Entrevistas

Geoff Barrow: “Los fans de Portishead son un gigante dormido: se compran un disco y luego desaparecen durante diez años hasta que sale el siguiente”

Geoff Barrow sigue desgranando sus nuevos proyectos para 2012 en la segunda parte de nuestra extensa entrevista

Retomamos la entrevista en profundidad con Geoff Barrow a propósito de su proyecto Quakers y aprovechamos la oportunidad para preguntarle sobre sus otros proyectos en marcha: Drokk, el sello Invada, y el hipotético nuevo disco de Portishead –que, por cierto, estarán actuando en directo en Barcelona durante dos noches de junio, los días 22 y 23 del mes–.

Ya lo has comentado varias veces, pero me preguntaba si ha habido alguna razón específica por la que al final has escogido Stones Throw.

Bueno, ser enormes fans de Madlib ha ayudado [risas]. Y también de Dilla. Tanto el pasado como el futuro del sello me interesan, los nuevos chicos, como Jonwayne o Vex Ruffin, son interesantes, y también hice el disco de Anika a través de ellos para Estados Unidos, así que simplemente me gusta su rollo. Han tenido éxito y material que ha llegado muy alto, pero cuando tratas con ellos no es realmente como tratar con la industria americana.

Entonces, ¿no eres muy fan de la industria americana?

Lo soy. Es muy directa y tiene éxito. La gente habla porque a veces cree que debe hacerlo y esto es una pega [risas]. El asunto alrededor de Quakers es que es una obra que tiene como punto de partida la idea de un terremoto, pero también se puede confundir con la religión cuáquera. Yo soy ateo, por cierto, pero lo que me gusta de los cuáqueros como movimiento religioso es que da la bienvenida a gente de todos los ámbitos y creencias, y que si te sientes conmovido por lo que está pasando puedes levantarte y hablar. Y esto me gusta como idea, más allá de la religión. Tienes a toda esta gente que viene de distintos lugares, y quizá uno sea un gángster loco, y otro igual es un académico universitario, pero están todos al mismo nivel. En nuestro proyecto esto significa que mezclamos MCs que no tendrían por qué estar juntos en un disco, y esto es algo muy bueno. Son MCs con estilos diferentes, pero al final todo funciona.

¿Tenéis la intención de llevar el proyecto al directo de alguna manera? Puedo imaginar que la logística es un impedimento.

Estamos hablando de hacer algo en Alemania, pero sería probablemente Katalyst quien lo hiciera, ya que el rollo de pinchar con MCs es más lo suyo. Yo nunca he hecho eso, vengo de una perspectiva rock’n’roll en términos de directo. Obviamente no vamos a juntar a todos los MCs, ya que sólo el coste de los vuelos podría llevar a la ruina un país pequeño [risas]. Sé que hay gente que viajará a Europa este año, así que a lo mejor podemos ligar alguna cosa, pero realmente aún no lo sabemos.

Has mencionado que Quakers tardó mucho tiempo en hacerse. También hay dos proyectos que verán la luz pronto, Beak> y Drokk. ¿Esos dos también tardaron tanto tiempo en realizarse?

No realmente. Drokk tardó unos seis meses en hacerse, mientras que el álbum de Beak> tardó dos años, pero únicamente con sesiones de un solo día, ya que seguimos trabajando con las mismas restricciones de siempre: tocamos todos juntos en directo en la misma sala sin overdubs. Creo que a lo mejor hay dos overdubs en todo el proyecto, que son para tapar aquellos momentos en los que alguno de nosotros la liaba demasiado. Acabo de masterizar los dos discos hoy, de hecho. Siempre he sido lento trabajando en lo que edito, pero el hecho de trabajar con Ashley, Ben o el material de Drokk y los chicos de Beak> hace que a veces las cosas se aceleren un poco. También tengo pensado en trabajar en nuevo material de Portishead cuando me traslade a un nuevo estudio.

"Para mí, el nivel de calidad siempre tiene que estar lo más arriba posible. Al menos en relación a mi propio estándar de calidad. Me siento muy apegado a los tres lanzamientos aunque hayan aparecido tan juntos. Y en el fondo no han tardado tanto como con un disco de Portishead."

La razón por la que te lo pregunto es porque me pregunto si de algún modo sientes que hay beneficios en tomarse su tiempo para editar cosas, en el sentido de que le da más poder a la música, más valor, ya que puede significar que has pasado más tiempo elaborándola. Es menos precipitado así que, en cierto sentido, tiene más potencial de ser más impactante.

El tema es... Para mí, el nivel de calidad siempre tiene que estar lo más arriba posible. Al menos en relación a mi propio estándar de calidad. Como las cosas han requerido su tiempo, ahora quizá a algunos les parezca que sale todo de golpe de modo precipitado, pero no es el caso. Me siento muy apegado a los tres lanzamientos aunque hayan aparecido tan juntos. Y en el fondo no han tardado tanto como con un disco de Portishead.

También hiciste de asesor musical para la película de Banksy. ¿Cómo fue eso?

Fue genial, una experiencia realmente buena. Le conozco desde hace años, no de manera muy cercana, pero si lo suficiente como para participar en el proyecto. Vino y me preguntó si podía echarle una mano y lo hice. Fue un proceso muy disfrutable, sin estrés, con muchas sesiones extrañas grabando música francesa y todo tipo de cosas. Cosas que sonaban como versiones de ESG o tracks de hip hop. Así es como algunos cortes de Quakers acabaron en la banda sonora.

¿Tuvo eso algo que ver en la decisión de editar la banda sonora de “Drive” a través de vuestro sello?

Simplemente nos gustaba mucho. El label manager de Invada vio “Drive” y les llamó por teléfono. Localizó al tipo adecuado y le preguntó si alguien iba a editar el vinilo. La respuesta fue que no, así que preguntó si podíamos hacerlo, y nos dijo que sí, básicamente fue así. Fue muy sencillo y obviamente a mí también me gusta mucho, es una buena película, así que tenía sentido. Para nosotros es bonito saber que podemos hacer cosas así y seguir editando bandas sonoras interesantes.

Teniendo en cuenta todo lo que hemos hablado, suena como un movimiento muy lógico. Especialmente conectado con el proyecto Drokk.

Bueno, sí. El material de Drokk es música inspirada en “2000 A.D.” y “Mega City One”, que es donde vive Judge Dredd. Como ávido fan de 2000 A.D. en mi juventud (es lo único que, junto al hip hop, me ha interesado toda la vida), tenía sentido. Ben y yo trabajamos en un proyecto de película que al principio no funcionó, pero pensamos que la música era buena y habíamos disfrutado del proceso de trabajar juntos, especialmente a medida que fuimos hablando sobre ello a lo largo de los años. Así es como nació Drokk. Este año es el 35º aniversario de “2000 A.D.” y parecía una buena idea ligarlo con eso. Ben no sabía tanto sobre el tema, pero lo entendió cuando le introduje en algunas cosas. Era como que, en vez de hacer música para películas o música electrónica por el simple hecho de hacerlo, ligarnos a algo como “2000 A.D.” era lo más lógico. De todos modos la música que hemos hecho siempre ha sido reminiscente de todo esto, “2000 A.D.” apareció en 1977 y el sonido de Drokk tiene el mismo tipo de feeling aunque no hemos intentado hacer un disco retro. Pero debido a los instrumentos que utilizamos salió de ese modo. Está todo hecho con sintetizadores antiguos, tiene un aire a Carpenter, algo que no quisimos esconder. Así que fuimos a “2000 A.D.” y les gustó la idea, así que nos dieron el visto bueno y lo hemos hecho conjuntamente con ellos. Cuando estás trabajando en algo que tiene tanta historia quería estar seguro de no estar tomándome demasiadas libertades, quería tener su OK y han estado muy contentos con ello. Va a salir a través de Invada. Tenemos un publicista realmente bueno con el que trabajamos en distintos proyectos y la idea de sacarlo en nuestro propio sello es muy bonita. Quakers es distinto porque Stones Throw tiene una audiencia enorme y se especializan en hip hop de calidad, así que tenía sentido hacerlo con ellos, pero con los otros proyectos, Drokk y Beak>, tenemos nuestra propia base de seguidores y podemos seguir creciendo desde ahí.

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Imagino que, al haber estado en la industria durante tanto tiempo, habrás podido tener conexión con la base de fans que has acumulado a lo largo de los años a través de tus distintos proyectos, lo cual es bastante bonito.

Es muy extraño, porque, siendo honesto, hay muy pocos fans de Portishead que sigan lo que hacemos en Invada. Hay algunos casos, sí, pero en el fondo creo que son audiencias distintas. La audiencia de Portishead es más como un gigante dormido, ya sabes, van a la tienda a comprarse el disco y luego desaparecen durante diez años hasta que sale el siguiente [risas]. A lo mejor creen que somos como ellos, que nos vamos a dormir durante diez años y luego nos despertamos y hacemos un nuevo álbum antes de desaparecer otra vez.

Tuve esa reacción con el último disco de Portishead, ‘oh, sí, me acuerdo de ellos’.

No somos los típicos artistas que se te abalanzan encima. No solemos arrojar las cosas a la cara de la gente de manera vehemente.

Sí, de hecho no era consciente de que estabais detrás del sello Invada hasta que hice un poco de investigación para esta entrevista. Y descubrí el sello a través del álbum de Space Invada.

Ése fue editado por el sello australiano, de hecho. Lo formé con Ashley antes que apareciera la rama británica. El sello de Australia se centra en música de baile y, específicamente, en hip hop. También en soul, mientras que el Invada británico está mucho más orientado al rock duro. Lo formé con un tipo llamado Fat Paul y editamos básicamente discos extraños de jazz experimental y cosas electrónicas. A veces se cruzan entre ellos, pero no mucho, porque no sería demasiado bueno para promocionar música de baile.

"Creo que la cosa está en seguir editando música decente y animar a la gente a que lo haga. Porque el otro extremo del mercado no lo hará por nosotros. Aunque, siendo honesto, me parece que hay demasiadas cosas en internet [risas]"

Estaba pensando en el hecho de que eres el tipo de artista que ha conocido las dos ‘eras’ de la industria musical. Empezaste operando con cintas y tus primeros lanzamientos con Portishead tuvieron lugar en un periodo de la industria musical que ya no existe, especialmente en relación a las majors o los grandes sellos, donde el modo tradicional de hacer las cosas está muriendo. Las cosas se hacían de manera distinta. La tecnología era distinta. Y aquí estás, años después, financiando un disco a través de Myspace. Habrá sido una experiencia de lo más interesante, y quizá has podido aprender lecciones de ambas eras.

Sí, creo que aparte de con Portishead, siempre he estado en las afueras de la música, ya que siempre he estado interesado en música no comercial tanto en el modo de hacerla como de promocionarla. La manera en que editamos la música en Invada diría que aún es antigua. No tenemos una tienda digital, no almuerzo tres veces a la semana con un asesor musical ni tengo una identidad corporativa patrocinada. Así que cuando veo cómo muchos sellos pequeños logran sobrevivir, me parece un negocio totalmente nuevo. Editan muy pocos productos físicos y simplemente hablan mucho [risas] y a ellos les funciona. No hay nada malo en ello, porque si cualquier sello indie puede sobrevivir de algún modo (y no quiere ser esnob en relación al formato en el que se edita), es genial. Creo que la cosa está en seguir editando música decente y animar a la gente a que lo haga. Porque el otro extremo del mercado no lo hará por nosotros. Aunque, siendo honesto, me parece que hay demasiadas cosas en internet [risas].

Sí. Has tocado este tema antes, con la idea del control de calidad, y parece que es un tema recurrente en la gente con la que hablo. Una vez abres las compuertas del modo en que lo ha hecho internet, especialmente en relación a la creatividad, a crear arte y distribuirlo, ¿cómo mantienes el control de calidad?

Antes, uno de los grandes problemas es que solías fiarte de gente de la industria y de sus recomendaciones. Te fiabas de gente como John Peel, por ejemplo, o de donde fuera que vinieses siempre había gente a la que acudías para recomendaciones. Si te interesaba algo ése era el modo en el que descubrías cosas, a través de alguien con un gusto impecable que trabajaba en la radio, en la tele o en una revista y recomendaba cosas. Incluso las propias bandas te llevaban a otras bandas que consideraban buenas o particulares o, simplemente, algo que no conocías. Lo que ha pasado es que dejar este proceso de decisión en manos del oyente ha confundido todo el proceso. Personalmente, ya no sé a quién acudir para ese tipo de recomendaciones, esas pistas. Eso es lo que me gustaba de Myspace. Si entraba en el página de Mogwai o Sunn O))), por ejemplo, era probable que su lista de amigos fuera un buen modo de encontrar buenas bandas, ya que ellos no iban a escuchar mierda. El tema es que ahora me da la sensación de que la mayoría de webs o blogs escriben sobre cosas porque han pasado a formar parte de una gran maquinaria.

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Es curioso que digas esto ya que últimamente pienso a menudo que la parte negativa de las grandes revistas online, que o han reemplazado o nacieron de las grandes revistas en papel, se han convertido esencialmente en una extensión del circulo de la promoción en muchos sentidos, algo que es perjudicial aunque no siempre está bajo su control.

Totalmente, todo ha pasado a formar parte del negocio de la promoción. Me parece bien, pero luego empiezas a preguntarte cosas como ¿’por qué esto sale ahí’? O ¿’por qué el artista X sale ahí’?

Del mismo modo, parece como si en esos sitios aparecen cada vez menos bandas pequeñas, la música que hacen genera menos ruido, pero quizá tienen sus propios seguidores porque no siempre tienen el dinero para campañas de promoción o cosas por el estilo.

Todo se reduce a hasta qué punto las publicaciones desean enfrentarse a ciertas cosas y decir no, o luchar por una manera distinta de hacer las cosas.

También hay algunas publicaciones que han hecho un buen trabajo labrándose un pequeño nicho para ellas mismas. De nuevo, teniendo en cuenta que tienes una perspectiva más amplia que la mayoría en términos de experiencia, ¿crees que quizá es un caso de que la industria al completo está aún en un estado de transición y que la gente (ya sean artistas, sellos o revistas) aún están intentando averiguar cómo hacer las cosas? Nadie sabe cuál es el nuevo modelo.

Sí, y el nuevo modelo aún no llega porque las majors no están suficientemente muertas aún [risas], y no quiero que suene como una falta de respeto a las majors porque a lo largo de los años han invertido en mi banda y en otras bandas brillantes. Al final no se trata de una ecuación matemática para generar dinero, es arte. A lo largo de los 70s, los 80s y la mayor pare de los 90s aún había una buena manera de trabajar, pero en cuanto los hombres de negocios intentaron dar con la fórmula para hacer dinero es cuando todo fracasó. Esto es como lo veo yo, al menos. Hasta que no se den cuenta de que el actual modelo de negocio ya no es sostenible y éste muera, no surgirá nada que lo reemplace. Es interesante observar lo que hicieron en XL, por ejemplo. No son el sello más grande del mundo, pero de algún modo piensan de forma distinta, van a por los artistas que no son tan obviamente pop y parece que les funciona. No sé, podría estar equivocado pero es lo que me parece.

Stones Throw es un caso parecido para mí. Es como si fueran el último gran sello de hip hop indie de una época en la que había muchos más, pero ellos han sobrevivido adaptándose y haciéndose cosas distintas, a veces equivocándose, a veces irritando a su núcleo de fans pero al menos siempre moviéndose hacia adelante. El tema es que no consigues llegar tan lejos si no cambias tu modo de actuar de algún modo u otro, y en el caso de los artistas es lo mismo. Hay excepciones a la regla, seguro, pero en general...

Bueno, mucha gente les ama porque fueron distintos a todo lo que había en ese momento. Cuando tienes hijos y un trabajo a tiempo completo ya no tienes demasiado tiempo para todo lo demás, así que las cosas cambian [risas].

Es necesario progresar. O al menos decir lo que sientes en un momento concreto. Imagino que muchos fans a veces no parecen dispuestos a asumir esto.

Mucha gente acaba siendo purista, por otro lado. Como lo que pasó con el jazz. ‘No sabía que las guitarras eléctricas estaban permitidas en el jazz’ (risas). A finales de los 90s, cuando el hip hop se transformó en una peculiar mezcla de cosas nuevas, cuando los elementos soulful empezaron a perder peso en favor de los aspectos técnicos, como por ejemplo recortando los sonidos de una determinada manera, algunos de los maestros de los 90s siguieron adelante con ello y otros no lo hicieron.

Amo el sonido boom bap clásico de los 90s, pero siempre he pensado que si en 2009 estuviera escuchando nuevo hip hop que sonara como el del 96 habría un problema.

Sí, el cambio es bueno. Hace diez años era un poco un purista del hip hop y estaba confundido por lo que estaba pasando. Así que tuve que romper con todo y empezar de nuevo. Tuve que hacerlo o si no me habría vuelto loco. Estaba desencantado con la música en general y pensaba movidas extrañas sobre muchas cosas [risas].

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