Entrevistas

Deerhoof : “Tocar tanto en directo, cada noche... para mí ése es el sentido de la música”

Hablamos con John Dieterich, guitarrista de Deerhoof, a raíz de la publicación de “Breakup song”, el duodécimo disco del prolífico grupo

Deerhoof han sobrevivido a cambios de formación y, sobre todo, al implacable paso del tiempo: lejos de “madurar” y repetirse, el grupo de San Francisco lleva más de una década apuntalando su particular sonido, que cada vez tiene más seguidores. De momento, “Breakup Song” no hace más que recoger buenas críticas y parece que el grupo va camino de superar ese estatus de culto que les rodea.

Foto de John Dieterich

El caso de Deerhoof es el de una rara avis en el pop alternativo: si Pixies innovaron pasándose por el forro los cambios de ritmo, el cuarteto de San Francisco va mucho más allá todavía, ignorando cualquier tipo de convención estilística en todas y cada una de las canciones. A medio camino entre el punk, el pop, el noise, lo experimental y el DIY, la música de Deerhoof es, afortunadamente, difícil de clasificar. Empezaron su carrera en 1997, grabando “The Man The King The Girl” para el prestigioso sello Kill Rock Stars, pero no fue hasta la publicación de “Milkman” en 2004 cuando bloggers y periodistas avezados se fijaron en ellos. Desde entonces, su fama y su buen hacer en directo (sus conciertos son una experiencia catártica) no han hecho sino ganarles adeptos. Buena parte de la culpa la tiene Satomi Matsuzaki, la carismática cantante del grupo, y cuya voz es inconfundible. “Breakup Song” (grabado en Polyvinyl, su sello desde hace un par de años), su último trabajo (y también el más accesible hasta la fecha), puede convertirse en el empujón definitivo que el grupo necesita para dejar de ser grupo de culto para unos cuantos connoisseurs. En apoyo a esa causa, hemos hablado con John Dieterich, el guitarrista de la banda.

Publicáis un disco por año. ¿Cómo hacéis para mantener el ritmo?

Sé que parece mucho, pero somos cuatro compositores en la banda y a nosotros no nos parece tanto.

¿Pero tenéis una rutina diaria de escribir canciones?

Tengo celos de la gente que tiene esa rutina: yo no la tengo, no escribo cada día. He visto a otros grupos, he grabado con otras bandas, y pueden hacerlo, pero yo no, no escribo así. Tal vez algún día tendré más tiempo.

¿Y ahora que todos vivís en ciudades distintas cómo os las arregláis?

Aún lo estamos averiguando. Estoy muy contento con el álbum, todos lo estamos, pero creo que dependiendo de con quién hables le puede haber resultado más duro. Este disco se compuso en cuatro ciudades distintas, cada uno por su cuenta, grabando al margen de los demás, sin que nadie preguntara... es muy... no sé cómo describirlo, fue difícil, y había veces en que hacías todo por tu cuenta y no sabías si era algo que les iba a gustar o si te iban a decir que lo trabajaras más. Ese tipo de cosas, ¿sabes? Así que aún tenemos que resolver el tema de la comunicación, pero creo que lo estamos logrando y afortunadamente ha funcionado, aunque no sé si seguiremos trabajando así.

Por otra parte, si no recibes información del exterior tienes más libertad...

¡Por supuesto! Es algo que para mí ha sido genial, porque soy lento y buena parte de mi proceso compositivo está atado a la grabación, la mezcla y la producción, así que muchas veces algo empieza con una demo que toco en la guitarra o algo que en realidad no se corresponde con la idea que tengo para la canción: yo lo escucho como quiero que sea, pero no como es en realidad. Así que al trabajar así me he sentido más libre porque he podido desarrollar mis ideas al 100% hasta que eran lo que realmente quería que fueran, y si las rechazaban, al menos sé que rechazaban la idea auténtica y no una noción abstracta y general de lo que era mi idea. Así que realmente he disfrutado ese aspecto.

"Las emociones son difíciles de tocar: se reconocen inmediatamente, porque en cuanto lo escuchas lo sientes"

Él álbum se titula “Breakup Song”, pero cuando lo escucho no transmite tristeza, sino ese sentimiento de querer salir con los amigos y pasarlo bien que sigue a una ruptura.

¡Sí, exacto, eso es, exacto! ¡De eso se trata todo! Obviamente, después de romper todo el mundo tiene momentos de introspección, dolor, lo que sea... pero nuestra versión de los hechos es que debes tener disciplina para aprovechar las ventajas de cualquier situación, e intentar estar contento con lo que hay. Ésa es mi interpretación de la vida.

De hecho, hasta hay un mambo en el disco...

Estuvimos hablando de muchas cosas y algo que queríamos hacer era imitar el estado anímico, que es básicamente festivo, pero las emociones son difíciles de tocar: se reconocen inmediatamente, porque en cuanto lo escuchas lo sientes, pero es difícil expresarlo con palabras. Ni siquiera sé de qué va la canción, pero me siento como si estuviéramos haciendo algo distinto a lo que hacen los demás. Es como cuando no tienes a alguien a quien quieres y es horrible, y te sientes triste... y es una forma de lidiar con ello. Pero por otra forma es pensar “¿sabes? Todo es genial y me voy a limitar a disfrutar pensando en la otra persona”. No sé, ésa fue una de las inspiraciones, algo que te haga levantarte de la cama.

En este disco también hay más elementos electrónicos. ¿Es algo en lo que queréis profundizar o fue casual?

De hecho hablamos de incluir algunos samples para la gira, pero al final pensamos que hay algo bueno en ser uno mismo y que cuando estás tocando, en vez de estar pendiente de muchas cosas, es mejor centrarse en lo que está pasando. Así que cuando tocamos en directo, parte de nuestra idea como banda era la de ser capaces de expresar cualquier cosa con nuestra instrumentación.

Este disco es bastante diferente a vuestro trabajo previo. ¿Tenéis problemas al tocar para encajar las canciones nuevas con las viejas?

Es gracioso, porque dimos nuestro primer directo hace un par de semanas, y hasta hace tres semanas no habíamos tocado juntos, ni siquiera en la misma habitación, porque el álbum no se construyó así cuando lo grabamos. Así que cuando ensayamos nos sorprendió lo rápido que nos adaptamos a ello y lo bien y claro que sonaba... y entonces dimos nuestro primer concierto, en Washington DC, y de repente me di cuenta de que mucha gente había dicho lo distinto que es este disco, y yo pensaba “¿de qué hablas?”, porque para mí el material es muy parecido, puedo escuchar diferencias pero no lo veo tan distinto. Así que de repente estamos tocando allí y es como “Dios mío, es realmente diferente”, y nos dimos cuenta de que vamos a tener que desarrollar habilidades. Es algo bueno que nos diéramos cuenta, pero es divertido. De alguna forma el nuevo disco es más sencillo, pero el tipo de cosas que hacemos son distintas. No lo sé, aún estamos tratando de averiguar cómo integrar este álbum con el resto de la música, pero lo conseguiremos.

Tenéis un estatus de culto, con un público muy fiel. ¿Os preocupa que este estatus no os permita acceder a un público más amplio, sobre todo ahora que estáis logrando un mayor reconocimiento, o estáis contentos con las cosas tal y como están?

Estamos muy contentos con la gente que viene a vernos, básicamente porque gracias a ellos hemos podido funcionar como una banda de carretera, y si no hubieran venido no habríamos hecho dinero yendo de gira, entonces habríamos tenido que coger trabajos y no habríamos podido tocar tanto como lo hacemos. Y es algo por lo que estoy muy agradecido. Cuando me uní a Deerhoof en 1999 siempre tocábamos en San Francisco, una vez por semana, o cada dos semanas, y era genial. Pero al mismo tiempo, los conciertos mejoran porque aprendes cosas y cambias, puedes probar nuevas canciones y todo eso. Pero si crecemos más no estoy seguro de que podamos tocar tanto en directo, cada noche, y para mí ése es el sentido de la música.

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