Entrevistas

Espanto: “Teníamos a nuestro público engañado, no sabemos autoproducirnos las canciones”

“Rock’n’Roll” es la primera referencia del dúo de Logroño para Austrohúngaro, y nos confiesan (escuetamente) lo que hay detrás de sus nuevas canciones ‘guitarreras’

Han dado el salto de Birra y Perdiz a Austrohúngaro, se han dejado producir por Hidrogenesse y, en el cambio, sus canciones han ganado en guitarras y en colores. Hablamos con Teresa y Luis, Espanto, para conocer más datos sobre esta transición en uno de nuestros discos del año.

Fotografías de Emilio Blaxqi

Espanto están de vuelta. “Rock’n’roll”, su cuarto disco y medio, tal como a ellos les gusta definirlo, mantiene intactas las señas de identidad de aquel tiempo no tan lejano en el que editaban sus discos en el desaparecido sello Birra y Perdiz. Pero tal y como su título deja entrever, Teresa y Luis han querido ir un poco más lejos en esta primera referencia a las órdenes de Austrohúngaro y han incorporado a su imaginario un sinfín de referencias rockeras que les hace sonar con más fuerza que nunca.

Sus fans pueden estar tranquilos. Pese a la inclusión de más guitarras que de costumbre, la mano de Hidrogenesse en la producción hace de estas diez canciones un artefacto de lo más heterogéneo en el que los de Logroño disparan sus dardos contra el ‘establishment’ con inquina. Por ese motivo, con el disco aún fresco en las estanterías (ubicado en el puesto número 19 de nuestra lista de discos nacionales de 2012), les pasamos unas cuantas preguntas por mail. Esto es lo que nuestros protagonistas nos dijeron.

Desconozco si, siendo vuestro cuarto álbum y medio (el medio sería el split junto a Anntona), ahora os resulta mucho más fácil tirar adelante vuestras canciones.

No nos ha costado más ni menos componerlo. Nos ha costado lo mismo, casi todas las canciones nos cuestan mucho. No somos de sentarnos una tarde y sacar una canción, les damos mil vueltas. Nos hemos dado cuenta de que siempre pasan dos años entre disco y disco.

No sé si sois conscientes de ello, pero había mucha expectación puesta en vuestras nuevas canciones. ¿Tal presión de vuestro público cómo se lleva?

Seguimos haciendo las canciones exactamente igual que antes. Nuestra presión viene de nosotros. Si no nos gustan las canciones, las tiramos.

¿En cierto modo os sentís como si fuerais una banda de culto, o no lo veis así?

Para nada, eso es muy exagerado. No hacemos canciones, ni nada, por el culto. Las hacemos pensando en la gente que sentimos cercana: que gusten a quienes nos gustan.

Desde que pasasteis de Birra y Perdiz a Austrohúngaro, sobre todo, habéis ganado en difusión. ¿Si lo hubieseis sabido antes habríais intentado desde un principio poder editar vuestros discos en un sello con mayor envergadura e infraestructura?

No. Habíamos tenido alguna oferta, pero bien porque no era el momento, o por su forma de trabajar, o por falta de identidad con su rollo no lo hicimos. La ‘mayor difusión’ no ha tenido nada que ver con el salto a Austrohúngaro, que fue más bien una decisión artístico-sentimental.

Habéis pasado de autoproduciros a contar con la ayuda de Hidrogenesse. ¿Por qué habéis decidido dar el paso? ¿Las canciones os lo pedían?

Lo cierto es que no sabíamos autoproducirnos, pero os engañamos. Y era un horror cada vez que teníamos que grabar. Las canciones nos lo pedían y también nuestra salud mental. Austrohúngaro nos ha facilitado mucho las cosas.

¿Desde un principio Carlos y Genís supieron qué sonido debían tener estos diez temas?

Les enviamos unas maquetas con nuestras intenciones y luego en el estudio, guiándonos con esas maquetas y con nuestra ‘gran intuición colectiva’, fuimos desarrollando las canciones.

Partiendo ya del título del álbum, se encuentran un sinfín de referencias a artistas y elementos de la cultura rockera a lo largo de las canciones. ¿Sois de esos nostálgicos que piensan que cualquier época pasada siempre fue mejor?

Nos gusta mucho el pasado, pero ahora también hay música muy chula. Es imposible estar al tanto de la ‘novedad’ y escucharla bien. Los discos merecen un tiempo. A muchos de esos mitos rock los hemos conocido cuando ya estaban pasaos... Tal vez dentro de unos años haremos un disco sobre lo guay que era la música de ahora.

Todos vuestros fans siempre intentan descifrar vuestras letras. ¿Os molesta o preferís guardar ese halo de misterio en todo lo que contáis?

Nos gusta que las canciones se expliquen solas, aunque puedan tener significados diferentes para cada uno. Es eso de ‘hacerlas tuyas’, que sean canciones que te acompañen y te quieran. El misterio siempre es bonito.

Los personajes de vuestras historias siempre tienden a ser perdedores que sobreviven a sus propias tragedias. ¿De algún modo reflejan vuestra personalidad o tan sólo se trata de personajes ficticios?

No hay perdedores en nuestras canciones, supervivientes quizás sí. Al día a día, a esta era de sonambulismo cultural, de tontería consumista… Efectivamente son gente, como tanta gente, como nosotros.

¿Ha variado de algún modo el proceso de composición de estos diez temas respecto a vuestras anteriores canciones?

Ahora tenemos un piano y lo hemos utilizado bastante.

“Rock'n'roll”, el tema, despunta por ese manto de sintes a lo Moroder que le habéis incorporado. ¿Qué os llevó a escogerlo como primer adelanto del disco?

A los austrohúngaros les hacía ilusión, nosotros nunca sabemos qué canción es mejor para qué, nos gustan todas.

De cara a los directos que se avecinan, ¿cómo los vais a enfocar?

Con mucha tranquilidad. A partir de la primavera o así, cuando nos venga bien. Iremos a tocar sólo a sitios bonitos donde nos llame gente bonita. Tenemos un formato nuevo con algún cacharro que no habíamos utilizado antes y con el que estamos muy a gusto, pero Espanto en directo seguirá siendo Teresa y Luis adaptando sus canciones a ese momento.

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