Entrevistas

Dylan Ettinger

El hombre que soñaba con ovejas eléctricas

Dylan Ettinger

Glamour desfasado y encanto distópico: dos aspectos que un observador casual raramente asociaría con la localidad de Bloomington, en el estado de Indiana. Sin embargo, entre las grietas de esta población universitaria del frondoso Midwest americano, encontramos a Dylan Ettinger trabajando duramente para poner en común estas dos cualidades. Empezó llamando la atención entre una minoría apasionada en 2008, cuando inició su propio sello de casetes, El Tule, mediante el cual se establecía como un agente al servicio de esta activa red underground. Como muchos otros músicos, actúa como un “lobo estepario” (en sus propias palabras) tanto por necesidad como por elección propia. De manera distintiva, también ha optado por conformarse con aplicar los métodos básicos y convenientes de la grabación doméstica, utilizando en su caso una grabadora de cuatro pistas.

Gracias a blogs de intercambio de ficheros y webs como Altered Zones, últimamente se nos ha venido encima una inagotable proliferación de material que está en el origen de esta “explosión de música autoproducida a pequeña escala”, como diría el manifiesto de la web antes citada. Ettinger se destaca del resto a fuerza de la imaginación que vuelca en todos sus proyectos -extrañamente vívidos y generalmente oscuros-, y también gracias a su elevado nivel de autoexigencia. A pesar de la baja fidelidad del equipo que tiene instalado en su estudio, casi siempre consigue reflejar sus ideas con una riqueza que le ha valido comparaciones favorables con influencias tales como Tangerine Dream y Vangelis.

Como consecuencia de todo esto, su música acabó cayendo en las manos del sello de Los Ángeles Not Not Fun, algo así como el gran hermano de la escena, para su edición posterior en vinilo y cassette. Y no sólo ahí: “Cutters” (grabado para Digitalis Recordings / Ruralfaune) fue el catalizador que le hizo ganar una mayor atención, una ambigua proyección de extensiones sonoras oceánicas y distancias cósmicas vacías. El LP oscila entre un traqueteo que podríamos identificar como krautrock (inspirado por sus salidas en bicicleta y por la obra de Kraftwerk, otros grandes aficionados al ciclismo) y como materia espesa a la deriva que pudiera haber sido compuesta por el legendario Raymond Scott tras tomar una generosa dosis de sedantes.

Su logro más significativo hasta la fecha es “New Age Outlaws” (Not Not Fun, 2010), una obra de ficción sonora escrita alrededor de su propia experiencia personal, en la que aparecen personajes y localizaciones reales para realzar la personalidad de todas las piezas. Es una especie de “Blade Runner” con un punto vanidoso acerca de las tribulaciones de un ex policía, el clásico tipo duro, que lucha contra siniestros complots en el Nueva York de 2069. El resultado, sin embargo, una especie de rock progresivo electrónico y espectral, está más cerca del trabajo de Tangerine Dream en “Sorcerer” que de una banda sonora firmada por Vangelis. Entre los instrumentos más concurridos encontramos líneas de guitarra pulsantes y cantos de ballena refractados a través de capas de difuminación y eco, acompañadas de bajos calmados y sinuosos que subrayan la tensión.

A pesar del éxito de ese disco -en comparación con los anteriores-, Ettinger ha dejado claro que no piensa seguir por ahí y que está dispuesto a encontrar nuevos caminos. La prueba está en el single que ha firmado como Dylan Ettinger & The Heat, que recupera su estética en el contexto peludo de una jam de acid rock. También está la cassette “Pattern Recursion”, lanzada este año en una edición de 150 copias a través de Moon Glyph, un ejercicio de “minimalismo geométrico” construido con sonidos que parecen olas cuadradas. El posterior single en 7” “Lion Of Judah”, en Not Not Fun, se concentra en los homenajes y citas a la música de los 80, con un cierto parecido al dub-pop gótico de Mark Stewart pero con un resultado final más pesado, barroco y psicodélico.

Hablamos con Ettinger aprovechando que está a punto de terminar su próximo álbum, titulado “Lifetime Of Romance”, grabado esta vez de una manera más profesional en un estudio, y también antes de que viaje a Europa para girar y participar en la edición de este año del festival Unsound en Cracovia, Polonia -su aparición será el sábado 15 de octubre en el escenario Manggha, juntamente con otros artistas del sello Not Not Fun como Sex Worker, Maria Minerva y LA Vampires-. Yendo más lejos en la dirección apuntada por “Lion Of Judah”, Ettinger describe al disco antes mencionado como un ejercicio pop “basado en canciones y ritmos”, aunque confía en que al final acabe sonando tan “torcido” como siempre.

Imagina que es el futuro próximo. Acabas de terminar una colección de canciones, pero antes de que puedas grabar tu nuevo álbum la despótica coporporación que rige nuestras vidas ha decidido prohibir tu estilo de música. Por supuesto, tú decides seguir delante de manera clandestina, pero hay agentes en camino con órdenes de capturarte, borrar las canciones de tu cerebro y confiscar todo tu equipo. ¿En qué utilizarías el poco tiempo del que dispones, para esconder todas las máquinas para no perder la configuración personal que tanto tiempo te ha costado decidir, o huyes con las canciones en tu cabeza para que no queden olvidadas?

Esto es muy difícil de responder. Supongo que me aseguraría de esconder bien las máquinas. Hay parte del equipo que estoy usando que está hecho en casa y sería imposible de reemplazar. Si alguien se metiera en mi cerebro y sólo borrara esas canciones, supongo que siempre podría escribir más. También me gusta mucho la idea de una canción olvidada. El cerebro humano es complicado, así que dudo mucho que pudieran borrar toda la información. Intentar recuperar unas canciones a partir de restos rescatados de lo más recóndito de mi psique me suena a algo sacado de una novela delirante de ciencia-ficción, y podría dar paso a la composición de material aún más alucinante en el futuro.

En ocasiones has colaborado con gente, pero tu elección de ser un músico solitario (en oposición a estar en una banda), ¿nace de la propia elección o de la necesidad?

Empecé a hacer material a solas por una cuestión de necesidad, sin duda. Empecé este proyecto cuando estaba en el instituto, en el pueblo donde me crié, Warsaw, Indiana. No tenía amigos a los que les interesara hacer un tipo de música parecida a la que yo imaginaba, así que decidí empezar por mi cuenta. Me he convertido en un “lobo estepario” porque llegado a este punto lo prefiero así. Me gusta la posibilidad de trabajar a mi propio ritmo y sin tener que confiar en nadie más para conseguir acabar las cosas.

La calidad de tus grabaciones consigue transmitir una idea cálida y fangosa. ¿Tienes que trabajar mucho para lograr ese sonido, o la técnica es tan sencilla como trasladar la grabación a formatos como la cinta de cassette?

La mayor parte de mis grabaciones las hago en cassettes de cuatro pistas de muy bajísima calidad. Llevo haciendo esto desde hace años porque me gusta como suena y porque sé, llegados a este punto, cómo usar el dispositivo con eficacia. También he estado filtrando mis sintetizadores a través de los amplificadores, en vez de grabarlos directamente. Creo que la combinación de equipo de baja calidad y el uso de micrófonos para grabar el sonido de los sintes es lo que le da a mi material ese sonido “cálido y fangoso”.

¿Te imaginas tu sonido volviéndose más nítido y más luminoso a medida que tus ideas avancen hacia formulaciones más próximas al pop?

Ahora mismo estoy dirigiéndome hacia esa estética con el que será mi próximo álbum, “Lifetime Of Romance”. Lo he estado grabando con mi amigo John Dawson en su estudio casero, Magnetic South. Hemos grabado en cinta abierta de un cuarto de pulgada y nos hemos tirado mucho tiempo mezclando el sonido y asegurándonos de que la calidad era buena. De todos modos, siempre que nos disponíamos a grabar dejábamos un espacio para que se introdujera un matiz de “suelto y sucio” en el sonido, porque me sigue interesando que los discos tengan carácter y no parezcan demasiado pulidos. Tengo la sensación de que hay demasiada música electrónica por ahí que está cuantizada y con todos los sonidos ajustados perfectamente a la misma velocidad, y me suena sin vida. Quiero que mi música suene como si estuviera hecha por un humano.

¿Sería correcto decir que tu música reúne ciertas nociones de glamour? Si es así, ¿es porque llevas una vida glamourosa, o por la razón opuesta?

Hay veces que sí, sin ninguna duda. No puedo decir que mi música tenga ese glamour que asociamos con Hollywood, pero definitivamente estoy intentando alcanzar una especie de encanto raro, muy específico y estilizado. Mi vida está exenta de cualquier tipo de glamour ahora mismo, pero algún día no me importaría vivir de una manera más refinada o excéntrica. Todo ese rollo de la vida universitaria, de beber cerveza barata en lata y no tener ni un céntimo, está empezando a perder su encanto. Se podría decir que, de mientras, con mi música, me “estoy preparando para tener el trabajo que más me gustaría”.

Si pudieras ser Klaus Schulze, Lee Perry o John Foxx por un día, ¿quién te gustaría ser y por qué?

Lee Perry, no me lo pensaría dos veces. Scratch tiene un estilo tan idiosincrático que sería de él de quien pudiera aprender más cosas. Y especialmente porque trabaja en un territorio tan diferente al mío. No quiero que esto suene a desprecio hacia Foxx o Schulze, pero lo que hace Lee Perry, para mí, es mucho más ajeno y poder vivir un día en su vida sería para mí una experiencia extrañísima.

¿Hasta qué punto conectas con las creencias de la Nueva Era?

En nada. No soy un tipo de persona espiritual, en absoluto, y no me interesa nada del sistema de creencias de la Nueva Era. Siempre que utilizo la expresión “New Age”, me estoy referiendo al significado que le dieron Ash Ra Tempel y toda la escuela de música electrónica de Berlín.

¿Tienes planes de componer una banda sonora algún día?

Ahora mismo no tengo ninguna propuesta, pero me encantaría intentarlo algún día. Me decepcionó mucho la banda sonora reciente que hicieron Daft Punk para “Tron”, y no hacía más que pensar que yo podría haber hecho algo más adecuado para esa película. Me gusta pensar en la idea de que pudiera contribuir con algo único si alguna vez me invitaran a componer una banda sonora.

¿Si te ofrecieran componer la música para un anuncio dirigido por Ridley Scott, lo harías?

Por supuesto. Escribiría música prácticamente para cualquier cosa si alguien me lo pidiera y me garantizara los recursos necesarios. El límite lo pondría, posiblemente, en algún tipo de anuncio que tuviera que ver con algo político. Ahí no.

¿Tienes la sensación de que Not Not Fun está ayudando a introducir en la música actual algún elemento que estaba olvidado o descuidado?

Creo que en Not Not Fun están haciendo un gran trabajo, descubriendo artistas que tienen ideas musicales únicas y extrañas. Están ayudando a que muchos músicos de todas partes del mundo tengan un escaparate. Britt y Amanda han hecho un gran trabajo llevando la línea del sello y encontrando artistas que disfrutan con lo que hacen y ofrecen nuevas y rarísimas formas de música.

Es interesante que “Cutters” trate sobre el ciclismo. Si no ando errado, los últimos músicos que han mostrado su fascinación por ese deporte son Kraftwerk. ¿Cómo fue para ti la experiencia de trasladar las experiencias de montar en bicicleta a un producto sonoro acabado?

No aprendí a ir en bici hasta que no cumplí los 21 años. Una vez aprendí, me enganché y me pasé ese verano entero subido en la bicicleta. Las canciones de “Cutters” están basadas en mis experiencias durante aquellos meses. Intenté atrapar el estado de ánimo de diferentes fases que te suceden cuando estás montado en la bici. Hay una canción que va sobre pedalear de noche después de que haya llovido, otra está basada en la sensación de bajar una colina después de haber coronado la cima. Quería hacer música que, con suerte, pudiera animar a alguien a subirse a la bici y salir ahí fuera a explorar.

¿Cómo será tu próxima grabación en cassette?

Ya tengo casi finalizado “Lifetime Of Romance”, mi próximo álbum. Va a estar enfocado más hacia las canciones y los ritmos que “New Age Outlaws”. He escrito más canciones pop, pero espero que, con suerte, el sonido me vuelva a salir algo torcido. PlayGround es media partner de Unsound

Fotografía de Taylor Swaim

Dylan Ettinger Lion Of Judah Crítica: " Lion Of Judah"

"New Age Outlaws"

"Cutters"

"Pattern Recursion"

Dylan Ettinger Te recordamos que Unsound 2011 tendrá lugar entre los días 9 y 16 de octubre en varios espacios de Cracovia. Puedes conseguir tus entradas aquí.

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