toda la batalla. Esa batalla ya no existe cuando piensas en tu audiencia.

"El rap es, en cierto modo, una verdadera meritocracia: los mejores raperos tienden a ser los más exitosos"

¿Te tienta involucrarte en todo el asunto Kickstarter?

No, quiero decir… afortunadamente no lo he necesitado. No lo conozco demasiado, no sé cómo es de realista. He visto amigos míos hacerlo aquí y allá y, esto, hola, si eso está realmente basado en que los fans contribuyan y es eficiente y puedes hacer cosas eficientes basadas en el tiempo y el dinero, entonces creo que es genial. Estoy en una buena posición, no he tenido la necesidad de hacerlo. Surgí a finales de los 90, principios de la década pasada y si empezase al 100% de la nada hoy, esa quizá sería la única manera de tener una oportunidad de ser conocido. No estoy seguro. Afortunadamente pertenezco a una generación que no lo necesita.

En “The Unspeakable Chilly Gonzales” dejas claro que no eres “un cantante y compositor de izquierdas”. ¿Crees que la gente asume que debes ser de izquierdas por el hecho de que seas músico (y uno que ha trabajado en nichos muy concretos)?

Sí. Me interesa ir en contra de cualquier expectativa pre-concebida o estereotipo. Y más importante, creo que no se debería integrar la política en la música, en el sentido de que la música no es un derecho. No es algo esencial como lo puede ser que el aire esté limpio o la vivienda y la cobertura médica. En ese tipo de debates tienes que aferrarte a la idea de que la gente tiene ciertos derechos, y en este sentido creo que estoy más a la izquierda que la media. Pero no creo que la música sea un derecho. En cierto modo, creo que cierta retórica de la izquierda se puede aplicar de algún modo extraño a la música, porque no es un derecho. Por ejemplo, no acepto subvenciones, no creo que sea cosa del gobierno decidir que artistas necesitan ayuda y cuáles no. Creo que, de algún modo, el libre mercado funciona cuando se trata de música. No creo que el libre mercado funcione cuando se trata de acceso a la cobertura médica o el acceso a la vivienda y todos esos temas –no estoy muy informado en esas problemáticas, pero mi tendencia sería decir que sí, que eso son derechos que tiene la gente, hay que encontrar una manera para que se garanticen–. Pero en cuanto a la música, creo que es una de las pocas áreas en la que un cierto enfoque capitalista, la idea de que el cliente siempre tiene la razón, funciona, lo vemos en el rap. El rap es, en cierto modo, una verdadera meritocracia: los mejores raperos tienden a ser los más exitosos. Es muy raro que un rapero tenga mucho éxito si no es considerado uno de los mejores. Pasó de manera puntual en los noventa cuando triunfó Vanilla Ice, ¿pero cuándo fue la última vez que un rapero realmente llegó a la cima sin ser considerado un buen rapero?

¿Quizá 50 Cent?

¡No! Mira, durante su período de máxima popularidad, el mercado habló, porque hace cuatro o cinco años Rick Ross ganó a 50 Cent en una famosa batalla y no hemos sabido de él desde entonces. Así que el mercado le borró del mapa cuando su momento pasó. Pero a lo largo de los cinco o seis años en los que dominó el juego del rap, todos los grandes raperos le imitaban. Tuvo una influencia enorme, era totalmente respetado. Fue uno de los primeros en popularizar proceso de saturar el mercado de mixtapes para llamar la atención, y desde entonces todos los raperos copiaron esa estrategia y vienen editando mixtapes gratuitas con material exclusivo una y otra vez.

Así pues, si aplicas los principios del libre mercado a la música, tu responsabilidad como artista es mantener el nivel alto, especialmente ahora que hay tanto acceso libre a la música...

¡El mercado te barrerá! 50 Cent se comió a Ja Rule porque Ja Rule no se lo estaba tomando demasiado en serio, y luego Rick Ross se comió a 50 Cent porque 50 Cent se había relajado. Inevitablemente llegará alguien que noqueará a Rick Ross pero está teniendo longevidad porque se lo ha tomado muy en serio. Pero lo que quería decir es que nadie acusó a 50 Cent de ser un mal rapero hasta hace cuatro o cinco años, y mira lo que pasó. Ya no tiene éxito. Y eso prueba mi teoría de que cuando estás en la cima es porque eres considerado el mejor rapero.

Tu actitud sobre las subvenciones por parte del estado es particularmente interesante porque eres canadiense y Canadá parece invertir mucho dinero en subvencionar y dar apoyo a bandas y músicos.

Simplemente creo que el dinero que se da directamente a los artistas estaría mejor invertido en programas educacionales. No estoy diciendo que no den dinero, sino que lo inviertan en otras cosas.

La argumentación para dar este dinero es que la audiencia no sabe lo que se está haciendo, que hay cosas que vale la pena escuchar a las que la audiencia no tiene acceso o, uh, no quiere realmente oír pero merece ser escuchado, lo que es un argumento un poco extraño si lo piensas bien. ¡Si tu idea es que el público no tiene un gusto adecuado entonces haz algo para cambiarlo! ¡Educa a la gente! Estoy de acuerdo en que los gustos de la gente podrían ser más sofisticados, estoy plenamente de acuerdo con eso. Así que es un argumento un poco complejo. No acepto subvenciones porque, al final, tengo la sensación de que eso me ralentiza, pero no estoy diciendo que todo el mundo deba hacer lo mismo. Tengo suerte, la música es una de las formas de arte más fáciles de producir por ti mismo, y como decía, quizá es distinto si estás en un sector de las artes en el que no es tan fácil encontrar tu audiencia. Es particularmente fácil hoy en día que cualquiera haga un álbum y poco a poco encontrar su audiencia, así que los músicos tienen ventaja. Especialmente los músicos de pop, debería decir. Pero en general creo que sí, el gusto de la gente debería ser mucho mejor, pero eso se consigue educando a la gente, no dando más dinero a un artista fracasado de 45 años que hace algo inaudible.

Así que tú canalizarías ese dinero en educación musical en los colegios.

Absolutamente. Educación de las artes. Eso lo incluye todo. Eso incluye Hector Berlioz y South Park. Todo.

"La armonía es la parte más infravalorada de la música moderna, así que diría que la armonía se ha convertido en lo más importante en mi música"

Hay una letra en “Gonzales Über Alles”, bueno más bien una vociferación, en la que le dices a la gente que “escriba una maldita melodía de una vez”. ¿Crees que la melodía está infravalorada en la música moderna?

Es cierto, dije eso. No creo que esté infravalorada pero creo que, um... es fácil tener mucho que decir con el ritmo, de manera instintiva. Con una melodía es un poco más complicado pero aún puedes hacerlo pero instinto, puedes, por ejemplo, ser un escritor de estribillos de puta madre sin tener demasiada formación musical. Revisaría eso y diría que la armonía es la parte más infravalorada de la música moderna, y eso es lo que da la ventaja más evidente porque es algo que tiene un efecto muy emocional pero que definitivamente requiere práctica para llevarse a cabo correctamente. Así que diría que la armonía se ha convertido en lo más importante en mi música. Si hay un sonido Gonzales distintivo, ya sea en mis producciones electrónicas o en mis composiciones para piano, probablemente tiene que ver con la historia armónica que se explica, algo en lo que me especialicé cuando estudiaba música y que desde entonces me he dado cuenta que es mi arma secreta, si es que tengo alguna. Junto a mi sentido del humor, probablemente la armonía es lo que me da dinero y lo que me hacer destacar más.

Sí, iba a mencionar el aspecto humorístico de tu música. Incluso en tus trabajos para piano hay algunos momentos cómicos. ¿Cómo consigues inyectar el humor en la música instrumental?

Creo que el humor puede ser literal pero que también puede estar inscrito profundamente en la música. Podría ser una suerte de humor melancólico, podría ser un momento de distensión en un momento en el que quizá se espera más algo más trascendente o comprometido. El humor tiene que ver, esencialmente, con lo inesperado, así que creo que es fácil ser muy humorístico sin tener que hacer una broma, sin tener que ser, sabes, un tipo sudoroso en chanclas o lo que sea. Hacer cosas inesperadas, hacer bromas, por ejemplo, en el escenario es una forma más literal de hacer humor. Pero sí, también puede ser simplemente el modo en que toco una nota determinada o dejo fuera algo, o introducir restricciones donde uno no se lo espera.

El hecho de usar mucho el humor y de ser bastante auto-referencial podría derivar en acusaciones de que intentas que parezca que no te tomas a ti mismo demasiado en serio...

Bueno, es un cliché bastante extendido que los comediantes son extremadamente sensibles a los tiempos y muy estudiosos de las reacciones de la audiencia. Creo que entre la gente que usa el humor es complicado encontrar a muchos que se tomen tan en serio a sí mismos como yo. Te lo diré de otra forma, creo que las contradicciones son importantes en la música y, por lo tanto, quiero alcanzar un cierto nivel de profundidad y sofisticación musical, y creo que uso el humor y la idea de no tomarme en serio como una contrapartida a eso, para que tengas una visión completa de lo que propongo. Pero no intento hacer que la gente piense que no me tomo muy en serio deliberadamente. Me tomo el proceso musical muy, muy, en serio, el proceso de actuar en directo, el proceso de construir un relato en los medios, el marketing, todo eso me lo tomo muy en serio, si no, jamás me molestaría en hacerlo. En relación a lo que tienes que ofrecer cuando la gente viene a ver un concierto, creo que tiene que ser una mezcla de sinceridad y distensión, absolutamente.

¿Te sorprendió cuando tu primer disco de piano tuvo tanto éxito?

Absolutamente. Quiero decir, quizá lo había soñado, pero nunca podría haberme imaginado que el piano se podía convertir en mi principal arma y mi mejor amigo en mi carrera musical, ¿sabes? Durante un tiempo el piano estuvo ahí, las armonías estaban ahí, pero estaba más centrado en el personaje y el humor, lo que pensaba que me conectaba con mi generación. Así que de algún modo me centraba en eso y dejaba que el piano y mi genio musical, por decir algo, quedasen escondidos detrás de lo que hacía. Y cuando salió “Solo Piano” me di cuenta que podía seguir siendo moderno, que eso no iba en mi contra de ningún modo, que, en realidad, eso solo podía beneficiarme, y ahí es cuando decidí OK, vamos a poner el piano en el centro, y ahí es donde ha estado desde entonces.

También te llevó a tu exitoso intento de batir el récord mundial...

Bueno, lo desencadenó todo. Cuando Drake me pide que escriba canciones con él me quiere en el piano ideando armonías, y armonías que le inspiren. No hago beats con él, no estoy ahí pensando rimas con otros raperos, estoy ahí básicamente como un pianista. Cuando Daft Punk me pidieron que me uniera a ellos como músico de sesión fue lo mismo. Así que al final todo acaba en el piano. Y sí, el récord mundial también se centraba en eso. ¿Qué otro ser humano podría hacer eso durante veintisiete horas, solo con el piano? Esa fue la lección que extraje de “Solo Piano”, básicamente: nunca seré fotografiado de nuevo sin un piano de fondo. La gente piensa en mí unido a un piano en todo lo que hago.

Por suerte es una buena visión.

Gracias.

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