Entrevistas

Emmy The Great

Una alternativa pop al mundo real

Emmy The Great

Emmy The Great es maravillosa, y continuamente está cultivando la fantasía, sumergiéndose en todo tipo de inspiraciones, jugando a hacer creer la realidad, inventando nuevos mundos “a partir de cualquier cosa que me haga disfrutar”–. Resumiendo, y como ella dice: “dando forma a mi propia versión del mundo”. Pero esta manera en que se recrea en la más pura imaginación no tiene nada de infantil. No os equivoquéis; Emma-Lee Moss es una mujer brillante y competente, bien instruida en los vaivenes del mundo. De hecho, son sus aptitudes las que le permiten esa exploración a fondo. Sin preocuparse por su falta de experiencia, logra siempre dar con una refrescante perspectiva valiéndose de la introspección.

Esta dualidad se refleja en sus directos. En un concierto reciente dio una actuación hipnótica para, acto seguido, bajar del escenario y ofrecernos un trozo de pastel de queso ( “está TAN bueno”). Su nuevo álbum, “Virtue” (Close Harbour, 2011), sale a la venta este mes, también en España gracias a Coconut Producciones.

Tu primer álbum fue auto-financiado, pero mucha de la financiación del segundo LP proviene de Pledge Music. ¿Cuál ha sido el proceso de reflexión que te lleva a no acudir a los sellos grandes?

No somos anti-sellos. Lo que hacemos no es anti-sellos. Pero en la parte creativa –hacer el disco, grabarlo y tal– queremos mantener nuestros derechos. Queremos hacer exactamente lo que queramos y luego mostrárselo a la gente exactamente como queremos que sea para que puedan decidir si quieren apoyarnos después. Antes de ese proceso –antes de hacer el disco, quiero decir– puede que intenten influenciarnos para que sigamos una dirección determinada. Porque no quieren arriesgar, o quieren que suene como algo que ha tenido éxito. Sencillamente, es más fácil para nosotros hacer primero el disco y luego enseñarlo al sello: para mantener el completo control creativo.

¿Hasta qué punto tus letras son autobiográficas?

Todas mis canciones empiezan con algo que he observado o de lo que he formado parte y luego lo ficcionalizo, pero en algún momento u otro, una imagen o escena real volverá a aparecer. Así que quizá al principio una canción trata sobre una relación que tuve, luego se va a mundos extraños, y luego incluyo una gasolinera que vi mientras estaba de gira, o algo así. Es muy divertido hacer estas canciones porque puedo inventarme mi propia versión de la realidad.

Entonces, ¿dirías que tus canciones están bastante basadas en imágenes?

Sí, creo que sí. El material que he estado escribiendo recientemente ha estado muy inspirado por fotos que he hecho y luego colgado en la pared, o películas que me he forzado a ver varias veces seguidas para que realmente me absorbieran.

Si tu música pudiese ser la banda sonora de cualquier película que quisieses, ¿cuál escogerías?

Me gustaría mucho poder poner la banda sonora a una película de Wong Kar-Wai.

Oh, el director de “In The Mood For Love”? Esa película es increíble.

Sí, esa es mi banda sonora favorita de todos los tiempos. A lo mejor lo único que quiero es copiar esa banda sonora. Me gustan sus películas porque encierran un cierto tipo de glamour como del Viejo Mundo. Ese periodo de China, Hong Kong y Singapur, donde la influencia occidental empezba a llegar pero en él que aún existe esa pertencia a una idiosincrasia china ancestral. Esas dos culturas, que están plagadas de cosas preciosas, como esos vestidos cheongsam, las azafatas que desean buena suerte a todo el mundo y los palillos y los fideos y los restaurantes ruidosos. Pero también los fantásticos sombreros de los años 30, los trenes y los ferrys que había entonces.

Pasaste tu infancia en Hong Kong antes de mudarte al Reino Unido. ¿Cómo de arraigada está esa cultura en tu música?

Realmente, nunca he abordado mi lado asiático en mi trabajo, pero ahora empiezo a sentirme cada vez más asiática. Mis padres han vuelto a Hong Kong recientemente – así que tuve que volver para visitarles, y pensé: éste es un nuevo mundo totalmente fascinante que nunca he explorado realmente como adulta. Ahora soy libre, puedo explorarlo como quiera. No tengo que ir a un colegio chino, o sentarme de forma rara mientras mis padres están de cena. Esta soy yo, en mi mundo, y puedo recuperar Hong Kong.

Tengo entendido que has hecho varias versiones últimamente. ¿Cómo te sientes al interpretar palabras de otro, siendo las letras tan importantes en tu trabajo?

Cuando me enamoro de una canción quiero “ponérmela”, ¿sabes? He hecho versiones en el Garage Band solo para mí misma. La grabo y le pongo nuevas partes sólo para llegar a conocerla. A veces me encanta una vieja canción, como “In The Mood For Love”, por ejemplo, y la gente me pregunta “¿de quién es?”, y les digo que no lo sé. La gente solía escribir canciones y luego lanzarlas por ahí y mucha gente hacía sus versiones porque era una gran canción. Y eso es fantástico; así la canción no se desperdiciaba o desaparecía: seguía teniendo una nueva vida; seguía siendo resucitada o re-interpretada. Por eso creo que las versiones son saludables.

Hablando de versiones, tengo entendido que Elizabeth Sankey, de Summer Camp, y tú estáis colaborando en un proyecto en el que os caracterizáis como las gemelas de “Sweet Valley” [nota: serie de novelas adolescentes muy populares en Reino Unido].

Ayer nos pasamos todo el día en su casa siendo Jessica y Elizabeth. Y nos hicimos nuestras cuentas de Twitter también. De camino aquí, en el bus, he estado twiteando a la gente como si fuera Todd y Jessica. Es realmente molesto, porque Elizabeth ha conseguido delegar el Twitter de Bruce en su novio. Pero mi novio no sabe cómo usar Twitter, así que tengo que ser Todd y Jessica.

¿Qué es lo que buscáis con el proyecto? ¿Tener presencia online?

Creo que queríamos hacer una locura y realmente creer que somos esas dos personas. Pero de momento, de la manera en que lo estábamos desarrollando antes de perder la cabezas completamente, sólo habrá música y creo que haremos conferencias de nuevo. Porque todo empezó como una conferencia.

¿En una biblioteca?

Sí, como un show que hice en el World Festival. Pero la broma va a consistir en que Elizabeth y yo haremos creer que somos las gemelas de Sweet Valley. Vosotros sabéis que no lo somos y, de repente, estamos realmente confundidas –aunque estemos interpretando un personaje–, en plan ¿qué es este ordenador extraño que puedes cerrar como un libro? ¿Sabes? Lo estamos desarrollando y pasándolo bien con ello.

¿Más o menos como una performance, no?

Exactamente.

Volviendo a las películas y al arte visual, ¿dirías que muchas de tus influencias son ajenas a la música?

Sí, definitivamente, pero en relación a las letras. Escuchamos mucha música para los arreglos, pero sí, para las letras sin duda. Para poder acabar una canción necesito tener un momento de inspiración intensa, ¿sabes? Estás viendo una película o una obra de teatro y es como “necesito irme a casa y bailar o dibujar”. Aprovecho estos momentos para escribir canciones. No sé si me entiendes...

Sin duda. Durante un período en el que leía mucho a Cormac McCarthy, siempre estaba tocando el banjo y hablando de caballos.

[Risas] ¡Eso es! Creo que muchas veces la gente quiere que las canciones traten de la personalidad de quién la escribe, pero lo que yo amo de la música es que puedes crear otro mundo –durante el período en el que la gente está escuchando tu álbum– con tus canciones. Y puedes crear ese otro mundo a partir de cualquier cosa que te haga disfrutar.

Emmy The Great "Virtue"

Crítica: “ First Love

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