Entrevistas

Geoff Barrow: “Ya no hay nada como Myspace, porque Facebook no sirve para la música”

Una conversación con el alma de Portishead sobre su nuevo proyecto hip hop, Quakers. Parte I

Hay mil razones por las que la gente puede amar u odiar a Myspace, y sin embargo es justo reconocer que la primera red social que conocimos ayudó a cambiar muchas cosas. Myspace permitió que toda una nueva generación de productores y músicos pudiera conectar, compartir y crear en colaboración, y de hecho acabó siendo el medio principal a través del cual Fuzzface, el alias en internet de Geoff Barrow (cerebro de Portishead), pudo encontrar a los MCs que ahora participan en su proyecto Quakers.

"Quakers no es un proyecto del tipo ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, sino más bien un proyecto del tipo ‘aún es posible divertirse haciendo rap’, pues abraza el potencial de la música de hace unos años así como la tecnología que la hizo posible."

Quakers es una especie de súper escuadrón hip hop y cuenta con producciones de Geoff Barrow junto a dos de sus antiguos colaboradores, Katalyst (Ashley Anderson, que dirige la rama australiana del sello de Barrow, Invada) y 7STU7 (Stuart Matthews, más conocido por ser el ingeniero de estudio de Portishead). Obsesionados con la idea de recrear la excitación que solían obtener de los álbumes clásicos de hip hop, Geoff y compañía decidieron hacer un disco en esa línea y bajo sus propios términos, para lo cual estuvieron escribiendo música durante un periodo de cuatro años e intercambiando archivos a través de internet, adentrándose en la madriguera de MySpace hasta localizar un elenco de más de 25 MCs en el que se mezclan absolutos desconocidos –FC The Truth, Coin Locker Kid– junto con auténticas leyendas como Prince Po, y consigue además que la mezcla de amateurs y leyendas sea perfectamente natural.

El casting estelar para este proyecto, sumado al contenido musical en forma de beats gordos, llamó la atención del gran jefe de Stones Throw, Peanut Butter Wolf, que añadió la proverbial guinda al pastel de Barrow y su equipo aportándole los mejores MCs de su sello, los de trayectoria más extensa y los más pujantes. Llegados a ese punto, parecía lo más apropiado que “Quakers”, el álbum, viera la luz finalmente –y casi seis años después de que se escribiesen sus primeros beats– en Stones Throw, en un gesto que consolidaba así las impecables credenciales hip hop tanto de Barrow y su equipo como del sello.

Hay mucho que decir sobre la calidad que muestra el álbum de Quakers tanto en los rapeados como en los beats, la secuenciación y el packaging, aunque quizá lo que sea más remarcable es cómo el equipo se las ha ingeniado para esquivar todos esos obstáculos que aparecen en los álbumes de rap con excesos de featurings, siempre más largos que un día sin pan. Pero cuando tienes en cuenta la experiencia combinada y el saber hacer de los que están al mando, lo sorprendente sería que el resultado hubiera sido fallido, que el resultado final no fuera tan bueno como es.

Quakers es chillón, atrevido y fanfarrón, a la vez que la mar de divertido. Es ese tipo de diversión que evoca los años dorados que los aficionados al rap, hastiados de la actualidad, siempre quieren recordar. Aunque no hay que equivocarse: Quakers no es un proyecto del tipo ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, sino más bien un proyecto del tipo ‘aún es posible divertirse haciendo rap’, pues abraza el potencial de la música de hace unos años así como la tecnología que la hizo posible.

Hablamos con Barrow por teléfono días antes del lanzamiento del álbum para conversar sobre los orígenes y comienzos del proyecto, las ideas que le empujaron, los altibajos de la industria musical y por qué no hay nada parecido a MySpace ahí fuera ahora mismo. También tenemos algunas palabras sobre el continuado trabajo de Barrow en distintos frentes: a lo largo de este año va a tener, no uno, sino tres proyectos casi sucesivos entre los que se incluye un nuevo álbum de Beak> y un álbum bajo el alias Drokk, en el que habrá música inspirada en Mega City One (hogar del Juez Dredd) y que fue escrita por Barrow junto con el premiado compositor Ben Salisbury

"Tampoco es un caso de que nosotros intentemos copiar lo que creemos que es hip hop decente. Más bien se trata de capturar en Quakers la energía de aquellos discos que fueron, y siguen siendo, muy importantes para nosotros."

¿Cuál fue la inspiración primera para el álbum de Quakers?

La inspiración estaba en todos los álbumes decentes de hip hop que se han ido editando a lo largo de muchísimos años, básicamente. Crecí escuchando hip hop americano y algo de europeo, y creo que sería correcto decir lo mismo de Ashley –Katalyst– y Stuart, que son quienes han Quakers conmigo. Así que, en esencia, la música hip hop decente fue la que nos condujo a embarcarnos en este proyecto y nos motivó a seguir adelante y hacer un disco de hip hop.

Cuando dices discos de hip hop ‘decentes’, ¿estás quizá insinuando que las cosas han ido a peor en la última década?

¡Nooo! [risas] Estoy un poco desilusionado, pero no creo que las cosas hayan empeorado. Si eres un chico de 18 años y acabas de descubrir el hip hop, hay suficientes cosas nuevas como para hacerse una buena idea de lo que es el hip hop tanto en el underground como en el mainstream. Cuando decía decente me refiero a que soy un perro viejo malcriado con artistas como Premo y Marley Marl, a los que escuché durante buena parte de mi juventud, y me refiero también a muchos MCs increíbles con letras de contenido sociopolítico. Para gente como yo es muy fácil afirmar cosas como éstas sobre el hip hop, pues a la larga me ha afectado de una manera muy personal.

Tampoco es un caso de que nosotros intentemos copiar lo que creemos que es hip hop decente. Más bien se trata de capturar en Quakers la energía de aquellos discos que fueron, y siguen siendo, muy importantes para nosotros. Todo el asunto para mí con el hip hop –y con muchos otros géneros– se reducía a ir a una tienda de discos y ver a tu colega que trabaja ahí y preguntarle: “¿Qué sale la semana que viene?”, y él contestarte: “Tío, no vas a creértelo, es el nuevo disco de [quien sea]”, ¿sabes? Cuando escuchabas por primera vez “Daily Operation” o un álbum del mismo estilo, tenías reacciones hacia la música del tipo: “¡Oh, no!”. Para nosotros todo aquello se basaba en afirmarte en esa música, que se convertía en una especie de droga que nos permitía seguir adelante, esa era la sensación de ir a una tienda, y eso es lo que Quakers quiere ser. No es una declaración altamente politizada de un MC o una expresión de un estilo de vida, simplemente se reduce a hacer material con beats crudos para agitar la cabeza y poner en medio a MCs realmente buenos, muchos de los cuales nunca han estado en un disco de rap, mientras que otros son maestros de este arte.

¿Cómo encontraste a los MCs que nunca habían estado en un disco de rap?

Hicimos mucha búsqueda para este proyecto. La mayoría de MCs vienen de MySpace. Nos sentábamos delante del ordenador toda la noche con varias botellas de vino, nos emborrachábamos y estudiábamos los perfiles de la gente, y luego les contactábamos y les pasábamos los beats. He hecho varias cosas así antes, y conozco gente que se ha acercado a MCs cuenta que trabajar con rappers es una situación conflictiva. Un productor europeo conoce a un artista americano de hip hop, los managers y abogados se entrometen…, y pensé, “mira, a la mierda con eso, no va a volver a pasarme. Ya estoy demasiado viejo para estas tonterías”. Así que decidí pasarle los beats a la gente. Nunca sabían quiénes éramos nosotros realmente, así que confiábamos en que si alguien quería subirse al barco, lo podía hacer con toda tranquilidad. Y así es básicamente cómo hicimos casi todo. Ni siquiera nos planteamos ir a por grandes nombres, porque sabíamos lo que podría pasar, optamos por hacerlo escarbando en busca de talento.

Así que, ¿escogisteis vosotros todos los MCs o Stones Throw tuvo su papel a la hora de ayudar a reunir a algunas de estas personas?

Stones Throw se involucraron con el proyecto cuando ya estaba avanzado. Peanut Butter Wolf nos consiguió a MED y Guilty Simpson, y yo conocí a través de ellos a Jonwayne cuando estaba en Los Ángeles, y también trajeron a bordo a Dave Dub. Fui a hablar con algunas personas que conocía del mundillo del hip hop y simplemente les dije: “Estoy buscando MCs que se sumen a esto, pero no queremos que haya rollos legales”. Stones Throw fue de la primera gente a la que contacté y se mostraron muy entusiasmados, con ganas de ayudar. Esto fue antes de que se decidiese que saldría en el sello, simplemente nos ayudábamos los unos a los otros. Aunque ya teníamos el 90% de los MCs escogidos, así que Stones Throw ayudó, pero tampoco es como si tomasen las riendas o algo así una vez habíamos hecho nuestra parte. También trajeron a Aloe Blacc. Me gustó mucho, suena realmente bien, como un MCing de vieja escuela suave.

Hay 41 pistas en álbum, muchas son bastante cortas y las instrumentales parecen más como sketches y jams. Con todo, funciona francamente bien, el álbum fluye y realmente no se nota forzado o pretencioso para nada. ¿Fue intencionado?

Sí, fue intencionado. Dedicamos mucho tiempo a este álbum, lo hemos estado haciendo durante los últimos cuatro años. Más, de hecho, ya que algunos beats tienen seis años, y discutimos durante mucho tiempo sobre cómo queríamos que saliese. Hubo muchas conversaciones entre el Reino Unido y Australia sobre lo que podía a sonar bien, así que, si a la gente le gusta, no es algo accidental. Y no lo digo de una manera pretenciosa. Hemos empleado muchas horas en este proyecto, especialmente Ashley, que creo que llegó a quemar dos ordenadores haciendo el álbum. Escuchamos todas las pistas, buscamos cuáles podían funcionar mejor juntas, cortamos trozos al principio y al final, y así. Fue un trabajo correcto.

"Todos hemos producido en el álbum individualmente, pero también hemos contribuido en las pistas de otros de distintas maneras."

Entiendo que había más pistas, ¿no?

Sí, montones. También volvimos atrás y escribimos cosas cuando nos dimos cuenta de qué clase de sensación o pista podíamos necesitar en un cierto punto. Y todos dábamos nuestro punto de vista. También mezclamos las cosas a propósito para que no puedas llegar a saber quién ha hecho cada cosa. Todos hemos producido en el álbum individualmente, pero también hemos contribuido en las pistas de otros de distintas maneras. Ash mandaba un beat y luego pedía hacer la mezcla de uno mío y viceversa, Stuart entraba y hacía lo mismo. Estuvo bien así, todos nos involucramos a nuestra manera.

¿Bastante orgánico?

Desde luego. Pero también tomó su tiempo, porque no trabajábamos en ello las 24 horas del día y todos tenemos nuestros trabajos y prioridades.

Al hilo de este montón de pistas y MCs, he estado pensando sobre la idea de estos álbumes de productor con muchísimos invitados, especialmente en el hip hop de la última década o así, y a veces desde la perspectiva del fan puede parecer cargante…

Ah, tío, ¡eso fue lo primero que quisimos evitar!

Ok. Entonces, ¿cómo crees que conseguisteis evitar la saturación a pesar de tener un montón de MCs?

Bueno, ¿de verdad lo hemos conseguido? [risas]

Ja, ja. Sí, ¡habéis evitado el peligro! Del mismo modo que las 41 canciones no parecen demasiadas, la cantidad de MCs se nota como normal, natural podría decirse. Funciona.

Estaría bien pensar que es porque se han tomado las decisiones correctas, ¿sabes? [risas]

Quizá funciona porque lo abordasteis de una manera distinta a como lo hace la mayoría de gente, por cómo trabajasteis juntos y por cómo os acercasteis a los MCs. Muchos de esos álbumes a menudo suenan como el producto de estrategias de marketing y de la gente de la industria, en lugar de propuestas de artistas genuinamente conectandos a través de una idea abierta como la que condujo vuestra intención original para este disco.

Bueno, el caso es que no queríamos utilizar la palabra featuring en ningún sitio. Y si te digo la verdad, inicialmente la idea era no poner nombres y simplemente dejar que las cosas pasasen naturalmente. Obviamente, hay que acreditar a la gente por su trabajo, así que esa idea era en realidad inviable. Hubo algunos MCs que no salieron en la versión final del álbum porque sus rapeos simplemente no funcionaban. Hay algunos raps aquí que te hacen pensar: “Tío, esto te ha salido sobre la marcha” [risas] Y otros raps que estaba muy bien preparado y por eso sonaba perfecto. Y luego que había otro material que no funcionaba, porque o bien estaba demasiado ensayado o el rapero simplemente no captó la idea y pensó que simplemente tenía que rapear a lo loco, sin pensar y sin cobrar por ello. Es muy extraño, porque si eres un fan del hip hop creo que puedes distinguir cuándo sucede todo eso. Es lo que Dave Dub llama ‘rimas por dinero’, y queríamos evitar caer en eso. A fin de cuentas, el motor que hay detrás de Quakers es el de hacer algo excitante y cercano a lo que amamos del hip hop de los últimos años, así que fue una decisión lógica no tener rimas de mercenario o depender de cosas así. Nunca he entendido del todo cómo los productores y MCs, especialmente los más respetados, permiten que sus discos se llenen de raperos invitados, para serte honesto.

Bueno, sólo pensé en ello cuando me senté a escribir las preguntas, me vino a la cabeza cuando pensé en el álbum, y es verdad que no sólo la música y su intención consiguen esquivar el escollo, sino también, como has dicho, la promoción que ha habido detrás, que ha sido muy buena también. Stones Throw son buenos en esto.

Me reuní con ellos en las primeras fases de gestación y fuimos muy específicos con cómo queríamos enfocar el tema del marketing. En este tema, con todo lo que hago, me gusta tomar el asiento delantero básicamente: Portishead, Beak>, cualquiera que sea el proyecto en el que esté envuelto, es importante para mí estar detrás de la idea. Todo el proyecto puede venirse abajo si se le da una descripción o un adjetivo erróneo. Tiene que ser correcto o toda la cosa se desmorona. Lo he visto con cosas que eran totalmente brillantes y también he visto cosas que eran basura pero que han funcionado bien porque la gente entendió que algo difícil de percibir. Y sé que esto suena un poco como negocio, pero tienes que dejar clara tu intención, especialmente cuando te tomas tanto tiempo desarrollando algo. La gente de Stones Throw es totalmente brillante en ese sentido, y es por eso que nos fuimos con ellos. No quieres ir a un sello donde la promoción para la música –aunque sólo sea una hoja para distribución– vaya a estar bajo un paraguas, término o género equivocado. En ese punto estás vendiendo una cosa equivocada y estás básicamente jodido. Así que sí, han sido brillantes y nos han ayudado mucho y espero que hayamos sido claros a la hora de decir cómo debería ser percibido. Creo que también tiene algo que ver con internet, ¿sabes? Cuando estábamos en MySpace era una cosa realmente global y no ha pasado nada así desde entonces. Ahora no hay ningún sitio que repita la experiencia MySpace, no creo que Facebook funcione para la música…

"Lo que me gustaba de MySpace era que escuchabas la música primero, y luego descubrías de dónde eran. Así que los grupos interesados podían por lo menos decidir si la música tenía calidad o no antes de darse cuenta de dónde veníamos."

¿Y Soundcloud?

Soundcloud lo reemplaza hasta cierto punto, pero aún no me he puesto a explorar a fondo. Lo que solía haber en MySpace eran los amigos del artista. Y eso era clave para mí. Iba a una crew de hip hop y entonces veías a los raperos principales y su amigo que estaba en otra crew y así, clicabas en él, todo iba en espiral y encontrabas bandas y artistas muy interesantes de esta manera. O vaya, ¡eso hacía yo! Los blogs hacen lo mismo ahora, y en la industria, en general, hay más cosas hechas a partir de recomendaciones, pero tienes que confiar en la fuente de la recomendación. En MySpace todo esto de los amigos era un poco aleatorio. Lo que me gustaba de MySpace era que escuchabas la música primero, y luego descubrías de dónde eran. Así que cuando la gente entraba en el perfil de Quakers leía un mensaje que decía: “Estos son los beats, escoge con cuál te quedas”, así que los grupos interesados podían por lo menos decidir si la música tenía calidad o no antes de darse cuenta de dónde veníamos.

Entonces, esto fue hace cuatro años, ¿no? Cuando MySpace era el lugar clave al que ir para encontrar a gente.

Sí, hace como dos años que no lo utilizo, por lo menos.

Cuando decías que hay gente aquí que aún no ha sacado música, esto serían MCs que encontraste en MySpace años atrás y éste es su primer lanzamiento, ¿no?

Sí. ¡Hasta nos pusimos en contacto con Prince Po a través de MySpace! También hay gente como FC The Truth. No sé ni dónde vive, y no ha hecho nada más, que yo sepa.

Sí, hay varios MCs de los que nunca había oído hablar. Coin Locker Kid es otro.

Es bueno. Él y Ashley han hecho un álbum juntos, y es realmente bueno. Si escuchas el podcast que hicimos para Stones Throw, la segunda pista es de ese álbum. Pero volviendo al tema, sí, MySpace fue muy importante para este proyecto. Me puse en contacto con casi todos los MCs a través de MySpace a parte de los que Stones Throw nos presentó.

Entonces, de muchos modos, ¿el álbum de Quakers es un producto de MySpace?

Sí, muchísimo. Hacíamos esa cosa tan MySpace de dejar los beats colgados en nuestro perfil y dejábamos un enlace en los perfiles de la gente que decía: “Este es un proyecto en el que estamos trabajando que se lanzará en algún momento”. La gente entonces se descargaba las pistas de MySpace, rimaba y lo subía para que lo pudiésemos escuchar. Esta fue la primera manera para escoger las cosas y luego, si nos poníamos de acuerdo, podían ir al estudio a grabarlo apropiadamente y charlábamos por email mandándonos archivos, así iba la cosa. Y continuábamos colgando beats cada cierto tiempo haciéndolo así. Fue realmente interesante.

Como decías antes, la producción surge de la mezcla de tres productores, de la distancia, y de una mezcla de varios MCs encontrados en diversos lugares vía internet. ¿Cuáles dirías que fueron los beneficios y las desventajas de este enfoque?

Los beneficios son que no te tienes que involucrar en la vida de nadie, porque como productor siempre acabas involucrándote si trabajas muy de cerca con MCs y siempre es un poco una pesadilla. Al final acabó haciendo las cosas mucho más sencillas, lo que fue genial. Si la gente quería promocionarse con un beat, porque pensaban que era cojonudo, eso estaba bien para nosotros. Decidimos dividir todo por la mitad, los artistas se quedaban con sus derechos editoriales y así no había gilipolleces en ese sentido. Por esa parte, todo funcionó muy bien. Ése fue el gran beneficio de todo. Y si me paro a pensar, realmente no hubo escollos… No estábamos ahí cuando rapeaban, así que en ese sentido no se les pudo dar inputs, pero eso no afectó a la calidad.

Es casi como una versión de un proyecto crowdsourced, pero en vez de pedir dinero a la gente para poder llevarlo a cabo dejas que los MCs tengan el control del apartado vocal del proyecto hasta cierto punto.

Algunos MCs han usado los tracks en sus propios shows, lo que está guay. Y estoy seguro de que pasará más veces ahora que ha salido el álbum. Como sello de hip hop, Stones Throw tiene mucha credibilidad, así que es algo bueno para la mayoría de MCs.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar