Entrevistas

Gang Gang Dance

Lo que no te mata te hace más fuerte

Gang Gang Dance

Gang Gang Dance hace tiempo que son una presencia constante en la escena. Nacidos en Brooklyn hace ya una década, su sonido ha ido evolucionando de los experimentos ruidistas cargados de brutales percusiones tribales en “Revival Of The Shittest” y “God’s Money” al más ecléctico y expansivo “Saint Dymphna” de 2008 y, ahora, al chispeante y visionario tratado de avant-pop que es “Eye Contact” (4AD, 2011).

“Puedo escucharlo todo… es uno de esos momentos absolutos”, es lo que entona Taka Imamura, más conocida como Baby Love, la guía espiritual de la banda, al comienzo del álbum. Sin duda se siente que estamos ante uno de esos “momentos absolutos” mientras conversamos con la banda en la recepción del hotel Princess de Barcelona, donde muchos otros artistas que actúan este año en San Miguel Primavera Sound se hospedan. Hay miembros de Odd Future que mantienen un pequeño rifirrafe con el gerente del hotel mientras Daniel Blumberg, el cantante de Yuck, se los queda mirando con una mezcla de intimidación y desconcierto; hay tour managers con pinta de estar hechos polvo que se aferran a una taza de café a la vez que se mezcla la prensa de todo el mundo con artistas que no han dormido en toda la noche y curiosos venidos del exterior. Lejos de toda esa locura están sentados los miembros de Gang Gang Dance; Lizzi Bougatsos, Josh Diamond y una callada, contemplativa Baby Love. Aprovechan para contarnos cómo emergió su nuevo disco desde los pozos del desastre, cómo la banda ha ido creciendo a partir de sus ensayos en estrechísimos sótanos de Brooklyn y de un tentador archivo de sonidos todavía inéditos con los que todavía no saben muy bien qué hacer.

Se ha estado hablando mucho del rol central que ha adoptado Lizzie como vocalista en “Eye Contact”. Se tiene la sensación de que ahora sois más accesibles. ¿Cómo ha sido el proceso?

Josh: No tenemos nada que ver con lo que pueda opinar la gente, tanto si consideran que nuestra música es accesible como si no. Eso es lo que los otros dicen sobre nosotros. Pero nosotros nos limitamos a seguir grabando la música que hacemos. No planeamos hacer un disco de una manera determinada; sencillamente lo hacemos.

¿Cuánto de vuestro nuevo sonido tiene como origen la catástrofe sucedida en el Paradiso de Ámsterdam en febrero de 2009, cuando prácticamente perdísteis todo vuestro equipo en un incendio? Es como si ahora hubiera menos sonidos duros de percusión tribal, por poner un ejemplo?

Josh: Creo que, a un nivel psicológico, aquello terminó por ser algo realmente bueno para nosotros. Fue muy triste cuando sucedió. Resultó muy duro continuar cuando pasó, pero al final se resolvió bien. La gente de Paradiso nos ayudó de manera muy eficaz a minimizar las pérdidas. Tan pronto como llegamos a Nueva York pudimos actuar en el MoMA y el concierto que dimos fue bastante bueno.

¿Cómo os lo montásteis para volver a la normalidad en tan poco tiempo?

Lizzi: Pedí prestados un montón de pedales a amigos, que nos ayudaron con otras donaciones de equipo. Yo no sabía cómo utilizar nada de todo aquello, para mí era una situación diferente a las que estaba acostumbrada, pero a la vez fue muy liberador el perderlo todo. Tuvimos que empezar de cero. Fue un proceso beneficioso para nosotros. Porque hasta entonces teníamos un montón de problemas añadidos.

Josh: Yo perdí un sintetizador, una guitarra vieja y unas pastillas para la guitarra que me habían costado miles de dólares. Brian perdió también un montón de material, perdimos todo el sistema de amplificación. Teníamos un concierto en la sala pequeña de arriba del Paradiso. Al acabar, nos dijeron que recogiéramos nuestras cosas para guardarlas en un pequeño cubículo para poder llevárnoslas por la mañana. Les preguntamos si no era mejor dejarlo todo en el escenario, y ellos insistieron en que no, que en el cuartito, y fue lo que hicimos. Habían instalado una nueva alarma de humos que resultó estar averiada y se quemó. Así que fue la alarma antiincendios lo que inició el fuego. Fue de lo más extraño porque, de todo el club, esa fue la única habitación que ardió.

¿Os planteásteis en algún momento que, como banda, estábais perseguidos por las catástrofes, como si fuérais gafes?

Lizzi: Nos habían pasado varias cosas que resultaron ser muy trágicas y alarmantes [como la muerte del compañero de grupo Nathan Maddox después de que fuera alcanzado por un rayo en el techo de su cada durante una tormenta en Nueva York en 2002], pero nada por lo que no pudiera haberle pasado otra gente. Todo el mundo pierde a personas próximas a lo largo de su vida y todo el mundo sigue adelante. Pero después del fuego la gente ya no quería venir de gira con nosotros. Estábamos estigmatizados. Pensaban que estábamos malditos. Mucha gente con la que trabajábamos, como los tour managers, tenían miedo de seguir a nuestro lado. Para nosotros fue una experiencia muy distinta, como el ave fénix emergiendo de sus cenizas. Fue algo muy liberador, nos cambió la mente.

Josh: También me doy cuenta de que hemos estado juntos una barbaridad; Liz, Brian y yo llevamos ya once años, y Taka ha estado en la banda más o menos el mismo tiempo. Pasan muchas cosas, todo el mundo tiene experiencias, pierdes a gente, la gente se muere, suceden cosas muy bestias. No creo que tengamos una maldición, lo que creo es que es natural que pasen estas cosas si llevas mucho tiempo ahí. Gang Gang Dance Parecéis una banda muy unida. ¿Cuán a menudo ensayáis? Cuando lo hacéis, ¿es una experiencia intensa?

Lizzi: Depende. Josh: Ahora mismo no tenemos un espacio para ensayar. Teníamos un agujero de mierda en Brooklyn…

Lizzi: Hace un tiempo nos mudamos a las afueras del estado, a una casa. Al principio fue muy bonito, pero nos dimos cuenta de que teníamos que regresar a Nueva York. Es muy duro dejar un paraíso como aquel, con tantísimos árboles, para cambiarlo otra vez por Brooklyn.

¿Consideráis que habéis exprimido Brooklyn al máximo, teniendo el cuenta el tiempo que habéis estado ahí?

Lizzie: Es una situación penosa. No creo que sea nada bueno para nosotros eso de dejar que los tiburones del negocio inmobiliario controlen tu vida sólo porque necesitas encontrar un lugar para ensayar y que se aprovechen cobrándote alquileres tan altos.

La situación ahora, pues, ¿es mucho peor que hace una década?

Josh: Ahora mismo es durísimo. Actualmente, Nueva York no es una ciudad tan abierta como había llegado a ser. Si haces mucho ruido siempre habrá alguien que llame a la policía y se queje. Hay espacios para ensayar que están disponibles, pero en realidad son pequeñas ratoneras con las paredes insonorizadas. Nosotros hacemos lo que hacemos, y en estos momentos es dificl prosperar porque necesitamos un espacio en el que podamos ser nosotros mismos y estar solos haciendo música. Cuando estás en una habitación enana dentro de un complejo en el que hay mil bandas metidas como en una lata de sardinas y sin poder ir a otra parte… nosotros no podríamos, así no nos sale. Gang Gang Dance ¿Tenéis planes de iros a otra parte?

Josh: Aún no sé qué es lo que vamos a hacer todavía.

Lizzie: Igual nos vamos a Rockaway Beach.

Josh: Taka vive en Rockaway. Es una zona muy bonita, pero no voy a hablar mucho sobre el tema porque no quiero que todo el mundo se venga al barrio y se convierta otra vez en una locura.

¿Qué creéis que le ha pasado a Brooklyn? Hace diez años, cuando vosotros y bandas como Black Dice empezásteis a atrapar la atención de la prensa, Brooklyn parecía el mejor lugar del mundo. Esto hizo que mucha gente se mudara y puede que la sensación se haya diluido.

Josh: Ni idea. No le voy a echar la culpa a los otros por mudarse al barrio, pero lo cierto es que desde que viene más gente la zona se ha vuelto más cara. Para ser sinceros, me siento fatal por los jóvenes que tienen el sueño de venir a vivir a Nueva York, porque esto ya no es lo que era. Yo me vine desde Pennsylvania cuando tenía 19 años. Ahora es mucho más difícil trasladarse. Esos estudiantes y tal que leen algo sobre Williamsburg y se hacen la idea de que esto es un lugar fantástico, lo pueden creer si quieren, quizá lo sea para ellos, pero para mí no lo es.

Para acabar, se supone que habéis grabado más material del que finalmente ha sido publicado, y eso plantea una situación intrigante. ¿Os libráis de todo lo que habéis grabado y no habéis usado y no volvéis a mirar atrás, o tenéis un archivo al que podéis acudir cuando necesitéis algo?

Lizzi: Tenemos mucho material de archivo. Archivamos todos los ensayos, en mi casa tengo una bolsa ahora mismo con una selección de mis tomas vocales favoritas sacadas de los ensayos y que iba a pasarle a Josh para que me las digitalizara. Lo va a hacer, pero somos muy lentos.

Josh: He estado pensando en publicar algunas cosas de esas, ¿sabes? Intentamos que nuestra música siempre esté avanzando, así que el proceso de archivar, que implica ir hacia atrás, para nosotros se convierte en algo difícil, porque no encontramos el tiempo. Pero sí, tenemos muchas cosas. De hecho, me gustaría volver sobre ellas a ver qué hay. Hay muchos DATs, muchos archivos de Pro Tools… Incluso tengo bobinas de cinta magnética de la época de “God’s Money” con algunos temas extra. Demasiadas cosas.

PlayGround es media partner de San Miguel Primavera Sound

Gang Gang Dance Eye Contact Crítica: '' Eye Contact''

Crítica: '' Saint Dymphna''

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