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Entrevista con tu héroe favorito: el subtitulador de series online

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¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Cómo lo hacen? Y sobre todo: ¿quiénes son?

Alba Muñoz

14 Julio 2015 06:00

Puede que no te hayas dado cuenta, pero resulta que no solo has cambiado la televisión por la pantalla de tu ordenador; también has conseguido liberarte de los alaridos de la publicidad y has cambiado a tu familia por otra.

Cuando eliges una película o serie no estás solo. Te estás reuniendo con aquellos que alimentan tu espíritu con horas y horas de ficción y documentales: los traductores y subtituladores.

¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Cómo lo hacen? Y sobre todo: ¿quiénes son?

Días después de que la plataforma Subtítulos.es ("Difunde la palabra") anunciara su cierre y futura migración con motivo de la Ley Mordaza, nos adentramos en la web madre en busca de respuestas. 

Argenteam fue la pionera, la primera web en dedicarse de forma seria a los subtítulos.

Fundada en 2002, cuenta con medio millón de usuarios y 57.237 títulos publicados. Como comunidad abierta recibe centenares de peticiones semanales, apoyo esporádico de decenas de internautas y cuenta con 76 traductores fijos.

Uno de ellos es Gonzalo, un uruguayo de 38 años que no responde al perfil que uno podría imaginar: estamos ante un antropólogo y profesor universitario que se pasa las horas en yacimientos prehistóricos, en el aula o traduciendo películas piratas.

Gonzalo es un traductor convencido, hay que estarlo para dedicar el tiempo libre a un trabajo no remunerado en la red: “a la gente le mueven motivos personales”.


Ya no había hora de mi programa favorito. De hecho, dejé de ver la televisión



Los suyos empezaron en la infancia. “Soy hijo del exilio, como muchos rioplatenses. Me crié en Suecia, y antes de volver a Uruguay me regalaron algo que me fascinó: una Commodore 128”. Para utilizar este ordenador de 8 bits Gonzalo tuvo que aprender a programar. Le encantó.

Pasaron 10 años hasta que tuvo frente a sí su primer PC, en 1998. Y otros 10 años más hasta que en su casa pudieron contratar banda ancha. Para entonces, Gonzalo ya se había sumergido en Emule, Taringa y los torrents.


Contra todo pronóstico, fue su madre quien lo empujó a participar



Aquel pozo confortable y gratuito de cultura iba a transformar su vida como la de tantos: “Lo extraño es que antes de internet yo nunca había sido muy cinéfilo, y eso cambió. Me enganché al cine japonés, y a películas como Oldboy, de Chan-Wook Park. Buscaba películas que no fuera una pena ver en casa, films de un mismo director o actor”.

Gonzalo empezó a navegar por la cultura a través de preferencias, tags propios: “Me volví más selectivo a la hora de invertir mi dinero en cultura, y mis horarios cambiaron: ya no había hora de mi programa favorito. De hecho, dejé de ver la televisión”.

Lo hice por mi mamá

En Uruguay las películas "ripeadas" se encuentran en mercados y ferias, y muy a menudo su mala calidad no sólo estaba en la imagen: “Yo tenía un inglés académico, pero aquellos sutbítulos era espantosos, así que empecé a buscarlos por mi cuenta y a sincronizarlos con el vídeo”. 

Argenteam pasó a ser el camello de Gonzalo. Contra todo pronóstico, fue su madre quien lo empujó a participar: “En casa teníamos 50 películas en VHS grabadas de la televisión. Se deterioraron y tampoco teníamos vídeo para verlas. A mi madre le encantaba La Danza de los Vampiros, es la primera película en la que Roman Polanski dirige a Sharon Tate”.


Para una peli te dan entre 3 días y 1 semana. Para las series, entre 24 y 48 horas



La señora preguntó si sería posible conseguirla “en digital”. Gonzalo la descargó y por amor hacia su progenitora, y al cine, se sintió obligado a editar los subtítulos que venían con ella: “Era un archivo .srt, lo abrí en el bloc de notas, era malísimo. No sabía muy bien cómo hacerlo pero me puse a editar”.

Mejorar las películas era más fácil de lo que pensaba, y en 2009 se lanzó: Argenteam pedía colaboradores para traducir el primer capítulo del remake de la serie V, la de los vampiros alienígenas.

“¿Qué tengo que hacer?”, escribió Gonzalo en el foro. En primer lugar, descargar el programa Subtitles Workshop. Después se le iba a adjudicaría un fragmento del capítulo vía mail: “Unas 100-120 líneas, algo considerable pero no agotador. Se puede liquidar en una horita”.


Si tiene mucha demanda nos piden traducir en el plazo de 12 horas. Eso sucedió con 'The Big Bang Theory'


De modo que las películas y capítulos se traducen de forma colectiva. “Te dicen la versión del ripeo con las que se están sincronizando los subtítulos. Descargas ese vídeo y empiezas”.



Siempre se sugiere un plazo de entrega que varía según el proyecto: “Para una peli te dan entre 3 días y 1 semana. Para las series, entre 24 y 48 horas. A no ser que tenga tanta demanda que nos pidan traducir en el plazo de 12 horas”. Eso sucedió con la quinta temporada de The Big Bang Theory.

Hoy Gonzalo dedica entre 1 y 3 horas semanales, menos de lo que le gustaría por sus compromisos en la universidad de Montevideo.

Dejar una huella

Los consumidores de series en Internet somos voraces. Si no aparece ese capítulo doblado, o los subtítulos que necesitamos, podemos llegar a ser violentos contra el mobiliario doméstico. Pero desconocemos lo que mueve a una comunidad de traductores.

Muchos traducen temporalmente con el objetivo de mejorar el conocimiento de un idioma. A Gonzalo le ayudó a pulir el español: “Lo había perdido bastante en Suecia”. Pero los hay que trabajan a destajo, que se quedan en casa por un “sentido de trascendencia”:


Son de todas partes, desde geeks, académicos hasta gente corriente que quiere dejar una huella



“En mi opinión va más allá del altruismo. Hay un espíritu de cuerpo, un sentimiento de pertenencia. Son de todas partes, desde geeks, académicos hasta gente corriente que quiere dejar una huella”.

Esa es una parte importante, la huella: “A mí produce un orgullo curioso ver que otro portal de subtítulos se adjudica traducciones en las que he participado. Por un lado no me hace gracia, pero significa que lo que hicimos está tan bien como para ser tenido en cuenta”.

En Uruguay, no hay peligro para quienes se dedican a subtitular películas online: “Por un problema de escala y de recursos, no hay personal para asegurar que la legislación sea puesta en práctica. Los riesgos son mínimos y no mantengo en secreto mi calidad de traductor”.

Pirata o héroe

No es exagerado decir que los dos discursos más importantes sobre internet son antagónicos, chocan: piratería contra cultura libre.

“Es cultura popular. Para mí es un derecho. No es ninguna novedad que los principales embates contra la piratería se hayan dado por parte de quienes manejan una filosofía capitalista de la cultura”.

Este profesor de antropología también toca en un grupo de música: “Hay pautas de consumo que ya no están vigentes. No voy a ganar un peso vendiendo discos, y no creo que se deba a la piratería. Tiene que ver con la cantidad de intermediarios necesarios para lograr que el disco se venda”.


Es cultura popular. Para mí es un derecho.



Más allá del cambio de modelo, y del legítimo derecho de los creadores a cobrar por su trabajo, sorprende que en la actualidad convivan el mercantilismo y el trabajo voluntario, la rentabilidad y el altruismo, como dos filosofías naturalmente arraigadas a muy distinta escala.

Hay quien cree que los subtituladores como Gonzalo son una estirpe de malhechores. Para otros, son una Real Academia de la Lengua sin honores, almas generosas y cultas que han facilitado que muchos jóvenes destierren la televisión y ejerzan un consumo más activo y exigente de la cultura: "Ojalá mis alumnos leyeran tantos libros como subtítulos", bromea el profesor.


Ojalá mis alumnos leyeran tantos libros como subtítulos



"Puede que por haberme criado en un país tan diferente, con un idioma tan radicalmente distinto, me guste ser preciso con la traducción. No en las formas, sino en el espíritu, que es lo que importa. Mi obsesión es que el mensaje verdadero llegue". 

Ante la pregunta de qué les diría a aquellos que, sin conocerle, le dan las gracias por su trabajo, Gonzalo tiene dos mensajes: "En primer lugar que aprovechen. Tienen todo el conocimiento en la palma de la mano y creo que las generaciones jóvenes son incapaces de apreciarlo. Y en segundo lugar que tengan paciencia. Que consuman bien la cultura, que se esperen a que algo esté en buena calidad y con buenos subtítulos. Porque la vida es corta, pero no tanto".



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