Entrevistas

Django Django: “Queremos ser raritos y sonar memorables, sin llegar a ser ridículos”

Una de las bandas revelación del año, y uno de los mejores atractivos de rock bailable para el cartel del FIB 2012, nos explica el secreto de su éxito

Hablamos con el cantante y guitarrista de Django Django antes de su actuación en el FIB sobre cosas muy diversas: pies de micro montados en botellas de leche, disfrazarse y hacer música con sentido sin que parezca que en realidad lo tiene.

Vincent Neff, vocalista y guitarrista de Django Django, está atrapado en un control de seguridad del aeropuerto, con la batería de su teléfono a punto de morir. Pero en lugar de expresar ningún tipo de enfado por su situación, se disculpa efusivamente y pregunta si podemos empezar de nuevo en media hora, mientras corre a buscar un cargador. Su actitud adaptable y su naturaleza alegre parecen completamente apropiadas: aquí tenemos un hombre que acaba de editar un debut increíblemente bien recibido, grabado con sus amigos en un dormitorio en el que utilizaron botellas de leche para sujetar los micros, guías telefónicas como instrumentos de percusión y una guitarra desafinada como bajo. Treinta minutos y pico más tarde, estamos enfrascados en la conversación; Neff, con su cadencia vocal tan escocesa, reflexiona sobre las costumbres de vestir que se han impuesto en su banda.

Normalmente le prohíbo a mi novio que entre en la habitación cuando estoy en medio de una entrevista; le encierro en la cocina para poder charlar a gusto, sin distracciones. Pero como él tiene sus propios plazos de entrega que cumplir, esta vez le dejo que se quede en el escritorio siempre y cuando lleve puestos sus cascos y no me mire. Incumpliendo mis instrucciones, sospecho que está escuchando, por sus risitas contenidas y por los gestos que hace con la cabeza. Tras una larga y fluida conversación me despido (y Neff se disculpa por el ligero retraso en nuestra entrevista por tercera vez) y cuelgo. En un santiamén, mi novio se gira hacia mí y me dice entusiasmado: “¡Qué chico tan majo!”. Como ocurre con la música de su banda, no puedes evitar animarte con Vincent Neff. Django Django, al parecer, se han ganado un nuevo fan. Si aún no lo eres tú, tienes dos maneras de apuntarte: imbuyéndote en su entretenidísimo álbum, “Django Django”, o yendo a verles al FIB del 13 al 16 de julio, donde estarán presentándose en directo. No te podrás resistir.

Siempre que leo o escucho descripciones de vuestra música, la descripción es distinta. ¿Cómo describirás tu música?

Supongo que es una especie de crisol de todas nuestras vidas como oyentes de diferentes tipos de música. A todos nos encantan cosas diferentes –mucha música diferente– y creo que cuando escribimos las canciones, en cierta manera, no la vemos dentro de ninguna categoría. Simplemente recurrimos a lo que nos gusta. Y eso puede ser cualquier cosa, desde folk a space disco a, ya sabes… simplemente cualquier cosa. Y entonces se condensa en algo. Es algo difícil de describir. Nos gusta una amplia variedad de música, así que recurrimos a mucha de ella.

"Nunca fue nuestra intención hacerlo lo-fi. Queríamos hacerlo hi-fi, aunque probablemente nos fuera a salir con una calidad de demo"

¿Y limitarías tus influencias principales a la música o dirías que te influencian otras cosas también, como el arte visual, por ejemplo?

Creo que sí. En verdad, tres miembros de la banda son artistas y yo fui a la escuela de arte también. Creo que es un gran componente de lo que hacemos. En primer lugar, simplemente en términos del tipo de proceso con el que trabajamos; con la escuela de arte como background, ese tipo de habilidad de apañárselas con una pequeña paleta de materiales y tratar de hacer el máximo a partir de ella. Al estar en la escuela de arte y no tener demasiado dinero, pero teniendo que hacer modelos y pinturas y cosas así, tenías que pensar más concienzudamente en cómo trabajas, y tratar de mantener los materiales de una manera específica. Además, a menudo utilizábamos a nuestros amigos (o los chicos de la banda) para hacer muchos vídeos e ilustraciones –portadas y posters, ese tipo de cosas. Así que sí, todo parece encajar de alguna manera.

Hablando de apañárselas con lo que tienes, vuestro álbum fue grabado en casa y tengo entendido que utilizasteis unas técnicas de grabación bastante poco ortodoxas. ¿Podrías contarnos más sobre este proceso?

Sí, fue grabado en el piso de Dave. Básicamente creo que teníamos una guitarra, que era de la novia de Dave. La utilizábamos como guitarra y bajo; desafinábamos las cuerdas para hacerla sonar, ya sabes, en un tono más bajo. Y también creo que teníamos una caja y un tambor tom-tom. No teníamos bombo, esencialmente no teníamos una batería así que mucho se tuvo que hacer digitalmente. Pero pensamos que de algún modo el sonido en sí mismo se prestó a tener este elemento naif. Guitarra en vivo, percusión digital y una grabación en vivo de una botella de leche que golpeábamos, o repicoteábamos un beat en un listín telefónico. Diferentes texturas trabajaban juntas; o eran ligeramente interesantes, de todos modos. Pero a veces tratar de averiguar cómo grabar una parte nos podía tomar días. Siempre era algo como una botella de leche con un micro enganchado a ella dirigida hacia el amplificador. Simplemente jugábamos con las cosas y golpeábamos las cosas de la habitación. Como un bote de desodorante o un listín telefónico. En algunos casos salíamos a buscar cosas. Hay muchos buenos mercados africanos y caribeños a la vuelta de la esquina donde encontrábamos extraños y pequeños instrumentos de percusión o lo que parecían vegetales endurecidos y ahuecados por dentro. En cierto modo era como jugar. Tratábamos de trabajar duramente con las canciones, haciéndolas bastante fuertes, lo mejor que podíamos; pero entonces, cuando quisimos añadir toda la percusión adicional simplemente nos dejamos llevar y no pensamos demasiado en ello.

¿Es esta cualidad lo-fi y juguetona algo que imagináis continuar usando en futuros lanzamientos, o queréis beneficiaros de la oportunidad de grabar en un estudio profesional?

Nunca fue nuestra intención hacerlo lo-fi. Queríamos hacerlo hi-fi, aunque probablemente nos fuera a salier con una calidad de demo. Creo que el modo en el que ha salido el álbum, de muchas maneras, era lo que todos habíamos esperado siempre, en términos de calidad de sonido. Sucedió en el proceso de mezcla y masterización: conseguimos llegar a ese punto. No creo que queramos cambiar las cosas demasiado drásticamente. Tenemos algo que, al menos así lo esperamos, funciona para nosotros y simplemente veremos qué sucede. Puede que cojamos un ingeniero para que nos ayude en los principios básicos de la grabación, pero en lo que se refiere a un “productor”, no creo que lo hagamos.

Vuestro batería, David Maclean, lleva la batuta en términos de producción. Pero por lo que se refiere a la composición, ¿cómo funciona? ¿Es un proceso colaborativo?

Bueno, creo que la mayoría de la composición la hago yo, con algunas excepciones. “WOR” y “Zumm Zumm”, por ejemplo, son más bien jams y “Skies Over Cairo” empezó con Tommy. Pero supongo que llevo muchos de los riffs y las melodías a la banda –o Dave– y entonces, cuando vemos lo que tenemos, Tommy viene con una idea y Dave la acota y la dispone en capas. Es un poco dual: diversas pistas vienen de jams en vivo, mientras que otras son probablemente más de Dave y mías.

Vuestro álbum de debut fue lanzado a través del sello francés Because Music (con distribución de Warner). Es un sello relativamente pequeño, pero altamente respetado. ¿Qué os llevo a trabajar con ellos?

Bueno, ¡creo que nadie más nos ofreció un contrato discográfico! En cierto momento estuvimos planteándonos seriamente autopublicarlo, hasta que aparecieron los chicos de Because. Miramos su roster y vimos que tenían a Connan Mockasin, que es un extraño y fascinante artista y compositor. Tiene un estilo extraño que a todos nos gusta, así que esto es algo bastante diferente. También tienen bandas como Metronomy, que son más synth-pop, bastante diferentes a Connan, y también a Justice, que son obviamente muy populares. Tienen un roster muy diverso en muchos sentidos, pero dan servicio a las necesidades de cada una de esas bandas individualmente. Es un sello como hecho a medida. No todas suenan igual, y eso es fantástico. Con algunos sellos tienes que tener un cierto sonido para entrar en ellos. Cuando escuchó las primeras canciones, el director del sello básicamente nos dijo que ‘siguiéramos con lo que estábamos haciendo’. Otros sellos –si es que hubiésemos recibido la oferta de otros– podrían haber dicho ‘os vamos a poner con Johnny-two-shoes, un productor de renombre, y hará que todo quede más limpio y pulido’. Eso era algo que queríamos evitar a toda costa.

"Durante un tiempo llevábamos túnicas medievales, aunque no funcionó muy bien, el jefe del sello estaba bastante horrorizado y nos paró los pies. ¡Hizo bien!"

Hablemos de vuestros conciertos. Parecéis tener una estética visual bastante potente; un aspecto lo-fi y experimental con persianas venecianas y disfraces, por ejemplo. ¿De dónde vino eso?

Sobre lo de los disfraces: creo que primero llevábamos trajes de safari. Jim y Tommy los encontraban en el mercadillo de Ridley Road, todos ellos con distintos tonos pastel. En esa época simplemente tocábamos en fiestas y sitios del este de Londres de madrugada, y pensábamos que por lo menos debíamos esforzarnos un poco, hacerlo algo excitante. Cuando miras “Downtown 81” tienes esa escena con la fiesta en la que aparecen distintas bandas con una extraña estética; no necesariamente demasiado cool para la escuela pero algo bastante divertido. Y de ahí salió todo. Durante un tiempo llevábamos túnicas medievales, aunque no funcionó muy bien, el jefe del sello estaba bastante horrorizado y nos paró los pies. ¡Hizo bien! Creo que su objeción era apropiada. Y entonces continuamos haciendo algo que fuese un poco inusual o, por lo menos que fuese divertido visualmente, además de musicalmente. ¡Algo memorable sin ser ridículo!

Lo de las persianas venecianas fue cuando empezábamos. Fue anterior al álbum y queríamos hacer algo un poco diferente, un poco especial. Le pedimos a una amiga nuestra que es una artista escocesa, Kim Coleman, que diese con un diseño de escenario y tuvo una idea con persianas venecianas. De hecho, antes de eso hicimos una sesión en el Roundhouse de Camden; dan becas de arte, con presupuesto para hacer música, y tomamos una. La idea le rondaba ya por entonces y empezó a extender cosas en ciertos directos. No podemos hacerlo siempre porque es muy caro, pero tratamos de hacerlo cuanto más mejor. Es esa idea de… ¿sabes cuando solías ir a ver alguien como Orbital? ¿En los 90s? O The Chemical Brothers en sus inicios, que ofrecían un espectáculo visual total. Supongo que muchas bandas no hacen eso, pero es algo inherente en mucha música de baile. Porque a menudo es simplemente un tipo pinchando, o con un portátil, y necesita verse más especial para esconder el hecho de que no está bailando por ahí. Pero creo que si lo puedes disimular en el directo a veces puede ser muy beneficios. Así que creo que es algo que queremos tratar de hacer con mucho empeño y nos vamos a esforzar para ver qué podemos hacer.

"Éramos un poco inconstantes. Grabados dos singles antes de empezar a hacer las cosas bien"

Tengo entendido que giraréis con Hot Chip. ¿Planeáis seguir con esta estética juguetona cuando estéis con ellos?

Sí, eso espero. Nunca estamos seguros, siempre tratamos de continuar desarrollando las cosas. Siempre estamos desarrollando el concierto en términos de distintas texturas, breaks y cosas. Creo que seguiremos desarrollando el tema del vestuario y trataremos de tener un dispositivo de iluminación más permanente si podemos. Así que no estamos muy seguros… ¡pero esperamos que así sea!

Os distéis a conocer como banda hace tres años pero después parece como si hubierais desparecido. ¿Cómo fue eso?

Bueno, fue un poco de empezar la casa por el tejado. Creo que con la cultura MySpace, cuelgas unos pocos temas en tu perfil y ya todo el mundo se piensa que eres una banda hecha y derecha, que es genial en directo y que tienes todos los componentes en su sitio. Sea como sea, no era nuestro caso. Teníamos unas pocas pistas y entonces éramos sólo Dave y yo. Colgamos unas cuantas canciones en MySpace y todo se empezó a descontrolar un poco. No teníamos aún a Tommy y Jim, y empezamos a recibir ofertas para actuar. En cierto modo teníamos que aislarnos un tiempo para recabar ideas y dar con la idea final de nuestro directo, para que funcionase. Teníamos que escribir más música. Éramos un poco inconstantes. Grabados dos singles antes de empezar a hacer las cosas bien. Era todo un poco sin pies ni cabeza, y tampoco había un liderazgo real. Era un poco opuesto a como se podían hacer las cosas en los 80s y 90s, cuando tocabas en pubs durante cuatro años, reunías un montón de canciones, ya tenías una cierta confianza y entonces alguien te descubría en un club. Era algo completamente opuesto a eso en cierto modo. Básicamente teníamos dos o tres canciones cuando hicimos nuestros primer single, así que tuvimos que irnos a escribir más. ¡Hemos estado ocupados!

Sólo una pregunta más: he visto en vuestra página de YouTube que habéis asegurado rotundamente que no os inspirasteis en Django Reinhardt para vuestro nombre. ¿Cuál fue la inspiración?

Era un disco que tenía Dave que se titulaba “Son Of Django”. Creo que era un disco de dance de principios de los 90s. Teníamos “Storm” como sencillo y queríamos colgarlo en MySpace. No queríamos colgar nada hasta tener un nombre, así que le estuvimos dando vueltas durante unos días. Teníamos la idea de que queríamos un nombre doble, ya sabes, tipo Liquid Liquid o Talk Talk, y tenía aquel disco en el suelo, “Son Of Django”. Me llamó y me preguntó: ‘¿qué opinas?’; y le dije ‘parece divertido, no tiene demasiadas connotaciones, suena un poco exótico… ¡funciona!’. Así que esa fue la razón, no hubo demasiado razonamiento.

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