Entrevistas

Field Music: “Simplemente escapar ya no parece suficiente”

O cómo aprender a ajustar niveles para combatir el tedio en el pop

Field Music es uno de esos grupos extraños, minoritarios y maravillosos que forman parte de la letra pequeña del pop actual. Un grupo al que su singularidad le hace grande. Estarán en Primavera Sound, acaban de editar “Plumb” y por eso quisimos hablar con alguien tan inteligente como David Brewis.

Necesitamos más grupos como Field Music. Grupos que hagan del pop algo más difícil todavía, que luchen contra el tedio de lo estipulado y el triunfo de la mediocridad. Cada vez los hay más desafiantes, sacudidos por el torrente de estímulos de internet y por la infinitud de crossovers posibles que eso genera, pero uno tiene la sensación de que escasean trabajos como el nuevo de los hermanos David y Peter Brewis. Surrealista, esteta y cerebral, Plumb ( Memphis Industries, 2012) es la nueva demostración de lo buenos delineantes que son los de Sunderland, ya sea a la hora de trazar bien rectas las casillas de sus crucigramas musicales o al mantener bien paralelas las líneas del pentagrama sobre el que escriben. Los Brewis saben usar la escuadra y el cartabón con propiedad y, además, tienen buena letra.

Algunos les tachan de rebuscados y retorcidos pero son, por encima de todo, un grupo cultivado. Por eso no me sorprende conversar con David vía Skype y que, al pedirle recomendado un libro sobre teoría musical, me hable del fascinante “Birth Of Bebop” de Scott DeVeaux; o que me confiese que hace música para sí mismo, más que para su público; o que se le llene la boca al hablar de temas pop perfectamente complicados como “Good Vibrations”, “Bohemian Rhapsody” o “Wuthering Heights”: “para escribir una canción pop perfecta necesitas el componente de la novedad o, al menos, el de la profundidad. Si tienes algo sólo novedoso pero es superficial, fácil y cínico, entonces será aburrido”.

Durante media hora charlamos sobre cómo combatir el aburrimiento en el mundo del pop y sobre algunas otras cosas más o menos atractivas como disculpas, libertades, obstáculos, medidas, responsabilidades y sorpresas. David habla con calma, pensándose mucho las respuestas mientras las ejecuta, y deja caer las palabras separadas por exactos intervalos de tiempo, como si las marcara un metrónomo. Próximo encuentro, en San Miguel Primavera Sound, esta vez sobre el escenario.

El término ‘plumb’ (‘plomada’) se utiliza en el mundo de la construcción para ajustar la verticalidad y horizontalidad de pisos y paredes. Suena exacto y poderoso como título. ¿Por qué lo escogisteis?

Por varias razones. Para empezar, nosotros somos personas muy rectas de por sí. Además, acabábamos de construir nuestro nuevo estudio al que nos mudamos a principios de 2011, y estuvimos familiarizados durante un tiempo con términos de construcción y edificios. Luego estaba “The Spirit Level”, un libro que los dos habíamos leído donde se analiza el impacto de las desigualdades en las problemáticas sociales. Y también hay que sumar a todo ello el hecho de haber pensado mucho el disco en términos volumétricos, de descompensación entre las partes pesadas y las más ligeras. Así que teníamos varias opciones con la palabra ‘nivel’ rondando por ahí y finalmente fue ‘plumb’ la que mejor maduró como posible título.

Suena bastante diferente al resto de vuestros trabajos. El hecho de ser más orquestal y fragmentado hace que las 15 canciones parezcan 30.

Nos enfrentábamos a un montón de pequeñas piezas que parecían no querer convertirse en otras más grandes, y lo que hicimos fue intentar hallar caminos para encauzarlas. Solemos rompernos mucho la cabeza pensando en cómo completar los treinta o cuarenta minutos de un disco. Digamos que el haber decidido dar forma a este a partir de piezas cortas que se funden con otras y con esos interludios enlazándolas, deja claro que no jugamos a las reglas habituales del songwriting.

¿Fue difícil dar con la estructura? Primero suena anárquica pero luego se descubre meticulosamente ensamblada.

No mucho. La verdad es que salió todo de forma bastante natural, pero tampoco hay nada hecho por accidente. A pesar de que todo está deliberadamente estructurado para intentar transmitir un cierto sentimiento, yo sigo creyendo que a mucha gente va a disgustarle el álbum, o que te van a saltar con el típico comentario de “¿por qué no convertisteis estas piezas en canciones reales?” [risas]. Lo que tenemos claro es que no escribimos canciones convencionales y en eso sí que somos muy afortunados con nuestros fans porque siempre esperan que les sorprendamos, que hagamos cosas nuevas y extrañas. Hay algo bastante seguro: si tu contexto es ciertamente estrecho, entonces nuestra música no te dirá nada.

Eso tiene que implicar esforzarse continuamente por sorprender y sorprender.

Sí, pero es lo que me excita como artista: escuchar algo y no entenderlo al momento, ser siempre sorprendido. No quiero algo predecible en lo que me sea fácil tomar parte. Escribimos más para nosotros que para el público.

¿Y tenéis feedback de vuestros fans?

Sí, pero eso es algo con lo que me cuesta bastante lidiar. Quiero decir, hay muchas personas a quienes les gusta el disco, pero supongo que habrá muchas otras que prefieran los antiguos, y otras para quien esta sea la primera vez que nos escuchan y nuestra música no les diga nada. Está bien de vez en cuando eso de escuchar que a la gente le mola lo que haces, y que le aporta el mismo tipo de cosas que tú obtienes de ellos, pero es mejor no tomárselo muy en serio. Podría llegar a obsesionarme demasiado.

Comparándolo con “Measure”, en “Plumb” se os nota más libres, como si os importara menos que nunca el ‘qué dirán’ o hubiérais querido romper con todo lo anterior.

Siempre hay algo de eso en nuestros discos. Después de pasarnos cinco o seis meses grabando y un año girando, nuestro instinto natural es cambiar y hacer algo diferente cada vez. Nos motiva no repetirnos y en eso hay un esfuerzo por aprender de lo hecho antes. Sónicamente, “Plumb” es un paso adelante respecto a “ Measure” y, en términos de estructuras y de duración, sí, un disco conscientemente muy diferente.

¿Escribísteis la mitad de temas cada uno como hicisteis para “Measure”?

Seguimos componiendo por separado y luego en el estudio nos ayudamos el uno al otro para que encaje todo en el disco. Lo que ocurrió con “Plumb” fue que, aunque trabajamos con cortes que funcionan independentemente, empezamos a pensar en las transiciones y la estructura desde las primeras semanas. Con “Measure” eso sólo había ocurrido durante las seis últimas.

¿Soleis componer primero las letras o las melodías?

Personalmente, yo suelo escribir casi siempre la música antes, y luego las melodías vocales y las letras acaban saliendo bastante rápido. Me parece que Peter tiene un montón de letras escritas por ahí y lo que hace es ir ensamblándolas en diversas piezas. Eso sí, ninguno de los dos nos sentimos como escritores. Digamos que nos resulta más fácil resolver la música y que luego para las letras siempre tenemos que esforzarnos un poquito.

Who'll Pay The Bills?

El radiante a cappella de ‘How Many More Times?’ me llama especialmente la atención.

Era una idea que tenía Peter por ahí, la de escribir una armonía basada en algo hablado y no en algo tan sometido a notas musicales. No le he preguntado por la letra, pero el tema en sí me parece una bonita manera de despejar el sonido en esa parte del álbum. Es algo muy abierto y limpio antes de que entren las guitarras y la batería que siguen después.

Sí, suena literalmente como si cogierais aire.

Exacto, como tomar un respiro. Usaré eso en futuras entrevistas [risas].

También quería preguntarte sobre qué habla “Sorry Again, Mate”.

Bueno, Peter siempre está disculpándose porque suele llegar un poco tarde a los sitios. No lo hace a menudo, de hecho para ser un músico es bastante puntual, pero siempre siente que llega más tarde de lo que en realidad lo hace, y pide disculpas todo el rato, sobre todo a mí que soy quien llega antes. Esa canción es muy típica de Peter, siempre corriendo y con un montón de cosas por hacer. Y también está muy intrínsecamente ligada al comienzo del álbum y a “Start The Day Right”, que sería él levantándose de la cama y abandonando sus sueños para luego enfrentar “Sorry Again, Mate”, que es como la interacción con ese mundo real en el que siempre tiene tantas cosas por hacer y tanto perdón que pedir por no haberlas podido hacer todas.

En otros discos también hablabais a veces sobre despertadores, códigos, horas y números.

Es que yo soy matemático. Hice Exactas y a veces canto sobre números.

¿Y podríamos decir que las matemáticas son una influencia en la música?

Eso me resulta difícil contestártelo. Estudiar matemáticas tiene mucho que ver con ser capaz de contar y usar números en abstracto, casi subconscientemente, y eso de contar sin pensar en lo que haces es bastante útil, sobre todo a la batería. Pero creo que la influencia en mis letras tiene más que ver con el hecho de que soy una persona hiperanalítica que tiene un pequeño sistema para cada cosa, y en muchas de ellas hablo sobre mí mismo intentando lidiar con dichos sistemas.

El disco suena metódico y preciso. Supongo que también tiene algo que ver con eso…

Puede, pero no con las matemáticas. Soy una persona bastante recelosa con las grabaciones. Me parece que la mayoría de los discos hacen de la energía una falsa comodidad y son muy retocados por alguien, que puede no ser el grupo, que puede que sea el tipo que maneja ProTools, el productor o el ingeniero de sonido. En cambio, los nuestros son el simple reflejo de cómo sonamos. Peter y yo hemos tocado juntos mucho tiempo y cuando nos juntamos se genera una precisión muy especial, que no es otra cosa que el resultado natural de cómo somos como músicos.

¿Seguís tocando con Ian y Kev? ¿Cómo enfocais los próximos directos?

Ian no está en el grupo ahora mismo, tuvo que volver a su trabajo habitual. Tenemos a un chico nuevo, Andrew, que toca el bajo y también los sintes, y seguimos siendo cuatro. Los directos están yendo muy bien. Hay un montón de sonidos del nuevo disco que funcionan genial a pesar de que parezcan un poco complicados de trasladar. Saltamos al escenario con mucha energía y nos comportamos como una banda de rock.

A New Town

Echando la vista atrás, ¿cómo ves ahora los años en que formabais parte de The Futureheads y Maxïmo Park? Habéis dicho en alguna ocasión que no os cambiariais por ellos, y la verdad es que puedo imaginar pocos grupos menos tendenciosos y más atemporales que Field Music.

Digamos que ellos están sometidos a una presión diferente. Conquistaron enseguida una gran audiencia y en ese momento ya contrajeron con su público una responsabilidad basada en cumplir con sus expectativas. Con nosotros, la audiencia va en nuestro mismo barco y no le importa si cambiamos o hacemos cosas raras. Creo que por eso nos sentimos más seguros, porque podemos hacer canciones que teóricamente no están llamadas a funcionar en directo, o porque podemos tocar cosas como “How Many More Times?” en la que nos tiramos un minuto solo cantando. Eso es algo difícil de hacer si tocas en un estadio frente a miles de personas. Arcade Fire o U2 no van a cantar una armonía en cuatro partes. No se lo pueden permitir, pero nosotros sí. Y eso es libertad.

Mentabas al principio de la entrevista un libro sobre problemáticas sociales y quería preguntarte por eso, por la manera con que venís plasmando el hecho de afrontar la realidad de la sociedad actual en vuestros discos, sobre todo desde “Measure” ¿Dirías que sois una banda política?

Diría que somos gente de principios y valores muy fuertes a los que nos esforzamos por ser fieles. En el ámbito del pop es muy difícil mantener estos principios a rajatabla porque hay mucha presión por ser… egoísta. Es como si las normas del juego fueran el egoísmo, como si todo consistiera en no pensar en el resto del mundo. Creo que durante un tiempo la manera de lidiar con los problemas del mundo exterior ha sido escapar a través de la fantasía. Ha venido ocurriendo los dos últimos años en España, en Reino Unido y, bueno, en cualquier sitio. ¿Qué pasa ahora? Que simplemente escapar ya no parece suficiente.

Yo hay una cosa que admiro mucho en vosotros: tomáis al oyente por inteligente y le exigís prestar atención.

Más que intentar adivinar quién es nuestro oyente y qué le interesa, como suelen hacer otro tipo de grupos, nos guiamos por el principio de intentar escribir la música que nos gustaría escuchar. Y como nuestro público no es masivo podemos permitirnos que así sea. El hecho de ver que algo ciertamente complicado tiene audiencia te recuerda que hay gente dispuesta a oír y sentir otro pop más riguroso.

¿Qué bandas que hicieran ese tipo de pop os gustan?

Oh, hay un montón. The Beatles siempre son un buen punto de partida. David Bowie, Beck o Fleetwood Mac cuando Lindsey Buckingham producía los discos, que hicieron cosas repletas de cuidados y detalles. La lista es enorme. Wire, Talk Talk, The Flaming Lips…

Hay algo de Bowie en “A Prelude to Pilgrim Street” y, bueno, mucho McCartney por todo el álbum…

Claro, son artistas gigantes que han grabado muchísimo. Hay tanto que robar de ellos que eso es básicamente lo que hacemos: robarles [risas].

¿Qué me puedes decir de la música progresiva? ¿Es una influencia decisiva en Field Music?

Cuando empezamos a tocar guitarra nos metimos bastante en Led Zeppelin pero yo no acostumbro a ponerme discos de prog-rock. De hecho, no oigo nada de prog-rock. Tengo el “The Lamb Lies Down On Broadway” de Genesis porque escuché uno de sus temas en un disco de Jeff Buckley y me gustó, y también un par de discos de King Crimson que me gustan bastante, pero no soy un gran fan del progresivo.

¿Y de XTC? Salen en casi todos los textos que hablan de vosotros.

De XTC te diré que me gusta su ideario pero que tampoco soy gran fan. Por alguna razón, me gustan más las canciones de Colin Moulding que las de Andy Partridge. No puedo con la voz de Partridge. A nivel del progreso que hicieron a lo largo de su carrera les encuentro magníficos, es simplemente que no son una influencia porque no les he escuchado demasiado.

Lo que sí me parece que os une a XTC es que con cada álbum intentais recrear una realidad diferente.

Sí. Me encanta que los grupos hagan eso. No quiero que todos los discos de un grupo sean perfectos porque además lo veo imposible. Es muy importante que cada uno de tus trabajos sea diferente e interesante a su manera. La mayoría de grupos sólo hacen el mismo disco, intentando perfeccionarlo una y otra vez, y es algo que resulta muy aburrido ya que el primero suele ser el bueno y el resto son siempre peores.

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